August 31, 2022
De parte de Portal Libertario OACA
148 puntos de vista

Vivir en una sociedad que no te gusta implica cierto grado de contradicci贸n personal. Ya seas pensionista o funcionario, viviendo del o para el estado o trabajando en una empresa privada el nivel de insatisfacci贸n con uno/a mismo/a puede ser insoportable. Los anarquistas no son marcianos. Aunque marginados y criminalizados, intentan influir en la sociedad y a su vez, son influidos por ella. Los hippies lo tienen m谩s sencillo: se van al campo. Se sentir谩n as铆 m谩s a gusto consigo mismos, pero aisl谩ndose renuncian a propagar su mensaje. Entre los rebeldes, el sue帽o m谩s com煤n siempre ha sido montar un grupo de m煤sica, una peque帽a editorial, una distribuidora de ropa y m煤sica, una cooperativa educativa o la confecci贸n y venta de artesan铆a: anillos, pulseras, pendientes, ceniceros y cosas por el estilo. Muy poca gente llega a vivir de ello y nunca falta quien los acuse de estar forr谩ndose a costa del anarquismo.

dinero

Est谩 siempre presente la espinosa cuesti贸n del dinero. En esta sociedad ganarse la vida requiere una contraprestaci贸n monetaria y no todo el mundo tiene las mismas necesidades. Si tienes hijos/as est谩s pr谩cticamente obligado/a a trabajar y ganar el m谩ximo dinero posible. Con el paso del tiempo contraes obligaciones: una casa en la que vivir, ya sea en alquiler o en propiedad, una moto o un coche porque el absurdo sistema de transporte motorizado es una imposici贸n m谩s, pagar impuestos, comida y vestimenta. Hay quien desarrolla patolog铆as en relaci贸n con el dinero. O se hacen 谩varos o consumidores compulsivos o se convierten en adictos a los juegos y casas de apuestas; por cierto, que ya hay asociaciones vecinales que comparan la adicci贸n a las apuestas con la gran oleada de la hero铆na de mediados de los ochenta, y reclaman que 茅stas no se instalen en las cercan铆as de colegios e institutos. Las casas de apuestas se encuentran siempre en los barrios m谩s humildes: los trabajadores se juegan su jornal, los ricos juegan a la Bolsa, que da menos disgustos. Todo esto son fen贸menos psicol贸gicos producidos por la obligaci贸n de ganar dinero, por tener siempre el dinero tan presente en nuestras vidas, carcomiendo y corrompiendo conciencias, enajenando voluntades y rob谩ndonos la alegr铆a de vivir, adem谩s del tiempo de vida que hay que perder irremediablemente en obtenerlo. Un tiempo de vida sin retorno, a煤n en el raro caso de que te guste el trabajo que desempe帽as, se puede considerar esto un lenitivo. Sin dinero no se puede vivir y por dinero se llega a matar, hasta llegar a exterminar poblaciones enteras, como nos muestra la historia del colonialismo. Trabajar es una condena y trabajar en algo que no te permita el m谩s m铆nimo desarrollo personal, algo para lo que no est谩s predispuesto/a vocacionalmente es adem谩s una maldici贸n.

