November 26, 2020
De parte de Red Antimilitarista De America Latina
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Los momentos de prosperidad extractivista dejan la prosperidad para los ricos y el da帽o para los pueblos y la naturaleza. La crisis latinoamericana y del Caribe es permanente: es el contexto que sirve para mantener la desigualdad. La historia latinoamericana es una historia de extractivismo, la primera materia prima en ser saqueada fueron los pueblos que habitaban estas regiones al momento de llegar los depredadores europeos: esclavitud, explotaci贸n, depredaci贸n, sexual y hambreamiento hasta la muerte fueron las formas esenciales de ese extractivismo. De las crisis profitan los poderosos y las pagan las pobres. Las crisis en la regi贸n tambi茅n son procreadas por las 茅lites para seguir justificando la militarizaci贸n social y las militarizaciones de las polic铆as y las policializaciones de las fuerzas armadas, y para seguir justificando la propia existencia de esas 茅lites.

Vivimos en Latinoam茅rica una actualizaci贸n por la derecha de lo que Naomi Klein describe como 鈥渄octrina del shock鈥漑1]. Una 鈥淒octrina del shock 2.0鈥. Ya no se trata de crear una conmoci贸n para hacer reformas estructurales (que est谩n hechas): se trata de crear crisis que adelanten la confluencia de las crisis medioambientales, clim谩ticas y econ贸micas y que permitan por un lado detectar, identificar, reprimir, perseguir y ganar informaci贸n sobre las resistencias a esas crisis (y gobiernos) y al mismo tiempo generar desconfianza y culpabilidad social como generadores de esa crisis sobre las mismas gentes que la resisten.

En toda Latinoam茅rica y el Caribe tenemos ejemplos de esta estrategia, pero Ecuador y Chile son buenos ejemplos para resumir.  Tanto el 鈥減aquetazo鈥 de Lenin Moreno como el 鈥渁lza del metro鈥 de Pi帽era eran evitables. El primero mediante (como le recomendaron) la conversi贸n del paquetazo en una serie de 鈥減aquetitos鈥 menos concentrados temporalmente. El segundo no necesitaba del eco que le dieron ministros con discursos hirientes y malintencionados hacia los sectores populares o la represi贸n desmedida a las protestas que en sus primeros d铆as no convocaban m谩s que a un sector peque帽o de la poblaci贸n (lxs estudiantes secundarixs) y a las que la combinaci贸n de represi贸n y exposici贸n medi谩tica dio relevancia y respaldo. El prop贸sito doble de estas iniciativas gubernamentales era, si funcionaban, seguir con la poblaci贸n sometida y acatando y si fracasaban, provocar el estallido social que les permitiera identificar a las recalcitrantes, resistentes y descontentxs con capacidad de acci贸n y alinear a las polic铆as y fuerzas armadas con la autoridad de turno (tanto Lenin Moreno como Pi帽era tienen que gestionar herencias progresistas en el 谩mbito seguridad y defensa).

Lo fundamental de estas estrategias no es lograr una adhesi贸n al neoliberalismo, ya instalado, sino lograr una adhesi贸n por nostalgia: generando una crisis econ贸mica local de la cual culpar a la oposici贸n en la calle para que el resto de la sociedad, con auspicio medi谩tico, extra帽e, a帽ore, los tiempos neoliberales donde todo era seguro y predecible, aunque no asegurara ning煤n porvenir. Una nostalgia creada, a la fuerza, seg煤n este relato, no por las medidas gubernamentales, sino por la oposici贸n callejera y pol铆tica hacia ellas. Instalado eso, la represi贸n selectiva posterior se har谩 m谩s f谩cil, consensuada y aceptada. Los mecanismos represivos ejecutados durante las revueltas masivas, se volver谩n m谩s espec铆ficas y afectar谩n no al conjunto de las protestas sino a quien se designe como sus autores intelectuales o profetas.

