May 9, 2021
De parte de Amor Y Rabia
192 puntos de vista


A prop贸sito del t铆tulo del presente trabajo ante todo importa descifrar qu茅 significa la noci贸n 芦la Lengua com煤n lo mismo que la Raz贸n no pertenece a la Realidad禄. Puede que a muchos de nosotros nos produzca cierta perplejidad esta expresi贸n inicial tan desnuda y en cierto modo tan arriesgada que sit煤a a la Lengua, a la Raz贸n como algo ciertamente ajeno a este mundo.

Por lo tanto enseguida vamos a recordar las premisas que el maestro Agust铆n Garc铆a Calvo (AGC) instaura para los t茅rminos de 芦lengua禄 y 芦realidad禄. En primer lugar, entendemos 芦lengua禄 como sin贸nimo de 芦raz贸n禄, conforme a la antigua proclama de los griegos, para quienes pensar o razonar era lo mismo que hablar; en segundo lugar consideramos el vocablo 芦realidad禄 en su sentido etimol贸gico m谩s primario de Res-rei, el tema, el asunto del que se habla. Por tanto, cuando declaramos que la lengua no pertenece a la realidad lo que intentamos subrayar es que de la lengua no se puede hablar pues es ella la que habla, la que dice. En otras palabras, la conciencia del mundo no puede ser una cosa del mundo porque entonces ya no podr铆a hablar de 茅l. Si puede hacerlo es porque queda fuera.

Esta extra帽eza o extranjeridad del lenguaje con respecto a la realidad ha sido puesta de manifiesto ampliamente por AGC en sus dial茅ctica: 芦no es una raz贸n humana, es la raz贸n que hace y deshace las cosas, y al mismo tiempo que est谩 aqu铆 haciendo y deshaciendo, al mismo tiempo est谩 fuera de todas las cosas禄 (1). Formulaci贸n que pone de relieve la contradicci贸n 铆ntima de Logos y que descentra al ser humano como 煤nico poseedor del lenguaje (2).

A lo largo de todo su magisterio, AGC insiste en la urgente necesidad de no confundir este Logos xynos o raz贸n com煤n 鈥抭ue est谩 separada de todas las cosas, y que es com煤n a todas ellas鈥 con la Idi茅 phronesis o pensamiento idiom谩tico manifestado a trav茅s de los lenguajes particulares:

La lengua com煤n, la raz贸n com煤n no aparecen en la realidad. Ser铆an lo que no se ha reducido todav铆a a realidad y que est谩 ah铆 […] Lo 煤nico que en la realidad aparece como lengua son los idiomas. Suelo decir que no hay una realidad com煤n, sino la de cada tribu, que es la realidad establecida y condicionada por el vocabulario sem谩ntico de su dialecto o lengua. (3)

En este sentido es decididamente relevante comprender que son los idiomas (el espa帽ol, el ingl茅s, el euskera, el japon茅s, etc.) los que a trav茅s de las palabras con significado constituyen la realidad o 芦mundo del que se habla禄, en contraposici贸n a lo que 茅l denomina 芦mundo en el que se habla禄, al que apuntan los elementos mostrativos de cualquier lengua carentes de significado sem谩ntico.

Ya en otra ocasi贸n nos detuvimos a analizar esta naturaleza parad贸jica de la Raz贸n misma, este estar dentro y fuera de la Realidad, este querer que se la nombre y al mismo tiempo permanecer innombrada (4). En aquel momento, y bas谩ndonos en el libro Del Lenguaje I (5), se帽al谩bamos c贸mo por debajo del significado de las palabras ideales algo vivo est谩 latiendo, seg煤n viene a confirmar el hecho de que, en efecto, en la lengua no todas las palabras tienen significado, sino que encontramos algunas que son as茅micas (6). Dejando a un lado art铆culos, preposiciones, conjunciones 鈥抭ue no se ajustan a las condiciones de palabra, y que por tanto quedan fuera de la discusi贸n鈥 destac谩bamos las siguientes:

鈥 No, Acaso, Quiz谩, Por cierto, Ciertamente.

