October 18, 2020
De parte de Briega
2,260 puntos de vista

1. La m谩scara mortuoria del Estado moderno

El autoproclamado estado del bienestar que asegura ser el  煤nico  regimen  capaz  de garantizar  una  supuesta  vida  feliz a la humanidad, en un  arrebato de terror se ha declarado 鈥渆n estado de guerra universal鈥 contra el coronavirus.

Una rara guerra sin bandos opuestos entre los que optar, ni ej茅rcitos enfrentados de los que desertar. De pronto, entre solemnes tics nerviosos, dirigentes de todos los paises nos han declarado a todos y todas enemigos potenciales unos contra otros: padres, madres, hijos, hijas, vecinos, amigos, abuelas, nietas…. y todos amenazados por un enemigo com煤n invisible, infinitamente peque帽o, pero cruel y despiadado, 鈥渆l Covid 19鈥. Un bicho diminuto, perverso y cabr贸n, que como si fuera educado en colegios de pago, centra su mort铆fero ataque en la gente vieja y en los barrios pobres. Bicho del que dirigentes y expertos dicen saber casi todo: su mapa gen茅tico, su 谩rbol geneal贸gico, su parentesco con otros bichos gripales m谩s comedidos, de donde viene y donde se  esconde…. pero ni idea de como evitar que nos hiera o nos mate si nos agrede.

Hasta la fecha, nuestro estado mayor solo tiene dos curiosas medidas para evitar el avance enemigo: mantener un 谩rea de seguridad 4 m虏, o taparnos la boca o la nariz con una mascarilla.

Como el virus ataca camuflado en min煤sculas gotitas de nuestra saliva, apenas salta mas de 1m. Por eso si hacemos a  nuestro  alrededor  un  c铆rculo  de  2m  de  radio  no  puede  alcanzarnos.  Como  el  谩rea  del  c铆rculo  es  m虏,  un  谩rea  de  4 m虏 ser铆a nuestra superficie de salvaci贸n. Pero como somos mas de 7 mil millones de personas, no son posibles tantos c铆rculos de 4 m虏  independientes, as铆 que pong谩monos las mascarillas para confundir al bicho y que no no reconozca.

Tenemos un cient铆fico Estado del Bienestar que 鈥渟abe lat铆n鈥, dicen. Saben todo del Big Bang, los agujeros negros, como vive la gente en cualquier tiempo presente, pasado y futuro, que se cuentan los grillos una noche de verano, etc,. etc., pero rescatar a un ni帽o ca铆do en un pozo, o a dos trabajadores sepultados en un basurero, eso es harina de otro costal, se necesitan semanas, meses…. la hostia de tiempo. Y como ahora no lo tenemos, para defenderse de tan repelente virus, el Estado decide ocultar sus miserias tras una pat茅tica mascarilla, y de paso ocultar tambi茅n el inevitable derrumbe de un r茅gimen sumido en un mar de paradojas: el Capitalismo Tecnodemocr谩tico.

Los 鈥渇achas de siempre鈥 toman hoy las calles al grito de libertad, y si antes los anti-sistema eran los encapuchados, ahora lo somos quienes pretendemos vivir a cara descubierta. Lo pol铆ticamente correcto, y legal ahora, es andar enmascarados 隆Ch煤pate esa Esquilache!

Como en los or铆genes del teatro, nuestra supuesta felicidad actual es un esperpento tan grotesco que precisamos usar una m谩scara para representar nuestro papel en el espect谩culo en que el Estado moderno ha convertido la vida. La M谩scara y sus derivados, dif铆cil imaginar un s铆mbolo mas representativo.

2. El nacimiento del Estado tecnocr谩tico

Sea cual sea la causa de la pandemia del coronavirus, unos inocentes murci茅lagos u otra mafiosa conspiraci贸n del poder 鈥搉o ser铆a la primera ni la 煤ltima desde la Torre de Babel a las Torres Gemelas-, cuando los perversos virus traspasan las mascarillas descubren que:

a) el todopoderoso Estado cient铆fico del Bienestar es un gigante con pies de barro dando palos de ciego tras lo imprevisto y desconocido, como cualquier otro tipo de estado.

b) el hacinamiento de las ciudades, el recorte de los servicios p煤blicos, la contaminaci贸n de agua, tierra y aire, el abandono y urbanizaci贸n de lo rural, y sobre todo la necesaria movilidad incesante de toda clase de cosas, incluidas personas y capitales, son sinsentidos indefendibles que facilitan su temible avance.

c) la capacidad de las redes y medios de comunicaci贸n para crear estados de p谩nico, con los que manipular poblaciones amenazadas de muerte, es su principal aliado.

El despliegue del invisible ej茅rcito de virus evidencia que el 煤nico y verdadero dios actual: El Dinero -隆ni Jehova, ni Al谩, ni Dios es Cristo que valga!- exige obediencia a sus criaturas y cumplir los mandamientos de la 鈥渟anta madre ciencia”, principalmente la Econom铆a o ciencia por excelencia, y su ley suprema: 鈥渢odo acto susceptible de placer ser谩 convertido en negocio capaz de desarrollar una industria que genere beneficios鈥.

As铆, el placer de la 鈥渃arne鈥, o de los sentidos, se convirti贸 en el gran negocio del amor y el sexo; el placer del juego en el negocio del deporte, el placer de viajar en el negocio del turismo; el del ocio y el pensamiento en el negocio de la cultura, espect谩culo y divertimento; el del estudio y el descubrimiento en el negocio del I+D+I; el placer de compartir en el vil negocio de la pobreza con sus multinacionales de la caridad u ONGs; hasta el m谩s humilde placer de caminar se volvi贸 negocio con el senderismo. Pero es la conversi贸n del placer de hacer algo 煤til en trabajo asalariado la esencia misma del negocio y su raz贸n de ser: la explotaci贸n. La institucionalizaci贸n del robo es el 鈥渁lma鈥 del capitalismo.

