May 4, 2021
De parte de SAS Madrid
290 puntos de vista


El confinamiento decretado a causa de la COVID-19 ha aumentado, como una lupa, realidades con las que ya conviv铆a la poblaci贸n: precariedad, violencias, desigualdad鈥 驴Qu茅 vendr谩 a partir de ahora? 驴M谩s vigilancia? 驴M谩s pobreza? 驴M谩s desinformaci贸n? 驴Qu茅 entendemos, en definitiva, por libertad?

鈥 No lo soporto.

鈥 驴T煤 no lo soportas?

Este breve di谩logo entre una mujer que va a visitar a su marido a la c谩rcel 鈥搖n encierro al que la sociedad no ha solido prestar atenci贸n鈥 puede ilustrar c贸mo el confinamiento no es siempre sin贸nimo de rejas. Quien dice que no lo soporta es una mujer con cuatro hijos que se las ve y se las desea para trabajar y cuidar de ellos sola, en una casa grande, en mitad del campo. Quien hace la pregunta es un hombre que apenas ve a sus hijos, que duerme en lo alto de una litera con la nariz pegada al techo. Los ni帽os sufren en ambos lugares. La escena, en la sala de visitas de una prisi贸n brit谩nica, pertenece a la pel铆cula Everyday, cuyo director, Michael Winterbotton, transmite con una sencillez y belleza extraordinarias c贸mo las c谩rceles pueden ser tambi茅n lugares abiertos

Esa es la cuesti贸n de fondo que vertebra este especial. 驴脡ramos libres antes de este confinamiento causado por una enfermedad llamada COVID-19? 驴Seremos menos libres despu茅s, cuando hayamos dejado la pandemia atr谩s, en la 鈥渘ueva normalidad鈥? 驴Por qu茅 de repente ha sido posible lo que durante tanto tiempo fue imposible, como la liberaci贸n de personas de los Centros de Internamiento de Extranjeros? S铆, los CIE. 驴Entendemos ahora un poco m谩s qu茅 significa vivir preso?  鈥淣o hay realidad humana y social m谩s ignorada y menos estimada que el 谩mbito de la prisi贸n [鈥 La prisi贸n es una met谩fora de la vida que puede servir para transformarnos y hacer de ella un modelo de donaci贸n y servicio鈥, escrib铆a Jos茅 Miguel Mart铆nez, doctor en Filosof铆a y voluntario en el Centro Penitenciario de Picassent (Valencia), en el diario Levante. 

驴Eran, son libres las personas que viv铆an y viven en la precariedad? 驴Las mujeres que han cuidado durante toda su vida a sus familiares? 驴Las mujeres maltratadas por sus parejas? 驴Los hombres y mujeres mayores encerrados en sus pisos porque no tienen ascensor? 驴Las trabajadoras esenciales como Laura? Laura se enter贸 en 2014 de que no ten铆a derecho a paro. Es limpiadora. La acababan de despedir de la casa donde llevaba trabajando varios a帽os y pensaba que por fin iba a tener un 鈥渃olchoncito鈥 y tiempo para poder sacarse el graduado escolar. Tuvo que dejar el colegio pronto, obligada por su situaci贸n familiar. Media hora despu茅s de entrar en la oficina del paro, Laura sali贸 con el t茅fono m贸vil en la oreja casi llorando: 鈥溌ari帽o, que no tengo derecho!鈥, le dijo a su marido.  

Laura contin煤a sin tener derecho a paro en 2020 porque los gobiernos, con t铆midas mejoras, han prorrogado esta anomal铆a patriarcal hasta el momento. Tampoco el Consejo de Ministros, en las primeras medidas adoptadas tras la declaraci贸n del estado de alarma, pens贸 en ellas, mayoritariamente mujeres y muchas de ellas migrantes. Con el paso de los d铆as, el Ejecutivo 鈥搎ue ha insistido desde el principio de la pandemia en que 鈥渘adie se va a quedar atr谩s鈥濃 aprob贸 un subsidio extraordinario.

Actualmente, Laura, tras pasar unos meses diagnosticada de depresi贸n, est谩 cobrando la ayuda familiar. A su marido lo despidieron justo antes del confinamiento. Tienen una ni帽a peque帽a. 鈥溌縀s fuerte, no?鈥, responde Laura al otro lado del tel茅fono. Est谩n pagando una hipoteca. La situaci贸n de esta familia empeorar谩 con esta crisis, pero su crisis ya exist铆a antes del confinamiento. Su libertad, de alguna manera, era ya una no-libertad. Lo que est谩 ocurriendo ahora es que un virus microsc贸pico est谩 ampliando estas realidades como una potente lupa.