Elementos interrogativos: 驴Qui茅n, Qu茅, Cu谩ndo, C贸mo?

芦Es禄, 芦Ha禄, o 芦Va a禄, 芦Puede禄, 芦Debe禄, 芦Est谩禄 y los dem谩s que se consideran verbos auxiliares; impersonal 芦Hay禄.

Elementos mostrativos: Yo, Nosotros, Esto, M铆o, All谩, Ayer.

Cuantificadores:

   Indefinidos: Algo, Mucho, M谩s, Algunos, Bastante, Demasiado.

   Definidos: Todo, Nada, Siempre, Ning煤n, Nunca. 

N煤meros: Tres, Cinco, Tercero, Quinto, Tres veces.

Entre las citadas palabras as茅micas, hay un grupo que interesa especialmente a nuestro objetivo inicial que es 茅ste de desvelar c贸mo la lengua o raz贸n no pertenece a la realidad. Es el grupo de 铆ndices mostrativos, en el que se incluir铆an, adem谩s de palabras, encl铆ticos o procl铆ticos de palabras, meras desinencias personales de nuestros verbos, o caracter铆sticas de las que se llaman temporales. Se podr铆a decir que estos 铆ndices apuntan a un campo pre-gramatical, lugar o mundo sobre el cual act煤a y se teje el sistema de la gram谩tica y del vocabulario idiom谩tico de cada lengua particular.

Se establecen as铆 dos niveles del lenguaje: a) el nivel de lo subconsciente o lenguaje popular en el que se situar铆an todos estos elementos mostrativos personales y no personales, los interrogativos, los cuantificadores definidos y no definidos, los auxiliares y la c贸pula, junto con los fonemas y la prosodia, los 铆ndices y reglas sint谩cticas, sin olvidar la negaci贸n que es el coraz贸n de toda l贸gica; b) el nivel de la cultura, la consciencia y la voluntad, en donde se inserta el vocabulario sem谩ntico y los nombres propios de una lengua.

No es dif铆cil distinguir entonces a trav茅s de un peque帽o gr谩fico (7) estos dos campos claramente diferenciados pero interactuantes:

Examinando con m谩s detenimiento estos dos 谩mbitos, podr铆a deducirse que en el nivel m谩s superficial del lenguaje, las cosas son lo que son, es decir est谩n definidas mediante el vocabulario. Mientras que en el nivel m谩s profundo del lenguaje 鈥捗uel que se corresponder铆a con una especie de gram谩tica com煤n al uso de Chomsky鈥 las cosas no son lo que son, no est谩n sometidas a un nombre, simplemente est谩n ah铆, las hay: 芦yo禄, 芦t煤禄, 芦ah铆禄, 芦aquello禄, 芦驴qui茅n?禄, 芦驴d贸nde?禄, 芦all谩禄, 芦esto禄, etc., no son nada sem谩nticamente definido sino solamente apuntado en el acto de hablar de ellos.

Tomemos un ejemplo m谩s concreto para ejemplificar estos dos niveles acudiendo a dos de los implementos que todas las lenguas usan: uno es el verbo 芦haber禄 y otro es la c贸pula 芦ser禄. Si yo digo 芦hay rosas禄, el implemento 芦hay禄 (gracias al 铆ndice mostrativo que lleva incorporado) remite al campo de la subconsciencia t茅cnica, al mundo en que la cosa est谩 dici茅ndose, en tanto que si digo 芦eso son rosas禄 la c贸pula 芦son禄 no remite ya a tal mundo en donde se habla sino que simplemente establece relaci贸n entre partes o elementos del mundo del que se habla, es decir, del mundo de la cultura, la conciencia y la voluntad. AGC se fija sobre todo en el conflicto perpetuo entre estos dos mundos o 谩mbitos, entre 芦el haber rosas禄 y 芦el hecho de que sean rosas禄:

