August 19, 2021
De parte de SAS Madrid
815 puntos de vista

Para todo cr铆tico con los medios de comunicaci贸n y la pol铆tica a finales del siglo pasado y principios de este, Los guardianes de la libertad, de Edward S. Herman y Noam Chomsky, era una lectura imprescindible. El 鈥渕odelo de propaganda鈥 del libro ofrec铆a un marco de referencia 煤til para entender c贸mo la cobertura informativa t铆pica filtra cierto tipo de datos mientras que enfatiza otros, lo que a la larga favorece el discurso dominante. La lecci贸n clave de este an谩lisis estaba clara: para cambiar el mundo, primero hay que cambiar los medios de comunicaci贸n.

A principios de la d茅cada de los 2000, esa idea me llev贸 hasta el movimiento de reforma de los medios y al campo acad茅mico de la comunicaci贸n, donde esperaba aprender sobre las limitaciones y las alternativas al hiper mercantilizado sistema medi谩tico estadounidense. Sin embargo, me result贸 descorazonador encontrar en la escuela de postgrado una mezcla de hostilidad e indiferencia hacia el an谩lisis cr铆tico de los medios. Con los a帽os, encontr茅 c铆rculos de corriente radical, sobre todo en el subcampo de la econom铆a pol铆tica, que se centra en los an谩lisis cr铆ticos e hist贸ricos de los medios, pero este trabajo segu铆a siendo marginal. Hoy en d铆a, con el auge de los nuevos monopolios digitales, el miedo al fascismo y el hundimiento del periodismo, hay un renovado inter茅s en los an谩lisis estructurales de nuestros sistemas informativos, aunque con demasiada frecuencia carece de cr铆tica radical.

Chomsky aporta desde hace tiempo una voz radical firme en estos temas. He hablado con 茅l sobre la importancia actual de la cr铆tica a los medios que escribieron Herman y 茅l y le he preguntado por qu茅 se centr贸 en los medios de comunicaci贸n como un lugar importante de conflicto. Me preguntaba si hab铆a cambiado su an谩lisis, si algo le hab铆a sorprendido a lo largo de las d茅cadas y, sobre todo, si cre铆a que un sistema de medios democr谩tico era concebible y alcanzable.

A sus 92 a帽os, Chomsky sigue haciendo gala de una cr铆tica aguda y un an谩lisis sagaz. En nuestra conversaci贸n por Zoom, sac贸 en repetidas ocasiones el New York Times del d铆a para ilustrar los diversos temas que 铆bamos tratando. Lo que m谩s me impresion贸 fue su optimismo con matices: si bien considera que las mismas patolog铆as estructurales siguen aquejando a nuestros sistemas de medios de comunicaci贸n comerciales, hoy en d铆a, tambi茅n percibe un avance significativo en la cobertura informativa, sobre todo a la hora de enfrentarse a atrocidades hist贸ricas que los relatos de los principales medios de comunicaci贸n ignoraban o tergiversaban en el pasado.

El subt铆tulo [original] de su famoso libro junto con Ed Herman es 鈥淟a econom铆a pol铆tica de los medios de comunicaci贸n鈥, pero la econom铆a pol铆tica es marginal dentro de los estudios de comunicaci贸n. Viniendo de fuera del campo, 驴qu茅 le llev贸 a centrarse en el an谩lisis cr铆tico de los medios?

A m铆 lo que m谩s me interesa es la cultura intelectual general y es sobre lo que m谩s he escrito. Una de sus manifestaciones son los medios de 茅lite. Te lees The New York Times y no est谩s muy lejos del Harvard Faculty Club. Viene siendo el mismo ambiente cultural. Ah铆 tenemos de manera clara y manifiesta, un d铆a tras otro, una recopilaci贸n de datos f谩cil de estudiar que refleja bastante bien la cultura intelectual general y ofrece la posibilidad de asomarse a ella. Ed Herman y yo discrep谩bamos un poco sobre este orden de prioridades. A 茅l le interesaban m谩s concretamente los medios de comunicaci贸n y a m铆 me interesaban m谩s los medios de 茅lite como reflejo de la cultura intelectual general. Esta discrepancia no tuvo repercusi贸n alguna, nos result贸 muy f谩cil colaborar. Pero esa es b谩sicamente mi entrada en el tema. Por eso, por ejemplo, no me molesto en escribir sobre las noticias de la Fox.

