November 22, 2022
De parte de Lobo Suelto
187 puntos de vista

apesar de la sensaci贸n de orfandad que circula en redes sociales y de los comentarios de tantxs amigxs, creo que Hebe de Bonafini no nos dej贸 en banda. Sino que prepar贸 las cosas debidamente como para que podamos continuar con la lucha de las Madres. La suya es la m谩s conmovedora 鈥済esta鈥, palabra (bien elegida por Osvaldo Bayer) que da cuenta del juego de engendramientos entre madres e hijxs, pero tambi茅n entre hijxs y madres y finalmente entre madres y pueblo. Unas madres de unos militantes revolucionarios derrotados durante los a帽os setentas, solas ante el terror y el poder de los aviones, los s贸tanos y las armas. Unos pa帽uelos como marca distintiva de una lucha desarmada, ah铆 donde su hijxs simplemente desaparec铆an. Unas madres que se propon铆an lograr una escena de justicia siempre pospuesta, a la vez que cuidar la escena y el sentido que volv铆a comprensible y memorable la lucha de sus hijxs. Toda una ense帽anza la de las Madres: ah铆 donde el terrorismo de Estado llevaba la clandestinidad represiva a su m谩xima expresi贸n estatal, ellas tej铆an una contra-narraci贸n dolorida y popular, con una enorme carga de desaf铆o al poder. All铆 donde la verdad del poder torturaba y mataba, la verdad de estas mujeres engendradoras/engendradas nac铆a del cuidado de los cuerpos. Una contra verdad que ser铆a en poco tiempo la 煤nica capaz de animar un sentido en un pa铆s que se fue quedando son verdades de otro tipo.

Los miles y miles de jueves en la Plaza de Mayo mostraron algo m谩s que empecinamiento. El ritual permiti贸 iniciar a millares de personas en la tarea de zurcido de una modalidad in茅dita de la memoria, capaz de ligar rebeld铆as presentes y pasadas, y de hospedar el compendio de luchas sociales que nunca dejaron de ocurrir desde entonces en el pa铆s.

Las Madres fueron el hecho divino (divino: que da vida) del pa铆s contra-revolucionario.

Ya bajo gobierno constitucional, las madres fueron la fuente ineludible y extra-institucional de una democracia que se representaba a s铆 misma desde el parlamento y los tribunales. Sin ellas no hubiera habido juicios ni condenas. Y gracias a ellas, y al amplio colectivo que nos acogi贸 a quienes las acompa帽amos, se hizo claro que la fuerza de su testimonio era mayor que el de la pol铆tica institucionalmente concebida. Por eso, cuando la m贸dica justicia del poder judicial -que carec铆a de capacidad para alzar su vista hacia las c煤pulas -empresaria o eclesi谩stica- comenz贸 a descascararse en pol铆ticas de impunidad, la voz de las madres volvi贸 a revelar -desde las calles y hacia todo el mundo- el principio de otra pol铆tica. Si Alfons铆n mand贸 a instruir a los fiscales, a legislar sobre la ley de Punto Final y luego sobre la Obediencia debida, para 鈥減reservar la democracia鈥, y Menem indult贸 luego a las juntas militares para 鈥減acificar鈥 el pa铆s, desde las Madres y los dem谩s organismos y militantes de agrupaciones sociales y pol铆ticas se articul贸 ese clamor inaudito capaz de enunciar, como gran pulm贸n popular, que la democracia ser铆a s贸lo la de los poderes asesinos sino se investigaba el genocidio a fondo. Ten铆a yo 15 a帽os cuando ocurri贸 la rebeli贸n de losas militares carapintadas de Semana Santa de 1987. Es para m铆 un recuerdo inici谩tico. Est谩bamos en la Plaza de Mayo de los partidos pol铆ticos en defensa del gobierno constitucional cuando irrumpi贸 un sonoro grupo de mujeres gritando 鈥渘o rebeles, no hay leales, los milicos son todos criminales鈥. Recordarme arrastrado por ellas, haber accedido de ese modo a la historia de mi pa铆s, tuvo un efecto de parte aguas. A partir de ah铆, por a帽os, la referencia principal de mis actividades pas贸 discretamente por la casa que ocupaban las Madres en la calle Irigoyen.

