March 11, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
39 puntos de vista


Pere Ortega, Centre Delàs d’Estudis per la Pau

Muchas de las pol√≠ticas p√ļblicas el paso del tiempo las deteriora y necesitan de su revisi√≥n para no convertirse en parasitarias al engullir unos recursos p√ļblicos que en otros √°mbitos ser√≠an m√°s eficientes para el inter√©s general.

As√≠, cualquier gobierno que alardee de dem√≥crata y que diga defender los intereses de los m√°s d√©biles de la poblaci√≥n, deber√≠a revisar regularmente todas las pol√≠ticas p√ļblicas de los organismos en que interviene y de encontrar muestras de ineficiencia deber√≠a revisarlas y corregirlas.

Esto viene a prop√≥sito de las fuerzas armadas (FAS a partir de aqu√≠) de Espa√Īa que, al igual que en otros muchos pa√≠ses, desempe√Īan un papel que ha dejado de tener escaso, por no decir ning√ļn inter√©s desde un punto de vista social. Me explico. Los ej√©rcitos en Europa, en su concepci√≥n actual, fueron creados para preservar la soberan√≠a del estado-naci√≥n frente a posibles agresiones externas o internas, y as√≠ garantizar la seguridad de sus fronteras, sus infraestructuras y poblaci√≥n. Eso ha sido as√≠ desde la paz de Westfalia (1648), donde se reconoc√≠a el principio de soberan√≠a nacional de los estados. Y hoy, a pesar del tiempo transcurrido, los ej√©rcitos siguen jugando ese mismo papel. Pero la geopol√≠tica y las estrategias de seguridad del Siglo XXI han cambiado tanto desde entonces, que las FAS deber√≠an adaptarse a esos cambios que, por otro lado, s√≠ describen las directivas de seguridad de Espa√Īa y de la Uni√≥n Europea, donde se relacionan las amenazas a las que deben hacer frente los estados y ante las cuales las FAS nada o muy poco pueden hacer.

De todas las amenazas que se enumeran en el documento Estrategia Europea de Seguridad de la UE y en la Estrategia Espa√Īola de Seguridad (EES), ambas muy similares, se enumeran a las que se debe hacer frente: preservar el medio ambiente frente al cambio clim√°tico, prevenir pandemias, desastres naturales, crisis humanitarias, ataques cibern√©ticos, migraciones masivas, crimen organizado, vulnerabilidad energ√©tica, inseguridad econ√≥mica, terrorismo, proliferaci√≥n de armas nucleares y hacer frente a posibles conflictos armados. Estos son los peligros que amenazan a la seguridad de los estados, y con excepci√≥n de los conflictos armados, del resto nada pueden hacer las FAS para evitarlos. Aunque haya dos, la proliferaci√≥n de armas nucleares y el terrorismo, donde quiz√°s haya quien pueda pensar que las FAS algo podr√≠an hacer. En el caso del terrorismo ya se ha demostrado que la guerra que se le declar√≥ ha sido un subterfugio criminal para continuar con el dominio y control de aquellas regiones donde Estados Unidos y sus aliados ten√≠an intereses estrat√©gicos, y que solo han tra√≠do m√°s sufrimiento e inseguridad en todo el planeta, en especial a los pa√≠ses de religi√≥n musulmana que son los que m√°s han sufrido una guerra in√ļtil contra un yihadismo que, en lugar de reducirlo lo ha hecho aumentar. Y si se enumera en la EES, es por ese motivo y no para poderlo prevenir, pues las FAS no pudieron hacer nada en los ataques perpetrados en diversos lugares de Europa, ni tampoco en Barcelona y Cambrils en agosto de 2017.

Con respecto a la proliferación de armas de destrucción masiva, la comunidad internacional ya decidió que solo se pueden combatir con medidas jurídicas, el Tratado de No Proliferación Nuclear, y políticas, el reciente Tratado de Prohibición de Armas Nucleares de Naciones Unidas que ha entrado en vigor en enero pasado, que a pesar de que los estados nucleares y sus estados amigos (OTAN) no lo piensan ratificar, sigue avanzando entre el resto.

