December 27, 2021
De parte de Asociacion Germinal
1,712 puntos de vista

Por Estalisnao Cantos

El reciente informe del IPCC (el panel de expertos de la ONU sobre cambio clim谩tico) no deja lugar a dudas: 鈥淓s inequ铆voco que la influencia humana ha calentado la atm贸sfera, el oc茅ano y la tierra鈥. Es m谩s, seg煤n las filtraciones del borrador del documento del grupo III, se afirmar铆a que para frenar el cambio clim谩tico es fundamental superar el sistema capitalista: 鈥淎lgunos cient铆ficos subrayan que el cambio clim谩tico est谩 causado por el desarrollo industrial, y m谩s concretamente por el car谩cter del desarrollo social y econ贸mico producido por la naturaleza de la sociedad capitalista, que, por tanto, consideran insostenible en 煤ltima instancia鈥. Adem谩s, en este borrador tambi茅n se dice que 鈥渓as transiciones no suelen ser suaves y graduales. Pueden ser repentinas y perturbadoras鈥. Pues bien, en este art铆culo se va a tratar de hablar de cu谩les ser铆an los retos para la transici贸n y, adem谩s, por qu茅 la transici贸n debe ser planificada y ecosocialista, y no bajo una din谩mica de mercado.

Los l铆mites para la transici贸n

En general, puesto que las emisiones de COest谩n vinculadas en su mayor铆a a procesos energ茅ticos, hablar de transici贸n ecosocial y hablar de transici贸n energ茅tica en sentido amplio no son sin贸nimos, pero casi. Cuando se habla de transici贸n energ茅tica, se tiende a pensar inmediatamente en el sistema el茅ctrico, sin embargo la electricidad es solo una parte de la energ铆a final que consume la sociedad. Por ello, una transici贸n energ茅tica hacia un modelo completamente sostenible implica un cambio muy profundo del conjunto de las estructuras y din谩micas sociales.

Al margen de consideraciones de tipo pol铆tico, se pueden identificar cuatro grandes retos para esa transici贸n, ya sea desde una perspectiva neoliberal, social-liberal o ecosocialista:

1. El agotamiento de los combustibles f贸siles

Que los combustibles f贸siles se van a agotar es un hecho dado el car谩cter finito de nuestro planeta. Pero en realidad, el problema inminente no es tanto que se agoten como que la oferta no sea capaz de suplir la demanda. A falta de comprobarlo en los pr贸ximos a帽os poscovid, es posible que el pico del petr贸leo mundial se haya producido en el cuarto trimestre de 2018 con 102 millones de barriles diarios (ahora estamos en casi 97 millones). De hecho, su precio ha subido desde los 20 d贸lares el barril Brent en lo m谩s duro de la pandemia a los actuales 85, y se espera que siga subiendo.

Como ocurre en un sistema de mercado, al desequilibrarse la oferta y la demanda suben los precios. Si efectivamente se corrobora que se ha llegado al pico del petr贸leo, o al menos a un pico temporal, dado que la inversi贸n de las compa帽铆as petroleras no ha dejado de bajar desde 2014, podemos esperar subidas en el precio del petr贸leo como las que hemos visto en el gas europeo, cuyo precio se ha llegado a multiplicar por 10. Si esto se terminara de producir, meter铆a a la econom铆a capitalista en su conjunto en un verdadero caos.

Por otra parte, si la oferta no satisface a la demanda (o, lo que es lo mismo, hay escasez de petr贸leo o gas), entonces hay que decidir para qu茅 hay y para qu茅 no. En este punto, el gran problema del sistema capitalista es que la decisi贸n final no es fruto de una deliberaci贸n democr谩tica, sino de una imposici贸n a trav茅s del precio (quien lo pueda pagar tendr谩 petr贸leo y quien no, pues no), cuando no de una imposici贸n militar.

