January 5, 2021
De parte de La Haine
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05/01/2021 :: Nacionales Galiza
x Alba Tom茅 Sueiro
La feminizaci贸n de estas actividades, los trabajos de cuidados y los techos de cristal provocan que las mujeres accedan con m谩s dificultad a otras partes del sector.

La econom铆a gallega ha estado vinculada desde la antig眉edad al mar y al campo. La feminizaci贸n de estas actividades, los trabajos de cuidados y los techos de cristal provocan que las mujeres accedan con m谩s dificultad a otras partes del sector y no ocupen puestos de poder.

El mar y el campo generan riqueza en Galicia. Las mujeres siempre han formado parte de ambos sectores desempe帽ando trabajos feminizados, lo que impidi贸, junto con los techos de cristal y el trabajo de cuidados, ser valoradas. Aunque conviviesen en los trabajos tradicionales con los hombres, existen grandes diferencias en el reparto de las actividades. Los prejuicios de g茅nero contin煤an arraigados en la sociedad patriarcal y son impedimentos para que ellas accedan a los puestos de poder y representaci贸n. A煤n tienen que visibilizarse.

Hace 20 a帽os era impensable que una mujer en Galicia fuera titular de una explotaci贸n agr铆cola. Eran consideradas “ayuda familiar” y, por ende, no eran tenedoras de ning煤n tipo de derechos que las amparasen. La propiedad ten铆a nombre de hombre. Aunque ellas constituyesen un conjunto profesional al desempe帽ar labores de extracci贸n y producci贸n de alimentos, tanto en el rural como en la cadena pesquera, las administraciones no las reconoc铆an como tal. Era com煤n que la mujer gallega, desde peque帽a, sembrase, produjese y recolectase estos productos para sostener a sus familias. Era visto como una extensi贸n de su trabajo dom茅stico y de cuidados. Todos estos procesos no eran reconocidos profesionalmente, lo que dificultaba su autonom铆a y originaba la dependencia econ贸mica hacia sus maridos.

En la actualidad, la mujer rural gallega predomina en el sector l谩cteo, agr铆cola y vit铆cola, en lo referente al n煤mero de explotaciones. Seg煤n una estad铆stica de la Federaci贸n de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR), existe un 54% de mujeres titulares de explotaciones de vacunos de leche. Este conjunto de actividades constituye los trabajos remunerados, pero en la parte no formal, todav铆a imperan un gran n煤mero de explotaciones familiares en donde las agricultoras y ganaderas trabajan sin reconocimiento legal y no ganan dinero. “Es una parte de la econom铆a familiar que tiene que ver con la producci贸n propia, y habr铆a que ponerle valor a toda esa producci贸n que se hace para el autoconsumo. Esos alimentos no quedan en casa y los fines de semana van en los maleteros para el consumo de otras familias”, cuenta la presidenta de Fademur Galicia, Rosa Arcos.

Fademur se帽ala tambi茅n el fracaso de la ley de Titularidad Compartida del 2011 de las Explotaciones Agrarias, nacida con el objetivo de profesionalizar la actividad agraria de las mujeres, fomentar la igualdad y visibilizar su trabajo. Esta legislaci贸n supondr铆a un reparto de rendimientos al 50% entre ambas partes de la pareja, siendo ambos beneficiarios de las ayudas y cotizando en la Seguridad Social. Seg煤n el 煤ltimo informe de Ministerio de Agricultura, en Espa帽a, de las m谩s de 945.024 explotaciones, solo el 28,81% pertenecen a mujeres. En total 352 altas de Titularidad Compartida, 17 en Galicia.

Esta discriminaci贸n puede extrapolarse tambi茅n a las trabajadoras del mar, que cuentan a P煤blico c贸mo sus abuelas desempe帽aban el oficio diariamente para llevar comida a sus casas o para otras familias, sin percibir ning煤n tipo de remuneraci贸n. No exist铆an las agrupaciones de mariscadoras ni un colectivo con el que defender sus derechos. Luego fueron constituidas por las mujeres que bajaban a la playa para llevar alimento a sus hogares y, gracias a formar un equipo, pudieron acceder a un seguro social y a un plan de explotaci贸n formal, elaborado por ellas mismas y aprobado por la Administraci贸n. “Hoy en d铆a el oficio de mariscadora est谩 reconocido y visibilizado, aunque somos aut贸nomas, nos queda mucho camino”, explica la vicepatrona de la Cofrad铆a de Carril y mariscadora de a pie, Rita Vidal. “Para nosotras es muy importante poder conciliar la vida familiar, en verano puedes llevarte a tus hijos a mariscar, creo que por eso somos mariscadoras, es lo que hemos aprendido a ser desde peque帽as”, cuenta la arousana.

La feminizaci贸n de los trabajos

Los trabajos t铆picos gallegos est谩n feminizados, aunque gracias a los planes de igualdad y al feminismo que entra en las esferas del sector primario, con el tiempo se observan diferencias. En el rural, donde es m谩s dif铆cil que el movimiento de la igualdad penetre por el envejecimiento de la poblaci贸n y la tradici贸n, los hombres realizan las tareas t茅cnicas y emplean maquinaria pesada, manejan los tractores y las m谩quinas para labrar la tierra, aunque ellas sepan manejarlos. Las ganaderas, por ejemplo, se encargan de orde帽ar y cuidar a los animales mientras que ellos desempe帽an tareas m谩s “rudas”. Ellas tambi茅n asumen las gestiones y los tr谩mites burocr谩ticos sobre una explotaci贸n familiar. Seg煤n cuentan desde Fademur, todo ello est谩 sometido a una estructura de h谩bitos que a lo largo de la historia dividieron el trabajo en funci贸n del sexo.

