April 28, 2022
De parte de Amor Y Rabia
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Desde el inicio de la operaci贸n militar especial desarrollada por Rusia en Ucrania, la izquierda espa帽ola se ha alineado con el relato atlantista que proyecta a Putin como un l铆der diab贸lico e imperialista, con una especial adicci贸n a la expansi贸n y la guerra, y a Zelenski como un dem贸crata que exige solidaridades autom谩ticas bajo un manto de victimizaci贸n creado a la medida por la propaganda occidental.

Podr铆a pensarse que esta posici贸n es producto de la confusi贸n, de la r谩pida evoluci贸n de los acontecimientos o de un marco de interpretaci贸n que en Europa occidental ya estaba cerrado, a favor de la OTAN, desde la incorporaci贸n de Crimea a la Federaci贸n Rusa en 2014 o incluso desde el inicio del golpe contra Yanuk贸vich. Pero esta hip贸tesis pierde encanto a medida que se constata una afiliaci贸n voluntaria, decidida, a una narrativa que tiende a invisibilizar los asesinatos, bombardeos, persecuciones y sangrientas torturas que las agrupaciones neonazis amparadas por el gobierno de Zelenski ejecutan contra la poblaci贸n prorrusa, no de ahora, sino desde hace a帽os.

La izquierda espa帽ola ha hecho suyas todas las etiquetas prefabricadas que designan a Putin de autoritario, imperialista, dictador, reencarnaci贸n de los zares, facha, y un largo etc茅tera. Hay un Putin para cada subgrupo dentro del ecosistema ib茅rico: para las feministas es un provida, para el sector ilustrado un anticomunista conservador, y para los m谩s sensatos un personaje calculador que, si bien enfrenta a Estados Unidos en el plano geopol铆tico, tiene “desviaciones autocr谩ticas” preocupantes.

Por ende, era cuesti贸n de tr谩mite que la narrativa antirrusa dominara el espectro pol铆tico de la izquierda cuando el conflicto en Ucrania subi贸 de tono en febrero. Adem谩s, el desinter茅s por la alarmante situaci贸n humanitaria en el Domb谩s durante los 煤ltimos a帽os, la cual no fue motivo de movilizaci贸n y preocupaci贸n para la izquierda espa帽ola, tambi茅n favoreci贸 su alineamiento con el pensamiento 煤nico marca OTAN.

La l贸gica m谩s elemental indicar铆a que la izquierda espa帽ola deber铆a mostrar una condena un铆voca frente a los cr铆menes ejecutados por milicias neonazis como el Batall贸n Azov, integradas a las fuerzas militares de Ucrania y que cuentan con el respaldo abierto del gobierno de Zelenski. Haber sufrido 40 a帽os de una dictadura que se encumbr贸 con el apoyo de Hitler y Mussolini en 1939, sobre los cad谩veres de los republicanos, deber铆a dar como resultado una oposici贸n firme al gobierno ucraniano, en tanto la ilegalizaci贸n de partidos pol铆ticos, incluyendo el socialista y el comunista, representa un gui帽o preocupante hacia el franquismo contra el cual luch贸 la izquierda.

Por extra帽o que parezca, e intercambiando los roles de una forma absurda, la izquierda espa帽ola muestra solidaridad con un gobierno que persigue y ataca a sus iguales en Ucrania y, al mismo tiempo, rechaza una operaci贸n militar que tiene como centro extirpar grupos neonazis, cuyas redes continentales ven en Espa帽a un territorio f茅rtil para asentarse en el futuro inmediato, a la luz del ascenso electoral de Vox.

Este atentado contra s铆 misma refleja no solo desorientaci贸n estrat茅gica de la izquierda espa帽ola sino tambi茅n la disoluci贸n pr谩ctica de los 煤nicos dos atributos que le quedaban: la solidaridad de clase (con la poblaci贸n masacrada en el Domb谩s, con fuerte raigambre obrera e industrial) y la conservaci贸n de un pasado heroico de lucha contra el fascismo, hoy traicionado mediante el apoyo acr铆tico a un gobierno ucraniano claramente conducido por la extrema derecha y armado hasta los dientes por la OTAN y Estados Unidos.

El cuadro de atrofiamiento intelectual y confusi贸n ideol贸gica de la izquierda espa帽ola ha quedado plasmado un art铆culo de Elisa Moros para El Salto (1). En la pieza afirma, contra el m谩s elemental sentido com煤n, que “Ucrania est谩 lejos de ser un pa铆s perfecto o libre de contradicciones pero es (o mejor dicho era, antes de la invasi贸n) preferible a Rusia en todos los aspectos: participaci贸n democr谩tica, derechos civiles y pol铆ticos, libertad de expresi贸n, etc.”.

El infantilismo con el que Moros eleva a Ucrania a un estatus de democracia liberal refleja un esp铆ritu relativista masificado. En l铆nea con Moros, el escritor Santiago Alba Rico, de quien ha bebido Pablo Iglesias, 脥帽igo Errej贸n y otras figuras de la izquierda espa帽ola, escribi贸 recientemente un art铆culo donde pone en un mismo plano la guerra en Ucrania y la invasi贸n estadounidense de Afganist谩n e Irak (2).

