February 27, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
175 puntos de vista


Alrededor del mundo, las respuestas a la crisis sanitaria provocada por el SARS-COV-2 han intensificado el despliegue de dispositivos de control de la poblaci贸n. Por ejemplo, en Polonia, Corea del Sur y Australia se han usado aplicaciones que rastrean el movimiento de personas contagiadas para impedirles salir de sus casas.

En Am茅rica Latina los gobiernos han utilizado sus fuerzas armadas para asegurar el cumplimiento de las medidas de aislamiento social. Esto se explica por la debilidad de las agencias civiles, adem谩s de por el alto prestigio que estas instituciones gozan entre la poblaci贸n en la mayor铆a de los pa铆ses en la regi贸n.

Para identificar las consecuencias del incremento de la participaci贸n de los militares en este contexto, el doctor Igor Acacio y yo analizamos las tareas que se les han encomendado en las 14 democracias del continente y examinamos el impacto de esta gesti贸n en las instituciones, as铆 como en el respeto a los derechos humanos en la regi贸n.

Para eso, consultamos decretos oficiales y las redes sociales de las Fuerzas Armadas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Rep煤blica Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, M茅xico, Paraguay, Per煤 y Uruguay entre el 1 de marzo y el 25 mayo de 2020.

El rol hist贸rico de los militares

El rol de los militares en la historia de Am茅rica Latina ha sido crucial. El siglo XIX fue la 茅poca de los caudillos: militares originarios de los ej茅rcitos de liberaci贸n desmovilizados gobernaron los pa铆ses que reci茅n se hab铆an independizado.

Adem谩s de asumir esas tareas pol铆ticas, las fuerzas armadas tambi茅n participaron en levantar la infraestructura de los nuevos estados: se dedicaron a construir puentes, abrir y pavimentar caminos para conectar 谩reas aisladas con las m谩s desarrolladas, as铆 como a entrenar las polic铆as urbanas y rurales. Esta caracter铆stica llev贸 a Brian Loveman a referirse a las fuerzas armadas latinoamericanas como 鈥渓os guardianes de la naci贸n鈥.

En el siglo XX, a esas misiones militares se agregaron tareas como la direcci贸n de empresas p煤blicas y las acciones c铆vico-sociales. Despu茅s, en la segunda mitad del siglo, los militares fueron protagonistas de la represi贸n en contra de la oposici贸n pol铆tica como en Chile, Argentina y Brasil, y m谩s recientemente en el combate al narcotr谩fico en pa铆ses como Colombia y M茅xico.

En el contexto de la actual crisis sanitaria, su participaci贸n ha aumentado considerablemente, lo cual ha generado efectos negativos: la represi贸n violenta de protestas como en el caso de Honduras, el abuso de autoridad por parte de soldados encargados de patrullar las calles durante la pandemia, o de vigilar los centros de contenci贸n para las personas que no respetan el toque de queda, como en el caso de El Salvador.

En pa铆ses donde la rendici贸n de cuentas es m谩s consolidada, como Francia y Estados Unidos, las fuerzas armadas han restringido sus tareas a misiones de corte log铆stico c贸mo la construcci贸n de hospitales y la distribuci贸n de insumos m茅dicos. En contraste, en pa铆ses como Chile, Bolivia, Ecuador, Honduras, Guatemala y El Salvador los militares han actuado en misiones que suelen ser problem谩ticas para la democracia y vulneran los derechos humanos de las clases populares: la participaci贸n en la gesti贸n de la crisis sanitaria y el mantenimiento del orden p煤blico.

La primera tarea es de corte pol铆tico y debilita el control democr谩tico sobre las fuerzas armadas pues promueve la politizaci贸n de estas. A su vez, las actividades policiacas exigen autonom铆a individual para la toma de decisiones, una habilidad cognitiva que no es central en el entrenamiento militar.

Reconociendo que los retos que impone la crisis del COVID-19 exigen la acci贸n coordinada de diferentes agencias del estado, se espera que las fuerzas armadas, por ser altamente profesionales, participen de las repuestas estatales a la pandemia. Esto no se cuestiona. El tema que nos debe interesar y preocupar como sociedad civil es cu谩les tareas estamos delegando a los militares y qu茅 grado de autonom铆a pol铆tica se les otorga para implementarlas.

Tipolog铆a de las misiones militares durante la pandemia

En nuestro an谩lisis identificamos seis 谩reas de participaci贸n de los militares durante la pandemia del COVID-19:

Seguridad fronteriza, una misi贸n cercana a la funci贸n cl谩sica de los militares de defensa externa.

Log铆stica, que comprende la distribuci贸n de v铆veres e insumos m茅dicos, as铆 como la repatriaci贸n de ciudadanos.

Atenci贸n m茅dica, que incluye desde el apoyo en selecci贸n de pacientes, hasta casos de alta complejidad.

Industria de defensa, sobre todo dedicada a la producci贸n de mascarillas, gel hidroalcoh贸lico y distribuci贸n de medicamentos, una misi贸n que, aunque no relacionada directamente con la defensa externa, no implica graves consecuencias sobre el control civil de los militares.

