July 30, 2021
De parte de La Haine
370 puntos de vista


La mujer cubana en las ra铆ces de toda la tierra herida 

Cuba, arte entre las artes a purita danza y teatro  

impregnada en Ritmos dolientes, Surco, Pulso y Onda 

Cuba, Territorio libre y La tierra herida

de Mart铆 y Fidel y todos los que por ella dieron la vida

Cuba, la bella de Ondas mambisas y Ondas milicianas 

de Blas Roca y su env铆o de mil combatientes a las Brigadas Internacionales 

Cuba, 铆ntegra en tu palabra Navarro Luna

de As铆 es y tu Eleg铆a en la verdad del aire y de la luz.

26` La chispa que s铆 prendi贸 

El despertar de Cuba se hizo internacional, no tuvo parang贸n en toda Am茅rica, y es que a Cuba no solo se la ama, se la defiende! Salto cualitativo que define y marca el triunfo final de la victoria que cambi贸 el rumbo y trascendi贸 a la historia universal. A ese puntal movimiento (MR 26-J) pertenecieron aut茅nticas flores aut贸ctonas. Un nuevo rostro, brot贸 de ellas, el de la revoluci贸n. A todas las que la hicieron posible desde ese ‘largo lagarto verde’ del poeta Nicol谩s Guill茅n: a la entra帽able Celia S谩nchez Manduley, Melba Hern谩ndez, Hayd茅e Santamar铆a,Vilma Esp铆n, Lidia Doce, ‘Tet茅’, Pastorita, Clodomira, y tantas otras unidas al valor y entereza de las grandes hero铆nas que las precedieron desde Mariana Grajales a Ana Betancourt. 

Desde los or铆genes de la revoluci贸n cubana hubo mujeres relevantes. Hablemos del asalto al Moncada. Una de ellas fue Melba Hern谩ndez considerada, una de las hero铆nas de la revoluci贸n, particip贸 en el asalto al Cuartel Moncada, ayud贸 a preparar el desembarco guerrillero del yate Granma y subi贸 a Sierra Maestra con su fusil. Dos fueron las mujeres que participaron en la acci贸n del Moncada, Hayde茅 y Melba, donde se marc贸 el inicio de la lucha armada contra la dictadura batistiana. Al morir, Melba ten铆a 92 a帽os, y junto a Fidel y Ra煤l Castro formaba parte de la generaci贸n hist贸rica. Su voz se escuch贸 en los m谩s diversos escenarios del mundo condenando la agresi贸n de las potencias contra el pueblo de los anamitas: 鈥淟a influencia vietnamita profundiz贸 mis sentimientos de amor hacia todos los pueblos del mundo鈥. Melba Hern谩ndez y Hayde茅 fueron las mujeres del Moncada, dos combatientes que participaron directamente en el ataque hist贸rico, a estas dos mujeres, y tambi茅n, a las fechas detonantes que hicieron posible la revoluci贸n, ya eternas en nuestra historia, conscientes hoy m谩s que nunca que no se debe detener el motor que arranc贸 ese 26 de julio de 1953. A ellas, y todxs los que entorno a tal haza帽a directa e indirectamente participaron para que la luz de aquella ma帽ana fuera m谩s grande. Soplo de amor y reconocimiento, a quienes fung铆an como enfermeras saliendo el 26 en la madrugada, de la granjita Siboney, acompa帽adas por otro entra帽able, el doctor Mario Mu帽oz Monroy junto a una veintena de j贸venes armados bajo el mando de Abel Santamar铆a, segundo jefe del MR 26-J para ocupar el Hospital Civil Saturnino Lora. 

