April 5, 2021
De parte de ANRed
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En las diferentes etapas del proceso hist贸rico social, la literatura ha sido entendida exclusivamente como 鈥渃osa de hombres鈥. Por eso, como he se帽alado en 鈥淭ransgresoras. Un recorrido por la po茅tica feminista latinoamericana鈥, publicado en el a帽o 2019, a trav茅s de diversos discursos y narrativas religiosas, filos贸ficas y cient铆ficas se intent贸 atacar e impedir la participaci贸n de la mujer en la producci贸n, distribuci贸n y consumo de la literatura. De este modo, para mantener el monopolio masculino de la literatura, las mujeres a lo largo de la historia han experimentado prohibiciones y restricciones para escribir y publicar. Para hacerlo algunas tuvieron que ceder sus textos a hombres quienes se llevaron el reconocimiento por sus escritos, mientras que otras tuvieron que escribir con seud贸nimos de hombres para que sus manuscritos pudieran ser evaluados y publicados. Por Esther Pineda G. (Sudestada).


Por ejemplo: Cecilia B枚hl (public贸 bajo el pseud贸nimo de Fern谩n Caballero), Jane Austen (Mrs. Asthon Dennis y an贸nimo), Aurore Dupin (George Sand), las hermanas Charlotte, Anne y Emily Bront毛 (publicaron con los pseud贸nimos masculinos Currer, Ellis y Acton Bell), Mary Anne Evans (George Eliot), Matilde Cherner (Rafael Luna), Mar铆a de la O Lej谩rraga (public贸 sus obras bajo el nombre de su esposo Gregorio Mart铆nez Sierra), entre otras. Adem谩s, la mayor铆a de ellas cuando lograron ser publicadas bajo su autor铆a, se enfrentaron a la cr铆tica y el rechazo de la comunidad literaria.

Marguerite Duras / escritora

As铆 mismo, como bien se帽ala Olwen Huftonen en su ensayo Mujeres, trabajo y familia, incluso a finales del siglo XVIII, cuando ya Fanny Burney, Madame De Sta毛l y Jane Austen, estaban transformando los patrones de la literatura femenina, la cantidad de mujeres cultas que consegu铆an ganarse la vida con sus escritos pod铆a contarse con los dedos. Penosa realidad que no logr贸 cambiarse pues, como expone Marcelle Marini en el texto El lugar de las mujeres en la producci贸n cultural. El ejemplo de Francia, a comienzos del siglo XX la literatura segu铆a siendo el 煤nico oficio que se ofrec铆a a las mujeres pobres y no casadas que hab铆an recibido un poco de educaci贸n.

Las mujeres que desobedecieron el mandato de la feminidad fueron condenadas a la soledad y el oprobio literario, sus irreverencias e imprudencias no han sido celebradas como en el caso de sus contrapartes masculinas, sus excesos no son exaltados como estrategias que las llevaron a escribir sus obras maestras, y menos a煤n, sus actitudes han sido imitadas por escritores emergentes. Un ejemplo de ello son las escritoras que sufrieron alcoholismo como Dorothy Parker, Elizabeth Bishop, Marguerite Duras, Anne Sexton, Maya Angelou, Lucia Berlin, Carson McCullers, Shirley Jackson y Jane Bowles, quienes como ha evidenciado Bego帽a G贸mez Urzaiz en el art铆culo No hay glamour para una escritora borracha, pasaron a la historia de la literatura con verg眉enza y sin leyenda.

En la d茅cada de los 60 鈥淟a generaci贸n beat鈥 hizo ruptura con los valores tradicionales de la sociedad norteamericana y se consolid贸 como la principal influencia de la contracultura y el movimiento hippie; pero los hombres de este movimiento monopolizaron el 茅xito y el reconocimiento que m谩s tarde les fue otorgado en la comunidad literaria. La escritora y traductora Annalisa Mar铆 Pegrum en el libro Beat attitude: antolog铆a de mujeres poetas de la generaci贸n beat, afirma que efectivamente hubo mujeres que tambi茅n escribieron y formaron parte de esta generaci贸n, y que 鈥渘o se limitaron a ser meras amigas, amantes, esposas o musas; eran mujeres que estaban en el mismo momento y en los mismos c铆rculos de amigos, pero que no tuvieron la misma visibilidad que los hombres y que lo tuvieron mucho m谩s dif铆cil a la hora de ser publicadas o de participar p煤blicamente en los recitales鈥.