Gesti贸n pol铆tica de la crisis, que incluye el nombramiento de militares para cargos pol铆ticos en ministerios o para liderar comit茅s nacionales de emergencia que coordinan la respuesta a la pandemia.

Tareas de vigilancia, las cuales abarcan el patrullaje de calles, el manejo de centros de contenci贸n y la participaci贸n en barreras sanitarias en el territorio nacional para asegurar el cumplimiento de las medidas de aislamiento social.

En general, encontramos que las misiones m谩s efectivas fueron aquellas cuyos elementos militares ten铆an m谩s entrenamiento: seguridad fronteriza, log铆stica, atenci贸n m茅dica e industria de defensa.

En casos donde los militares ten铆an poco entrenamiento, se detect贸 que sus misiones no se cumplieron satisfactoriamente, o que cometieron abusos de autoridad, como es el caso de El Salvadory Honduras. En este sentido, aunque su participaci贸n sea temporal, se tiene que resaltar que el aumento de la participaci贸n de los militares puede da帽ar permanentemente el balance civil-militar y la calidad de la democracia en Latinoam茅rica, especialmente en pa铆ses donde dicho equilibrio se encuentra en declive c贸mo El Salvador, Ecuador y Bolivia.

Hay que recordar que una crisis, como lo es la pandemia actual, puede ser el contexto ideal para reformas pol铆ticas. La referencia a un estado de excepci贸n puede facilitar la implementaci贸n de medidas pol铆ticas autoritarias vigentes, como es el caso de la suspensi贸n de derechos pol铆ticos, bajo la justificaci贸n de la necesidad del mantenimiento del orden en un contexto de excepci贸n y de inseguridad sobre el futuro. Por otra parte, dado que no es clara la duraci贸n de la pandemia, tampoco sabemos hasta cu谩ndo se va a prolongar la militarizaci贸n de las respuestas a la crisis. Eso permite que los militares act煤en pr谩cticamente sin contrapeso o control externo de sus actividades.

En Bolivia, un contralmirante es el director del Comit茅 de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), responsable de coordinar las distintas acciones para enfrentar la emergencia por COVID鈥19 en el pa铆s. En Chile, los militares tambi茅n est谩n a cargo de la gesti贸n de la crisis sanitaria: desde el inicio del 2020, son los encargados de la direcci贸n de las diecis茅is zonas de emergencia que se han creado en el contexto de la pandemia.

Brasil es un caso extremo de militarizaci贸n de la gesti贸n de la crisis sanitaria 鈥 y de la pol铆tica en general. El presidente Jair Bolsonaro ha designado el mayor n煤mero de militares para encabezar ministerios p煤blicos en la historia, desde el fin del r茅gimen militar en 1985. Actualmente, 11 ministerios est谩n encabezados por militares, incluyendo el Ministerio de la Salud dirigido por el general Eduardo Pazuello. Adem谩s, alrededor de 6000 militares ocupan puestos en secretar铆as y ministerios. Ese posicionamiento estrat茅gico en el sistema pol铆tico ha permitido el mantenimiento del presupuesto del Ministerio de la Defensa en un periodo de contingencia de los gastos p煤blicos y el aumento de los sueldos de los militares brasile帽osen hasta 72%.

Militarizaci贸n de la seguridad p煤blica

Otro conjunto de misiones militares dom茅sticas que merece atenci贸n es la asignaci贸n de militares en tareas policiales. Un gran n煤mero de investigaciones ha demostrado que las actividades de seguridad dom茅stica que generan contacto estrecho entre los militares y la poblaci贸n pueden estar vinculadas a abusos de autoridad y corrupci贸n por parte de los militares, especialmente cuando no existe un objetivo claro de la misi贸n.

Esto ocurre porque los militares de medio y bajo rangos son entrenados para misiones que requieren un bajo nivel de autonom铆a. Como un ideal tipo, actividades policiales implican un contacto cercano con la ciudadan铆a y la toma de decisiones a nivel individual, lo que les permite distinguir sospechosos de inocentes. Por ello, la adaptaci贸n de misiones militares hacia labores policiales no es conveniente y atenta contra la protecci贸n de las libertades civiles, que son centrales para la supervivencia de un r茅gimen democr谩tico.

Sin embargo, se insiste en desplegar a los militares como polic铆as bajo la justificaci贸n de que se trata de la instituci贸n m谩s preparada en el momento para enfrentar grandes amenazas de seguridad. El mejor ejemplo es el caso de M茅xico, en donde inicialmente se involucr贸 al ej茅rcito para combatir el narcotr谩fico como medida extraordinaria, y ahora esta medida se ha vuelto permanente.

La Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos ha se帽alado que 鈥渆n la regi贸n, y espec铆ficamente en M茅xico, la experiencia demuestra que la intervenci贸n de las fuerzas armadas en tareas de seguridad interna en general viene acompa帽ada de violencia y graves violaciones a los derechos humanos鈥.

