July 19, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
281 puntos de vista


Los abusos de poder y violencias m谩s o menos sutiles est谩n presentes en todos los colectivos. Ecologistas en Acci贸n ha apostado por el enfoque restaurativo como sistema de resoluci贸n de conflictos dentro de una estrategia amplia de cuidados que proteja tanto a las personas como a la organizaci贸n.

Ilustraci贸n: Rosa Cristal

NEREA DE COS

Marta Pascual

Ecol贸gas como Lyn Margulis nos ense帽an que la vida se explica mejor desde la sinergia y la comunidad que desde la competici贸n y la lucha. Sin embargo, nuestra cultura nos empuja a comprender la historia solo como una sucesi贸n de confrontaciones, derrotas y victorias.

Desde las organizaciones sociales (Ecologistas en Acci贸n entre otras) llevamos a帽os defendiendo la construcci贸n colectiva y horizontal como el camino necesario para ese mundo justo y sostenible que necesitamos como el comer. Y tenemos a nuestras espaldas muchas experiencias de apoyo mutuo, de comprensi贸n y de acogida de las diferencias.

Pero no vamos a caer en la ingenuidad. Sabemos que el fantasma del abuso de poder, el monstruo del patriarcado, del racismo, del clasismo o de la homofobia, el ogro de la violencia, campean ah铆 fuera. Y los espectros del miedo y de la torpeza. Todos esos monstruos pueden tambi茅n vivir discretamente en nuestra casa y acompa帽arnos.

No es extra帽o. Hemos crecido viendo c贸mo se impone quien da el golpe m谩s fuerte, escuchando que un se帽or, una piel blanca o un cuerpo normativo son m谩s adecuados. Presuponiendo que una voz masculina, adulta o universitaria, tiene m谩s peso que otra que no lo es. Que hay trabajos valiosos (que merecen altos salarios) y otros de escaso valor.

Desmontar las jerarqu铆as, identificar las violencias.

Desmontar esa l贸gica jer谩rquica, naturalizada desde quien tiene los altavoces sociales, es una de las tareas m谩s complejas y necesarias que los movimientos sociales transformadores tenemos por delante. Necesitamos reconocer esos privilegios y estar alerta para no usar el poder que nos otorgan como herramienta para la imposici贸n.

El poder es la capacidad de incidir en nuestro entorno. Como asociaci贸n queremos tener el poder de cambiar nuestro mundo. Todas las personas queremos tener esa capacidad de incidencia, y la tenemos en mayor o menor medida en funci贸n de nuestra posici贸n en el 谩mbito sociopol铆tico, contextual o personal. Pero este poder se puede ejercer de forma cooperativa, horizontal e inclusiva, o de forma impositiva. El abuso consciente o inconsciente de poder que genera un da帽o (f铆sico o moral) es violencia. Pero no todas las violencias son f谩cilmente reconocibles. Forzar a tomar una decisi贸n, imponer un modo de obrar, invisibilizar tareas o acallar voces discordantes, son peque帽os ejercicios de violencia que minan los procesos participativos. A menudo esas violencias m谩s invisibles se normalizan hasta aceptarlas como parte de nuestra vida asociativa.

Para enfrentar esta l贸gica no basta con querernos feministas o antirracistas, en declararnos asamblearias. Esas formas de estar en el mundo se construyen -o se defienden- con esfuerzo y conciencia, descubriendo nuestras debilidades, asumiendo errores, escuchando cr铆ticas con apertura y revisando nuestros privilegios. Nadando contracorriente de la cultura hegem贸nica.

Esto hemos descubierto en a帽os de activismo: en nuestro d铆a a d铆a practicamos los cuidados, el compromiso, la escucha o la solidaridad. Pero no estamos libres de conflictos, da帽os, abusos de poder o violencias m谩s o menos sutiles.

驴Como afrontamos los conflictos?

驴Qu茅 hacemos cuando hay desavenencias o tensiones en nuestra organizaci贸n? 驴Cuando de forma repetida se impone un criterio en base al poder de la veteran铆a, del rol, del g茅nero? 驴Cuando unas personas menosprecian o invisibilizan a otras?

En Ecologistas en Acci贸n, hemos desarrollado incontables procesos de escucha, otros tantos de mediaci贸n informal, muchos de mediaci贸n formal, -con mayor o menor 茅xito-, y propuestas participativas de apoyo a grupos. Pero en muchas controversias una parte se ha impuesto y otra ha cedido y asumido una decisi贸n no consensuada. Estos cierres en falso generan dolor, desafecci贸n y p茅rdida de cohesi贸n. En algunos casos dejan un rastro de desconfianza y en otros llevan al abandono del activismo. Y no queremos que sea as铆.

Hasta el presente no dispon铆amos de ning煤n procedimiento formal, legitimado por nuestra estructura, que se pudiera hacer cargo de esos procesos de acompa帽amiento ante conflictos o abusos de poder. Esto nos movi贸 a pensar una estrategia amplia de cuidados que no pasara por alto los conflictos, y que protegiera a las personas de la organizaci贸n y a la organizaci贸n en s铆 misma, sin generar rupturas, da帽os o culpas en otras personas. Y encontramos un marco id贸neo en las propuestas de la justicia restaurativa.

La justicia restaurativa.

La justicia restaurativa es aquella que no se fundamenta en el pago de una pena, sino en la restauraci贸n del da帽o a la persona o personas que lo han sufrido, y la responsabilizaci贸n de quienes lo han generado, as铆 como de la comunidad de la que forman parte. Pone el foco en una 鈥渃uraci贸n鈥 o restituci贸n y no en el castigo.