Ciertamente el golpismo forma parte de la institucionalidad pol铆tica latinoamericana y est谩 en permanente perfeccionamiento[2]. Nuestras democracias lo son en tanto sobreviven, normalizan y legitiman golpes. Ser谩 m谩s 鈥済olpe鈥 aquel que se demore m谩s en ser normalizado y legitimado por los sectores golpeados. La participaci贸n inmediata en elecciones por parte de los sectores golpeados es muestra de que un 鈥済olpe鈥 fue menos golpe que otros.

Las 茅lites latinoamericanas est谩n hoy m谩s conectadas y relacionadas que durante la primera parte del siglo XIX. El neoliberalismo ha abierto y simplificado la especulaci贸n financiera y ha hecho que las 茅lites sean m谩s dependientes unas del destino de las otras, intercambiando inversiones y asesor铆as econ贸mico-pol铆ticas. El aprendizaje golpista, el desarrollo de estrategias preventivas que impidan perder el control final de la situaci贸n pol铆tica, cultural y econ贸mica es una constante del intercambio entre ellas. Las acciones en las bolsas locales para las 茅lites latinoamericanas cumplen la funci贸n que los matrimonios para las casas reales de la Europa del siglo XVII.

Otro diferencial de este momento hist贸rico respecto a otros es la intracolonizaci贸n regional. La pujanza brasile帽a y venezolana de los primeros 2000 abrieron para Brasil casi toda Sudam茅rica (y la 谩frica de habla portuguesa) y para Venezuela (en t谩ndem con Cuba) el Caribe, se acab贸 con la crisis de la demanda de 鈥渃ommodities鈥 por un lado y por la apuesta por un control biopol铆tico por la otra, que implic贸 una pol铆tica de hambre y desabastecimiento. El espacio m谩s formalizado (las zonas andinas, amaz贸nicas y rioplatenses) que abandon贸 Brasil se reacomod贸 r谩pidamente mediante la creaci贸n de nuevas redes regionales por las clases dominantes. Venezuela implosion贸 dejando su 谩rea de influencia bajo administraci贸n cubana y Cuba se hizo cargo, en forma de enclaves y control estrat茅gico, hasta de la propia Venezuela.

Para entender esto hay que tener claro que los estados latinoamericanos y del Caribe no se corresponden a sus fronteras de mapa. La realidad est谩 marcada por macrorregiones (Rioplatense, Andina, ConoSur, Amazon铆a, Caribe, Mesoam茅rica, por citar algunas) de las cuales los Estados pueden ser parte de una o m谩s a la vez. Estas macrorregiones han pretendido ser articuladas internamente por los imperios de turno (mediante ferrocarriles el brit谩nico, apostando al desarrollo industrial el alem谩n y el norteamericano, mediante la construcci贸n de la carretera panamericana este 煤ltimo. En tiempos recientes el IIRSA (cita y nota) intent贸 sellar la alianza del Brasil del PT con el nuevo imperio chino) para su beneficio. Las fronteras son espacios en disputa o simplemente bajo controles en terreno de fuerzas pol铆tico-econ贸micas-armadas de distinto signo, asumidas funcionalmente por los Estados que a la vez se complementan, negocian y disputan con esas fuerzas. La zona de la gran triple frontera paraguayo-brasile帽a-argentina es una serie de rutas a茅reas, terrestres e h铆dricas que sirven a todo tipo de tr谩ficos administradas por distintas fuerzas con diversas relaciones con el aparato estatal, siendo estas fuerzas todas ellas paraestatales, situaci贸n similar a la frontera brasilero-boliviana, venezolano-colombiana, paname帽o-colombiana, por citar ejemplos de la casi totalidad del continente.