[…] si son rosas, habr谩n de serlo en s铆, eternamente, independientemente del momento en que ello se est茅 diciendo; en cambio si algo est谩 ah铆, se hace sentir por su olor, por sus colores, o como quiera decirse, eso de estar ah铆 parece que excluye que se le pueda aplicar un t茅rmino sem谩ntico como 芦rosa禄 o ning煤n otro: lo m谩s habr铆a derecho a decir que hay algo, que pasa algo, aqu铆 o all铆 o donde sea. (8)

Y sin embargo, toda cosa, 鈥抷 entre ellas yo mismo en cuanto ser real鈥, nos sostenemos sobre esa pretensi贸n imposible de, al mismo tiempo, estar aqu铆 y pod茅rsenos se帽alar con el dedo y, a la vez, ser cada uno siempre el que es, id茅ntico a s铆 mismo.

Comienzan a distinguirse, por tanto, dos mundos incompatibles entre s铆: por un lado, el mundo de la mostraci贸n, al que los 铆ndices se refieren se帽alando desde la producci贸n ling眉铆stica, y por otro el mundo de la significaci贸n, al que pretenden referirse, por su significado, las palabras que lo tienen:

El primer mundo 鈥揺l mundo de la mostraci贸n鈥 no est谩 formado por cosas a las que el lenguaje se refiere, no es el mundo que est谩 en el lenguaje, sino 谩quel donde el lenguaje se produce. No es el mundo del que hablamos, sino que es el mundo en que se habla. Mundo que, mientras no haga m谩s que estar aqu铆 sin que pasemos a hablar de 茅l y venga a ser ya 芦cosas de las que hablamos禄, lo desconocemos.

El segundo mundo 鈥揺l mundo de la significaci贸n鈥 es el mundo sem谩ntico, el mundo de los significados; al que est谩 claro que sin significados no podr铆a hacerse referencia alguna ni ser tal mundo lo que es. Es, por tanto, el mundo del que se habla, y est谩 constituido por el vocabulario de cada idioma particular.

La diferencia esencial entre los dos mundos radicar铆a en que si bien el mundo del que se habla no est谩 fuera del lenguaje puesto que aparece en el discurso como tema y est谩 en el aparato como vocabulario, por el contrario el mundo en que se habla es un campo exterior al acto de hablar 鈥搒ino no podr铆amos decir que este acto se produce en 茅l鈥 (9). Consecuentemente, este mundo o campo en el que se habla no puede describirse gramaticalmente. En 茅l encontramos una doble indefinici贸n: No se sabe ni qu茅 es ni donde est谩 (10). Tan s贸lo caben trazarse lo que AGC ha denominado como directrices del campo en el que se habla:

En la primera directriz 芦Yo-Aqu铆禄, 芦yo禄 todav铆a no soy nada definido idealmente, todav铆a no he venido a reducirme a mi definici贸n como agente de la acci贸n ling眉铆stica, sino que s贸lo soy algo que en la acci贸n surge; del mismo modo 芦aqu铆禄 no es todav铆a un lugar definido.

En lo que concierne a la segunda directriz 芦Yo-T煤禄, lo que realmente nos distingue a ti y a m铆 en el mundo en que se habla no es una diferencia de identidad sino la del tiempo inconcebible de nuestras funciones: 芦yo禄 estoy hablando y 芦t煤禄 est谩s oyendo. No obstante, esta oposici贸n de competencias distintas en la producci贸n dar谩 lugar a la aparici贸n de una confrontaci贸n ya permanente entre t煤 y yo, precisamente cuando la separaci贸n de m铆 a ti se reinterprete como distancia lineal, y en consecuencia, t煤 y yo adquiramos alguna forma de fijeza como puntos determinantes de la distancia y por ella determinados.

Respecto a la tercera directriz, 芦me-nos禄 consiste en la oposici贸n entre m铆 y nosotros que va a servir de motivo en este mundo en el que se habla para la aparici贸n del n煤mero en el otro. En efecto, en el mundo del que se habla o mundo de las ideas, esta oposici贸n suele entenderse como una distinci贸n entre singular y plural cuando en el campo pre-gramatical se trataba de una oposici贸n no num茅rica y 芦nosotros禄 era simplemente el lugar donde se anula la separaci贸n entre t煤 y yo.

