March 30, 2021
De parte de Paco Salud
172 puntos de vista



LA MUJER EN LA LUCHA SOCIAL EN CHILE

Organizaciones
de mujeres

A la primera Sociedad Mutualista,
creada en Valpara铆so en 1887, le siguieron otras del mismo car谩cter, como la
Sociedad Uni贸n y Fraternidad de Obreras (1891), “Ciencia y Progreso de la
Mujer” (Valpara铆so, 1894), la Sociedad de Obreras Instrucci贸n y Socorros
Mutuos N飩1 (1894), la Asociaci贸n de Se帽oritas Uni贸n y Ahorro (1897), la
Sociedad Progreso Social de Se帽oras y Socorros Mutuos (20 de Agosto 1900),
Sociedad de Protecci贸n Mutua “La Mujer” (Antofagasta 1906), la
Combinaci贸n de Se帽oras “Instrucci贸n y Socorro Mutuo” (Tocopilla,
1906) y la Asociaci贸n de Costureras “Protecci贸n, Ahorro y Defensa”
(Santiago, 1906).

Paralelamente, se fundaron otras
organizaciones de mujeres, como la Sociedad “Estrella del Mar”, la
Sociedad de Se帽oras de Valpara铆so (1892), la Sociedad de Emancipaci贸n de la
Mujer (Iquique, 1901), Sociedad “El Triunfo Ilustrado Femenino”
(1906), Sociedad de Se帽oras de Temuco (1906), Sociedad “Estrella Chilena
de Se帽oras” (Santiago, 1906).

Nacen
las sociedades en resistencia:

Sobrepasando la fase de las
mutualistas, se crearon las primeras organizaciones en Resistencia, orientadas
por el anarquismo, como la Federaci贸n Cosmopolita de Obreras en Resistencia
(1903), la Sociedad Uni贸n en Resistencia de Tejedoras y la Sociedad en
Resistencia de Sombrereras (1906) y la Sociedad en Resistencia de Operarias de
la Casa Matus (1907). Una de las mujeres que tuvo una actividad muy destacada
en la organizaci贸n de las sociedades en resistencia, fue 脕ngela Mu帽oz
Arancibia.

El movimiento feminista chileno,
influenciado por las acciones de las mujeres europeas y norteamericanas, tuvo
un nuevo impulso hacia 1910, con la fundaci贸n de la Federaci贸n Femenina
Panamericana, impulsada por Mar铆a Esp铆ndola N煤帽ez. Varias autoras escrib铆an en
peri贸dicos y revistas art铆culos sobre la liberaci贸n de la mujer, reclamando
derechos igualitarios a los de los hombres. Mar铆a Eugenia Mart铆nez firmaba
ensayos feministas con el nombre de Maruja. Asimismo, Martina Barros de Orrego public贸
-en 1917 en la Revista Chilena, una de las revistas m谩s importantes de ese
per铆odo- un pol茅mico art铆culo sobre el voto femenino.

La lucha de la mujer por la conquista
de sus derechos, tuvo un importante avance en 1925, al promulgarse el decreto
Maza que otorgaba a las madres la patria potestad de sus hijos en caso de
muerte o inhabilidad del padre, la libre administraci贸n de sus bienes, fruto
del trabajo industrial o profesional, y el derecho a ser testigo.

En 1919, la educadora Amanda Labarca,
cre贸 el Consejo Nacional de Mujeres. Una de las principales tareas de este
organismo, fue elaborar un proyecto sobre derechos civiles y pol铆ticos
femeninos. En ese a帽o, un grupo de mujeres intelectuales fund贸 el “C铆rculo
de Lectura”, iniciativa muy criticada por los “machistas” de la
茅poca. En 1920, Delia Matte Izquierdo, cre贸 el “Club de Se帽oras”
destinado a elevar el nivel cultural de la mujer burguesa y de las capas
medias. En 1918 se hab铆a fundado el Club de Se帽oras de Talca y en 1919 otro
similar en Concepci贸n. Al mismo tiempo sesionaba el “Centro Ps铆quico
femenino”, la Gran Federaci贸n Femenina de Chile (1920) y el Comit茅 Pro
Derechos de la Mujer (1922).

La formaci贸n de los primeros
organismos de la clase obrera, como las Sociedades en Resistencia, las Mancomunales,
la FOCH, FORCH, IWW, etc., abrieron nuevos cauces para que la mujer chilena se
incorporara a la lucha social y sindical.

