October 28, 2021
De parte de La Haine
330 puntos de vista


La derecha sigue homenajeando a Roca, el general genocida argentino que a fines del siglo XIX asesin贸 a miles de ind铆genas. Ahora es contra los mapuche

En un acto en el cementerio de La Recoleta, el excandidato a vicepresidente de la Naci贸n y actual auditor general, Miguel Pichetto, aprovech贸 el ser orador en un homenaje anual a Julio Argentino Roca para redundar en su enfoque 鈥渁ntisubversivo鈥 de los actuales conflictos por recuperaci贸n de tierras ancestrales que comprenden a los mapuche.

La pr茅dica, que ya lleva unos a帽os, apunta a crear un enemigo interno, encarnado en primer lugar por Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) y extendido a todas las reivindicaciones de tierras. Se las presenta como peligrosos atentados contra la propiedad privada. Y m谩s todav铆a, como acechanzas contra la propia existencia del Estado nacional.

En su alocuci贸n de la Recoleta el actual integrante de 鈥淛untos por el Cambio鈥 afirm贸 鈥溾o hay que reconocer a estos pueblos pseudo-originarios que no reconocen la bandera, las autoridades, el himno, ni la Iglesia鈥

Escribe Pichetto en una nota del 20 de octubre en La Nacin que forma t谩ndem con su intervenci贸n en el cementerio: 鈥溌縋or qu茅 la izquierda enarbola hoy la bandera indigenista? La respuesta es muy simple, porque ataca frontalmente la propiedad privada, enemiga esencial del comunismo, deslegitima la ley y el Estado desde su origen, proclam谩ndolo usurpador y ladr贸n. En definitiva, lo que se busca es la disoluci贸n del poder nacional.鈥 No puede reproch谩rsele falta de claridad y dureza en su exposici贸n.

Es muy congruente que a partir de ese supuesto de 鈥渦nidad nacional amenazada鈥, se exalte a la figura de Roca. A quien el pensamiento conservador de nuestro pa铆s identifica, no sin raz贸n, como uno de los fundadores del Estado argentino moderno. Desde la unificaci贸n monetaria al servicio militar obligatorio, fueron varios los pilares del Estado nacional cuya construcci贸n tuvo que ver con sus gestiones.

Quien fuera un gran organizador y beneficiario del fraude electoral fue asimismo protagonista del genocidio que despoj贸 a las comunidades originarias y a los mapuche en particular. El despliegue de un enfoque de conquista, exterminio y sometimiento, en pro de una sociedad a la que se quer铆a blanca y 鈥渆uropea鈥.

La 鈥渟oluci贸n鈥 del 鈥減roblema鈥 del dominio de los 鈥渟alvajes鈥 (as铆 se sol铆a llamarlos) implicaba incorporar ampl铆simas extensiones a la explotaci贸n agropecuaria. El hambre de tierras de los estancieros alcanz贸 una saciedad pocas veces vista. Las bases para el auge de la 鈥渞ep煤blica agropecuaria鈥 que ocup贸 el tr谩nsito del siglo XIX al XX estaban echadas. 鈥淧az y Administraci贸n鈥 era la divisa gubernamental, 鈥減az鈥 que se asentaba sobre la muerte o servidumbre del 鈥渙tro鈥.

M谩s all谩 de la devoci贸n o la mirada cr铆tica durante distintos gobiernos, la figura del dos veces presidente es a煤n objeto de culto por parte del aparato estatal. All铆 est谩 el Museo Roca, de jurisdicci贸n nacional, que tom贸 parte activa del homenaje que nos ocupa.