Pa铆ses como El Salvador, Guatemala, Chile, Ecuador y Bolivia han utilizado los militares en diferentes niveles para asegurar que la poblaci贸n se quede en sus casas durante la pandemia. La situaci贸n es m谩s preocupante cuando los militares son la principal agencia responsable de coordinar los toques de queda, como es el caso de Chile y de Bolivia. Esto es incompatible con la dimensi贸n liberal de la democracia: la preservaci贸n del estado de derecho, y vulnera las libertades individuales.

En Chile, por ejemplo, seis funcionarios del ej茅rcito fueron detenidos por abandonar a ocho personas en medio del deserto bajo la acusaci贸n de violar la cuarentena. Ese caso no es aislado. En 2019, tras la convocatoria de militares para el control de las calles, se registraron m谩s de 71 querellas contra miembros de las fuerzas armadas.

De la misma manera, en El Salvador, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que defienden los derechos humanos han reportado abusos y violaciones por parte de militares y de la polic铆a. Seg煤n el Decreto 19, publicado en marzo de 2020 por las autoridades salvadore帽as, los militares y polic铆as est谩n facultados para encarcelar a quienes violan la cuarentena en centros de detenci贸n por 30 d铆as. En consecuencia, miles de personas fueron llevadas a centros de detenci贸n sobrepoblados y se encuentran bajo condiciones inhumanas.

Tambi茅n se denunciaron abusos de autoridad perpetrados por personal militar y policial a cargo de esas instalaciones en los primeros meses de la pandemia.

El caso de las fuerzas armadas salvadore帽as es un claro ejemplo donde la rendici贸n de cuentas es m铆nima, ya que tienen m谩s de 220 puestos de control en todo el territorio nacional para verificar el cumplimiento de la cuarentena social, lo que les permite disfrutar de un alto nivel de autonom铆a en sus actividades.

De manera similar, la intervenci贸n de los militares se ha incrementado considerablemente en Honduras. La Secretar铆a de Defensa Hondure帽a ha reportado m谩s de 15.000 puestos de control en todo el territorio nacional.

Las fuerzas estatales han sido acusadas de realizar detenciones arbitrarias y abuso de poder en contra de personas acusadas de violar la cuarentena. Manifestaciones pac铆ficas para exigir alimentos, agua y medicamentos a las autoridades locales y nacionales han sido reprimidas con armas de fuego y gas lacrim贸geno. Solamente entre marzo y mayo de 2020,20.000 personas fueron detenidas por no cumplir con las medidas de aislamiento social en el pa铆s.

En Bolivia, con el toque de queda controlado por los militares en el contexto de la pandemia y la implementaci贸n de puestos de control militar en todo el territorio, fuentes de medios alternativos denunciaron la represi贸n de manifestaciones pac铆ficas que denunciaban el hambre en distritos que hist贸ricamente han apoyado a Evo Morales. Esto es un ejemplo de c贸mo el contexto de excepcionalidad de la pandemia ha intensificado la represi贸n pol铆tica.

Al inicio del a帽o, pol铆ticos fueron arrestados bajo vagas acusaciones de 鈥渢errorismo鈥 y 鈥渟edici贸n鈥 por las fuerzas de seguridad, lo que constituye una clara se帽al del desequilibrio que existe hoy entre civiles y militares en Bolivia.

Rendici贸n de cuentas

Am茅rica Latina es una regi贸n que enfrenta problemas estructurales de acceso a vivienda y servicios de salud que han profundizado la gravedad de la covid-19. Por esta raz贸n se entiende que sea necesaria una acci贸n coordinada por parte de todas las agencias estatales, incluyendo las fuerzas armadas, por supuesto.

El perfil de las fuerzas armadas es compatible con varias funciones clave en la contenci贸n de la pandemia. Misiones t茅cnicas, como el apoyo a los cuidados m茅dicos y funciones log铆sticas, son compatibles con el entrenamiento previo de los militares y no impactan negativamente en el ejercicio democr谩tico. Sin embargo, la urgencia de esta crisis no debe desviar la atenci贸n de la relevancia de la rendici贸n de cuentas por parte de los agentes del estado sobre sus tareas, y de su responsabilidad por eventuales abusos y desviaciones.

Por otro lado, la gesti贸n pol铆tica de la crisis sanitaria, as铆 como las misiones policiales que implican un contacto estrecho entre ciudadanos y militares, deben ser evitadas porque vulneran el balance civil-militar, en detrimento de la democracia.

Los gobiernos de la regi贸n que se autodefinen como democr谩ticos tienen el deber de proteger los derechos humanos de sus ciudadanos en cualquier situaci贸n, pero sobre todo en momentos de incertidumbre global como la actual pandemia de covid-19.

…………..

La versi贸n original de este art铆culo fue publicada por el Centro de Investigaci贸n Period铆stica (CIPER) de Chile: https://www.ciperchile.cl/2021/02/0…

Fuente: https://theconversation.com/la-mili…




Fuente: Grupotortuga.com