Es verdad, las noticias de la Fox ofrecen la posibilidad de asomarse a otro discurso. Me gustar铆a ahondar en esa diferencia: 驴su objetivo es examinar el discurso de 茅lite mientras que el de Ed estaba m谩s centrado en las estructuras econ贸micas de nuestro sistema de medios de comunicaci贸n?

Eso es, esa parte del libro es suya por entero. Y era tambi茅n lo que le interesaba profesionalmente. Por ejemplo, uno de sus libros m谩s importantes fue Corporate Control, Corporate Power (Control corporativo, poder corporativo).

Sin embargo, las estructuras econ贸micas de los medios, como el poder monopol铆stico y el mercantilismo, suelen favorecer los discursos dominantes.

驴Hay alguna diferencia en la manera en que las instituciones de los medios de comunicaci贸n perpet煤an los discursos de 茅lite hoy en d铆a? S茅 que ya le han preguntado esto otras veces, pero 驴sigue siendo relevante el modelo de propaganda en nuestra era digital?

Herman y yo actualizamos el libro para tener en cuenta el auge de internet, pero llegamos a la conclusi贸n de que no hab铆a cambiado gran cosa. Las fuentes de informaci贸n siguen siendo las mismas. Si quieres saber qu茅 est谩 pasando en Karachi, no encuentras informaci贸n fiable en Facebook ni en Instagram que no sea la que se filtra de los principales medios de comunicaci贸n. Por eso, lo primero que hago por las ma帽anas es leer The New York Times, Washington Post, Financial Times, etc茅tera. De ah铆 es de donde viene la informaci贸n.

O sea, que aunque por encima parezca que disponemos de diversos tipos de informaci贸n, buena parte todav铆a proviene de las mismas fuentes mayoritarias.

As铆 es. Puedes obtener informaci贸n de otras fuentes, internet te permite leer la prensa extranjera si te interesa. Pero creo que el efecto principal de internet es limitar la variedad de informaci贸n a la que accede la mayor铆a de la gente a fuerza de empujarlos a las burbujas de las redes sociales. El modelo de propaganda es b谩sicamente el mismo.

Pero bueno, ha habido otros cambios de diversa 铆ndole. Uno de ellos, por supuesto, no es m谩s que el declive de los medios. Por ejemplo, yo he vivido buena parte de mi vida en Boston, y The Boston Globe, cuando estaba all铆, era un peri贸dico de verdad. Ten铆a una de las mejores coberturas del pa铆s sobre Centroam茅rica, por ejemplo. Ahora ni siquiera merece la pena suscribirse. Es b谩sicamente una agencia de noticias. Lo mismo ocurre con The San Francisco Chronicle y muchos otros peri贸dicos. Hay mucha limitaci贸n en las principales fuentes de informaci贸n.

Por otra parte, si se analiza un peri贸dico como The New York Times, se nota que le han afectado considerablemente los cambios en el nivel general de concienciaci贸n y sensibilizaci贸n. El efecto civilizador del activismo de los a帽os sesenta y sus repercusiones ha afectado a los periodistas, a los editores, al contenido y a todo. Mucho de lo que aparece hoy en el Times habr铆a sido impensable hace un par de d茅cadas. Mire el de esta ma帽ana: el art铆culo principal es sobre la destrucci贸n de Gaza.

El cambio en la cobertura medi谩tica ha sido impresionante.