Alba Rico, recordado por su apoyo a la invasi贸n de la OTAN en Libia, aprovecha el conflicto en Ucrania para reforzar su tesis sobre el “imperialismo ruso” y atacar a ciertas voces de la izquierda espa帽ola que han mantenido una denuncia activa sobre c贸mo Estados Unidos empuj贸 la guerra en Ucrania hasta sus 煤ltimas consecuencias.

En opini贸n de Alba Rico, la cr铆tica a la OTAN en la izquierda presenta un desbalance con respecto a la que deber铆a haber contra Rusia, obviando ol铆mpicamente que es la OTAN, y no Rusia, quien ejecuta un despliegue de armas ofensivas y tropas terrestres que abarcan toda Europa. En s铆ntesis, para Alba Rico no condenar autom谩ticamente a Rusia por su operaci贸n especial en Ucrania forma parte de un negacionismo que solo ve en la OTAN y Estados Unidos la causa de los m谩s importantes conflictos internacionales. 驴No ser谩 que esa opini贸n es tal porque es la verdad que muestran los hechos y la historia?

Esta carga de escepticismo tambi茅n queda retratada en un art铆culo de Daria Saburova (3) para el portal de izquierda Viento Sur. Apoyando el suministro de armas a lo que denomina la “resistencia ucraniana”, se mostraba sorprendida por “la persistente incapacidad de una buena parte de gente amiga en Francia y en otros lugares para superar una visi贸n del mundo en la que, en 煤ltima instancia, la potencia responsable de todas las guerras es Estados Unidos y la OTAN”.

Justamente este esquema de ideas es el que ha llevado a Pablo Iglesias, ya retirado de la pol铆tica y desde la comodidad de ser comentarista en medios, a considerar que Putin “desestabiliza a Europa” (4) y que la nueva din谩mica geopol铆tica, marcada por el declive de Estados Unidos y el ascenso de China y Rusia, no deber铆a servir como justificaci贸n para blanquear ideol贸gicamente al presidente ruso (5).

Como es l贸gico, las ideas influyen en la pol铆tica hasta determinar su desarrollo pr谩ctico. Y aunque Pablo Iglesias ya no est谩 oficialmente en el gobierno espa帽ol, es una figura que contin煤a agrupando e influyendo en la izquierda espa帽ola, al punto de que su decisi贸n, antes de renunciar a su cargo de vicepresidente, de pasar el testigo a Yolanda D铆az, hoy configura las expectativas de toda izquierda para las siguientes elecciones generales.

A nivel de gobierno, la desorientaci贸n de la izquierda ha tra铆do como resultado enfrentamientos indirectos entre miembros de la propia coalici贸n de gobierno en torno a dos temas relevantes: el suministro de armas a Ucrania (6) y el discurso de Zelenski ante el Congreso de los Diputados.

Recientemente, en relaci贸n a la pol铆tica de suministro de material b茅lico, Yolanda D铆az sali贸 en su defensa apelando a la “leg铆tima defensa del pueblo ucraniano”, mientras que Ione Belarra, del entorno de Pablo Iglesias, secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, mostr贸 su rechazo, mientras firmaba una declaraci贸n abstracta de paz (7), carente de propuestas pr谩cticas, con Jeremy Corbin, Yanis Varoufakis y Noam Chomsky.

Previamente, durante el discurso de Zelenski (8) ante el Congreso a principios de abril, algunos diputados de izquierda se negaron a aplaudirlo (9), lo que dio paso a intrigas dentro del espectro pol铆tico y sus diversas corrientes (10). Albert Botran, diputado de la CUP que no aplaudi贸 a Zelenski, justific贸 su acci贸n en un art铆culo publicado en elDiario.es (11), donde responsabiliza a las potencias occidentales de haber contribuido a la guerra en Ucrania y tambi茅n condena c贸mo los gobiernos de Kiev han ilegalizado partidos pol铆ticos, amparado masacres como la de la Casa Sindical de Odesa, entre otras acciones que desdibujan el relato de victimizaci贸n de Zelenski.

Sin embargo, que aplaudir o no a Zelenski se convierta en una cuesti贸n de debate estrat茅gico en la izquierda, dice bastante de c贸mo el estado de consciencia de la izquierda espa帽ola se ha ido deteriorado por exceso de mediatizaci贸n, “tertulia” y una l贸gica enfermiza donde lo pol铆ticamente correcto lo permea todo.

En resumen, estas discrepancias o desacuerdos expresan dos caras de una misma desorientaci贸n general, en la cual el env铆o de armas bajo el supuesto de estar apoyando a una “resistencia” capitaneada por neonazis choca con un pacifismo est茅ril que condena la acci贸n de Rusia para no quedarse en esa visi贸n sesgada de acusar a Estados Unidos de los males del mundo, aunque sea cierto.

La mezcla de relativismo, escepticismo y vocaci贸n a lo pol铆ticamente correcto prefiguran un coctel destructivo para la izquierda espa帽ola, que ha cambiado sus propios c贸digos de clase, solidaridad internacional y lucha contra el fascismo por el automatismo ideol贸gico de la propaganda occidental.

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Fuente: Noticiasayr.blogspot.com