November 1, 2022
De parte de Periodico Anarquia
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«Tito no sos hijo de dios,
pero hay alguien que muere al decirte adiós,
Dimaco ignorás quién fue tu padre
pero más que vos, muere tu madre.
Con demasiadas lágrimas llorás Maria,
solo una imagen de la agonía,
sabiendo que a la vida en el tercer día,
el hijo tuyo retornaría.
Dejanos llorar un poco más fuerte
al que no regresará más de la muerte»
Fabrizio de André.

Cuando el anarquista Fabrizio de André hizo un disco basado en una reinterpretación de relatos cristianos era el agosto de 1970 algunxs compas le salieron al paso, eran tiempos revueltos, Italia vivía enfrentamientos directos y combates despiadados contra las fuerzas del orden. ¿Era conveniente un disco así, no había más necesidad y urgencia de hablar del presente?
Sin embargo, Fabrizio estaba hablando claramente del presente, e identificaba seguramente los problemas de su presente dándole respuestas a su modo. Este pequeño hecho expresa una de las particularidades del anarquismo. Me refiero a esa tensión entre lo que hay que hacer y lo imprescindible. Para lxs ácratas no hay nada más necesario e imprescindible como la profundidad de las cosas, los fundamentos si hablamos de una opresión, lo práctico junto a lo que mira al futuro.
Más allá de qué cosas nos exigimos en ciertos momentos y la no vana exigencia de «estar en la realidad», es interesante el cómo esas canciones sí estaban en el barro, como se dice, del momento. Los textos buscaban de forma profunda dialogar con su presente. Nuestro interés es hablar, no sólo de una opresión en particular, sino de la opresión en general. Ese puente racional lo transitamos siempre, así como también sentimos la humillación a cada oprimidx como la hecha a todxs.
Desacralizar y mostrar, como en este caso, cómo hasta la cultura en donde bebe sus justificaciones el poder está repleta de nuestras luchas y nuestros modos de sentir es algo notable. Es además crucial para la lucha anárquica, aquella que no se conforma con la limpieza de cara del poder y que busca los fondos, las raíces más profundas para sanear realmente la vida.
La libertad, la empatía, el apoyo mutuo y la rebeldía han existido siempre. Las razones contra la injusticia social en cualquier época también. A veces, siendo menos concretxs vamos más profundo. El anarquismo encuentra en los gestos más sutiles de fraternidad y hasta de ironía la libertad que desea transmitir. Cuando nos interrogamos sobre una injusticia social lo hacemos queriendo ir hasta el fondo para actuar contra su particularidad sí, pero buscando acabarla de raíz.
Hablar de ladrones y humilladxs (como hace la canción) para hablar de la libertad necesaria. Hablar de los dolores humanos de siempre para mostrar como una injusticia no se hace más llevadera con el tiempo sino más inmunda. Hablar del atrevimiento y dolor de las madres que no son las protagonistas clásicas y que casi reprochan que sus hijos no volverán de la muerte, no es desviar el tema. Es, por el contrario, meterse de lleno en el tema, es lo que hacen lxs anarquistas. Es ir hasta los fundamentos mostrando la implicación de las partes con el todo. En esa vía estamos, comprendernos, cambiarlo todo sin negociar nada.

Regino. M.




Fuente: Periodicoanarquia.wordpress.com