No nos habr铆amos encontrado con algo as铆 hace un par de a帽os, 驴verdad? Es uno de los efectos que ha tenido el activismo popular a la hora de cambiar la forma en la que el pa铆s entiende las cosas. Pero claro, genera una reacci贸n negativa, as铆 que tambi茅n obtenemos todo lo contrario. El Proyecto 1619 [proyecto period铆stico de largo alcance, publicado por el New York Times en agosto de 2019, cuyo objetivo es replantear la historia de EE.UU. 鈥渃olocando las consecuencias de la esclavitud y las contribuciones de los estadounidenses negros鈥 en el centro de la  narrativa nacional] recibi贸 su correspondiente aluvi贸n de quejas de historiadores: que si hab铆a una nota al pie que estaba mal y eso. Pero fue un aut茅ntico avance el hecho de poder analizar 400 a帽os de atrocidades en un peri贸dico de gran tirada. Si nos remontamos a la d茅cada de los sesenta, por ejemplo, ser铆a inconcebible. Ahora estamos empezando a enfrentarnos a parte de esa historia.

Resulta que el peri贸dico de hoy tambi茅n trae un art铆culo importante acerca de las atrocidades canadienses cometidas contra la poblaci贸n ind铆gena: el asesinato en unos internados dirigidos por la Iglesia cat贸lica de cientos de ni帽os, puede que de miles, a los que b谩sicamente los secuestraban y los obligaban a entrar en estas escuelas de reeducaci贸n. En los a帽os sesenta ni siquiera se pod铆a hablar de algo as铆. Hasta historiadores profesionales e importantes antrop贸logos nos dec铆an: 鈥淏ueno, aqu铆 no hab铆a m谩s que unos pocos cazadores-recolectores rezagados deambulando por el pa铆s, no hab铆a pr谩cticamente nada鈥. Todo ha cambiado radicalmente, y es as铆 con un tema tras otro. Tampoco quiero exagerar. Sigo emitiendo el mismo tipo de cr铆ticas que he formulado durante a帽os, pero el marco ha cambiado. El activismo ha abierto oportunidades importantes.

Yo tambi茅n comparto parte de ese optimismo, pese a todo. Sin embargo, tambi茅n sufrimos claramente las consecuencias de la desinformaci贸n y la propaganda en nuestros medios de comunicaci贸n, cada vez m谩s degradados. 驴Hay otras formas de censura que expliquen la limitaci贸n de nuestro imaginario pol铆tico?

Oh, claro, hay una profunda labor de censura. Mire otro art铆culo de esta ma帽ana: el gobernador de Florida est谩 promoviendo leyes para investigar las opiniones de los estudiantes en las universidades del estado y asegurarse de que hay lo que 茅l llama 鈥渄iversidad鈥, es decir, suficiente ideolog铆a de derechas. Quiere asegurarse de que las opiniones de extrema derecha tienen un papel primordial, en vez del papel importante que ya tienen. Es control del pensamiento al m谩s puro estilo estalinista.

Mientras tanto, siguen inventando villanos imaginarios de izquierda y delitos de pensamiento.

Un ejemplo llamativo es el ataque que sufre en los estados republicanos la denominada 鈥渢eor铆a cr铆tica de la raza鈥. Est谩 claro que no tienen la menor idea de qu茅 es la teor铆a cr铆tica de la raza, pero para ellos supone cualquier tipo de debate sobre temas como el Proyecto 1619, la voluntad de enfrentarnos a la historia real del pa铆s y al terrible legado que dej贸. No se puede permitir porque puede acabar con el dominio de la supremac铆a blanca. Hay que asegurarse de que no ocurra con una labor directa de censura en colegios y universidades. As铆 mismo, la derecha ha desenterrado acusaciones sobre una peque帽a escuela no s茅 d贸nde, no me acuerdo, que adoctrinaba a alumnos de tercero para que apoyasen los derechos de las personas transg茅nero, y ahora invaden las redes de ultraderecha. No cabe duda de que este tipo de censura ocurre y es importante, pero es un complemento a la iniciativa m谩s amplia de dificultar el derecho al voto y asegurarse de que dominen las doctrinas de la supremac铆a blanca cristiana, tengan el apoyo popular que tengan.

Aparte de esta descarada forma de censura, 驴hay otros medios m谩s sutiles de limitar el debate?