Las organizaciones obreras y los
Centros de Estudios Sociales, fueron los m谩s decididos propulsores de la
participaci贸n de la mujer obrera, empleada o estudiante, en las luchas por la
igualdad social y econ贸mica. Trataban de mejorar el nivel cultural de la mujer
proletaria, alent谩ndolas a actuar en los grupos de teatro que fueron cre谩ndolos
desde la pampa salitrera hasta Punta Arenas.

Los compa帽eros anarquistas y
socialistas estimulaban, asimismo, tanto la publicaci贸n de art铆culos a favor de
la emancipaci贸n de la mujer en los peri贸dicos obreros, como “El Despertar
de los Trabajadores”, “Luz y Libertad” “El 1飩 de Mayo”
de Iquique, “La Evoluci贸n” de Valpara铆so, donde aparec铆an frecuentes
convocatorias a reuniones de los Centros Femeninos “Bel茅n de
S谩rraga”, y otros que se hab铆an formado a ra铆z de la visita que esta
luchadora hab铆a hecho a Chile.

Bel茅n
de S谩rraga y los Centros Femeninos

La espa帽ola Bel茅n de S谩rraga, que
hab铆a llegado a Santiago en l9l3, dio conferencias en las que expresaba su
pensamiento libre, con fuertes cr铆ticas a la iglesia. Jos茅 Santos Gonz谩lez Vera
anotaba: “los aplausos, los gritos, las palabras ardientes se confund铆an.
Y luego nos retir谩bamos henchidos, felices, como si en ese instante Dios, las
iglesias y el clero se hubiesen disueltos”. Invitada por los trabajadores
a dar charlas feministas, recorri贸 la pampa salitrera. “Regresa a Iquique
donde presenta cinco conferencias, se dirige a Negreiros y Pisagua para
retornar al puerto. El s谩bado 3 de Julio de 1914, el Centro Anticlerical
propicia una velada en el local de El Despertar. Al finalizar el acto,
precedido por la estudiantina Germinal y al son de la Marsellesa, se dirigi贸 la
columna de manifestantes acompa帽ando al hotel, a Bel茅n, pasando en marcha
triunfal por frente de la vicar铆a a las 2 de la ma帽ana” . El mismo a帽o de
su llegada (1913) se cre贸 la “Liga de Mujeres Libre Pensadoras” en
Valpara铆so y el Centro Femenino Anticlerical.

Los centros femeninos “Bel茅n de
S谩rraga”, fundados despu茅s que ella dejara Chile, pon铆an en escena obras
de teatro popular, donde actuaban numerosas mujeres, entre ellas Teresa Flores,
A铆da Osorio, Ilia Gaete y otras.

La Iglesia lanzaba anatemas, a trav茅s
de su “Revista Cat贸lica”, contra Bel茅n de S谩rraga, tratando de
desprestigiarla con el argumento de que “la conferencista nada val铆a,
sirviendo a lo m谩s para hacer su propio negocio y el de un partido
pol铆tico” .

En el mismo n煤mero se lamentaba de que
vamos “de abismo en abismo, al proclamarse la emancipaci贸n de la mujer, es
decir el mayor de los horrores… Si la emancipaci贸n de la mujer ha sido y es
proclamada a gritos y preparada sin ning煤n rubor por medio de la coeducaci贸n,
felizmente resistida en la instrucci贸n secundaria, pero practicada de hecho en
la escuela de medicina y de dent铆stica, en medio de los “relinchos de la
lujuria”, como habr铆a dicho Bossuet” . A pesar de este terrorismo
ideol贸gico, se cre贸 en 1916, el Centro Instructivo de Libres Pensadoras
“Luisa Michel” en recuerdo de la insigne luchadora de la Comuna de
Par铆s (1871).

Uno de los primeros art铆culos de una
militante del POS, publicado en “El Socialista” el 30 de abril de
1913, con la firma de Sara B. de Armijo, “La Mujer y el Socialismo”,
manifestaba: “desde que socialismo no admite opresi贸n, esclavitud o
imposici贸n de voluntad, no rechac茅is al que quiere daros luz, que desea guiaros
por la senda, que debe brillar vuestra figura a la par que la del hombre (…)
el socialismo ser谩 la redenci贸n de la mujer, porque el compa帽ero se haya
penetrado de que la esclavitud no debe ni puede existir, de manera que la mujer
para 茅l no es un fantoche ni un ser despreciable, como era mirada en los
tiempos de anta帽o (y todav铆a hay quienes creen que no ha terminado la
esclavitud de la mujer), sino una compa帽era a quien se debe prodigar
respeto”

La compa帽era Teresa Flores, junto con
Juana A. de Guzm谩n, Mar铆a Castro y otras fueron animadoras de esos Centros
Femeninos, que germinaron en plena pampa salitrera. El 10 de abril de 1913,
Teresa Flores escrib铆a en El Despertar de los Trabajadores”: “hago
saber a las lectoras de Iquique, que en el vecino puerto de Antofagasta, se ha
organizado el viernes 煤ltimo un centro de mujeres librepensadoras. Invito a mis
amigas y compa帽eras de ideas a organizar aqu铆 en Iquique un centro an谩logo al
de Antofagasta”.