Avancemos en el razonamiento. Estas tres directrices, 芦yo-aqu铆禄, 芦yo-t煤禄, 芦me-nos禄, ser铆an como los ejes de un sistema de referencias que pod铆an servir para determinar los puntos o trayectorias de un espacio, pero que por eso mismo no estaban ellas en el espacio, ni 茅ramos 芦nosotros禄 puntos en un espacio, ni de 芦ti禄 a 芦m铆禄 era propiamente una l铆nea geom茅trica lo que se trazaba. En cambio, la cuarta directriz est谩 formada por los de铆cticos 芦esto禄, 芦eso禄 y 芦aquello禄 que ya tienen que situarse fuera del sistema de los ejes y ser ya puntos o trayectorias que respecto a estos ejes se determinen de alg煤n modo:

[…] En el momento en que digo 芦esto禄, con ello aparece un punto exterior a aquellas directrices de una sola dimensi贸n 鈥搎ue por ser una no es ninguna鈥 que por tanto ha de formar tri谩ngulo con respecto a cualquiera de ellas y, por ende, determinar espacio. (11)

La coincidencia es tanto m谩s asombrosa cuando sobre estas cuatro directrices se va a montar todo el engranaje sem谩ntico de lo que denominamos Realidad de ordinario, y tambi茅n en la imaginer铆a cient铆fica, a trav茅s de un complejo procedimiento de realificaci贸n de la lengua que implica la conversi贸n de este campo pre-gramatical indefinido e incontable en un espacio ya concebido que queda sometido al c贸mputo, y por ende, al tiempo (12), seg煤n se ilustra en el siguiente esquema:

Es as铆, finalmente, como la raz贸n o lengua com煤n ordenada a trav茅s de las directrices del campo pre-gramatical que hemos estudiado se va haciendo poco a poco realidad, mundo real mundo conocido. En los fragmentos del libro de Her谩clito se la llama entonces de ordinario fuego, como la primera aparici贸n de la raz贸n, Logos, en cuanto real: pyry (13). Y 茅sta es la asignaci贸n parad贸jica de la Lengua respecto a la realidad que deseamos poner de relieve: por un lado, est谩 absolutamente separada de toda realidad, sino no podr铆a actuar sobre ella, no la podr铆a constituir. Por otro lado, ella se manifiesta 芦en禄 y se identifica 芦con禄 la realidad misma, en el sentido en que se hace real. Se parte en dos, es decir, que en una de sus mitades se hace realidad e interviene para constituir un cosmos, una ordenaci贸n, una visi贸n del mundo.

Tal es la contradicci贸n ad infinitum de la Raz贸n. Ella, de la que se podr铆a decir que es verdad, se ha dedicado a fabricarnos esta ordenaci贸n de la realidad, esta componenda o compromiso falaz entre los elementos menos conscientes del lenguaje, como los gramaticales, y aquellos otros que pertenecen a capas m谩s externas o superficiales. Pero es ella al mismo tiempo la que continuamente redime esta mentira, porque no hay otra sino ella, que pueda descubrir la falsedad de la realidad, que pueda decir NO a las diferentes formas de realidad dominantes y endurecidas. Es de este NO de donde deriva toda raz贸n, toda l贸gica popular, y de donde podr铆an nacer todas las otras posibles v铆as de lucha aut茅ntica, de rebeli贸n, de acci贸n contra el mundo real o mundo de los significados, all铆 donde la raz贸n ha sido reducida a ideas y donde 芦Yo禄 que s贸lo era 芦uno que dice algo禄 (gente) he pasado a ser un Yo que ya es 芦uno del que se dicen cosas y al que se define禄, es decir, un ser humano tendido en la breve finitud de su vida individual acongojante, pilar fundamental sobre el que se asientan las sociedades democr谩ticas actuales (14).

