August 15, 2022
De parte de Nodo50
200 puntos de vista

Hay una frase del libro de Virginia Mendoza que dice mucho del Arag贸n que habitamos ahora: 鈥淣o se entiende el 茅xodo rural espa帽ol sin el hormig贸n鈥. Y es que, quienes creen que Francisco Franco se inmortaliz贸 con la construcci贸n del Valle de los Ca铆dos, es que no ha rodeado con el coche los valles inundados de Arag贸n.

En todo el Estado espa帽ol hay 371 embalses, unos 81 se encuentran en Arag贸n. A fecha del 26 de julio hab铆a unos 2.860 hm鲁 de agua aragonesa embalsada, 24.260 hm鲁 en todo el Estado. El pasado y el presente de Arag贸n sigue atravesado por el inter茅s extractivista de las grandes empresas multinacionales. Antes, lo fueron los embalses, ahora la instalaci贸n desproporcionada y no regulada de placas solares y aerogeneradores. De hecho, mientras se aprueban estos proyectos, hay quienes todav铆a siguen luchando contra los recrecimientos y la construcci贸n de pantanos.

El libro 鈥楧etendr谩n mi r铆o鈥 es un ensayo novelado, eso que llaman periodismo narrativo o, simplemente, un intento de rescatar la memoria de una huerta que Franco inund贸. Unos recuerdos que nos transportan a Cauvaca, una peque帽a zona a las afueras de Caspe rodeada de tierras ricas y f茅rtiles a la orilla del r铆o Ebro que contaba con unas 20 torres y que sus 煤ltimos 50 a帽os de historia vivi贸 con un rumor que se convirti贸 en realidad: una presa hundir谩 el pueblo para dar energ铆a a Barcelona.

La periodista y antrop贸loga Virginia Mendoza comienza a investigar qu茅 fue lo que pas贸 con este para铆so sumergido a partir de escuchar una leyenda: 鈥淪i el Titanic no se hubiera hundido, su pueblo no se hubiera inundado鈥.

Esta periodista y antrop贸loga descubre que si bien no es del todo cierta esta leyenda s铆 intervino otro barco: El Lusitania. De esta forma, teje dos historias principales en paralelo, la de un ingeniero a bordo de este transatl谩ntico y el de una familia a la que le toca la loter铆a en Caspe.

Este librito que apenas llega a las 150 p谩ginas y que se lee como quien lee un cuento, pesa en el alma c贸mo si la inundaran con 910.68 hm鲁. Esta es la cantidad que a fecha del 26 de julio de 2022 ten铆a el embalse de Mequinenza, el responsable de tragarse la huerta cauvacana. Detalles de la vida cotidiana de las primeras d茅cadas del siglo XX, de an茅cdotas que duelen en las manos como la del miliciano y las patatas fritas, o de las que se te escapa la sonrisa como la del cintur贸n que predice el tiempo o la del hombre que le explica a su mujer ciega que el mar es 鈥渃omo un r铆o pero sin paredes鈥.

Portada del libro de Virginia Mendoza para ilustrar la lucha de las mujeres
Portada del libro de Virginia Mendoza. Foto: Roc铆o Dur谩n.

Mercedes creci贸 bajo el agua

El r铆o es, sin duda, el gran protagonista de las memorias de Mercedes S谩nchez que naci贸 en Cauvaca y hasta hace bien poco recordaba cada detalle de sus aventuras. Como explica Virginia Mendoza, todo lo recogido en este cuento parte de los recuerdos de esta caspolina: 鈥淢ercedes va m谩s all谩, te cuenta las cosas como si hubiese vivido en una aventura constante. Haci茅ndose cinturones con piel de serpiente, prediciendo el tiempo con el cintur贸n… son detalles de puro realismo m谩gico鈥.

Ella es una entre las muchas mujeres an贸nimas atravesadas por el hormig贸n, que como explica Virginia Mendoza, se encuentran en todas partes, en Cauvaca, en Santa Cruz del Quich茅, Santa B谩rbara o en la Patagonia: 鈥淣o hay cifras, no las va a haber nunca pero no es una cosa que ocurre en Espa帽a, es universal鈥.

Resulta imposible hacer una aproximaci贸n de todas las personas que han sufrido desplazamientos forzosos por la construcci贸n de presas a lo largo de este planeta. Las hay que resistieron hasta el final y fueron desalojadas a la fuerza, las que fueron asesinadas como Berta C谩ceres, las hay que han tenido que exiliarse para evitar ese destino y las hay que crecieron con el rumor y se marcharon para no ver c贸mo el agua llegaba al umbral de la puerta. Mercedes es una de estas 煤ltimas y como explica Mendoza, tambi茅n es una hero铆na.

鈥淎 veces tenemos idealizadas a las personas que resisten hasta el 煤ltimo momento pero personas como Mercedes que tambi茅n se ha sacrificado a su manera, no s茅 lo que lleva por dentro. No va a contar oficialmente pero si a ti te est谩n machacando con el rumor de que un embalse va a sumergir tu pueblo desde hace m谩s de medio siglo, la gente en cuanto puede y esto era muy com煤n, los que se iban casando se iban del pueblo鈥.

