July 12, 2021
De parte de Nodo50
297 puntos de vista


鈥淟o que te llaman mientras te matan importa鈥. Esta frase se ha quedado grabada en mi cabeza en los 煤ltimos d铆as, hondeando entre la rabia, la tristeza y la frustraci贸n. No solo por la oleada de realidad que supone el asesinato de Samuel, sino por el hecho de que sea necesario seguir insistiendo en la realidad de la cultura lgtb铆fobo frente a esas voces negacionistas.

Algunos medios de comunicaci贸n y representantes pol铆ticos insisten en su negativa de calificar con rotundidad el asesinato de violencia hom贸foba. Les parece m谩s apropiado, ampar谩ndose en una falsa neutralidad y b煤squeda de veracidad, reducir el discurso pol铆tico del asesinato a la compasi贸n y la pena silenciando, de esta manera, el contexto de violencia que lo motiva, algo que no sirve m谩s que para preparar el caldo de cultivo de vulnerabilidad de los colectivos que son v铆ctimas de dichas agresiones.

No deber铆amos permitir que se tachen elementos importantes de la ecuaci贸n, porque entonces dejamos que sean ellos, esos que nos violentan, los que definan de qu茅 estamos hablando y, sobre todo, de qu茅 podemos hablar.

Seg煤n los datos del INE, el 83% de delitos de odios son cometidos por hombres, quienes, sumado a esto, ejecutan las tipolog铆as penales m谩s violentas, por ejemplo, lesiones, robo con violencia o intimidaci贸n, da帽os, coacciones y amenazas.

No podemos permitirnos olvidar el odio visceral a todo lo alejado de la sacrosanta cisheterosexualidad sobre la que se construye nuestra sociedad

No es posible separar el asesinato de la dolorosa realidad de que fue un grupo de hombres, una manada m谩s, quienes mataron a golpes a un joven al que le gritaron en repetidas ocasiones 鈥渕aric贸n鈥. No podemos permitirnos olvidar el odio visceral a todo lo alejado de la sacrosanta cisheterosexualidad sobre la que se construye nuestra sociedad. No podemos obviar el poder de la manada, del grupo homosocial masculino y su capacidad aniquiladora, correctiva y controladora. Y es necesario recalcar que esta es una batalla de una guerra mucho mayor en la que el patriarcado se revuelve contra nuestras vidas marcadas por m煤ltiples ejes de opresi贸n.

La interpretaci贸n legal no es la 煤nica posible

鈥淟o que te llaman mientras te matan importa鈥, porque revela la posici贸n de vulnerabilidad en la que ese grupo de asesinos posicion贸 al cuerpo del joven al ser le铆do en clave de menor hombr铆a y, por lo tanto, de ser un cuerpo que puede ser sancionado. Samuel fue asesinado no por su orientaci贸n, sino por la vinculaci贸n social que se establece entre la masculinidad hegem贸nica y el rechazo visceral de todo aquello que sea interpretado como femenino. Ese 鈥渕aric贸n鈥 refiere al g茅nero y a la sexualidad y no a la capacidad de amar de nadie. He aqu铆 la poca utilidad de proclamar el 鈥渓ove is love鈥. No nos matan por nuestra capacidad de amar: nos matan por la subversi贸n de las normas identitarias patriarcales.

No nos matan por nuestra capacidad de amar: nos matan por la subversi贸n de las normas identitarias patriarcales

No es mi intenci贸n realizar un an谩lisis de por qu茅 la articulaci贸n legal del delito de odio es pobre, est谩 alejada de la realidad material y social y, sobre todo, nos deja desprovistas de herramientas de protecci贸n. Me parece m谩s apropiado recalcar la insistencia machacona con la que la violencia estructural y sobre todo jur铆dica nos atormenta la existencia. Necesitamos emprender una enorme batalla por la configuraci贸n de un entramado legal s贸lido y efectivo en la protecci贸n de las v铆ctimas y, a la par, debemos recordarnos que el que un hecho no sea definido por la legalidad vigente bajo la tipolog铆a penal de 鈥渄elito de odio鈥 no quiere decir que no haya existido o exista violencia lgtb铆foba.

Buscamos la racionalidad del delito en una supuesta cadena l贸gica que en muchas ocasiones termina por ser una justificaci贸n encubierta en t茅rminos explicativos. El sustrato lgtbifobo se encarga de esto precisamente. La m铆nima comprensi贸n de los procesos bajo los que se despliega la masculinidad patriarcal nos ofrece un panorama mucho m谩s complejo y eficiente en la explicaci贸n causal de los delitos lgtb铆fobos.

Violencia estructural

Que te llamen maric贸n un grupo de hombres justo antes de asesinarte con una paliza no es un hecho casual, espor谩dico o un suceso anecd贸tico. Hay un ensa帽amiento identitario, aprendido, cultural y estructural. Es un asesinato producto de un sistema; ejecutado por unos asesinos que colaboraron para acabar con la vida de una persona apoy谩ndose en un sentido com煤n de masculinidad y una autolegitimaci贸n basada en aquello que puede ser golpeado hasta la muerte: un maric贸n falto de hombr铆a.