Por consiguiente, es la Raz贸n, 鈥揺l lenguaje mismo鈥 la 煤nica capaz de denunciar su propia obra, de demostrar que este compromiso no es verdadero; y no s贸lo no es verdadero, sino que es mortal para s铆 misma, que deja de ser 芦voz del pueblo o voz del com煤n禄 para convertirse en jergas particulares ya sean jur铆dicas, cient铆ficas, hist贸ricas o filos贸fico-teol贸gicas. Lenguajes cultos que no nacen del lenguaje popular sino del lenguaje impuesto desde las altas esferas del poder sustentado precisamente por la fe en el individuo personal. Lenguajes que en definitiva contradicen ese sentir heraclitano de: 芦[…] Hay que seguir a lo p煤blico: pues com煤n es el que es p煤blico. Pero siendo la raz贸n com煤n, viven los m谩s como teniendo un pensamiento privado suyo禄 (15).

Con todo, el Poder no llega a entender ni a manipular los niveles m谩s profundos de la Lengua porque sencillamente los desconoce e ignora. Tan s贸lo puede manejar la escritura a trav茅s de la invenci贸n de reglas ortogr谩ficas; o bien crear lenguas oficiales para sostener la idea de Estado (16); o elegir un dialecto para la unificaci贸n como se ha practicado con el vasco a trav茅s de las ikastolas y de la literatura, o tambien crear uno nuevo (como por ejemplo el bat煤a) a partir de las muy variadas y diferentes hablas vascuences; asimismo, se logran resucitar lenguas muertas como es el caso de la recuperaci贸n del hebreo a partir de los textos sagrados cuando la fundaci贸n del Estado de Israel; o incluso se suele utilizar el concepto de g茅nero gramatical para establecer distinciones de sexo, tendencia bastante extendida entre los movimientos feministas (17). En el siguiente gr谩fico tratamos de resumir estos 谩mbitos de influencia del Poder (ya sea nacional, auton贸mico, universal) sobre la Lengua que nunca puede conseguir dominar por completo esa m谩quina desconocida y libre, esa especie de asamblea o comunidad subconsciente no numerada, nunca bien definida, que no s贸lo rige las normas de sintaxis, fon茅mica, etc., sino que tambi茅n decide cambiarlas con cierta frecuencia:

Resumiendo, para el maestro Garc铆a Calvo lo que verdaderamente seduce no es tanto el estudio del mundo de la significaci贸n, de los niveles superficiales del lenguaje 鈥抳arios colegas m铆os opinan m谩s bien lo contrario鈥, sino el an谩lisis minucioso de la subconsciencia o gram谩tica com煤n, una lengua materna (no paterna) (18) que no sirve para hacer Religi贸n o Ciencia ni para crear o defender identidades particulares o nacionales sino que se identifica con la voz de la rebeli贸n, ese 芦yo que no es nadie禄 y que viene a cuestionar los propios conceptos de identidad y diferencia sobre los que se fundamenta la Realidad. Toda su reflexi贸n en torno al lenguaje gira en torno a ese aparato gramatical innato que cualquier ni帽o trae a este mundo y que es justamente el que posibilita, sobre esa trama general, el aprendizaje de un idioma cualquiera:

Lo m谩s interesante de la diversidad de las lenguas no es aquello en que los pol铆ticos y patriotas se apoyan para hacerlas sustento de una cultura y de una entidad propia, sino justamente lo contrario: aquello que, a trav茅s del estudio de esa diversidad, se revela como com煤n y ajeno por tanto a todas las entidades pol铆ticas, culturales y personales. (19)

No es otro el leitmotiv mantenido por AGC constantemente. Es en esa gram谩tica com煤n que escapa a los manejos del Poder, es en ese 芦Yo禄 que puede ser cualquiera que diga 芦Yo禄, donde la propia persona se diluye y se pierde, dando paso a la voz popular o vox populis que muestra una y otra vez que la Realidad no es todo lo que hay, que por debajo del mundo de la cultura y de los saberes establecidos, siempre sigue musitando la lengua de verdad, esa lengua viva y palpitante que para nuestra zozobra no pertenece a este mundo.

Esto es lo que con esta somera presentaci贸n me ha parecido que podr铆a aportar, como testimonio de gratitud a lo mucho que de las tareas de AGC pese a lo insuficiente y tortuoso haya podido yo aprender y como ayuda quiz谩 煤til para los posibles lectores de sus escritos.