驴Qu茅 es lo que hac铆a de las Madres algo tan extraordinario? Ellas imped铆an que el estado de derecho imperante se confundiera con la democracia. Negaban toda legitimidad a un Estado incapaz de revisar las estructuras derivadas del Terrorismo de Estado. Y lo hac铆an a trav茅s de un procedimiento tan simple como contundente: afirmaban que hasta que el Estado argentino no explicase con claridad d贸nde estaban sus hijxs desaparecidxs, qu茅 hab铆an hecho con ellxs, no habr铆a ley justa posible. 驴Qu茅 pretend铆an con eso las Madres? Todo. Porque al exigir al Estado una verdad que este no pod铆a -y a煤n no puede- ofrecerles, confrontaban una voluntad de verdad a una afectada por la mentira (al d铆a de hoy, los reaccionarios dicen que los organismos manipulan la verdad al hablar de 30.000 desaparecidos, sin jam谩s reclamar al Estado que d茅 cuenta exacta de sus acciones y responsabilidades por el genocidio). Pero, adem谩s, porque al actuar como madres engendradas por sus hijos desaparecidos, orgullosas de sus luchas, imped铆a toda separaci贸n definitiva entre una idea reparatoria y otra revolucionaria de la justicia. Fue tan valiente y de tal fuerza moral su pr茅dica y su activismo, que acabaron por producir, desde su reclamo, un tipo nuevo de politizaci贸n, mezcla de memoria dolorida y restos de plebeyismo en un pa铆s destruido. Esa mezcla, poderosa y duradera, fue la que emergi贸 el d铆a 20 de diciembre de 2001, cuando miles y miles de personas nos vimos convocadxs al centro de la ciudad de Buenos Aires al ver por la televisi贸n a las viejitas con pa帽uelo peleando contra la polic铆a montada. Ese fue el 煤ltimo punto de inflexi贸n moral de la Argentina, y de all铆 procede todo lo que se ha hecho estos a帽os a fuerza de cuidar la fusi贸n realizada entre la lucha por la memoria y las luchas populares.

El encuentro entre movimiento piquetero y Madres de Plaza de Mayo visibilizaba en 2001 otro pa铆s.

Hebe hab铆a dicho declarados a帽os atr谩s: 鈥渘o quiero que comprendan nuestro dolor, quiero que comprendan nuestra lucha鈥. Esa comprensi贸n fue la que alcanz贸 entonces una escala inusitada. Y es precisamente -paradojalmente- esa misma comprensi贸n la que actu贸 como sistema de alerta para la reorganizaci贸n de la derecha m谩s reaccionaria. Consciente como nunca del peligro que para ella representaba ese tipo de sensibilizaci贸n popular, comenz贸 el trabajo de destruir toda costura en que se sostuviese la conexi贸n entre luchas comunitarias, demandas salariales e historicidad.

Lo que vino despu茅s lo recordamos bien. Por un lado la sorprendente articulaci贸n, antes inimaginable, entre organismos de derechos humanos y Estado, durante el gobierno de N茅stor Kirchner y Cristina Fern谩ndez, bajo cuyo gobierno se produjo de la reapertura de los juicios. Pero tambi茅n la perdurable comunicaci贸n entre la lucha de las Madres y las de lxs feminismos. Todos estos a帽os hemos la hemos visto a Hebe tan agitadora como siempre A muchos, es cierto, por conocerla de antes, nos sorprendi贸 verla pasar sin elaboraci贸n explicita de su vieja desconfianza a su nueva inclusi贸n en la ret贸rica peronista. Pero en Hebe la arbitrariedad y la justicia coexistieron siempre, la una como maravillosa condici贸n de posibilidad de la otra. Mi impresi贸n es que estas 煤ltimas d茅cadas Hebe se dedic贸 a cumplir su tarea con m谩s lucidez e intensidad que nunca: dejar un pa铆s en el cual las clases poseedoras y sus intelectuales no puedan recubrir de legitimidad moral los resortes de poder en los que conf铆an. Si la fusi贸n entre memoria y plebeyismo ha madurado entre nosotrxs, Hebe fue su principal art铆fice, la m谩s grande subversiva, la agitadora m谩s relevante de nuestro tiempo. Hebe nos ense帽贸 a respirar en medio de la asfixia. En tiempos recientes, se complac铆a premiando a militantes, artistas e intelectuales con su pa帽uelo. Ahora la homenajeamos nosotrxs, sus hijos orgullosxs capaces de seguir el camino.

Notas:

1- Esta cita fue extra铆da del libro La historia de las Madres de Plaza de Mayo en dos tomos, del historiador Ulises Gorini. El principal valor de este libro (editado por la Biblioteca Nacional, gesti贸n de Horacio Gonz谩lez) es la sistematizaci贸n de la documentaci贸n disponible para los a帽os 1976/1986.

La Tecl@ E帽e




Fuente: Lobosuelto.com