Es un acto colectivo, no solo porque se hizo en manada, sino porque los significados de su masculinidad, de esa que les daba permiso para acabar con la vida de una persona tambi茅n se estaban construyendo en comunidad

Es un acto colectivo, no solo porque se hizo en manada, sino porque los significados de su masculinidad, de esa que les daba permiso para acabar con la vida de una persona tambi茅n se estaban construyendo en comunidad. De la misma manera, se repiten por nuestro territorio agresiones contra mujeres trans, lesbianas, personas racializadas y contra todos esos cuerpos que han sido definidos como 鈥渁gredibles鈥 al ser deshumanizados por la normatividad social.

Hablar de la violencia como una estructura es tambi茅n abandonar la idea de que esta se produce de manera aislada, que es el producto de un individuo espec铆fico, de una maldad concreta, o incluso, de una maldad que emana de la propia naturaleza humana. Decir esto es pararnos a pensar sobre c贸mo estos actos enraizan con aprendizajes culturales, con nuestra socializaci贸n de g茅nero y con mensajes lgtb铆fobos con los que se nos moldea a lo largo de nuestras vidas.

Manada y masculinidad

Hace unos d铆as la activista feminista Irantzu Varela se帽alaba en su Twitter precisamente la masculinidad como un factor fundamental para comprender no solo este asesinato, sino para poner el foco en c贸mo se ejecutan las diferentes violencias patriarcales: 鈥淓l 煤ltimo basti贸n de la masculinidad es la manada. Se dan palmadas en el hombro, se r铆en de sus chistes, deshumanizan a las mujeres, se r铆en de la gente LGTBIQ y se escudan en una ‘clase’ a la que no pertenecen. Ellos nos violan y nos matan. Ellos nos pegan al grito de maric贸n鈥.

Aun as铆, sigue sin parecer un buen momento para hablar de la masculinidad. Los medios contin煤an empe帽ados en silenciar la naturaleza lgtb铆foba de muchos de los delitos, ampar谩ndose en una falsa b煤squeda de la neutralidad informativa. Y es que es el modus operandi habitual: la palabra 鈥渉ombre鈥 se obvia cuando se considera estrat茅gicamente innecesaria, tal y como ocurre con la cobertura medi谩tica de las manifestaciones de neonazis y fachas, y con los altercados en los espacios masculinos como el f煤tbol.

O ponemos la masculinidad y los atributos que la configuran en el foco o seguiremos manifest谩ndonos tras el asesinato de algunxs de nosotrxs

Los datos nos muestran la necesidad de establecer pol铆ticas p煤blicas que se orienten a la deconstrucci贸n de la masculinidad de la que emana la violencia. Y, sin embargo, seguimos negando la m谩xima: o ponemos la masculinidad y los atributos que la configuran en el foco o seguiremos manifest谩ndonos tras el asesinato de algunxs de nosotrxs.

Reclamar la visibilizaci贸n de la masculinidad no solo es aludir, como menciona Elizabeth Duval (2021), al g茅nero como proceso, sino tambi茅n al g茅nero como sistema de dominaci贸n, como una estructura ideol贸gica que articula nuestros procesos sociales, legales y econ贸micos.

La invisibilizaci贸n de la masculinidad a la que nos enfrentamos es profundamente estrat茅gica, porque anulando el concepto del que emana el problema se eliminan e invisibilizan tambi茅n sus consecuencias, es decir, la violencia patriarcal, lgtb铆foba, racista, capacitista, etc. Como menciona la historiadora Gemma Torres: 鈥淐uestionar la masculinidad ha sido una tarea muy dif铆cil porque implicaba no s贸lo cuestionar la identidad de los hombres, sino todos aquellos significados que estaban adheridos: la naci贸n, el estado el imperio, la diferencia de clase鈥. Enfrentarnos a la masculinidad en este sentido es poner en cuesti贸n los valores neoliberales a partir de los cuales la neutralidad se ha constituido como un espacio de estabilidad del capital y, por ende, del pacto social.

Con rabia hacia alianzas de futuros posibles

Nos acusan de 鈥減olitizar鈥 la realidad como si esta estuviera ausente de significados y como si la 煤nica manera de presentarse como digerible para el sistema fuera borrando cualquier rasgo de nuestras identidades. Apelar a la neutralidad no es posible en un sistema en el que la desigualdad estructura las posibilidades de nuestras vidas y de su articulaci贸n pol铆tica. Enfrentarnos a este sistema es poner en cuesti贸n la racionalidad occidental cisheteropatriarcal. No debemos consentir la despolitizaci贸n de las categor铆as que atraviesan nuestros cuerpos y experiencias y necesitamos que se abandonen lavados de cara a los discursos que nos oprimen, negando nuestros sufrimientos y vivencias cotidianas.

En este contexto convulso apelar a la rabia solidaria es tratar de canalizar ese sentimiento de desprotecci贸n e indefensi贸n en la construcci贸n de alianzas que potencien nuestras luchas para as铆 trascender los marcos interpretativos que nos vuelcan a pensarnos y vivirnos en la norma.


Hombres entre hombres de verdad

Lo homosocial es esa b煤squeda de una mirada c贸mplice, de una 鈥渞esonancia identitaria鈥; es un 鈥渆stoy contigo, t铆o鈥. Una necesidad inconfesable de aprobaci贸n que oscila entre el narcisismo, el miedo a mostrarse vulnerable y una muy ansiada legitimaci贸n identitaria




Fuente: Elsaltodiario.com