June 9, 2021
De parte de Indymedia Argentina
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Una de las consecuencias de la pandemia ha sido la activaci贸n del concepto del mal, que siempre se encarna en alg煤n colectivo social. As铆, se ha venido construyendo un chivo expiatorio del mal en el tiempo de la Covid. Estos son los negacionistas, los irresponsables, los desobedientes de las estrictas normas impuestas por el dispositivo epidemiol贸gico-pol铆tico. Los medios despliegan un formidable cat谩logo de im谩genes de transgresi贸n, de juicios moralistas de condena, de comentarios reprobatorios de expertos, de advertencias de polic铆as curtidos por las c谩maras, de testimonios de gentes asustadas que piden el castigo y la desaprobaci贸n un谩nime de las estrellas medi谩ticas convertidas en persecutores del mal.

Por Juan Irigoyen
20 de mayo de 2021

He vivido tiempos en los que el mal p煤blico era perseguido con sa帽a por las autoridades. El franquismo representaba la vigilancia ante el fantasma de la masoner铆a y el comunismo, enemigos que siempre pod铆an encontrarse agazapados y que era menester prevenir. Despu茅s, en el comienzo del postfranquismo se atenu贸 el mal p煤blico. Fueron buenos a帽os viviendo liberado de espectros malignos. En los ochenta aparecieron nuevos malos que amenazaban el orden social. Eran los drogadictos, los delincuentes y los terroristas. De nuevo se pusieron en funcionamiento los altavoces, las pesquisas, las sospechas y la obligaci贸n de pronunciarse activamente contra los males oficiales.

La Covid resucita el mal oficial, que ahora amenaza la salud colectiva. Este puede encontrarse en cualquier parte. El mal es oscuro y tiene propensi贸n a la nocturnidad. De ah铆 el estado de alarma, que tiene la pretensi贸n de interferir la movilidad de los malos en las sombras. El d铆a es el tiempo para la producci贸n, la educaci贸n, la compra y las actividades formalizadas, todas ellas definidas por tener una finalidad expl铆cita. La noche es el tiempo de las actividades turbias, cuyos objetivos no se encuentran enunciados en t茅rminos expl铆citos. As铆, la noche adquiere la naturaleza de tiempo de sospecha. Cuando la luz decrece la polic铆a toma las calles y los predicadores medi谩ticos y su corte de expertos claman por su intervenci贸n y suspensi贸n.

La persistencia de la pandemia exacerba la necesidad de encontrar un enemigo exterior en el que descargar los malos resultados, liberando as铆 al dispositivo gubernamental-experto de cualquier responsabilidad. As铆, las autoridades, los expertos y los medios han construido un culpable inequ铆voco. Este es el irresponsable que habita la hosteler铆a y renace al llegar la noche. Las gentes festivas son constituidas como culpables de la persistencia de las infecciones que renacen en ciclos temporales cortos, siendo denominadas como olas. La sentencia sobre estos es inapelable: ellos son los responsables de los incrementos c铆clicos del fantasma de la incidencia acumulada.

Una vez identificado y definido el enemigo oficial es menester controlarlo y neutralizarlo. Aqu铆 comparece un viejo concepto, este es el de la persecuci贸n. Se trata de perseguir a los malos que pueden brotar en cualquier lugar. Es imprescindible un estado de alerta y de vigilancia para contrarrestar a aquellos desprovistos de responsabilidad. Los informativos y las tertulias se nutren de im谩genes tomadas por intr茅pidos reporteros que llevan las c谩maras a los escenarios del mal. Ellos suministran el material que desempe帽a el papel de prueba concluyente para la condena de los malos. La percepci贸n selectiva alcanza la apoteosis, en tanto que una concentraci贸n efusiva para celebrar una victoria electoral o deportiva es liberada de cualquier comentario reprobatorio por parte de los sacerdotes que pilotan la persecuci贸n desde sus p煤lpitos.

La persecuci贸n es un fen贸meno inequ铆vocamente perverso en cualesquiera de sus modalidades o formas. Implica un estado personal que tiene como modelo la caza. El cazador presume que el cazado desarrollar谩 un repertorio de formas de camuflaje que faciliten su huida. El perseguido es objeto de vigilancia para ser capturado y reducido. De ah铆 que se excluya cualquier forma dial贸gica con 茅l. La presunci贸n de culpabilidad es una certeza p茅trea para el cazador que modela su mentalidad, imposibilitando cualquier atisbo de duda. El proceso tiene la finalidad de hacerle salir de su escondrijo para abatirlo.

En este estado de certeza absoluta, la persecuci贸n tiene como pretensi贸n la captura de lo invisible. El supuesto m谩s relevante radica en que lo visible solo es una parte de la realidad, que se encuentra oculta a la mirada del perseguidor. He sido v铆ctima en mi vida de varias persecuciones, algunas de ellas muy sofisticadas. En el confesionario, mi confesor me presionaba para que le narrase mis pecados carnales, a los que ubicaba en un rango menor. Su estrategia consist铆a en que revelase la totalidad de la pr谩ctica del pecado, que se encontraba inscrita en su imaginaci贸n. Cuando dimit铆 de todos mis cargos en el partido comunista me enviaron a Romero Mar铆n, un dirigente que hab铆a sido oficial en el ej茅rcito sovi茅tico y la clandestinidad hab铆a reforzado sus h谩bitos inquisitoriales. Recuerdo su pregunta acerca de si en mis encuentros cotidianos hab铆a hablado de las cosas del partido con otros militantes. Cuando le contest茅 afirmativamente me dijo que esa era una actividad fraccional. Me ped铆a que de las cosas pol铆ticas solo hablara en las reuniones partidarias en presencia de un responsable.