Por √ļltimo, queda la amenaza que representan los conflictos armados que pueden desestabilizar la paz regional o mundial. Conflictos que, en la mayor√≠a de los casos est√°n implicados estados europeos y del primer mundo por tener intereses en favor de alguno de los bandos enfrentados. Entonces, se explica el por qu√© de su presencia en las estrategias de seguridad, para intervenir en favor de sus intereses geoestrat√©gicos. Cuando, por el contrario, antes de utilizar la fuerza militar, se deber√≠an arbitrar todas las medidas pol√≠ticas y diplom√°ticas bien descritas en los manuales de las relaciones internacionales para evitar el uso de la fuerza militar. Y, aunque igualmente se necesitara el uso de una fuerza disuasoria para pacificar y mediar en un conflicto, antes se deber√≠a recurrir a Naciones Unidas, pues para ello fueron creadas. Pero, como cierto es que la ONU no dispone de unos cuerpos de seguridad propios, que ser√≠a lo deseable, √©sta debe recurrir a fuerzas cedidas por los estados para pacificar un conflicto. Empero, considerando que, lamentablemente, ello en ocasiones no es posible porque el Consejo de Seguridad con sus determinaciones sectarias lo impide, los estados contin√ļan manteniendo sus ej√©rcitos nacionales e interviniendo, como se ha indicado, solo cuando sus intereses en pol√≠tica exterior as√≠ lo consideren oportuno. Una demostraci√≥n palpable del cinismo en que se mueven las relaciones internacionales de los estados lo demuestran los 32 conflictos hoy presentes en el mundo, por cierto, el mismo n√ļmero que hab√≠a al finalizar la Guerra Fr√≠a en 1989.

Este es el motivo determinante que mueve a los estados que contin√ļan con ans√≠as de control regional o mundial y los empuja a ser potencias, algo que buscan manu military manteniendo unas FAS fuertemente equipadas y as√≠ defender sus intereses neocoloniales. En Europa occidental lo son de manera muy descarada Reino Unido y Francia con sus intervenciones en aquellas regiones donde tienen fuertes intereses. Como tambi√©n lo hacen Estados Unidos, Rusia, Turqu√≠a, Israel, Ir√°n y Arabia Saud√≠.

Pero en el resto de los países, las funciones principales que mantienen en activo a las FAS corren parejos: la inercia del pasado y el principio de la disuasión. El primero, por aquello de que un estado no será respetado sino tiene ejército; el segundo, la disuasión, porque impide ataques exteriores que pongan en peligro la soberanía nacional.

Todo este pre√°mbulo viene al caso para abordar el papel que juegan las FAS en Espa√Īa, algo que se puede hacer extensible al resto de pa√≠ses europeos donde la posibilidad de una guerra entre estados ha desaparecido y donde los ej√©rcitos ya no juegan otra funci√≥n que no sea la disuasoria ante amenazas exteriores. Entonces, por qu√© mantener 120.000 militares en Espa√Īa y 1.270.000 en la Uni√≥n Europea cuando no existen amenazas que requieran de unas FAS equipadas con un armamento de una capacidad letal muy superior a los peligros que deben afrontar. Por ejemplo, a lo sumo, fuera de las fronteras espa√Īolas las FAS despliegan no m√°s de 3.000 militares y normalmente siempre equipadas con un armamento de escaso potencial, pues como argumentan los pol√≠ticos que gobiernan, se trata de misiones de paz, donde se despliegan muy escasos armamentos pesados. Entonces, por qu√© no abordar en Espa√Īa una profunda revisi√≥n de las FAS, que rebaje su n√ļmero y sus capacidades para ponerlas en sinton√≠a con la realidad geopol√≠tica del entorno mediterr√°neo y europeo.