NOTAS

(1) Garc铆a Calvo (2011).

(2) Dicha peculiaridad de la lengua aparece expresada en un hermoso y elocuente epigrama griego que reza: 芦[…] S铆, es cierto que por ellas [las palabras] este orden o cosmos est谩 tejido, enga帽os variopintos todo 茅l; pero si, analiz谩ndolas y solt谩ndolas, las deja uno obrar como libres alguna vez, en sentido inverso van destejiendo sus propios enga帽os ellas, tal como Pen茅lope por el d铆a apacentaba a los se帽ores con esperanzas, pero a su vez de noche se tornaba hacia lo verdadero禄 (Entrevista a AGC por Babab, www. editoriallucina.es).

(3) 芦El futuro es un vac铆o que no nos deja vivir禄, Entrevista de Javier Bassas Vila y Felip Marti Jufresa en www.editoriallucina.es . En este sentido la obra de AGC se inspira en los estudios de lenguaje de Benjamin Whorf (1993) quien tambi茅n hab铆a se帽alado esta conexi贸n o relaci贸n intr铆nseca entre lenguaje y realidad.

(4) Petisco (2004).

(5) Garc铆a Calvo (1979).

(6) El t茅rmino 芦significado禄 parece tener relaci贸n con la actitud metaling眉铆stica que, al tomar un tramo o t茅rmino de la producci贸n como objeto, puede constituir una idea de s铆 mismo, permanente en el sistema (Frege: 1967).

(7) Adaptaci贸n de Garc铆a Calvo (1979: 73).

(8) Garc铆a Calvo (1991: 1)

(9) Campo exterior pero no ajeno al acto de hablar sino determinado por este acto, en el sentido de que cualquiera que sea este campo habr谩 de depender de las formas o condiciones que el discurso nos presente.

(10) Si alg煤n modo habr铆a de teorizar sobre este mundo, 茅se ser铆a el de un razonamiento que consistiese, no en saber lo que son las cosas de que habla, sino 鈥搒in concebirlas鈥 en decir al menos lo que no son.

(11) Garc铆a Calvo (1979: 85).

(12) En lo que concierne a las relaciones entre lenguaje y tiempo, v茅ase Mart铆nez (1999).

(13) Garc铆a Calvo (1985: 241-244).

(14) En un art铆culo previo desarrollamos ampliamente este proceso de conversi贸n de 芦Yo禄 gramatical en persona real as铆 como la de los mostrativos 芦aqu铆禄 y 芦ahora禄 en un espacio y tiempo concebidos (Petisco 2011: 204-209).

(15) Garc铆a Calvo (1985: 41).

(17) Merecer铆a la pena apuntar que la distinci贸n de g茅nero gramatical no es un fen贸meno muy general ni muy profundo como lo demuestra el hecho de que muchas lenguas no tienen g茅nero gramatical o casi ninguno (como por ejemplo el ingl茅s que s贸lo conserva la distinci贸n entre 芦she禄, 芦he禄, 芦it禄). Esta diferenciaci贸n tampoco consiste en un artilugio desarrollado para hacer distinciones de sexo sino que m谩s bien se debe a necesidades de clasificaci贸n del vocabulario que es inmenso e infinito (tomemos el ejemplo de 芦charco禄 y 芦charca禄 en espa帽ol). Relacionar por tanto el g茅nero gramatical con la divisi贸n entre hombres y mujeres es 鈥揺n opini贸n de AGC鈥 una equivocaci贸n demasiado elemental pero persistente: 芦[…] el error pol铆tico de actitudes como 茅sas es que justamente se pierden con esas menudencias y superficialidades la lengua misma que es el sitio donde el pueblo, sin distinci贸n de sexos, se levanta contra el poder establecido禄 (v. 芦Conversando con Agust铆n Garc铆a Calvo: No se puede de verdad manejar la Lengua: el pueblo est谩 siempre vivo禄, Entrevista de Rosario Gonz谩lez Galicia, en www. editoriallucina.es).

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Fuente: Noticiasayr.blogspot.com