Otras persecuciones me han forjado como persona. La de enfermo cr贸nico es la m谩s importante. El diagn贸stico significa una descalificaci贸n gigantesca que implica que nadie cree en tus palabras. As铆 eres conformado como un sujeto sospechoso que es testeado por pruebas de laboratorio e im谩genes que definen tu estado. He contado esta persecuci贸n en mis derivas diab茅ticas en este blog. El diagn贸stico termina por difuminar completamente a la persona, que es estigmatizada severamente mediante la presunci贸n de la no veracidad de sus palabras. En esta relaci贸n comparece con todo su esplendor lo oculto, lo presumiblemente inconfesable que el terapeuta cazador hace salir mediante pruebas designadas con la clarificadora etiqueta de 鈥渆l chivato鈥.

La persecuci贸n implica una actividad que las persecuciones religiosas denominan como 鈥渓a tentaci贸n鈥. Se trata de tentar al sospechoso para hacerle caer en el pecado. En estos d铆as las c谩maras dan la voz a j贸venes que 鈥渃onfiesan鈥 sus pecados desatando la ira de los tertulianos y expertos en los plat贸s. Este es el aspecto m谩s peligroso del estado de persecuci贸n. En mis clases lo denominaba como el s铆ndrome de 鈥淢ax y los chatarreros鈥. Esta es una pel铆cula de los a帽os setenta en la que un viejo polic铆a se enamora de una joven que forma parte de un grupo de chatarreros que desarrollan actividades delictivas de muy baja intensidad. Los celos de los amantes j贸venes de la mujer le lleva a inducirlos a asaltar un banco en donde son esperados y capturados. As铆 consuma la mayor perversi贸n de la persecuci贸n y la caza, como es presionar para elevar el volumen de la transgresi贸n.

La condena moral que se est谩 fraguando sobre quienes est谩n asumiendo el papel de chivos expiatorios es monumental. La atenci贸n m茅dica es un dispositivo de baja dialogicidad con respecto a los pacientes. En la gran mayor铆a de los casos desarrolla sus remedios mediante intervenciones sobre el cuerpo de los afectados que no requieren una relaci贸n estrecha ni la comprensi贸n de sus vidas y sus circunstancias. Pero la epidemiolog铆a aporta una correcci贸n muy relevante, en tanto que su sistema de composici贸n de la realidad implica la conversi贸n de cada cual en una mol茅cula combinatoria con otras, en la que se difuminan sus especificidades. Esta es una ciencia que convierte a los seres vivientes en un conjunto de datos recombinables. De ah铆 que sea radicalmente mon贸loga, es decir, que no necesita de conversaci贸n o relaci贸n con cada uno, reducido a un portador de datos. La pandemia ha expandido este c贸digo de monologicidad y lo ha transferido a la asistencia sanitaria. Es altamente significativo que no hayan tenido lugar tensiones entre ambas disciplinas. Los que se denominan a s铆 mismos como 鈥渕茅dicos de personas鈥 no pueden aceptar sin m谩s el reduccionismo epidemiol贸gico.

La persecuci贸n es un estado de inteligir y siempre termina mal, reforzando la distorsi贸n de los perseguidores. Las im谩genes de los irresponsables generan un estado de alarma condenatorio que perturba la facultad de entender. Es as铆 como se est谩 forjando a los colectivos que prestan asistencia sanitaria como sujetos de una percepci贸n distorsionada, que entienden la vida como una extensi贸n de los espacios de consulta y hospitalizaci贸n. As铆 se constituye gradualmente un s铆ndrome hipocondr铆aco de la medicina y la salud p煤blica, desbordada cognitivamente por acontecimientos que no son capaces de interpretar. El estado hipocondr铆aco implica un distanciamiento de la sociedad que agrava y profundiza la distorsi贸n cognitiva. El peligro es su consagraci贸n como una casta sacerdotal ajena a la vida.

Las intervenciones de los pr贸ceres de la salud p煤blica muestran su distanciamiento radical de la vida. Recuerdo un tertuliano furioso que ante las im谩genes de las gentes concentradas en las playas explot贸 diciendo imperativamente que cada uno deber铆a autorrecluirse en sus domicilios. Estos son los efectos perversos de la persecuci贸n. Todo termina mediante la descalificaci贸n rigorista de los bares, las terrazas, los restaurantes, las discotecas y los espacios p煤blicos en los que se asientan los n贸madas nocturnos. El azar ha forjado un milagro pol铆tico. Una aventurera ubicada en la cima del pep茅 en Madrid ha aprovechado esta descalificaci贸n rigorista de la socialidad sin objetivos para conectar con los estigmatizados y convertir en votos sus temores. La izquierda pol铆tica, extremadamente envejecida, muestra su incapacidad de comprender y se sume en un estado cognitivo de distanciamiento de la realidad. La mayor parte de los j贸venes han votado a la derecha. Este es el resultado de la colonizaci贸n de la ciencia ciega a la envejecida izquierda.

El delirio epidemiol贸gico ha resultado contagioso para todos sus contiguos. El problema de esta persecuci贸n es que no puede ser completa y efectiva, de modo que los perseguidos pueden replicar y abrir grietas en el sistema. Esto es lo que est谩 ocurriendo a d铆a de hoy. Sin duda se trata de varias tragedias encadenadas.

fuente: http://www.juanirigoyen.es/2021/05/la-mentalidad-persecutoria.html

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Fuente: Argentina.indymedia.org