En esta foto se encuentra Marta Rojas, la que el mismo Alejo Carpentier defini贸 como 鈥溍乬il y talentosa escritora, de profunda vocaci贸n period铆stica, mirada sagaz, estilo directo y preciso, don de mostrar muchas cosas en pocas palabras鈥. Seg煤n Marta Rojas la joven periodista que cubri贸 el juicio a Fidel y resto de compa帽eros asaltantes, el joven abogado de oficio, Baudilio Castellanos, defensor de las dos mujeres combatientes, quer铆a que ellas salieran absueltas: 鈥淭en铆an a su favor el hecho de que se aceptaba, jur铆dicamente, su presencia en el Hospital como enfermeras (m贸vil noble), junto al doctor Mu帽oz, y el ‘m贸vil noble’ era una atenuante, pero Hayd茅e insisti贸 en ser juzgada y condenada, al igual que Melba y dem谩s compa帽eros sobrevivientes, insiste en denunciar los cr铆menes con fortaleza incre铆ble鈥. Melba y Hayd茅e fueron condenadas y trasladadas a la C谩rcel de Mujeres de Guanajay. Las dos participaron incondicionales durante los siete meses de preparaci贸n hasta el d铆a de la acci贸n. No solo curaron heridos y calmaron a los ingresados, la integridad de Melba motivaba y daba seguridad a Hayd茅e, se sumaron a la batalla con todas las consecuencias. Nada m谩s salir vuelven a incorporarse de lleno a la lucha divulgando los escritos, que Fidel, escribe clandestinamente desde la c谩rcel. Otra mujer asoma en escena; la vivienda de una extraordinaria santiaguera Magalis Mart铆nez, es centro operativo de la lucha y lugar habitual de Frank Pa铆s, Pepito Tey, Armando Hart D谩valos, Hayd茅e Santamar铆a, Vilma y Asela. Estos d铆as del 26 de julio absuelto por la historia sobre el que se inici贸 la revoluci贸n, fecha que marc贸 definitivamente el avance de su liberaci贸n e independencia acabando con la dictadura del general Fulgencio Batista Zald铆var, haciendo trizas a la dictadura militar, generando las condiciones para el desarrollo de una nueva sociedad, antag贸nica a los intereses capitalistas y del imperio yanqui (Cuba viv铆a una denigrante ocupaci贸n y dependencia imperial tras el golpe de estado del 10 de marzo de 1952). 

En este contexto muchas fueron las oportunidades y ocasiones en que Fidel, conmemor贸 remarcando la importancia de aquellas acciones y haza帽as hacia la toma del poder, recordando el 26-J, como un nuevo camino hist贸rico en que la claridad y fuerza de lo m谩s consciente y revolucionario armado del pueblo cubano decide dar un asalto hacia la cima. El dictador se hab铆a hecho con el poder derrocando a Carlos Pr铆o Socarr谩s, apoyado por la CIA, justific谩ndose por tener al pa铆s sumido en la bancarrota e inmerso en drogas y juego. Como Fujimori, en Per煤, Batista lleg贸 al poder absoluto, y como su compadre peruano, no hizo otra cosa que agravar la ca贸tica situaci贸n que de manera ilegal gobern贸 hasta el primero de enero de 1959, d铆a en que junto a sus m谩s estrechos colaboradores, huye de la isla cargado de millones. Santiago de Cuba vivi贸 en directo sus estragos y una pol铆tica represiva. Represi贸n y violencia reg铆an bajo su mandato en decadencia pol铆tica y dependencia exterior, persecuci贸n pol铆tica, prostituci贸n, esclavismo, etc. Aprovechando el 28 de enero, de 1953, fecha en la que se celebraban los 100 a帽os del nacimiento de Jos茅 Mart铆; un grupo de j贸venes decide continuar su legado antiimperialista de la guerra continua por 茅l proclamada. La no consecuci贸n de los planes trazados fue un fracaso militar, pero sin lugar a dudas, se articul贸 como un 茅xito moral y pol铆tico al marcar la ruta de la posterior lucha guerrillera que culmin贸 del 26 de julio de 1953 al 1 de enero de 1959, en que se lleva a cabo la Revoluci贸n Cubana encabezada por Fidel Castro, ‘Che’, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida y Huber Matos; en este contexto declara el comandante de la revoluci贸n:

鈥淨uien  no respete a este pueblo, 

quien quiera arrebatarle su libertad, 

su soberan铆a o su derecho, 

tendr谩 que matar hasta el 煤ltimo hombre, 

hasta la 煤ltima mujer y hasta el 煤ltimo ni帽o鈥.