Mariscadora de Arousa. 鈥 Amarcarril

Tambi茅n en el mar los roles est谩n definidos. Cuenta la vicepatrona de Carril que los trabajos m谩s “duros y peligrosos” se reservaban para los hombres, como los barcos de pesca, marina mercante o extracci贸n de percebes. Ellas se ocupan del marisqueo a pie, de la acuicultura, el procesado de pescado, crust谩ceos y moluscos y el comercio, al conllevar un “menor riesgo” en comparaci贸n con salir a faenar al mar. Esto se refleja en las estad铆sticas. Ellas doblan en n煤mero de permisos de marisqueo a los hombres porque es un trabajo desempe帽ado en tierra. Seg煤n el Instituto Galego de Estad铆stica (IGE), en el 2019 se registraron 2.633 permisos para ellas y 1.144 para ellos. Diez a帽os atr谩s, las diferencias eran mucho m谩s duras: 3.887 mariscadoras frente a 394 mariscadores.

Rita Vidal tambi茅n se帽ala la emigraci贸n como un factor clave que contribuy贸 a que tradicionalmente se relacione este tipo de trabajos del mar con las mujeres. Ellas se encargaban de cuidar a las familias mientras que ellos trabajan fuera y lejos de sus hogares en barcos de pesca de altura y gran altura, que los manten铆an largos meses navegando. Las mujeres, por el contrario, ten铆an que cuidar a sus hijos, padres y familias, por ello buscaron otras alternativas para mantenerse, como bajar a la playa con los infantes a extraer moluscos.

Despoblaci贸n, relevo generacional y ecolog铆a

Galicia es una de las regiones que m谩s despoblaci贸n sufre del Estado. Como consecuencia, esta tendencia provoca que desaparezcan miles de explotaciones agr铆colas al a帽o, y por ende, la econom铆a de base. “Hay un problema de relevo generacional donde persiste una relaci贸n con el sesgo de g茅nero importante, siguen siendo muchos los hombres que buscan trabajo fuera del n煤cleo familiar. Si hay una explotaci贸n familiar y los mayores se jubilan, el relevo cae en las mujeres, pero no por decisi贸n vital propia, sino porque sigue habiendo un sesgo”, explica Rosa Arcos, de Fademur Galicia.

No obstante, se observa en el mundo rural gallego que las mujeres encabezan el emprendimiento relacionado con la innovaci贸n, con el cuidado del entorno, con la sostenibilidad y la ecolog铆a, una reivindicaci贸n de la tradici贸n de los oficios y de la cultura, que crean valores a帽adidos muy potentes. No son los 煤nicos espacios a los que llegar. “A efectos de visibilidad de las mujeres en la actividad agr铆cola y ganadera, hemos avanzado, pero la vida p煤blica, social y pol铆tica sigue teniendo cara de hombre. Basta con mirar la fotograf铆a de cualquier peri贸dico especializado en el sector primario”, cuenta Fademur.

En el mar, la vicepatrona de Carril cuenta que la juventud est谩 interesada en mariscar. En las convocatorias para la obtenci贸n del permiso para la extracci贸n, por ejemplo, las listas son “interminables”, si bien es cierto que en ocasiones las profesionales que acceden “se decepcionan con el oficio y otras se enamoran de 茅l”. El fr铆o, el sol y la lluvia van calando en sus cuerpos y desarrollan dolencias que a d铆a de hoy a煤n no est谩n reconocidas como enfermedades profesionales. Ellas tambi茅n defienden la pesca sostenible y el cuidado del producto de mar para poder recolectarlo durante todo del a帽o. Luchan contra el furtivismo y los vaivenes del mercado.

Feminismo rural y empoderamiento

Despacio, pero llega. En el campo existe una mayor conciencia y la gente joven pone en valor el trabajo que desempe帽an las mujeres, precisamente reclamando los espacios que est谩n siendo ocupados por hombres. Sin embargo, la resistencia al cambio est谩 condicionado por el entorno y es mayor que en las ciudades; es visible en la lucha contra la violencia de g茅nero, donde impera la ley del silencio y la idea de que “lo que pasa en casa, se queda en casa”, aunque el maltrato y la violencia machista sea conocida por los vecinos. Aqu铆 las administraciones, seg煤n Fademur, “juegan un papel fundamental”.

Los referentes, tanto en el mar como en el campo, han permitido que las mujeres puedan verse reflejadas y crear redes de acompa帽amiento. Ha sido gracias a la sororidad y a los grupos de mujeres lo que ha permitido avanzar en t茅rminos de igualdad. “El empoderamiento tiene que ser un trabajo para el colectivo, si avanza una tenemos que avanzar todas juntas”, apostilla Fademur.

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Fuente: Galiza.lahaine.org