December 21, 2020
De parte de La Haine
420 puntos de vista

En el largo camino hacia su emancipaci贸n, las mujeres han tenido que confrontar siempre el mito extendido de la superioridad que tendr铆an los hombres sobre ellas. 芦Superioridad禄 que es refrendada por distintos credos y tradiciones que no reconocen m谩s que culpas y deberes de las mujeres, por lo que, en consecuencia, seg煤n esto, debieran solo dedicarse a la reproducci贸n, a la atenci贸n de sus c贸nyuges y a los quehaceres dom茅sticos. Esto tambi茅n sirvi贸 para que a la mujer se le negara por mucho tiempo la posibilidad de ser propietaria, de divorciarse, de votar o de acceder al sistema educativo formal, convertida as铆 en una paria hasta avanzado el siglo XX. En la actualidad, al margen de varios de sus derechos alcanzados, muchas mujeres son v铆ctimas de la violencia dom茅stica, cuyos casos apenas logran ser condenados en los tribunales, muchas veces desestimados por alg煤n tecnicismo legal, que no contribuyen a disminuir la cifra creciente de tal violencia y los feminicidios que se producen a escala mundial, en especial en algunos pa铆ses de nuestra Am茅rica.

En este marco, en su art铆culo “Patriarcado”, Marcelo Colussi hace referencia al hecho que 芦propiedad privada, familia, dominaci贸n y patriarcado son elementos de un mismo conjunto. Es imposible -quim茅rico, podr铆a agregarse- pretender establecer un orden cronol贸gico en todo ello. Lo cierto es que, desde sus or铆genes hasta la fecha, funcionan indisolublemente. El pensamiento dominante de una 茅poca, la ideolog铆a -tambi茅n las religiones, con la importancia toral que han tenido y contin煤an teniendo en la actualidad en todos los asuntos que podr铆an llamarse sociales, o 茅ticos-, certifican esta uni贸n entre los elementos mencionados. Nuestras sociedades se basan indistinta e indisolublemente en todo eso. Por tanto propiedad privada, su defensa violenta (l茅ase: guerras, entre otras cosas, represi贸n de toda protesta social, de todo intento de cambio), y patriarcado son una misma cosa禄.

Tal aseveraci贸n iguala lo que generalmente es atacado de forma aislada, sin relacionarlo con otras situaciones que son generadas por la misma causa, cuesti贸n que ha permitido, adem谩s, que cada una sea combatida de modo particular y sea aprovechada por los sectores dominantes para explotarla en su propio beneficio, haciendo creer a muchas que si son aceptadas es consecuencia de su vocaci贸n democr谩tica y no de la lucha librada por las mujeres a favor de sus derechos. Sin embargo, a煤n se sigue ignorando (muy a prop贸sito, dado el efecto subversivo que ello tendr铆a) la ligaz贸n o conexi贸n existente entre dichos elementos, pese a que el cuestionamiento de uno conducir铆a inexorablemente al cuestionamiento de los otros; teniendo en puerta una revoluci贸n de mayor trascendencia.

Es por eso que la posici贸n de los diferentes movimientos feministas no podr铆a centrarse en la satisfacci贸n de una sola demanda, teniendo que abarcar otros aspectos igualmente importantes en los planos pol铆ticos, econ贸micos y sociales donde la condici贸n femenina sigue estando en minusval铆a, a pesar de los distintos c贸digos vigentes. Y esto pasa por desarraigar la cultura de sumisi贸n en que ha crecido la mayor铆a de las mujeres, haci茅ndoles trabajadoras sin remuneraci贸n y objetos sexuales sin dignidad propia, reproduci茅ndose 茅sta, as铆, de un modo ininterrumpido, sirviendo -pese a s铆 mismas- de veh铆culos de transmisi贸n de los paradigmas que las degradan. Algo que no deja de ser pol茅mico pero que exige m谩s que an谩lisis someros, de manera que se perciba la emancipaci贸n de la mujer como parte esencial de la transformaci贸n estructural del tipo de civilizaci贸n existente, dando espacio y posibilidades al logro de una emancipaci贸n integral -sin discriminaci贸n- para todas y todos.




Fuente: Lahaine.org