El 25 de noviembre de 1956 Fidel Castro encabeza una expedici贸n con 81 seguidores desde Tuxpan, en M茅xico, hasta la playa de Las Coloradas, en el oriente de Cuba, donde arribaron el 2 de diciembre. A las dos semanas de su llegada se refugian en Sierra Maestra, es all铆 donde reinician la lucha contra las tropas del r茅gimen batistiano que dur贸 tres a帽os. El 1 de enero de 1959, Fulgencio Batista Zald铆var con cientos de millones de d贸lares, como equipaje, cede el poder a una junta militar y abandona Cuba amparado por la oscuridad con las tropas revolucionarias ya a las puertas de La Habana. Triunfa la Revoluci贸n Cubana. Sus l铆deres se convierten en uno de los hitos de la historia de liberaci贸n, marcando positivamente a toda Am茅rica Latina inspirando a la lucha y conquista de su propia revoluci贸n. El 17 de mayo de 1959, Fidel firma la Ley de la Reforma Agraria mediante la cual los terratenientes pierden los latifundios superiores a 420 hect谩reas y la tierra se distribuye en cooperativas y granjas. Con las primeras luces del 26 de Julio de 1953 el grupo de j贸venes liderados por el abogado Fidel Castro Ruz, se dirigieron hacia Santiago de Cuba, reavivando una vez m谩s los ideales independentistas del gran maestro revolucionario Jos茅 Mart铆. Durante todo el mes de febrero los protagonistas de la insurrecci贸n comienzan los enfrentamientos de tiro, organizados en diferentes fincas entorno a La Habana, mientras consiguen confeccionar los uniformes del ejercito, con los que se disfrazar铆an para entrar en las zonas militares. En junio, la granja Siboney, cerca de Santiago de Cuba, un viejo hospedero en Bayamo y dos casas de la ciudad entran a formar parte de la revuelta como refugio de los futuros asaltantes. La noche anterior a los hechos; se distribuyen en tres grupos: el primero, en el que el propio Fidel ir谩 al frente, atacar铆a el cuartel de  Moncada; el segundo, Ra煤l tomar铆a el Palacio de la Justicia; el tercero, a cargo de Abel Santamaria, ocupar铆a el Hospital Saturnino Lora. Estas fueron las palabras de animo de Fidel antes de los sucesos: 鈥溌÷OMPA脩EROS, podr谩n vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, 贸iganlo bien, compa帽eros, de todas maneras el movimiento triunfar谩. Si vencemos ma帽ana, se har谩 m谩s pronto lo que aspir贸 Mart铆. Si ocurriera lo contrario, el gesto servir谩 de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante!!鈥. 

La historia posterior a esa fallida ma帽ana es conocida por las mentiras que los militares iban sembrando sobre el acoso guerrillero, persecuciones, asesinatos despiadados, y finalmente un juicio a los j贸venes que no pudieron matar, entre ellos, el joven abogado Fidel. Estos hechos fueron forjando militancia y la nueva mujer revoluci贸n surge a la vida, se suma a ella como la admirable Ibia Rodr铆guez, que declara: 鈥淢e integr茅 al Movimiento 26 de Julio porque esos cr铆menes colmaban en uno el ansia de libertad鈥. La Escuela Normal de Maestros, la misma que fue del inolvidable Frank Pa铆s, hab铆a sido una forja de revolucionarios: 鈥淔ormaba principios, ten铆amos profesores formadores de conciencia. Muy pocos normalistas traicionaron a la revoluci贸n (afirma con orgullo en la Revista Mujeres)鈥. Ibia se hizo maestra, en 1952, se preguntaba c贸mo explicar a sus alumnos la situaci贸n que se viv铆a en Cuba, pero el asalto al Moncada le dio la respuesta fue un catalizador de anhelo de independencia. A mediados de 1956 el gobierno de Batista cerr贸 su escuelita. Ya los rebeldes de Fidel estaban por all铆 y el compromiso 茅tico para Ibia se convierte en acciones. Otra mujer, Pilar Seisdedos ten铆a fresco el orgullo de haber integrado la primera promoci贸n de profesionales de las leyes de la Universidad de Oriente, carrera por la que batall贸 para su fundaci贸n y oficializaci贸n. El 26, como toda la ciudad, se levant贸 entre los rumores y la incertidumbre. Pero cuando la verdad se fue abriendo paso supo que, m谩s temprano que tarde, tendr铆a que ver cara a cara al colega de profesi贸n que hab铆a dirigido una acci贸n tan arriesgada. Se entera de que Fidel iba a asumir el tama帽o reto de una autodefensa: 鈥淪olo un abogado sabe bien qu茅 cosa es eso鈥. En el Colegio de Abogados, por intermedio de su Decano, el doctor Jorge Pagliery, supo que el 16 de octubre juzgar铆an al l铆der revolucionario en la Sala de Estudios de las Enfermeras del Hospital Civil Saturnino Lora. Y hasta all铆 lleg贸 Pilar Seisdedos a pesar de tener fiebre, con su toga colgada del brazo, por si le serv铆a de salvoconducto para entrar a la sala. Junto a ella, esperando, estaban varios abogados y seg煤n pasaba el tiempo se fueron retirando: 鈥淧ero yo ten铆a muchos deseos de ver a Fidel, aunque fuera de lejos. Al poco rato lleg贸 Juan Jos茅 Alvarado, un compa帽ero de la carrera y juntos nos mantuvimos a la entrada del hospital con la esperanza de verlo cuando sacaran a los acusados una vez finalizado el juicio鈥. Pero vieron al coronel Chaviano, jefe militar de la plaza y Juan Jos茅 le dijo a Pilar que hablara con 茅l: 鈥淭煤 eres mujer, te va a hacer m谩s caso鈥. Me acerqu茅 a Chaviano y le dije que 茅ramos reci茅n graduados de la Universidad de Oriente y que quer铆amos ver el juicio. Asinti贸 con la cabeza y nos mand贸 adentro con un teniente. El pasillo estaba lleno de soldados con fusiles y bayoneta: 鈥淵o camine muy nerviosa, pues no estaba acostumbrada a aquella imagen鈥. 