Tambi茅n hay que considerar la posibilidad de vivir atentando contra la ley, ya sea atracando bancos, traficando con drogas, de butronero o reventando cajeros autom谩ticos鈥 casi todas ellas, actividades muy loables; ya s茅 que lo de las drogas es pol茅mico, pero 驴Qui茅n no ha tenido un colega que trapicheaba con sustancias porque no ten铆a ning煤n otro medio de subsistencia? o en los pueblos de la bah铆a de C谩diz con un cuarenta por ciento de paro y a mil quinientos pavos la descarga nocturna de fardos de hach铆s. 驴Qui茅n se atreve a reprocharles algo excepto los biempensantes conservadores ya sean de izquierdas o de derechas?, 驴es menos 茅tico el tr谩fico de drogas que la fabricaci贸n y venta de armas por parte del Estado-Capital? A quien se manifiesta contra esto 煤ltimo se le acusa de querer acabar con puestos de trabajo. Existen dentro del mundillo libertario dos corrientes: la que reclama el derecho a la libre experimentaci贸n con nuestro cuerpo y nuestra mente y la que, poniendo por ejemplo la descomposici贸n de los Panteras Negras y las comunidades barriales que les serv铆an de apoyo debido al alcohol y las drogas y la introducci贸n masiva de la hero铆na a principios de los ochenta en el Estado espa帽ol en general y en Euskal Herria en particular, considera las drogas como un medio de marginalizar, criminalizar y disolver el entorno rebelde juvenil. Creo que ambas tienen parte de raz贸n. El l铆mite est谩 cuando por tu cabeza no pasa m谩s que satisfacer la pr贸xima dosis, sea trago, raya o plata, cuando las drogas dejan de ser l煤dicas y se transforman en toxicoman铆a, hundi茅ndote en la apat铆a y anulando tu personalidad.

Pero afrontar la c谩rcel como castigo a actividades ilegales supone poseer una determinaci贸n que no todo el mundo  tiene a su alcance. Si te meten preso /a debido a un montaje polic铆aco- judicial no tienes mas remedio que asumirlo sobre la marcha. La c谩rcel es una posibilidad siempre presente tanto para revolucionarios como para delincuentes habituales y profesionale . Pero estos 煤ltimos tienen la justificaci贸n de haber asumido conscientemente el riesgo debido a sus actividades, no por sus ideas, que son antiestatales sin saberlo porque discuten el monopolio del Estado del latrocinio y la violencia, aunque unos pocos presos sociales se politicen en la c谩rcel

Enfocado desde cierto punto de vista, todos los presos son pol铆ticos: violan las normas legales impuestas por el C贸digo Penal elaborado en el parlamento por los partidos pol铆ticos. Por desgracia, mucha de esta violencia social se dirige contra el  pueblo mismo, gente robando cuatro chavos a gente que s贸lo tiene cuatro chavos. Es el sistema el que combate la violencia generada por el propio sistema ,el imperio del dinero. Los medios de formaci贸n de masas no se cansan de exhibir esta peque帽a delincuencia, generando en la poblaci贸n demanda de mas seguridad y presencia policial. Y no digamos ya cuando se  produce una violaci贸n u homicidio .

Hay muertos de primera y de tercera clase. Si la masacre de la valla de Melilla, hubiese sido un atentado terrorista en un pa铆s occidental, habr铆amos visto a los partidos de todos los colores condenarlo, a los medios narr谩ndonos con todo lujo de detalles el espeluznante suceso y exhibiendo a todas horas el dolor de las familias afectadas, al monarca transmitiendo su condena y repulsa y su m谩s sentido p茅same. Pero como fue un acto de terrorismo de Estado infligido por una dictadura como la marroqu铆 y fomentado y financiado por una democracia como la espa帽ola, los fallecidos fueron enterrados a toda prisa, no hubo funerales de Estado y todo el asunto qued贸 olvidado a los pocos d铆as. Los inmigrantes ilegales viven y mueren en el limbo. No tienen derechos y por eso, por definici贸n, no son personas. Ning煤n Estado los admite, ning煤n Estado los reclama. No son como nosotros, ciudadanos de un Estado y s煤bditos de una monarqu铆a. Sobre nuestros huesos hay flores y manifestaciones de condena .

隆Que suerte tenemos! 隆Nuestro pellejo merece compasi贸n -excepto si est谩s en la c谩rcel! 隆Nuestra patria transitoria no es el monte Gurug煤! 隆Alabada sea esa Europa que camina a marchas forzadas hacia el fascismo! 驴Por qu茅 ser谩? 驴No es acaso un presidente y un gobierno de izquierdas, socialista y obrero el que ensalza la actuaci贸n del Estado y la polic铆a marroqu铆 reprimiendo hasta la muerte a los inmigrantes?

Aciago Bill

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Fuente: Portaloaca.com