En Dos d铆as y una noche, una pel铆cula belga dirigida por Luc y Jean-Pierre Dardenne, Marion Cotillard interpreta a Sandra, una mujer que acaba de superar una depresi贸n y vuelve a su trabajo en una f谩brica de paneles solares. Es 2014. No hay ning煤n virus recorriendo el mundo. El problema aqu铆 es que el due帽o de la empresa, en su ausencia, se ha 鈥榙ado cuenta鈥 de que el trabajo que antes hac铆an 17 personas, lo pueden hacer 16, aunque eso suponga mayor carga y mayor n煤mero de horas. As铆 que, en el momento de la reincorporaci贸n de Sandra, el empresario deja la soluci贸n en manos de la propia plantilla. Ser谩n los trabajadores y trabajadoras quienes decidan, en una votaci贸n, qu茅 har谩: o se quedan sin la paga extra y vuelve Sandra, o despide a Sandra y se quedan todos con la paga extra.

El trabajo para ella es vital. La paga extra para los dem谩s es vital. Es un salario de mierda. Es una paga extra de mierda. Mil euros. Pero todos lo necesitan. Todos tienen sus razones. Mil euros de mierda. La gente todav铆a camina por las calles, las tiendas est谩n llenas, el neoliberalismo sigue sonriendo mientras Sandra y sus compa帽eros de trabajo viven encerrados en su precariedad. Es 2014. El mismo a帽o en el que Laura, en la vida real, se enter贸 de que no ten铆a derecho a paro no por no haber trabajado lo suficiente. Qu茅 va. Sino por ser limpiadora.

As铆 llevan viviendo a帽os las Lauras, las Sandras y tantas otras personas antes de este confinamiento impuesto por un virus. Muchas salen a la calle estos d铆as a trabajar, a sostener el mundo encerradas en su propio mundo. De eso mismo ya nos hablaba Isaac Rosa en La mano invisible, adaptada por David Maci谩n al cine: 驴Por qu茅 trabajamos? 驴Para qu茅 sirve lo que producimos? 驴Para qui茅n trabajamos realmente? 驴Qu茅 nos aporta el trabajo? 驴Nos hace ser mejores personas? Escrib铆a Walt Whitman, poeta de la libertad por antonomasia, en su Canto a las ocupaciones de Hojas de Hierba: 鈥溌縀res t煤 quien se tiene por menos? 驴Eres t煤 quien se cree menos que el presidente? 驴O que los ricos son mejores que t煤? 驴O que los sabios son m谩s cultos que t煤?鈥. Qu茅 es, por tanto, ser libre. Qu茅 entendemos por libertad, esa palabra que ahora miramos de frente y que posiblemente adquiri贸 nuevos significados cuando el Gobierno decret贸 a mediados de marzo el estado de alarma, tanto para los que pisan la calle como para los que viven entre rejas. 

Las im谩genes de la fosa en Hart Island con muertos por coronavirus traen a la mente otra isla de Nueva York, la antigua isla de Blackwell. A finales del siglo XIX, la periodista Nellie Bly se hizo pasar por interna en un centro psiqui谩trico, ubicado en aquel lugar, para denunciar las condiciones en las que viv铆an las mujeres que permanec铆an all铆 encerradas. 鈥淗e visto a pacientes quedarse de pie mirando hacia la ciudad que con toda probabilidad nunca volver谩n a pisar. Significa la libertad y la vida; parece tan cercana鈥 y sin embargo, no est谩 el cielo m谩s lejos del infierno. 驴Suspiran las mujeres por su hogar? Excepto en los casos m谩s violentos, son conscientes de que est谩n confinadas en un manicomio鈥, escribi贸 en Diez d铆as en un maniconio, la obra en la que recogi贸 su investigaci贸n period铆stica para The New York World. El 煤nico deseo 鈥揹ec铆a Bly鈥 que all铆 dentro nunca muere es el de la libertad.

Este art铆culo pertenece al dossier sobre libertad publicado en #LaMarea76.

Enlace relacionado LaMarea.com 03/05/2021.




Fuente: Sasmadrid.org