La prueba testifical ya hab铆a pasado y apenas en unos minutos comenz贸 la autodefensa de Fidel: 鈥淓staba muy emocionado recordando las muertes de sus compa帽eros, pero enseguida se calmo y empez贸 su defensa. Aquel hombre, abogado acabado de graduar, yo supon铆a que iba a llevar libros de consulta, un peri贸dico, una libreta. Pero solo ten铆a un C贸digo de Defensa Social de bolsillo que le sirvi贸 para leer el delito que hab铆a cometido. Cuando empez贸 a hablar me asust茅. Se convirti贸 de acusado en acusador, y yo dec铆a, bueno, a este hombre no lo mataron, pero van a matarlo aqu铆. La sala estaba llena de militares, pero 茅l mencion贸 toda la corrupci贸n del pa铆s, e incluso atac贸 a Batista. Los magistrados que estaban en el tribunal no lo interrumpieron ni un segundo鈥. A Pilar Seisdedos le sorprendi贸 ver ra铆da la toga que ten铆a puesta Fidel y sinti贸 el impulso de ofrecerle la de ella: 鈥淢e sigue admirando que alguien pudiera tener un control de un discurso como aquel, sin un libro, solo con su memoria privilegiada鈥. Cuando se termin贸 el juicio y qued贸 concluso para sentencia, los periodistas, muy pocos, se acercaron a hablar con el revolucionario. Pilar Seisdedos tambi茅n se aproxim贸: 鈥淓ntonces Fidel se vir贸 y me pregunt贸 ‘驴somos colegas?’ Yo me qued茅 sin habla por la admiraci贸n que me caus贸 aquel hombre. Pensaba, tiene de todo, juventud, elegancia, inteligencia y valent铆a. Le dije que s铆 con la cabeza. Es algo muy grande ser colega de Fidel鈥. La expedici贸n fall贸 y el joven abogado fue condenado a 15 a帽os de prisi贸n. El juicio se celebr贸 un 16 de octubre de 1953, donde pronunci贸 su famoso alegato: 鈥淐ONDENADME. NO IMPORTA. LA HISTORIA ME ABSOLVER脕鈥. Alegato que se convierte en el programa pol铆tico del movimiento revolucionario, reivindica el derecho a la rebeli贸n y lejos de exculpar sus actos, proclama la justa defensa ante la ilegalidad del gobierno golpista: 鈥淓n cuanto a m铆, s茅 que la c谩rcel ser谩 dura como no lo ha sido nunca para nadie, pre帽ada de amenazas, de ruin y cobarde ensa帽amiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arranc贸 la vida a setenta compa帽eros m铆os鈥. Fidel permaneci贸 en la c谩rcel hasta el 15 de mayo de 1955, tras dos a帽os de prisi贸n, al igual que sus compa帽eros es liberado por una amnist铆a. 

