April 27, 2022
De parte de Nodo50
245 puntos de vista

El ser humano en sus inicios prehist贸ricos, tomando un atajo como especie y acelerando el proceso evolutivo, no se adaptaba biol贸gicamente al cambio, sino que adaptaba el entorno a sus necesidades a trav茅s del lenguaje fundando as铆 la cultura. Como si fu茅ramos v铆ctimas ahora de nuestra propia naturaleza, el mercado en su relaci贸n simbi贸tica con las democracias liberales, ha comenzado a adaptar el entorno social a uno “libre de cualquier forma de violencia”, al menos en el discurso y de igual manera a generar un consenso con relaci贸n a la libertad individual, una forma de libertad propia del sistema capitalista que a铆sla y se cierra sobre el sujeto aislado imposibilitado de generar sociedad y pol铆tica, libre de comprar o elegir sobre diversas opciones preseleccionadas, es decir, libre dentro de los limites sist茅micos, sin embargo, tan solo y egoc茅ntrico que se ve incapacitado para la generaci贸n de organizaci贸n y acci贸n pol铆tica, siempre como receptor pasivo del cambio aprobado, pero nunca generador de este. 

Por otro lado, en esta generaci贸n de “entornos libres de violencia” al individuo posmoderno se le mutila de su capacidad de respuesta y defensa, al ya no haber supuestamente una amenaza en el exterior y al generar un espacio publicitario al respeto y tolerancia  鈥搑eitero que esto es real solo en el discurso- es extirpado de su instinto de supervivencia al ya no existir depredadores, lo que en t茅rminos pol铆ticos es similar a decir que el sujeto embriagado por la supuesta 鈥渋nclusi贸n鈥 que se gesta desde los representantes del mercado a trav茅s de campa帽as publicitarias o pronunciamientos, pierde su capacidad de resistencia al concebir al mercado como aliado y no como amenaza existencial, sin embargo, se tiende a olvidar que el generador de este 鈥渆ntorno libre de violencia鈥 es el depredador por excelencia actual, el cual es el sistema capitalista y se prefiere ignorar el hecho de que siempre existir谩n amenazas humanas externas que violenten o amenacen la integridad f铆sica y moral de uno, sin entrar en el debate de la bondad o maldad natural humana, un sujeto siempre se encontrar谩 鈥搒i reducimos a estos dos categ贸ricos a la humanidad- con individuos malos y buenos, que lo ayudar谩n y perjudicar谩n, en otras palabras, al fomentar este tipo de entornos libres de violencia promovidos por el sistema capitalista, uno que por su propia naturaleza es violento, estamos recayendo, ir贸nicamente, en un entorno violento y quedamos desprotegidos a las agresiones del capital al creer que por campa帽as incluyentes este nos representa y respeta, es decir, nos hacemos sumisos a sus designios.

De la misma manera, esta forma de entorno libre de violencia y de intolerancia a la intolerancia misma, es solo la forma visible de la adaptaci贸n del sistema a las circunstancias y una estrategia de mercado que al mismo tiempo mantendr谩 a flote la supervivencia del sistema.

Se moldea y dirige la indignaci贸n social hacia sectores conservadores que poco tienen que ver con el poder o el mercado, se les convierte en los enemigos comunes de la libertad, ignorando que el sistema se alimenta de estas pugnas intra-sociales, y que el sistema apela a la diferencia solo por ser un extenso mercado a explotar, ignorando que estos nuevos 鈥渆ntornos libres de violencia鈥 se generan desde el capital y est谩n cimentados sobre la violencia misma, es decir, el capital redirige la indignaci贸n sist茅mica a sectores 鈥渋ntolerantes鈥, libr谩ndose de los ataques directos, su protecci贸n es un eslogan y campa帽a publicitaria que es aplaudida, a pesar de que en la pr谩ctica sean los bastiones de este sistema fundado en la desigualdad. Estas din谩micas en las que el capital se protege a si mismo desviando la lucha hacia cuestiones f煤tiles que no cambiar谩n nada de fondo y permaneciendo intacto gracias a su capacidad l铆quida de adaptaci贸n, pueden ser f谩cilmente trasladadas a la cuesti贸n ambiental.