La imposici贸n de estos mandamientos empuja al Estado por el precipicio, -el desarrollo incesante del binomio producci贸n/consumo agota los recursos- con la banca gritando su 鈥渞ien ne va plus鈥.

La virulenta guerra actual pretende remediar la situaci贸n con la huida hacia adelante, como siempre. Intentar un nuevo ciclo de progreso y desarrollo con la implantaci贸n del Estado Tecnocr谩tico 鈥淟a nueva normalidad鈥 ser谩 su ensayo: Teletrabajo, Teleeducaci贸n, Telemedicina….Televida. Individualizaci贸n, desconfianza, separaci贸n f铆sica y una nueva realidad a煤n mas virtual que la realidad misma. Su oferta publicitaria anuncia: 鈥渟eguridad y comodidad suprema a cambio del Control Total”. De nuevo un Regimen Absolutista, pero esta vez con gobiernos ni aristocr谩ticos, ni hereditarios, ni golpistas, sino republicanos y dem贸cratas. C谩maras en todos los rincones, incluidos los de 谩mbito privado -si alguno quedaba ya en el coraz贸n o en el pensamiento- verificar谩n si sudas de fiebre, trabajas o te examinas (Si sentado en la taza del water a煤n imaginabas, leias o pensabas algo prohibido, 隆la has cagado!).

Contra tentativas similares en pasadas crisis, el Mayo del 68 o el 15M parec铆an haber descubierto el enga帽o. 鈥淓l problema es el sistema鈥, denunciaban las paredes. 鈥淣o nos representan鈥, era el grito del pueblo que desautorizaba el juego parlamentario. Entonces, ante la obviedad de que lo que es el problema no puede ser a la vez la soluci贸n, millones de corazones creyeron llegada la hora de emprender un mundo nuevo sobre el antipoder popular de las Asambleas, creando alternativas econ贸micas autogestionarias que repartieran la riqueza y el trabajo, y nuevas relaciones igualitarias para armonizar todos los 谩mbitos de la vida, suprimir las relaciones de poder, preservar la diversidad y permitir la uni贸n y el amor libre, 煤nica soluci贸n posible a la absurda divisi贸n y confrontaci贸n de la humanidad en roles sexistas y clases sociales.

Pero los procesos creativos, de cambios verdaderos son periodos breves y no muy de la Historia. La Historia son miles de a帽os de sumisi贸n al poder. Por eso resurge la fe en los cielos, en lo de arriba, en las instituciones (el poder), y se pierde la confianza en lo de abajo, en lo com煤n, en lo nuestro, en lo Pueblo 鈥揺so que pese a todo se rebela vivo y se resiste al poder, la anarqu铆a- Y por eso, pronto se repiti贸 el gran error de pedir soluciones a quienes son el problema: gobiernos, G7, G20, Conferencias del Clima…Y se olvid贸 que cuanto hay de verdadero y revolucionario en las luchas populares, se pierde cuando se institucionalizan, ya que el Poder necesita desvirtuarlas y pervertirlas para asimilarlas. As铆 el antimilitarismo fue asimilado por la abolici贸n de la 鈥渕ili鈥 y los ej茅rcitos profesionales; el ecologismo por el reciclaje y un imposible 鈥渃apitalismo sostenible鈥; el sindicalismo revolucionario por los pactos interclasistas y las reformas laborales; el feminismo asimilado por la paridad en los cargos, los tel茅fonos de ayuda, y la denuncia oficial de la violencia machista reducida a un recuento minucioso de v铆ctimas; los movimientos sociales asimilados por el voto y los gobiernos de izquierda.

Esta vez, el confinamiento forzoso nos recuerda que disponiendo de lo b谩sico e imprescindible: salud, comida, bebida, cobijo y abrigo, solo necesitamos libertad para disfrutar y compartir tal riqueza, siendo capaces nosotros mismos de generar suficientes complementos de juego, arte, y diversi贸n para alegrarnos la vida. Lo dem谩s es la lujosa miseria, el consumo superfluo y prescindible, que parad贸jicamente se ha converido en distintivo de la felicidad 鈥”cuanto m谩s consumo est煤pido m谩s est煤pida felicidad”-, y que una vez mostrada su inutilidad, el poder pugna por enderezar (deportes, turismo, coches, viajes, aviones, conciertos….)

Por tanto, si no retomamos la senda del mundo nuevo que tantos intentos jalonan, de la comuna de Paris al 15M, y no superamos el miedo a la muerte que nos secuestra la vida y el miedo a la libertad que nos esclaviza, repetiremos los errores del pasado. Si seguimos creyendo que hacer lo que nos est谩 mandado hacer es ejercer la libertad, qu茅 es la libre decisi贸n de cada persona salir todos a aplaudir al balc贸n a las 20h, o que lo es huir todas a la vez de las ciudades, o cambiar las monedas y billetes por tarjetas de pl谩stico y n煤meros en cuentas bancarias; o qu茅 es libre decisi贸n de cada uno conectarse a la red para ser mansamente atrapados, estaremos librando otra batalla perdida.

Amigas y amigos, por m谩s que nos tapemos la boca y la nariz con una mascarilla, este Estado moderno huele a podrido, y uno ya se va hartando. Por favor, 驴pueden parar el mundo un momento? 隆Quiero bajarme!




Fuente: Briega.org