Durante su encarcelamiento en el penal de la Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud) funda el Movimiento Revolucionario 26 de Julio (MR 26-7). El 12 de junio de ese a帽o, en la vivienda n煤mero 62 de la calle Factor铆a, en La Habana, qued贸 conformada la organizaci贸n integrada junto a Fidel, por las camaradas Melba Hern谩ndez, Hayd茅e Santamar铆a, 脩ico L贸pez, Pedro Miret, Jos茅 Su谩rez, Celestino Aguilera, Faustino P茅rez, Armando Hart D谩valos, Luis Bonito, Jes煤s Montan茅 y J. Manuel M谩rquez; destacamento vanguardista que enarbol贸 la v铆a sobre el compromiso un谩nime de reactivar la insurrecci贸n armada. Inmediatamente se exilia en M茅xico y desde all铆, crea una guerrilla rural en la zona de Sierra Maestra. En diciembre de 1956 un grupo de 82 guerrilleros, al frente de Fidel, se embarcan desde M茅xico en el Yate Granma para desembarcar en la Playa de las Coloradas en el Oriente Cubano. Tras un mal comienzo con numerosas bajas, un grupo de 20 personas del Ej茅rcito Rebelde, consiguieron instalarse en la base de Sierra Maestra. Este fue el comienzo de lucha y revoluci贸n que derroc贸 a la dictadura el 1 de enero de 1959. Un camino lleno de acontecimientos que pasaron a la historia y definieron a Cuba y a toda Am茅rica Latina su car谩cter de independencia. Hab铆a irrumpido en escena un l铆der con las ideas claras, firme y decidido, que supo sumar a ello un destacado n煤cleo de vanguardia indiscutible con los que se plante贸 驴qu茅 hacer?: 驴Cruzarse de brazos y esperar por f贸rmulas constitucionales propuestas por los partidos pol铆ticos tradicionales? 驴Llevar adelante una revoluci贸n social que salvara al pa铆s? 驴C贸mo levantar y organizar a las masas para lograr ese prop贸sito por el cual lucharon varias generaciones de cubanos?. He aqu铆 razones por las que se celebra el glorioso 26 de Julio como ‘D铆a de la Rebeld铆a Nacional’. Hab铆a que convertir lo imposible, en posible, lo cual significaba emprender una revoluci贸n contra el ej茅rcito de Batista y toda la maquinaria que aup贸 al r茅gimen de facto. 

El Manifiesto del Moncada redactado por el joven poeta Ra煤l G贸mez Garc铆a se帽ala: <<El 26 de Julio de 1953 en Santiago de Cuba era domingo de carnaval cuando -de madrugada- a las 5 y 15 a.m. un misterioso grupo de ciento setenta y cinco j贸venes revolucionarios inicia el asalto hacia el salto del triunfo. Los grupos de Ra煤l y Abel Santamar铆a lograron asaltar los edificios colindantes al cuartel, pero un accidente hizo que el grupo de Fidel no lograra tomar la fortaleza. Los j贸venes disfrazados se encontraron con una “guardia cosaca” que avisa de la intrusi贸n. Los asaltantes lograron una buena ofensiva, causan al ej茅rcito treinta bajas, de ellas once muertos y diecisiete heridos (Pero el Moncada acog铆a en su interior a m谩s de mil soldados), optaron por retirarse tras un combate de cerca de dos horas. En caso de no poder tomar el cuartel, la consigna era retirarse a Siboney, y desde all铆, procurar llegar a las monta帽as de Sierra Maestra y proseguir la lucha: tampoco la retirada result贸 de manera satisfactoria. La represi贸n desatada contra los asaltantes fue l贸gicamente salvaje; Apresados tras el asalto a Abel Santamar铆a le sacaron los ojos, y a Boris Luis Santa Coloma le arrancaron los test铆culos. Una veintena de combatientes fueron sacados con vida del Hospital Saturnino Lora y trasladados por los soldados de la dictadura al cuartel, donde por orden de Batista, fueron asesinados a diez prisioneros por cada soldado muerto. Hayd茅e Santamar铆a y Melba Hern谩ndez, fueron detenidas y llevadas al Moncada. Estas dos guerrilleras fueron testigos de excepci贸n de la masacre all铆 cometida. Se libraron de ser asesinadas gracias al fot贸grafo que acompa帽aba a la periodista Marta Rojas, el cual simula hacerles una fotograf铆a (pensando que reg谩ndose la noticia, de que en el cuartel hab铆a dos mujeres detenidas, los soldados ya no pod铆an presentarlas como muertas en combate). La brutalidad de la violencia ejercida lleg贸 a l铆mites inimaginables. De las 70 personas que murieron el 26 de julio y en d铆as posteriores, s贸lo ocho, cayeron en combate; el resto de los cad谩veres sin excepci贸n alguna, presentaban signos de evidentes mutilaciones y salvajes torturas鈥. El d铆a del asalto, las alumnas de enfermer铆a del Hospital Saturnino Lora se sumaron a los revolucionarios, propusieron ocultar a los j贸venes combatientes y curaron a algunos heridos>>. 