En Espa√Īa, el gasto en 2021 del Ministerio de Defensa es de 10.863 millones de euros y a√Īadiendo todos los otros gastos militares repartidos por otros ministerios (seguridad social, mutuas, I+D militar, Guardia Civil e intereses de la deuda) se dobla hasta los 21.623 millones. Si se redujeran ostensiblemente las FAS en n√ļmero de efectivos y sus equipos de armamentos podr√≠amos ahorrar unos abundantes recursos monetarios que, destinados al desarrollo social y a la econom√≠a productiva, que la militar no lo es, crear√≠an m√°s puestos de trabajo y producir√≠an mucho m√°s bienestar para la poblaci√≥n.

Observemos los dos grandes problemas que amenazan en este momento a toda la humanidad, el posible colapso de la biosfera, entre otras razones por el avance apresurado del cambio clim√°tico y la pandemia del Covid19. ¬ŅTienen estas dos grandes amenazas remedio a trav√©s de la intervenci√≥n de las FAS? Indudablemente que no, a pesar de que est√°n enumeradas en la EES y en la Directiva de defensa de Espa√Īa. As√≠, aunque las FAS espa√Īolas dispongan de una Unidad Militar de Emergencias (UME) que act√ļa como bomberos frente a incendios, presta ayuda frente a desastres naturales, monten hospitales de campa√Īa, desinfecten infraestructuras o hagan de rastreadores del Covid19 ¬Ņes esa su funci√≥n? No, fueron formadas y adiestradas para hacer frente a conflictos armados y no para prestar servicios civiles, los cuales ser√≠an mucho m√°s eficaces y eficientes en manos de cuerpos de protecci√≥n civil.

Es el momento de abordar un replanteamiento de las FAS en Espa√Īa, tambi√©n en la UE. La crisis medio ambiental y la sobrevenida por la pandemia del Covid19 exigen relanzar la econom√≠a productiva por otros derroteros m√°s sostenibles que no en el √°mbito de la econom√≠a militar. Las amenazas reales no provienen del peligro de una guerra entre estados, eso ha desaparecido de las Directivas de Defensa de los estados de la UE, entonces, ¬Ņqu√© se espera para empezar la conversi√≥n de las FAS?

Claro que reducir el n√ļmero de militares y las capacidades de las FAS no es suficiente, pues pasar de un ej√©rcito extensivo a uno m√°s intensivo podr√≠a significar que el ej√©rcito resultante fuera mucho m√°s intervencionista y agresivo en pol√≠tica exterior. Por lo tanto, adem√°s de reducir su tama√Īo, habr√°, en primer lugar, que cambiar las pol√≠ticas militares para adecuarlas a la realidad de la geopol√≠tica ya indicada. Y, en segundo lugar, adecuarlas al estricto respeto de los derechos humanos que nunca se debe olvidar tienen un car√°cter universal. Eso obligar√≠a, en el caso espa√Īol, a abandonar la OTAN y a su l√≠der, Estados Unidos, ambos al servicio de la defensa de los intereses de las corporaciones del neoliberalismo global que tanto sufrimiento mediante guerras y expolio de recursos comportan para la humanidad. Y, por el contrario, promover pol√≠ticas de neutralidad respecto a las potencias; practicar la distensi√≥n y la mediaci√≥n en los conflictos; promover la seguridad compartida a nivel regional y mundial; potenciar la presencia en la OSCE (Organismo para Seguridad y la Cooperaci√≥n Europea); en la ONU para promover la paz; revitalizar la moribunda Conferencia Mediterr√°nea para que se convierta en un organismo de paz regional. Organismos todos ellos que, a pesar de sus enormes deficiencias, trabajan por la paz.

Ese es el camino, nada f√°cil, pero necesario para la construcci√≥n de una paz en positivo, a la que, por qu√© no, tambi√©n podr√≠an contribuir unas FAS espa√Īolas reformadas, reconduciendo sus estrategias, reduciendo su tama√Īo y capacidades, y abandonando la disuasi√≥n para substituirla por la mediaci√≥n.

P√ļblico




Fuente: Grupotortuga.com