All铆 se gestaron las “huelgas de
las cocinas apagadas”. Virginia Vidal -en una entrevista hecha por Luisa
Werth- recuerda que cuando no hab铆a alimento en las pulper铆as de las oficinas
salitreras “surg铆a el conflicto de las Cocinas Apagadas鈥. Los comit茅s de
due帽as de casa iniciaban la movilizaci贸n hacia el sindicato. Los hombres
llegaban a almorzar. Al no encontrar a las mujeres, viendo que no hab铆a qu茅
comer, tambi茅n se iban al sindicato. Nos 铆bamos a la l铆nea por donde ven铆a el
vag贸n con los hombres -tra铆dos como animales, nos cruz谩bamos por delante
haci茅ndolos bajar y oblig谩ndolos a ir al sindicato. Las directivas obreras y de
due帽as de casa part铆an a la oficina central, al Bienestar, a tratar el asunto
con los patrones. Llegaban carabineros, pero ten铆an miedo porque las mujeres
les agarraban el trasero, lo que los ofend铆a mucho”

En la historia de la pampa salitrera
tambi茅n estar谩 presente la mujer. En los primeros tiempos llegan all铆 para los
m谩s variados servicios: desde cocinera, ayudante de pulper铆a o empleada, hasta
prostituta.

Al establecerse los campamentos, ya
llegan como esposas y, al calor de las luchas del trabajador, tambi茅n van
desarrollando su propia conciencia. Surgen las Organizaciones de Mujeres,
organizaciones que luchan por la igualdad de condici贸n y de trabajo.

En per铆odos de conflicto las mujeres
organizaban la Acci贸n Directa. Promov铆an Huelgas de Viandas: se negaban a
preparar la comida que los hombres deb铆an llevar a las faenas.

Se levantaban muy temprano, se
apostaban en las esquinas donde apedreaban a los que no acataban los acuerdos
de paro y les pegaban, bot谩ndoles las viandas. Cuando interven铆an los
uniformados 茅stas mujeres se enfrentaban a ellos. Frente a los abusos de los
se帽ores de las pulper铆as las mujeres, muchas veces, asaltaron los locales y
repartieron los v铆veres; eran encarceladas por saqueo lo que daba pie a
movilizaciones m谩s amplias, en las cuales los obreros organizados y las mujeres
llegaron a tomar la administraci贸n de las salitreras. Los conflictos se
resolv铆an, en definitiva, con la intervenci贸n del Ej茅rcito, que acud铆a
presuroso a los llamados de los patrones.

“En los movimientos sociales, las
pampinas desempe帽aron actividad y hero铆smo. En la masacre de “San
Gregorio” se encarcel贸 a 3 mujeres. Do帽a Irene Vargas, durante los d铆as
acres de la matanza de “La Coru帽a”, recorri贸 la Pampa de Tarapac谩
para “ayudar a bien morir a los “federados”, desafiando sospechas,
balas y amenazas. Esta activa solidaria le vali贸 un t铆tulo de fuerza y dulzura:
la abuela  de la revoluci贸n. Do帽a Juana
Barraza y do帽a Luc铆a Zajaya procedieron con igual entereza. En la Huelga del
Tarro, las mujeres de Antofagasta, en 1919, demostraron decisi贸n directa: Era
menester un acto contundente; se acostaron en la l铆nea f茅rrea y como la polic铆a
no pudo retirarlas, el tren se detuvo y la Huelga fue ganada” .

La mujer tambi茅n comenz贸 a intervenir
activamente en la Federaci贸n de Estudiantes de Chile (FECH). Jos茅 Santos
Gonz谩lez Vera, en un relato autobiogr谩fico titulado; 鈥淐uando era muchacho鈥,
relata la actitud de los hombres ante la primera actividad de las mujeres
universitarias en la FECH de 1920: “Los estudiantes, cuando ellas
expresaron su deseo de colaborar, procedieron con prudencia. Hici茅ronles
arreglar el Club, ordenar la biblioteca y organizar t茅s en beneficio de la
escu谩lida caja estudiantil” .

