November 6, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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“Cuenta la leyenda urbana que en un pueblo del Pa铆s Vasco hubo una bomba que lleg贸 a tierra pero nunca estall贸. La bomba qued贸 incrustada en el medio de la plaza central del peque帽o poblado. Los pobladores sorprendidos y asustados no se animaron a moverla, y mucho menos desarmarla. All铆 permaneci贸 a帽os durante el gobierno de Franco como un s铆mbolo aleccionador. Representaba la muerte, el poder del r茅gimen y el castigo a quien se revelara.

Un d铆a de primavera, por la ma帽ana, Julen se cans贸 del detalle del paisaje que arruinaba la plaza. Busc贸 herramientas, pidi贸 ayuda que no encontr贸, y se decidi贸 a desarmar y quitar el artefacto. Las primeras horas trabaj贸 solo, ante la mirada lejana de sus coterr谩neos. Para el mediod铆a ya contaba con la ayuda de sus amigos, pues si de algo hay que morir, que sea junto a los amigos. Para la media tarde todo el pueblo estaba en la plaza, expectante y colaborando como pudiera.

Antes del anochecer la hab铆an desarmado, subido a una carreta, y decidido que la iban a llevar al pueblo vecino, donde se encontraba la sede municipal de la regi贸n. Pero lo interesante de la historia fue lo que encontraron dentro de la ojiva, es decir, la punta o cabeza de la bomba; la parte que viaja del lado de abajo cuando una bomba es lanzada y posee el detonador. All铆, junto a cables y piezas de metal, hallaron un papel manuscrito que conten铆a solo unas pocas palabras. Pensaron que tal vez indicara el lugar donde fue hecha, sus componentes, o algunas instrucciones de uso, pero de todos modos despert贸 la curiosidad del pueblo.

Claramente no era en vasco, en castellano, ni en ingl茅s. Era aparentemente alem谩n. En el pueblo, hab铆a una sola persona que pod铆a llegar a descifrar la escritura: Mirentxu, quien de peque帽a, por el trabajo de su padre hab铆a estado algunos a帽os en Hamburgo. Mirentxu naturalmente estaba en la plaza. Fue solicitada y tom贸 el papel. Se tom贸 algunos segundos, que no fueron m谩s de medio minuto. Orden贸 en su mente las palabras, la gram谩tica, y para cortar con el suspenso dijo mirando a todos sus vecinos (que al mismo tiempo la miraban en silencio): 鈥淪alud. De un obrero alem谩n que no mata trabajadores鈥.

Nadie se movi贸 de la plaza las siguientes horas. Discutieron, hicieron conjeturas, e interpretaron de mil maneras el manuscrito.

Finalmente, antes de la media noche, por unanimidad el pueblo decidi贸 que la bomba no se ir铆a, incluso, volver铆a a su lugar. A partir de ese momento la bomba en la plaza comenz贸 a simbolizar la resistencia, el fin del miedo, y el poder de un pueblo con conciencia de clase. Todo ello como regalo de un obrero alem谩n que, en medio de la dictadura nazi, se jug贸 la piel, y dej贸 claro que ni el miedo, ni el r茅gimen lo iban a poder hacer matar trabajadores.”

Andr茅s Delgado.


Una leyenda para recordar a aquellos trabajadores alemanes que arriesgaron su vida saboteando obuses en la guerra civil en los que dejaban notas de 谩nimo a los republicanos.


Fuente




Fuente: Grupotortuga.com