S铆, los ves cada vez que abres el peri贸dico. Mire, volvamos al New York Times de esta ma帽ana: informan sobre la 煤ltima votaci贸n de la ONU, 184 votos a favor y dos en contra, de terminar con el embargo estadounidense que est谩 oprimiendo a Cuba y que es un esc谩ndalo internacional. Es interesante analizar la redacci贸n. Dicen que es la manera de marcar distancia por parte de 鈥渓os cr铆ticos con Estados Unidos鈥. Los cr铆ticos con Estados Unidos resulta que son el mundo entero menos Israel, que tiene que seguirle la corriente a Estados Unidos porque es un Estado cliente. As铆 que, en esencia, seg煤n el Times, no es m谩s que la oportunidad de que el mundo entero demuestre su cr铆tica irracional hacia Estados Unidos. La narrativa no puede ser que Estados Unidos est谩 cometiendo un delito grave que el mundo detesta y rechaza. No es censura directa, pero instruye sobre c贸mo se supone que tenemos que ver las cosas: que el mundo no est谩 en sinton铆a con Estados Unidos, no se sabe por qu茅.

O sea, que sigue habiendo una frontera t谩cita. Creo que tambi茅n entra en juego cuando hablamos del papel del capitalismo y de c贸mo funcionan nuestros medios de comunicaci贸n dentro del sistema capitalista. Apenas se oye hablar de esas conexiones en los medios鈥 ni en buena parte del discurso acad茅mico, siquiera.

Eso es indiscutible. De hecho, resulta interesante echarle un vistazo a la historia del debate en torno al capitalismo. Incluso en los a帽os sesenta, al contrario de lo que se cree, no hab铆a muchas inclinaciones anticapitalistas, ni siquiera entre la izquierda radical. Me acuerdo de una charla espectacular que dio el presidente de los SDS [Estudiantes por una Sociedad Democr谩tica, por sus siglas en ingl茅s], Paul Potter, en 1965, en la que defend铆a que hab铆a que 鈥渘ombrar el sistema鈥 cuando habl谩bamos de problemas sociales importantes. Sin embargo, 茅l no lo hizo, no mencion贸 ni una vez la palabra capitalismo. Eran los sesenta. Hoy es distinto. Podemos hablar de capitalismo, pero solo un poco. En realidad, todav铆a no se puede insinuar que puede que haya otras opciones aparte del capitalismo.

Hablando de alternativas al capitalismo, desde la izquierda somos r谩pidos a la hora de criticar los medios corporativos, pero no tanto cuando se trata de discutir alternativas sist茅micas. Como ha apuntado, hay menos periodismo de verdad hoy en d铆a y lo que queda se va degradando cada vez m谩s. 驴Tiene alguna idea de c贸mo podr铆a ser un sistema de medios de comunicaci贸n no capitalista?

Me hago alguna idea despu茅s de leer su libro, as铆 que voy a venderle miel al colmenero si le cuento lo que usted ha escrito. Pero bueno, usted analizaba c贸mo los fundadores de la Rep煤blica de Estados Unidos cre铆an que el Gobierno deb铆a subvencionar con fondos p煤blicos la difusi贸n de medios informativos variados. En este sentido, deber铆a entenderse que la Primera Enmienda proporciona lo que se denomina 鈥渓ibertad positiva鈥, no solo 鈥渓ibertad negativa鈥. Deber铆a crear oportunidades para la informaci贸n libre e independiente. Subvencionar los medios informativos era una de las funciones principales de la oficina de correos. La inmensa mayor铆a del tr谩fico del servicio postal se compon铆a de peri贸dicos.

De modo que esa es una alternativa. De hecho, pr谩cticamente todos los pa铆ses democr谩ticos tienen un sistema p煤blico de medios de comunicaci贸n con fondos suficientes, excepto Estados Unidos. Su obra y las de Bob McChesney analizan la historia de c贸mo el sistema de medios estadounidense pas贸 a estar m谩s manejado por las empresas en comparaci贸n con otros sistemas del mundo. En Estados Unidos, el inter茅s comercial y sus aliados destruyeron y acabaron con iniciativas de radio y televisi贸n para crear un mayor sistema p煤blico de medios como contrapartida al sector privado, por eso no lleg贸 a consolidarse aqu铆.