Se aplaude el mensaje sin cuestionarse la procedencia de este, “La inclusi贸n es lo de hoy” reza el mercado y el mensaje se propaga por medio de slogans y campa帽as haciendo que todos los grupos se sientan incluidos en las marcas -como si eso diera identidad real- de esta forma se crea el sentimiento de habitar un entorno libre de violencia, el sujeto deja de ser cr铆tico ante el sistema, es decir, sus defensas se desactivan y este se hace un receptor pasivo dispuesto al sistema, si no hay violencia o amenazas no hay necesidad de resistencia, se hace un objeto moldeable que a su vez dejar谩 de atacar las pr谩cticas enfermizas de los representantes del capital por haber sido incluido superficialmente en el sistema, se hace a la sociedad algo pasivo que se imagina a s铆 misma en un entorno cada vez m谩s seguro, entregada a los designios de un capital al que aplaudir谩  siempre que abogu茅 por la diferencia discursiva, a pesar de que su naturaleza en si sea violenta y opresiva.

La intenci贸n es homogeneizar a la sociedad a trav茅s de la diferencia  para que esta se haga pasiva y receptiva, eliminar en apariencia las amenazas a la libertad individual e imposibilitar, de esta forma, cualquier tipo de oposici贸n al sistema mismo, cualquier debate acerca de una libertad diferente a la hegem贸nica, diferente a la libertad de mercado, una que verdaderamente abogue por el ser y la humanidad en su coexistencia con lo natural. 

La defensa de la libertad parece lo m谩s importante hoy en d铆a, sin embargo, es un tipo espec铆fico de libertad la que se defiende, una libertad sin l铆mites y ego铆sta, un r茅gimen totalitario de la libertad, esta carencia de l铆mites en la libertad es lo que conlleva a las crisis actuales, pues si mi libertad de ser es infinita y sin l铆mites y si en el sistema actual soy lo que tengo y lo que hago, en ese caso, nada me importar谩 hacer, despojar y destruir sin moderaci贸n para llegar a ser, esto es lo que ha llevado a las crisis ambientales actuales, sin mencionar otra larga serie de crisis contempor谩neas. Este r茅gimen totalitario de la libertad se conjuga con su antag贸nico c贸mplice “la democracia de la libertad”, pues esta forma de libertad promovida por el capital es una en la que hay cabida para todos los grupos, es decir hay una aparente representaci贸n de estos, aunque en realidad estos solo le signifiquen consumidores, usuarios o electores a los que no dudar谩 en desechar en cuanto le representen p茅rdidas o riesgos mayores, un capitalismo que se adapta al cambio, pero que igualmente adapta y que, a pesar de eso, es defendido por ser “incluyente”.

Calvin Klein y la repentina defensa popular que recibi贸 su campa帽a publicitaria, o la cacer铆a de brujas social que medios de comunicaci贸n emprendieron contra empresas que no se pronunciaron con respecto a lo acontecido con George Floyd y el movimiento racial, solo muestra que el individuo se ha pacificado y defender谩 al capital y sus representantes siempre y cuando se sienta representado por estos en el discurso, a pesar de que, al formar parte del sistema, lo violente, estos representantes del capital se hacen l铆deres fascistas abstractos a los que el individuo se adhiere en su b煤squeda de identidad, una que, de pronto, es otorgada por el mercado como un regalo conceptual y se le adora, a pesar de ser explotadores y violentos. Los representantes del capital no necesitan, ni deber铆an siquiera pronunciarse con respecto a luchas sociales por simple 茅tica, los fines que persiguen son de mercado y prestigio, no de rebeli贸n, tampoco tendr铆an que hacerlo por sencilla congruencia al ser entes que sobreviven solo gracias a la desigualdad fundante del sistema capitalista, finalmente, fueron las empresas y firmas que no se pronunciaron al respecto, las que m谩s moral y congruencia tuvieron, sin embargo se festeja la hipocres铆a de las que s铆 lo hicieron y la hipocres铆a vende.