Virginia Mendoza durante la presentaci贸n del libro en la Pantera Rossa de Zaragoza para ilustrar la lucha de las mujeres
Virginia Mendoza durante la presentaci贸n del libro en la Pantera Rossa de Zaragoza. Foto: Roc铆o Dur谩n.

Lolita Ch谩vez

En 2018, hace aproximadamente tres vidas en tiempo pand茅mico, tuve una peque帽a conversaci贸n con la activista guatemalteca Lolita Ch谩vez. Ella que acababa de llegar al Estado espa帽ol exiliada por recibir amenazas de muerte por su defensa de los derechos de las mujeres y de los recursos naturales de los Pueblos K鈥檌che鈥檚, acud铆a como uno de los grandes nombres de las Jornadas Feministas de Zaragoza.

En esos cinco minutos, entendimos el estrecho lazo entre Arag贸n y Quich茅. No volvimos a hablar nunca m谩s pero ella sigue en Euskal Herria, lejos de su tierra y sus r铆os, desplazada y exiliada y sin contar en ning煤n registro. Otra hero铆na.

Hay una diferencia entre Guatemala y Arag贸n. Lolita, como muchas otras en Latinoam茅rica, s铆 fue una lideresa y portavoz de su organizaci贸n, el Consejo de Pueblos K鈥檌che鈥檚 por la Defensa de la Vida, Madre Naturaleza, Tierra y Territorio (CPK). Sin embargo, como explicaba Charo de COAGRET durante la presentaci贸n de 鈥楧etendr谩n mi r铆o鈥, en Arag贸n no es tan com煤n ver a mujeres l铆deres de los movimientos por el territorio.

para ilustrar la lucha de las mujeres
Lolita Ch谩vez durante su intervenci贸n en las Jornadas Feministas. Foto: Ram贸n Comet 漏

Las mujeres que sostienen la lucha

Lo com煤n, lo normal por aqu铆, es que las mujeres sostengan pero no hablen. S铆, hay alguna excepci贸n pero esta es la sensaci贸n compartida. Por eso, Charo ped铆a al final de la presentaci贸n del libro un reconocimiento para todas las mujeres que gracias a su trabajo activista han permitido que otros pongan la cara (sin duda, otro trabajo ingrato y peligroso).

La activista recordaba a las mujeres que se han dedicado a esas peque帽as y poco valoradas tareas sin las que no ser铆a posible luchar: pegar carteles, vender camisetas, hacer bingos y preparar loter铆as. Sin esta financiaci贸n de guerrilla no habr铆an ganado la lucha en Biscarru茅s o el grito de 鈥榊esa No鈥 no habr铆a pasado de los caminos de Artieda.

Galliguera para ilustrar la lucha de las mujeres
Foto: Coordinadora Biscarru茅s Mallos de Riglos.

La compensaci贸n de abandonar el para铆so

Si volvemos al caso concreto del embalse de Mequinenza y de Cauvaca, el libro 鈥楧etendr谩n mi r铆o鈥 plantea una pregunta: 驴Cu谩l es el precio de perder el lugar en el que se ha crecido?

As铆, aclara algunos de los mitos, lo que ahora llamamos desinformaciones, sobre las compensaciones por abandonar sus tierras, sus hogares y su modelo de vida. En este sentido, Alfredo Gra帽ena, autor de 鈥楥auvaca. Para铆so perdido鈥 y la persona que llev贸 a Virginia Mendoza hasta la protagonista del libro, explica que 鈥渘o les pagaron bien鈥.

Adem谩s, recuerda que 鈥渉ab铆a mucha gente que viv铆a alquilando las torres por lo que cuando los echaron se quedaron sin nada. La indemnizaci贸n no iba para el mediero que trabajaba la tierra sino para el amo que normalmente viv铆a en Caspe, Zaragoza o Madrid鈥. Otro tema silencioso es sobre el suicidio y el aumento de la mortalidad de personas desalojadas para construir presas.

Morir de pena

En este sentido, es un hecho que cuando las autoridades obligaron a desalojar los pueblos de los valles inundados la mortalidad se dispar贸. As铆, Gra帽ena lamentaba que 鈥渓os abuelos ca铆an como moscas鈥. La raz贸n se encuentra para el escritor en que ya no ten铆an ning煤n motivo para permanecer. Se mor铆an o se dejaban morir.

Virginia Mendoza asegura que 鈥測a no encontraban sentido a su vida. Han estado toda su vida en esa casa y de pronto con 70 a帽os cuando ya no puedes trabajar te mandan a la ciudad y te encierran en un avispero sin tus animales, sin tu r铆o鈥 驴qu茅 haces?鈥.

Quien haya llegado hasta aqu铆 se habr谩 dado cuenta de que este librito emana nostalgia y que a veces mientras lees te sobrecoge una tristeza que te empapa pero Mendoza te acompa帽a con sus l铆neas, sus saltos temporales y te recoge al final para mostrarte la oportunidad que nos ofrece volver a Cauvaca.

Ella desde hace unos a帽os comenz贸 otra empresa fara贸nica, como Franco con el hormig贸n. En la p谩gina web de 鈥楧etendr谩n mi r铆o鈥 recoge en un mapa-reportaje microhistorias de los pueblos, aldeas y huertas sumergidas o afectadas por la construcci贸n de presas. Otra forma de devolverle al r铆o el arraigo que perdi贸.




Fuente: Arainfo.org