En el mismo libro, Gonz谩lez Vera
recuerda las representaciones que se hac铆an en el teatro obrero del centro
“Francisco Ferrer”, de tendencia anarquista. A ese local, “lleg贸
un d铆a una mujer que habl贸 ante nosotros. Las dem谩s, muy pocas, que acompa帽aban
a sus maridos, toleraban nuestras ideas m谩s por ser c贸nyuges de libertarios que
por nacerles. La joven habl贸 de la emancipaci贸n femenina” .

Desde principios de siglo, las mujeres
comenzaron a trabajar en los tranv铆as, en calidad de conductoras.
“Llevaban una canotier sujeto al mo帽o con largo alfiler -recuerda Joaqu铆n
Edwards Bello. Cuando regres茅 de mi larga estada en Europa, el a帽o 1920,
presenci茅 una escena tranviaria que me llen贸 de asombro; dos borrachos subieron
al tranv铆a el茅ctrico entonces y encararon a la conductora, chiquita y morena,
de manera ofensiva. Tom贸 茅sta, uno por uno del brazo y los hizo bajar mediando
pu帽etes de a帽adidura” .

La norteamericana Marie Robinson
Wright, de visita en Chile, comentaba en 1904: “las mujeres andan
solas”, juicio corroborado por Charles Pepper en su libro De Panam谩 a
Patagonia, publicado en 1906: “Las Chilenas son menos limitadas por sus
tradicionales formalidades espa帽olas que las mujeres de otros pa铆ses de Am茅rica
del Sur. Ellas emprenden ocupaciones por s铆 mismas y muchas est谩n empleadas en los
negocios y oficinas”. Con criterio similar opinaba el escritor ingl茅s W.
H. Koebel en 1913: “En la actualidad, su educaci贸n es tan liberal que el
elemento femenino llega a tener opci贸n a exhibir sus cualidades
intelectuales” .

Nota: Bel茅n de S谩rraga, algunos de los
historiadores han hablado de su condici贸n 
como feminista y su postulado anticlerical pero ninguno ha dicho que
Bel茅n de S谩rraga, era una activa militante Libertaria, que sus ideales de
sociedad estaban muy distante de cualquier postulado autoritario y estatista
dado que ella misma se consideraba Anarquista, creo importante se帽alar esta
situaci贸n que siempre se trata de ocultar.

La
Escuela Libertaria:

En Iquique, por 1947, en plena
dictadura de Gabriel Gonz谩lez Videla, nac铆a una Escuela Libertaria para
responder a las necesidades de las trabajadoras, tejedoras de red. En esa
experiencia estaba una mujer libertaria que acababa de llegar de la Guerra
Civil Espa帽ola, ella era hija de libertarios Vascos y como tal hab铆a crecido en
el exilio justo all铆 en Iquique, donde hab铆a aprendido a amar y querer las
ideas libertarias. Desde muy temprano fue caminando por el sendero de sus
padres y aprendiendo de ellos, y en 1935 viaj贸 a Espa帽a para integrarse a la
lucha por la emancipaci贸n social.

En 1936 vivi贸 la experiencia del
inicio de la Guerra Civil Espa帽ola, de la cual particip贸 hasta la derrota de
1939. Saliendo hacia Francia permaneci贸 prisionera hasta 1942 y de regreso en
Chile, se contact贸 con sus compa帽eros y comenz贸 a organizar la ayuda a los perseguidos
por el franquismo.

En 1947, cre贸 el Ateneo Libertario
“Luisa Michel” recordando a la insigne luchadora de la Comuna de
Par铆s (1871). El Ateneo “Luisa Michel” fue entonces por casi 4 a帽os
un lugar donde las mujeres pod铆an desarrollarse en lo cultural, y en 1953 tom贸
el rumbo de escuela libertaria, dur贸 esta experiencia hasta el a帽o 1957, donde
los hijos de estas mujeres aprendimos las primeras letras y esto fue la
experiencia m谩s hermosa que se haya gestado en este puerto hist贸rico.

Flora Sanhueza, fue la mujer
libertaria que supo ejercer su influencia anarquista hasta el fat铆dico 11 de
septiembre de 1973, fue arrestada y torturada, luego puesta en arresto
domiciliario, y el 18 de septiembre de 1974, falleci贸 a consecuencia de la
tortura. Esta mujer es el amor m谩s grande de mi vida, ella es mi madre.

H茅ctor Pavelic Sanhueza.




Fuente: Pacosalud.blogspot.com