Estas poetas y literatas emitieron juicios sobre el amor libre, el lesbianismo, las adicciones, el feminismo, al mismo tiempo que realizaron fuertes cr铆ticas pol铆ticas y sociales a su 茅poca, hechos que tuvieron consecuencias: sus libros fueron confiscados de las librer铆as, algunas de ellas acosadas constantemente por la polic铆a, se enfrentaron a cargos de obscenidad por sus obras e incluso llegaron a ser encarceladas.

Susan Sontag / Escritora

Algunas autoras fueron expulsadas de sus hogares y en oportunidades patologizadas, as铆 lo afirm贸 Gregory Corso en una entrevista: 鈥淗ubo mujeres, estaban all铆, yo las conoc铆, sus familias las encerraron en manicomios, se las somet铆a a tratamiento por electroshock鈥. Por su parte, otras fueron llevadas a la locura y el suicidio por la f茅rrea sanci贸n en una sociedad machista que se negaba a reconocer la influencia y libertad de ideas en las mujeres; uno de los casos m谩s dram谩ticos fue el de Elise Cowen -quien seg煤n Annalisa Mar铆- cuando se suicid贸, su familia intent贸 quemar todos sus escritos para que no quedara ninguna prueba sobre su vida y lo que ellos consideraban escritos inmorales.

Durante siglos las mujeres tambi茅n se enfrentaron a la prohibici贸n de escribir por parte de sus padres, esposos y compa帽eros. Uno de los casos documentados por Patricia Rosas Lop谩tegui en el libro Cristales de tiempo, es el de la escritora mexicana Elena Garro. En este documento la autora visibiliza que el tambi茅n poeta Octavio Paz durante a帽os le prohibi贸 escribir a su esposa Elena Garro, y cita una entrevista hecha a Helena Paz Garro -hija de ambos- en la que le consult贸: 鈥-驴Es verdad que tu padre le prohibi贸 a tu mam谩 escribir poes铆a? Me respondi贸 sin titubeos. -Mi pap谩 le prohib铆a escribir todo. No solo poes铆a, todo, no la dejaba expresarse. Recuerdo que un d铆a yo lo fui a ver y le dije que la dejara expresarse. Y 茅l me pregunt贸: 屎驴Crees que as铆 se le quite la locura?屎. Yo le repliqu茅: 屎La locura no, porque mi mam谩 no est谩 loca, lo que se le va a quitar es la depresi贸n屎鈥.

En este mismo libro Patricia Rosas Lop谩tegui afirma que 鈥淭ambi茅n en esta ocasi贸n me coment贸: 屎Mi mam谩 se pon铆a escribir y mi pap谩 se pon铆a a llorar: Ay, Helencitos -porque as铆 le dec铆a- t煤 tienes m谩s talento que yo. 隆Qu茅malo, por favor!屎. Helena Paz ya me hab铆a expresado lo anterior en aquella entrevista que sostuve con madre e hija en el verano de 1997, cuando Elena Garro manifest贸: 屎No pod铆a escribir porque a Octavio no le gustaba que escribiera. (鈥) Y escrib铆a y lo quemaba屎鈥.

Finalmente en este contexto, tambi茅n destacan casos como el de la reconocida escritora Susan Sontag quien -seg煤n se帽alan algunas biograf铆as como la escrita por Daniel Schreiber y m谩s tarde la escrita por Benjamin Moser-, para poder mantener la custodia de su hijo, entre los acuerdos de divorcio con el soci贸logo Philip Rieff se vio obligada a renunciar a la co-autor铆a del libro Freud: The Mind of The Moralist (considerada una de las obras m谩s importantes de su ex esposo).





Fuente: Anred.org