November 24, 2022
De parte de Portal Libertario OACA
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Cementera de Bu帽ol abandonada y en ruinas.

La Industria Valenciana es uno de los mejores ejemplos de c贸mo se puede lapidar un Patrimonio Hist贸rico que durante siglos ha sido el sustento para muchas familias.

En la segunda mitad de los siglos XIX hasta el XX, La Comunidad de Valencia ocupaba el segundo lugar despu茅s de Vizcaya en cuanto a importancia en el sector siderometal煤rgico, con empresas tales como Los Altos Hornos de Sagunto, La Uni贸n Naval de Levante, Fundici贸n Industrial y Art铆stica, como la creada surgida de una iniciativa personal y que convirti贸 en realidad el fundidor de fundidores de escultores de la talla de Benlliure, el Maestro Vicente R铆os Enrique. O como la empresa Devis, que hizo en su vida de todo. Hasta industrias m谩s peque帽as repartidas en las tres provincias de una importancia clave en nuestra econom铆a. Algunas han sobrevivido por propia iniciativa y una eficaz adaptaci贸n a los tiempos; como las que se mantienen vigorosas en pueblos como Elda o Elche, por citar algunas excepciones. O las que han ido naciendo despu茅s y mucho m谩s puntuales. Que nadie se excuse con la modernidad pues puede ser un simple espejismo con mucha menos vida que lo andado. Eso, habr谩 que verlo.

Su desaparici贸n, supuso sin duda un retroceso en el sector metal煤rgico local. Nos hizo descender de ese puesto de privilegio y bonanza para ser sustituido por los actuales intereses inmobiliarios o de servicios. Digamos, que para hacerla mutar en un Montecarlo o en una California (Copa Am茅rica, Formula 1鈥) O como el proyecto de Cullera, conocido popularmente como Manhattan y al que se sumo con la abstenci贸n el Bloc. 驴Me equivoco?. En un dulce para铆so para el turismo ocasional, que, cada vez es m谩s, s铆, pero con menos posibles: con menos poder adquisitivo, de quienes nos visitan. Y yo les pregunto a los lectores que leen estas palabras si ha sido para bien o simplemente, como todo indica, para enriquecer aun m谩s a unos pocos. Si esta mutaci贸n est谩 matando nuestra aut茅ntica riqueza que con tanto sacrificio levantaron nuestros mayores, nuestros antepasados. Nuestra f茅rtil e incomprendida huerta, por ejemplo. Ya que el Estado controla la inmigraci贸n, 驴por qu茅 no ha de controlar a los depravados que atentan nuestras costas, nuestra tierra, para construir mansiones o campos de golf que necesitan m谩s agua que los generosos y aut贸ctonos c铆tricos? Para eso se pens贸 el absurdo trasvase, no para nuestros labradores. Afortunadamente, muchos con los que hablo casi a diario no se creen estas promesas de papel.

Hay quien confunde el verdadero precio con el valor subjetivo, contante y sonante. O que es muy pobre, ya que s贸lo tiene dinero. Pero yo les aseguro que existen otras motivaciones como deber铆a ser la protecci贸n de aquellas industrias que durante un siglo han sido capaces de adaptarse a los tiempos con creatividad, que nos sobra, voluntad, y defensa f茅rrea ante los oportunistas que esgrimen razones confusas para hacer que se volaticen con el tiempo. A veces con el apoyo de los sindicatos mayoritarios, que pocos son ya los que ignoramos el regusto que les produce ser colchones complacidos por y para el poder, para los patrones sin escr煤pulos que se han situado entre la sociedad trabajadora y ellos. De eso, s茅 algo ya que como muchos otros sufr铆 los estragos de la Reconversi贸n Naval que provoc贸 la ruina personal a numerosas familias directas o indirectas con su producci贸n sin que nadie, salvo Fernando Le贸n en su magnifica pel铆cula social, 鈥淟os lunes al sol鈥, hubiera contemplado la tragedia colectiva. Su verdadera magnitud, cuando lo que se pierde no puede comprar con el oro, porque se ha levantado con el sudor y endurecidas manos.

Siento pena por ver desaparecer poblados como La Punta, El Caba帽al, para hacer muelles donde atracan yates de lujo que han convertido el paisaje en un vulgar rinc贸n de ocio y desplazado nuestra historia, y tambi茅n a sus protagonistas.

Macosa, en Valencia

Echo de menos a los pescadores que bajaban de sus casas despu茅s de trabajar, m谩s que a pescar, a charlar de sus cotidianas y tranquilas vidas. El ambiente familiar de La Lonja donde los duros marineros descargaban en paz de las bodegas de sus modestas barcas el pescado que all铆 se vende. Siento l谩stima de no volver a escuchar la sirena de nuestros astilleros; que no fueron capaces de hacerlos desaparecer las calamidades de los bombardeos franquistas, y sin embargo, cuatro pol铆ticos que se dicen de bien, las han hundido como hundieron los submarinos nazis los barcos que tra铆an provisiones y armas para la II Republica, en la est煤pida guerra incivil que nos cost贸 sobre un mill贸n de vidas hermanas. Hay quien aun cre茅, que gan贸. 隆Que barbaridad! Todos perdemos cuando olvidamos. Todos perdemos cuando ellas, nuestras industrias, mueren. Por eso lanzo este aviso a navegantes, como dicen los marineros. No estar铆a de m谩s que las administraciones pusieran especial atenci贸n en estas empresas centenarias que nos identifican como pueblo; que no vean en las multinacionales la panacea ya que el error y su traici贸n, una vez instaladas para irse donde menos paguen, son reales, constantes y por lo que se ve, boyantes. Seamos realistas y no creemos ficciones. Somos de donde comemos y vivimos como somos. Que no importen otros nuestras propias ideas ni tampoco compartan, si fallamos, nuestras desilusiones. Este pueblo sabe vivir sin que vengan a decirle c贸mo ha de hacerlo.

Cementera de Bu帽ol abandonada y en ruinas.

Benjam铆n Lajo Cosido (Memorialista)

Fotograf铆as: Jos茅 M陋 Azk谩rraga

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Fuente: Portaloaca.com