Algunos de los sobrevivientes en la acci贸n fueron capturados despu茅s, y torturados, a varios les inyectaron aire y alcanfor en las venas, a otros les trituraron los test铆culos o arrancaron la visi贸n como a Abel Santamar铆a; a su hermana Hayd茅e le ense帽aron un ojo de 茅l haci茅ndola chantaje en quitarle el otro si no hablaba, firme y corajuda se mantuvo con la misma dignidad que Abel enfrentando a la tortura (Con un ojo humano ensangrentado en las manos se presentaron un sargento y varios hombres en el calabozo donde se encontraban Melba Hern谩ndez y Hayd茅e. Dirigi茅ndose a la 煤ltima, y mostr谩ndole el ojo, le dijeron: 鈥淓ste es de tu hermano, si t煤 no dices lo que 茅l no quiso decir, le arrancaremos el otro鈥). En 1960 la revoluci贸n cubana inicia la nacionalizaci贸n de bancos norteamericanos y numerosas empresas, entre las que se encuentran 105 azucareras. Meses despu茅s el 20 de octubre, EEUU inicia el bloqueo comercial, econ贸mico, y en 1961 rompe relaciones diplom谩ticas con la isla. El 3 de febrero de 1962 la ofensiva del imperialismo, responde con una operaci贸n militar, con un ej茅rcito de 1500 exiliados cubanos y mercenarios, con el objetivo de derrocar a Fidel y la revoluci贸n con visos de eternizarse; la acci贸n terrorista contra el pueblo cubano y sus l铆deres fracasa en menos de 65 horas, la respuesta fue un谩nime contra la ofensiva; el tiempo pasa y la revoluci贸n se mantiene. De la importancia de aquella heroica acci贸n, Fidel pronunci贸 diez a帽os despu茅s, en el X aniversario el 26 de Julio de 1963: 

鈥淟a importancia que tiene esta fecha radica en que aquel d铆a inici贸 nuestro pueblo, en escala modesta si se quiere, el camino que lo condujo a la revoluci贸n. Cruzarse de brazos ante aquella situaci贸n habr铆a significado la continuidad indefinida de la camarilla militar, la continuidad indefinida en el poder de los partidos reaccionarios de las clases explotadoras, habr铆a significado la continuidad de la politiquer铆a, de la corrupci贸n y del saqueo sistem谩tico de nuestro pa铆s. El ataque al cuartel Moncada fue la r茅plica en茅rgica y digna al 10 de Marzo, fue la r茅plica decidida a aquel gobierno instaurado a fuerza de bayonetas, fue la respuesta que, una vez superados los primeros reveses, una vez superadas las deficiencias, una vez superada la inexperiencia, se desarroll贸 plenamente e hizo posible lo que antes parec铆a imposible: hizo posible la destrucci贸n de un ej茅rcito moderno, en contra de una serie de teor铆as seg煤n las cuales el pueblo no pod铆a luchar contra esa fuerza; hizo posible lo que parec铆a imposible, pero no fue por un milagro; lo que ha tenido lugar en Cuba no es un milagro. Para nosotros, los cubanos, no tendr铆a tanta trascendencia conmemorar con j煤bilo, con entusiasmo, con fervor revolucionario esta fecha, si esta fecha ante nuestros ojos no tuviera el valor de una lecci贸n 煤til, util铆sima, para decenas y decenas de millones de hermanos. Todo lo que en Cuba se ha hecho y a煤n m谩s y mejor de lo que en Cuba se ha hecho, es posible hacerlo tambi茅n en muchos otros pueblos de Am茅ricalatina. No tendr铆a tanta transcendencia esta fecha y lo que ella simboliza si no entra帽ara un s贸lido aliento, una firme esperanza de que hay remedio a los males de los explotados y hambrientos de este continente, de los millones de trabajadores, de campesinos y de indios esquilmados en este continente, sino entra帽ara una esperanza y un aliento a la posibilidad de resolver de una vez y para siempre los tr谩gicos males sociales de este continente, donde los porcentajes de muerte entre la poblaci贸n infantil se cuenta entre los m谩s altos del mundo, donde el promedio de vida es baj铆simo, y donde minor铆as olig谩rquicas 鈥揺n complicidad con los monopolios yanquis鈥 saquean despiadadamente. Esta fecha tiene valor no como hecho que se proyecta hacia el pasado, sino como hecho que se proyecta hacia el porvenir鈥. 