Y pese a los esfuerzos que supo desplegar la agrupaci贸n Awka Liwen, con Osvaldo Bayer a la cabeza, una avenida que desemboca en la Plaza de Mayo lleva todav铆a el nombre del 鈥減r贸cer鈥, cuya imagen uniformada y ecuestre se erige en la intersecci贸n de la Avenida de Mayo y Per煤. Un Estado Nacional que, por acci贸n u omisi贸n, rinde tributo al general-terrateniente y otros genocidas

Pese a haber transcurrido bastante m谩s de un siglo, el agradecimiento de las clases dominantes sigue vigente. Al igual que su prop贸sito de perpetuar el despojo de los pueblos originarios. Lo que se articula con otro objetivo permanente: La descalificaci贸n, y en cuanto se puede la persecuci贸n activa, a quienes se atreven a cuestionar de un modo u otro la organizaci贸n capitalista de la sociedad. O a los que ponen en duda en alguna medida la autoridad del sacrosanto Estado nacional.

Tambi茅n afirm贸 el ex senador rionegrino en su discurso: 鈥淗ay una construcci贸n de la izquierda dura que quieren calificarlo (a Roca) de genocida, que no se ajusta para nada la historia misma. La Patagonia era un territorio difuso, donde tambi茅n ten铆a expectativa Chile (de) ocuparla. La acci贸n de la Campa帽a del Desierto fue estrat茅gica de la soberan铆a territorial.鈥

All铆 se encuentra una apreciaci贸n habitual de los partidarios del tucumano; la pretensi贸n de legitimar a la 鈥渃onquista鈥 bajo la cobertura de la defensa de la soberan铆a. Puede argumentarse que no fue defensa ni preservaci贸n sino una ofensiva armada contra los ocupantes del territorio.

Y no es casual que estos 鈥渟oberanistas鈥 casi nunca mencionan la ocupaci贸n de tierras susceptibles de explotaci贸n rentable con prevaleciente destino a la exportaci贸n. Los mismos territorios que fueron repartidos entre quienes ya eran terratenientes y otros que lograron acceder a la propiedad de las tierras tomadas 鈥渁l salvaje鈥 por v铆as de sus influencias pol铆ticas y militares.

La visi贸n celebratoria en torno a la figura de Roca, y en particular de su rol de conducci贸n en la 鈥淐onquista del Desierto鈥 se articula con el discurso que s贸lo 鈥渢olera鈥 la presencia de los pueblos ind铆genas si puede mantenerlos en la pobreza, la marginaci贸n y el silencio. El que a su vez se complementa con la incitaci贸n a reprimir sin miramientos a las tomas de tierra y a criminalizar y encarcelar a quienes las impulsan. No por casualidad la derecha y sus expresiones medi谩ticas armaron revuelo por la 鈥渄efensa鈥 del lonko Facundo Jones Huala que atribuyen al embajador de Argentina en Chile, Rafael Bielsa.

Todo esto marca un desaf铆o para los que estamos en la vereda de enfrente de la adoraci贸n de la propiedad privada y la apolog铆a del genocidio. Es el de atreverse a desarrollar un riguroso replanteo del papel y el car谩cter del estado nacional en Argentina.

Lo que Incluye la disposici贸n a dar el debate sobre el rasgo plurinacional de nuestra sociedad. La prejuiciosa visi贸n que describe a nuestra tierra como 鈥渦n pa铆s de inmigrantes鈥, tan difundida en diversos c铆rculos m谩s o menos oficiales y con poder, requiere ser puesta en crisis de modo definitivo. No se trata de disminuir y menos de negar la protag贸nica presencia de las corrientes inmigratorias. Ser铆a deseable reivindicarlas en su participaci贸n decisiva en las luchas obreras y populares desde fines del siglo XXI y no como sometidas a los dictados de la burgues铆a terrateniente y urbana.

Lo anterior es del todo compatible con la condena sin atenuantes del avasallamiento del territorio ind铆gena, que comprend铆a hasta 1880 e incluso despu茅s, a m谩s de la mitad de la extensi贸n de la Rep煤blica Argentina actual. En cuanto a la actual y creciente disputa por la tierra, relacionada o no con las reivindicaciones de los originarios, es en gran medida una expresi贸n de la lucha de clases en nuestro pa铆s. Confrontaci贸n en la que la vereda donde ubicarse est谩 m谩s que clara.

La Haine




Fuente: Lahaine.org