Esto nos permite entender como la situaci贸n de redefinici贸n fronteriza se ha agudizado por la implosi贸n venezolana. El Estado Venezolano solo controla una parte del pa铆s. El resto est谩 repartido entre m煤ltiples intereses con variadas formas de legalidad e ilegalidad. Por ello el inter茅s en mantener la situaci贸n de crisis en Venezuela: permite dar salida, de forma expedita, a materias que en otros contextos ser铆a dificultoso hacer salir a esos intereses, que tienen base en distintos pa铆ses continentales y extracontinentales.

La redefinici贸n fronteriza es alimentada por el cambio de potencia imperial dominante. China ha abierto enclaves en todo el Pac铆fico, as铆 como en Venezuela (y su Caribe). En tanto, el actual gobierno estadounidense no tiene inter茅s real en Latinoam茅rica y el Caribe y se limita a operar mediante las trasnacionales de origen yanqui para mantener, en la derecha latinoamericana, la creencia de que pueden contar con Estados Unidos como apoyo 煤ltimo. Este abandono, reforzado con la escasa presencia de la Uni贸n Europea en la regi贸n, vuelve cada vez m谩s interesante para las 茅lites el pragmatismo chino, capaz de hacer negocios con Maduro en Venezuela y con Pi帽era en Chile.

Las fronteras solo se cierran a los pueblos en movimiento, forzados a migrar por las pol铆ticas econ贸micas y biopol铆ticas que los Estados se dan. Los pueblos en movimiento caminan hacia donde hay lo que en sus lugares de origen falta o les quitan, como tierra y territorios, que son expoliados para el extractivismo puro y duro, de toda gama. Es extractivismo el campo destinado a la soja tras la expulsi贸n de campesinas y campesinos, la monta帽a dedicada a la miner铆a, tras la expulsi贸n de ind铆genas, la represa para surtir a la miner铆a y agroindustria de agua o electricidad tras la inundaci贸n de terrenos campesinos, ind铆genas e incluso urbanos. Es tambi茅n extractivismo la urbanizaci贸n de terrenos agr铆colas para alimentar el negocio inmobiliario a costa del derecho a la alimentaci贸n o la creaci贸n de zonas de sacrificio. El extractivismo fuerza la migraci贸n masiva interna e internacional, siguiendo la ruta marcada por la publicidad hacia lugares donde se cree que no se muere tanto de hambre.

Contra esta crisis permanente los pueblos se revelan, independiente del signo pol铆tico que los gobiernos se den para legitimar sus atropellos disfraz谩ndolos de ideolog铆a. Las rebeliones cruzan Latinoam茅rica y el Caribe este a帽o 2019 con mayor o menor intensidad, con mayor o menor publicidad, seg煤n la represi贸n que sufran y seg煤n el espacio que ocupen en la agenda comercial mundial, espacio que ordena la presencia en los medios. Por eso las rebeliones caribe帽as y centroamericanas se conocen menos que las rebeliones andinas de este a帽o. Los pueblos resisten a la crisis end茅mica que para la regi贸n representa el estatismo patriarcal y neoliberal que sufrimos y esa resistencia hay que aplaudir porque es la respuesta s贸lida contra la crisis y contra todos los expoliadores de la naturaleza y los pueblos.

Pelao Carvallo, diciembre 2019

[1]  Klein, Naomi. La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre. Paid贸s, 1ra. Ed. Argentina. 2008.
[2] 鈥淟as oposiciones parlamentarias se muestran intrascendentes, inoperantes y es el pueblo quien enfrenta en solitario a la represi贸n. El objetivo de los gobiernos es anticipar la crisis cre谩ndola y administr谩ndola para normalizar la represi贸n militarizada, poner en entredicho la cultura de derechos humanos y incubar el miedo en el pueblo a base de asesinatos y torturas impunes, para impedir o dificultar futuras reacciones a las crisis (casos Chile, Ecuador, Paraguay 2019). http://www.liberaradio.com/actualizacion-del-golpismo-latinoamericano-dos-reflexiones/鈥




Fuente: Ramalc.org