NOTA

El 12 de julio de 1997, Fidel recibe en la base de San Antonio de los Ba帽os, ciudad Artemisa, los restos del ‘Che’, y tres de sus compa帽eros, asesinados en Bolivia. Estos d铆as de atr谩s San Antonio de los Ba帽os, y Cuba entera, ha vuelto a ser noticia. Una vez m谩s reclama su territorio libre y su derecho a vivir en paz. Corea entre calles a uno de sus dirigentes m谩s emblem谩tico, que m谩s responsabilidad tuvo en liderar principios inalienables, organizar, crear, valorar y saber consolidar un equipo un谩nime competente y arriesgado capaz de gloriosos actos encaminados hacia la revoluci贸n, fulminando los viejos cimientos arraigados en el poder y dentro de la sociedad: tarea nada f谩cil que exige un ingenio fabuloso teniendo el monstruo de 鈥渧ecino鈥, jefe de los genocidios y extorsiones internacionales. Equipo de gran arrojo, estratega y pol铆tico dotado de armon铆a y decisi贸n, una direcci贸n ideol贸gica patente y decidida que supo vencer. Atraves贸 monta帽as, baj贸 a los llanos en busca de complicidad, ampliaron organizaci贸n y tomaron las calles, pueblos, ciudades, asaltando cuarteles, hoteles en manos del gringo y prost铆bulos laureando lucha antiimperialista, golpeando el capitalismo interno, donde m谩s le dol铆a arrebatando al yanqui su balneario predilecto en lo que convirtieron Cuba: toneles de alcohol, drogas, salas de juego, degradaci贸n humana, y prostituci贸n haciendo de toda la isla su burdel favorito. Bajo el sol cubano fomentaron servidumbre, analfabetismo y dependencia total dando ala ancha a la corrupci贸n de mafias y degradaci贸n m谩s atroz de la mujer en objetivo de explotaci贸n sexual y laboral. San Antonio de los Ba帽os asom贸 una vez m谩s a defender su independencia contra los intrusos, encabez贸 un acento, una tonada de luna llena, una ra铆z de sudor por la tierra y acci贸n guerrillera. Tom贸 las calles agitando consignas a favor de la revoluci贸n en vivas a los que por ella combatieron y muchos dieron la vida. Avanzaron calles transform谩ndose espont谩nea y voluntariamente en Comit茅s de Defensa de la Revoluci贸n, reivindicando lo que la gran mayor铆a del pueblo conquist贸 y encaram贸 sobre la cima de las lomas, entre selva, monta帽as y picos altos entorno al emblem谩tico Turquino y MR 26-7. Porque la revoluci贸n nacionaliz贸, expuls贸 al invasor, y puso en sus manos la econom铆a y construcci贸n de una naci贸n libre de analfabetismo, aboli贸 la esclavitud encubierta, la discriminaci贸n racial e integr贸 los sectores del pueblo m谩s marginales, como el de la mujer, en todos los campos sociales en igualdad de derecho, aunque en este campo falte camino por andar y por eso quiero recordar alguna de las frases y sentimientos al respecto de Fidel: 鈥淐uando se juzgue a nuestra revoluci贸n en los a帽os futuros, una de las cuestiones por las cuales nos juzgar谩n ser谩 la forma en que hayamos resuelto, en nuestra sociedad, los problemas de la mujer, aunque se trate de uno de los problemas de la revoluci贸n que requieren m谩s tenacidad, m谩s firmeza, m谩s constancia y esfuerzo鈥. 