El revisionismo que se est谩 realizando con respecto a las cuestiones pol铆ticamente correctas no es m谩s que otra parte de este problema de sumisi贸n, si bien es cierto que los problemas existen y se debe hacer algo al respecto, la soluci贸n no debe emanar del sistema que es origen y causa de estos, eliminar ciertos s铆mbolos que representan o representaron a la esclavitud, racismo, misoginia, etc茅tera, no es acabar con el problema, se les debe dejar de engrandecer, claro est谩, pero este dejar de engrandecerlos solo puede emanar del recordarlos, no de borrar sus rastros hist贸ricos, este proceder solo conlleva a la amnesia social y no a la justicia, eliminarlos es hacerlos inexistentes y con ello, hacer inexistente el problema mismo, un problema que si no existe, no puede ser conceptualizado, teorizado y accionado, no puede ser visualizado y, por ende, continuar谩 presente pero sin historia, lo que conlleva a que sea posible que, generaciones posteriores, conciban estas problem谩ticas sociales como cuestiones 鈥渘aturales鈥, aprior铆sticas, sin historia, sin pasado y por ende, sin soluci贸n cultural pues se ver谩n como cuestiones fundantes del ser humano contra las que nada se puede hacer.

En esta l贸gica social de pretender crear un entorno libre de violencia, es la que provoca que cuando la violencia habita en la misma historia, se eliminan y se borran s铆mbolos y restos que tienen inscrita la violencia en ellos, y con ello se escribe una nueva versi贸n de la historia sin los importantes antag贸nicos que la hicieron, y que es importante recordar para no recaer en ello, recordar de qu茅 somos capaces como especie y recordar que las desigualdades e injusticias son una cuesti贸n hist贸rica y de poder, y no biol贸gica.

De esta forma tenemos a un individuo que destruye la memoria de su pasado y mutila los restos de quienes o lo que le resulta  un pasado inc贸modo, la incomodidad es una cuesti贸n que activa la respuesta defensiva humana, que activa su capacidad de movimiento, cambio y resistencia, es decir, el sujeto posmoderno es uno que tiende a 鈥渄eshistorizarse鈥 al cargar a la historia misma con una moral correctiva, y no como un campo que presenta hechos, que al ser analizados, pueden caracterizarse como acontecimientos y procederes correctos incorrectos por el lector o estudioso de la historia que est谩 contextualizado en un entorno con una moral dominante, una que variar谩 dependiendo del momento y lugar en que esa historia sea estudiada, claro, la historia la hacen los vencedores, sin embargo, los acontecimientos actuales parecen pretender descargar a la historia de las antagon铆as que le dieron origen y que, por tanto, le dan una explicaci贸n social y no natural a nuestro devenir actual. Una explicaci贸n social e hist贸rica del presente tiene que ver con contextos, creencias, cosmogon铆as y relaciones de poder, son cuestiones no absolutas que se pueden contrarrestar por nuevos procesos sociales y que as铆 se posibilita el refundar a la sociedad misma en una m谩s justa, a su vez, posibilitar谩n que en el futuro las pr谩cticas se puedan volver a refundar al ser creaciones sociales e hist贸ricas. Una explicaci贸n natural, por otro lado, se percibe como cuesti贸n cuasi divina imposible de ser refundada por procesos sociales.

El individuo contempor谩neo parece ser un ser pasivo que habita un 鈥渆ntorno libre de violencia鈥 artificial creado por el mercado y el poder, un entorno superficial que incluye a la diferencia en el discurso, as铆 es mutilado de su capacidad de defensa ante la aparente ausencia  de amenazas o enemigos, un individuo moldeable que se hace consumidor ideal de la diferencia, uno que a su vez elimina elementos importantes de su historia y con ello, elimina a la historia misma, al no tener historia y ser totalmente un receptor pasivo de las creaciones del mercado, el sistema es libre de escribir tambi茅n su futuro y ser, en apariencia, un sistema inmanente, omnipresente e infinito.

Art铆culo de Jos茅 Daniel Arias Torres, Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana de Puebla – bloghemia.com




Fuente: Eulixe.com