Es un enfoque contrario al de la justicia punitiva, en la que quien es considerado culpable paga una pena (en dinero o en tiempo de vida) que supuestamente compensa el delito cometido. Pero esta pena no atiende, ni mejora, ni 鈥渟ana鈥 la situaci贸n de la persona que ha recibido la agresi贸n.

Otra de las diferencias entre la justicia punitiva y la restaurativa es que en la segunda el colectivo al que pertenecen las personas afectadas se implica en ese proceso reparador. Si la organizaci贸n ha permitido que se d茅 esa situaci贸n indeseable, es en alguna medida corresponsable y tendr谩 que responsabilizarse de su transformaci贸n. Porque el da帽o que se genera en ella no es un da帽o privado, sino que tiene un componente social y comunitario.

La pr谩ctica de la justicia restaurativa es un proceso voluntario y confidencial, en el que las personas que lo facilitan han de velar por que se de en un entorno seguro de comunicaci贸n, con un adecuado equilibrio de poder, desde una posici贸n de imparcialidad (o quiz谩 multiparcialidad) libre de juicios o toma de partido, que haga posible la expresi贸n y la escucha emp谩tica de motivos, sentires y necesidades.

Existen otros sistemas de abordaje de conflictos. En los procesos de arbitraje una instancia externa a la situaci贸n (aceptada por las partes), despu茅s de escuchar a las partes y conocer el problema, resuelve y decide las medidas que se tomar谩n en la controversia.

En el caso de la mediaci贸n, una persona externa (mediadora) facilita restablecer la comunicaci贸n entre las partes para que estas lleguen a un acuerdo que pueda satisfacer a ambas.

El enfoque restaurativo, basado en la escucha y en la comunicaci贸n no violenta, atiende a las necesidades de quien o quienes han sufrido una situaci贸n de violencia. Sabemos que no siempre es posible ponerlo en pr谩ctica y que es mucho m谩s costoso en tiempo y energ铆a, pero tambi茅n que es m谩s respetuoso y sanador con las personas y con los procesos grupales, y por eso el esfuerzo que requiere merece la pena.

Para construir esta estrategia amplia de cuidados en Ecologistas en Acci贸n se han consultado documentos de otras organizaciones y se ha ido construyendo uno propio. En sucesivas reuniones abiertas las personas que se un铆an se帽alaban puntos d茅biles, dudas o aportaciones. Y ese documento ha ido creciendo, y se ha ido matizando y respondiendo a esas reflexiones.

Sin buscarlo, el grupo motor est谩 formado en su mayor铆a por mujeres, muchas de ellas del 谩rea de ecofeminismo. El hecho de que un proceso que pretende el fortalecimiento y el cuidado de la asociacion desde la no violencia este protagonizado por mujeres, en una organizaci贸n que no es esencialmente femenina y en la que la mayor parte de las personas implicadas en conflictos son hombres, nos mueve a la reflexi贸n feminista. Ese es un punto de arranque que tambi茅n queremos transformar. Necesitamos un cambio profundo en la cultura organizativa en el que el cuidado de las relaciones se haga transversal al activismo en defensa de las aguas, la movilidad sostenible o la denuncia de los tratados internacionales.

Por el momento se han llegado a redactar dos documentos: Una gu铆a de buenos tratos, que enmarca la filosof铆a que queremos oriente las relaciones dentro de Ecologistas en Acci贸n, basada en el reconocimiento de las situaciones de abuso de poder, el cuidado, la prevenci贸n y la responsabilidad colectiva. Y un protocolo de justicia restaurativa, que explica c贸mo ser谩 la estructura y los procedimientos que atiendan las situaciones de abuso de poder en la organizaci贸n, dentro del marco de la justicia restaurativa.

Nos queda pendiente la redacci贸n de otros dos documentos: uno que aborde la resoluci贸n de conflictos, entendidos estos como desavenencias o choque de propuestas que se perciben como contradictorias, en los que no existe una diferencia significativa de poder. Y un protocolo de intervenci贸n ante abusos sexual es (acoso sexual y por raz贸n de sexo) en el 谩mbito laboral (este 煤ltimo obligado por ley).

El proceso de debate y aprobaci贸n de estos documentos es en s铆 mismo un acto educativo de concientizaci贸n y de transformaci贸n interna. Los diferentes grupos y federaciones est谩n leyendo el documento, aclarando dudas, discrepando, debatiendo sobre esta forma tan infrecuente de afrontar los conflictos y las violencias. En el camino van reconociendo y visibilizando situaciones de desequilibrio de poder, imaginando otros modos de gestionar malestares o reconoci茅ndose en esas propuestas de escucha y restauraci贸n. De este modo la justicia restaurativa va poco a poco formando parte de nuestra cultura organizativa.

Se avecinan tiempos convulsos, de confrontaci贸n entre grupos cercanos, de voces sordas, de violencias estructurales donde los populismos pedir谩n mano dura, castigo, sometimiento o venganza. La l贸gica de la justicia punitiva. Pero el da帽o no se cura con m谩s da帽o.

Necesitamos como nunca construir una cultura de la reparaci贸n, de la escucha. Un poder que no se construya imponi茅ndose sino acompa帽ando. La generosidad y la humildad que nos permita confiar en compa帽eras y compa帽eros de los que quiz谩 discrepamos. La necesitamos como destino. Pero tambi茅n para hacer el camino.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/salta…




Fuente: Grupotortuga.com