PD.

Mario Mu帽oz Monroy, el m茅dico del asalto al Moncada, ten铆a 41 a帽os, su frase define la conciencia y claridad el momento crucial por el que atravesaba Cuba: 鈥淎 Batista no se tumba con elecciones, sino con las armas鈥. Fidel dir铆a en su alegato: 鈥淓l primer prisionero asesinado fue nuestro m茅dico, el doctor Mario Mu帽oz, que no llevaba armas ni uniforme y vest铆a su bata de galeno, un hombre generoso y competente. En el camino del Hospital Civil al Cuartel le dieron un tiro por la espalda y all铆 lo dejaron tendido鈥. Mario se enfrent贸 directamente, a la dictadura de Batista, cae fulminado por la espalda durante el asalto al Moncada. Aparte de fungir como m茅dico, Mu帽oz ten铆a la responsabilidad de dirigir un Manifiesto Revolucionario para llamar a una huelga general pol铆tica en contra de la dictadura. Al dar Batista el cuartelazo del 10 de marzo de 1952, Mario se dispuso a la lucha consciente de que junto con Fidel har铆a la revoluci贸n. Su casa fue un centro de conspiraci贸n, donde se congregaban los conjurados, a las reuniones  asist铆an Fidel, Abel Santamar铆a, Boris Santa Coloma, Julio Reyes y Mart铆nez Arar谩… El m茅dico aficionado a la radio transmisi贸n, puso sus conocimientos a disposici贸n de la causa, y para Fidel construy贸 varias plantas. Su militancia se desarrollaba entre los miembros de la direcci贸n del movimiento, formaba parte del Comit茅 Civil. Mario apareci贸 en la tarde del 26, junto a otros combatientes de la acci贸n en los alrededores del cuartel, en una cuneta. En el autom贸vil de Mario se llevaban los discos con los himnos y marchas, as铆 como los documentos que se deb铆an usar despu茅s en la toma de la estaci贸n de radio. Fue conducido por los esbirros junto a Hayd茅e y Melba, en el trayecto antes de llegar a la posta 4, Mario fue brutalmente maltratado, golpeado y asesinado por la espalda, cayendo por la acera de una calle interior del Moncada. Melba Hern谩ndez testigo de su muerte afirmar铆a: 鈥淎 Mario lo asesinan en la callecita interior del cuartel, iba a algunos metros de nosotras, ve铆amos la discusi贸n de Mario con la soldadesca y, de pronto, el tiro. Cae Mario. Entonces las dos pasamos por el lado de 茅l, nos inclinamos para ver si estaba vivo todav铆a y si se pod铆a hacer algo. Creo que muri贸 instant谩neamente鈥. El padre de Mario declara: 鈥淢e dijo que iba a Guines a un acto p煤blico contra Batista, no pens茅 que fuera el asalto del Moncada. Yo hubiera ido a pesar de mis a帽os con 茅l.鈥 Fidel en su alegato: 鈥淢is compa帽eros no est谩n ni olvidados ni muertos. Viven hoy m谩s que nunca y sus matadores han de ver aterrorizados como surge de sus cad谩veres heroicos el espectro victorioso de sus ideas鈥. Junto a Hayd茅e y Lidia Castro, Melba Hern谩ndez tuvo un papel decisivo en la recopilaci贸n y organizaci贸n de las notas que Fidel Castro iba logrando sacar de la c谩rcel y que constituyeron su alegato en el juicio del Moncada, conocido luego como La Historia me absolver谩, as铆 como en su posterior impresi贸n y distribuci贸n clandestina. Las combatientes logran impremir con ingenio y sin recursos 10.000 ejemplares que se distribuyeron en todo el pa铆s isle帽o. Implacables en la victoria, las dos mujeres del Moncada, en sus puestos de responsabilidad cada una fueron baluartes de la revoluci贸n durante toda su vida de incondicional entrega, valent铆a y dignidad excepcional. 




Fuente: Lahaine.org