Resulta instructivo o铆r que apoya la subvenci贸n de los medios para construir un sistema democr谩tico y de propiedad p煤blica al margen del mercado (algo que evidentemente comparto), pero 驴hay otros enfoques? 驴C贸mo ser铆a un modelo socialista libertario?

Est谩 claro que las subvenciones p煤blicas a los medios son una posibilidad dentro del marco actual de instituciones, sin siquiera cambiarlas, simplemente recuperando las ideas que se supone que veneramos, los famosos fundadores. Pero hay mucho m谩s. Como a finales del siglo XIX, que ten铆amos una prensa obrera muy diversa, independiente y con inquietudes. Publicaba art铆culos muy interesantes, entre ellos cr贸nicas, an谩lisis y debates serios escritos por trabajadores, muchos de los cuales ten铆an poca o ninguna educaci贸n formal, pero produc铆an obras tremendamente destacadas (por ejemplo, el trabajo de las denominadas factory girls, las mujeres j贸venes que trasladaron del campo a las f谩bricas). Esa din谩mica prensa obrera dur贸 mucho tiempo en Estados Unidos, llegando a adentrarse en la d茅cada de 1950 y condenando el 鈥渟acerdocio comprado鈥 que serv铆a al poder privado en los principales medios de comunicaci贸n. Pero termin贸 arrollada por la concentraci贸n de capital y la dependencia de los anunciantes.

Todo eso puede recuperarse, todas esas posibilidades para los medios de comunicaci贸n liberados del control corporativo o estatal. Y en cuanto a los medios de comunicaci贸n p煤blicos, hasta cierto punto pueden tener m谩s libertad que los medios comerciales. La medida de su libertad depende en gran parte del nivel de democracia en la sociedad en general. Si est谩n controlados por el Estado bajo el mando de la Rusia estalinista, obviamente no van a ser libres, pero si es la BBC del Reino Unido, entonces s铆, pueden ser razonablemente libres (no totalmente libres, para nada, pero razonablemente libres).

Una 煤ltima pregunta que no tiene que ver con los medios directamente, pero que se me antoja pertinente, sobre todo dados los recientes ataques a acad茅micos progresistas. En el imaginario popular, la academia est谩 plagada de enconados izquierdistas. Sin embargo, sabemos que es predominantemente una instituci贸n liberal, donde los de izquierdas son una peque帽a minor铆a. 驴Tiene alg煤n consejo para los radicales que actualmente est谩n intentando hacerse un hueco en el sistema y ser eficaces activistas acad茅micos?

Es dif铆cil porque hay muchas barreras. El mundo acad茅mico es b谩sicamente de centro. Dicen que es liberal, que para los est谩ndares internacionales significa m谩s o menos de centro. Puede que est茅 alineado con el Partido Dem贸crata, pero ni siquiera es socialdem贸crata. Si intentas desligarte y ser m谩s radical, encuentras trabas. Suelen ser sutiles, comentarios como 鈥渆ste no es el tipo de tema en el que quieres trabajar鈥, que es otra forma de decir 鈥渕谩s te vale espabilar y hacer otra cosa鈥. Hay que enfrentarse a la realidad del sistema doctrinal e intentar ampliar los l铆mites. A veces se encuentran compa帽eros que te apoyan y te permiten superar esas limitaciones, pero muchos no lo van a hacer. As铆 que hay que entender la naturaleza de la instituci贸n, la naturaleza de los factores que la llevan a funcionar as铆, y luego, intentar encontrar una v铆a a trav茅s de la mara帽a de dificultades.

Victor Pickard es profesor de pol铆ticas de medios de comunicaci贸n y econom铆a pol铆tica en la Escuela de Comunicaci贸n Annenberg de la Universidad de Pensilvania, donde codirige el Media, Inequality & Change Center (Centro de medios, desigualdad y cambio).

Esta entrevista se public贸 en The Nation.

Texto traducido por Ana Gonz谩lez Hortelano.

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Fuente: Sasmadrid.org