June 29, 2021
De parte de Todo Por Hacer
165 puntos de vista

A prop贸sito del sindicato OTRAS

A principios de junio, tras la sentencia emitida por el Tribunal Supremo (TS), los medios de comunicaci贸n y redes sociales difundieron la noticia de la 鈥渓egalizaci贸n鈥 del sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS. M谩s de dos a帽os atr谩s, en noviembre de 2018, la Audiencia Nacional hab铆a anulado los estatutos de esta organizaci贸n por considerar que la prostituci贸n no es un trabajo. El sindicato recurri贸 al TS y 茅ste ahora les da la raz贸n y valida los estatutos iniciales.

Si bien se trata de una buena noticia para el sindicato, la realidad es que dicha sentencia no tiene el alcance o significado que pudiera parecer al leer ciertos titulares enfervorecidos que han circulado al respecto. Como matiza el propio TS,  鈥Lo que se examina es el contenido de los Estatutos, no el de realidades paralelas o conexas, siendo por completo ajeno a este litigio el debate sobre la legalizaci贸n, tolerancia o penalizaci贸n de la prostituci贸n por cuenta ajena, m谩xime cuando la misma no aparece contemplada en los Estatutos, y con arreglo a nuestro Derecho la celebraci贸n de un contrato de trabajo cuyo objeto sea la prostituci贸n por cuenta ajena, debe reputarse nulo芦. Es decir, la sentencia acepta los estatutos de OTRAS porque definen su 谩mbito funcional como el de 鈥actividades relacionadas con el trabajo sexual en todas sus vertientes鈥, lo que incluye actividades legales como bailes er贸ticos, pornograf铆a, centros de masaje, etc., sin hacer nunca menci贸n expl铆cita a la prostituci贸n.

Esto significa que, aunque el mero hecho de pertenecer a un sindicato reconocido legalmente les pueda aportar una serie de herramientas muy 煤tiles para organizarse, las personas que ejercen la prostituci贸n seguir谩n sin poder disfrutar de derechos y libertades sindicales para enfrentarse a sus jefes explotadores, porque su trabajo sigue sin estar reconocido como actividad laboral. Y es que aunque la prostituci贸n en el Estado espa帽ol no est茅 penalizada si se ejerce por cuenta propia, s铆 lo est谩 cuando es por cuenta ajena (proxenetismo).

As铆, a pesar de que es legal proporcionar un local para el ejercicio de la prostituci贸n como los clubs de alterne, no se reconoce la relaci贸n laboral entre los due帽os o administradores de estos locales y las trabajadoras sexuales, lo cual las deja en una posici贸n de indefensi贸n a la hora de negociar sus condiciones laborales, adem谩s de privarles de las distintas prestaciones de seguridad social o desempleo.

Centrando el debate en los derechos

Nos guste o no, el debate sobre la prostituci贸n dentro del feminismo sigue estando candente y es necesario abordarlo. Para ahondar en 茅l, nos gustar铆a recomendar el libro Putas insolentes. La lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales (Juno Mac y Molly Smith; editorial: Traficantes de Sue帽os; Septiembre 2020). Las autoras, Juno Mac y Molly Smith, son trabajadoras sexuales en Reino Unido y pertenecen al SWARM, Sex Worker Advocacy and Resistence Movement (Movimiento de resistencia y defensa de las trabajadoras sexuales).

Su an谩lisis del debate que enfrenta a feministas abolicionistas/punitivistas frente a feministas pro-derechos de las trabajadoras sexuales, no s贸lo aborda las dimensiones sexual y laboral de la prostituci贸n, sino tambi茅n una tercera que en muchas ocasiones es (deliberadamente o no) omitida en el debate: las fronteras y leyes de extranjer铆a y su papel central en lo que se suele denominar trata con fines sexuales.

Cargada de testimonios y de ejemplos pr谩cticos, la segunda parte del libro pasa a estudiar las diferentes realidades a lo largo del mundo, desgranando detalladamente los distintos modelos de regulaci贸n legal existentes y las consecuencias que cada uno de ellos tiene para la seguridad y supervivencia de las trabajadoras sexuales. As铆, nos muestran c贸mo no solo los modelos de penalizaci贸n total (como el de Estados Unidos, Kenia o Sud谩frica, entre otros) se cobran la salud y la vida de estas mujeres[1], sino que tambi茅n los modelos supuestamente benevolentes como el modelo sueco, que s贸lo penaliza a los compradores, o el regulacionismo de Holanda y Alemania, tienen efectos que perjudican directamente a las trabajadoras y a su seguridad, su bienestar y sus derechos, especialmente a las trabajadoras sexuales migrantes, drogodependientes, trans, pobres鈥 Y es que aunque se pretenda quitar poder a quien abusa, ninguna soluci贸n que pase por aumentar el poder policial ir谩 en favor de mejorar las condiciones de vida de las trabajadoras sexuales.

 鈥Las diferencias de poder entre hombres y mujeres constituye un tipo de desequilibro estructural; las diferencias de poder entre las trabajadoras sexuales y la polic铆a constituye otro. La comentarista feminista sueca Gunilla Ekberg escribe: 鈥淎quellas personas que est谩n a favor de la prostituci贸n por supuesto ignoran la diferencia de poder entre hombres y mujeres鈥; pero las feministas punitivistas est谩n profundamente dedicadas tanto a ignorar como a reforzar las diferencias de poder entre la polic铆a y las prostitutas. Al intentar erradicar la desigualdad de g茅nero que localizan correctamente en la adquisici贸n de sexo, intencionada o accidentalmente fortalecen el poder del Estado para da帽ar a las prostitutas, que es, por supuesto, en s铆 mismo, una din谩mica profundamente patriarcal鈥.


[1] Y no solo mujeres, pero aplicamos el femenino al referirnos a las trabajadoras sexuales por simplificaci贸n del lenguaje, al ser mayoritariamente mujeres cis o trans.

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Fuente: Todoporhacer.org