Pero al margen de la profunda crisis en la que puede entrar la econom铆a mundial, o la dif铆cil gesti贸n del d铆a a d铆a en un escenario de escasez de petr贸leo o gas, otro de los problemas es que para la propia fabricaci贸n y puesta en marcha de energ铆as renovables se necesita emplear la energ铆a que hoy consumimos, que proviene en su mayor铆a de los recursos f贸siles. Si las fuentes f贸siles escasean, la transici贸n ser谩 m谩s cara y adem谩s ser谩 m谩s lenta.

Ante esta situaci贸n, 驴qu茅 van a hacer los gobiernos? 驴Van a rescatar a las f贸siles? 驴Ser谩 el verde de Biden el primero en salir al rescate del sucio y costoso fracking a cualquier precio?

2. Los materiales para la transici贸n

Seg煤n el informe de la Agencia Internacional de la Energ铆a, para llevar a cabo la transici贸n, en 2040 la producci贸n de litio se debe multiplicar por 42, la de grafito por 25, la de cobalto por 21, la de n铆quel por 19, la de tierras raras por 7 o la de cobre por 2,7. Sin tener un conocimiento muy profundo sobre las existencias de estos materiales en el planeta, parecen cifras muy dif铆ciles de alcanzar. Ahora bien, la transici贸n que se dibuja es ut贸pica: en ella bajo el prisma capitalista el consumo de energ铆a apenas desciende y el de la flota de veh铆culos de combusti贸n interna actual se sustituye por veh铆culos el茅ctricos y de hidr贸geno. En concreto, los materiales destinados a los coches y las bater铆as supondr铆an en torno al 45% de los materiales necesarios para ese modelo de transici贸n. Igualmente, la red el茅ctrica consumir铆a el 35% de los materiales, pero es que, claro, sin electrificar toda esa flota de veh铆culos no ser铆a necesario aumentar en tan gran escala la red el茅ctrica. De todos los materiales listados, solo el cobre y algunas tierras raras ser铆an necesarias para la fabricaci贸n de fuentes renovables; su uso tiene lugar fundamentalmente en la fabricaci贸n de los coches el茅ctricos.

En lo que se refiere a los materiales necesarios para paneles solares y molinos e贸licos, comentar que en la fotovoltaica, la tecnolog铆a impuesta es la basada en silicio, la cual no emplea tierras raras; mientras que en los molinos, los actuales s铆 que emplean neodimio y disprosio, y es donde puede haber mayores problemas en funci贸n de la potencia a instalar.

Estos datos nos empiezan a dar una idea de que no habr谩 coches el茅ctricos para todas, aunque el camino seguido no sea el ecosocialista. Nuevamente, habr谩 coches el茅ctricos solo para quien los pueda pagar. Y aunque existen l铆mites, si la transici贸n llevada a cabo sea de tipo ecosocial y comedida parece que los materiales no tendr铆an por qu茅 ser un mayor problema. El problema vendr谩 si se quiere mantener el est谩ndar de consumo actual.

3. El almacenamiento energ茅tico

En mi opini贸n, el almacenamiento es una de las cuestiones m谩s estrat茅gicas en el 谩mbito de la energ铆a en el medio plazo, porque es, en 煤ltima instancia, lo que va a marcar la disponibilidad energ茅tica. La producci贸n de energ铆a renovable est谩 marcada por su intermitencia debido a la dependencia del sol y del viento. No se puede acudir a una sola tecnolog铆a, sino que se requiere un mix de las mismas para satisfacer la demanda de energ铆a el茅ctrica. La e贸lica, analizada intradiariamente, funciona todo el d铆a, aunque pueda haber momentos del d铆a en los que aporte poco, y anualmente se observa que aporta m谩s en invierno que en verano. La fotovoltaica entra en funcionamiento en las horas de sol (por la noche no aporta nada) y, por tanto, genera m谩s energ铆a en verano que en invierno. La solar t茅rmica tiene un comportamiento similar a la fotovoltaica al depender del sol, pero con la diferencia de que en este caso la energ铆a se puede almacenar moment谩neamente en forma de calor para producir electricidad durante la noche, compensando as铆 parte del d茅ficit que provoca la salida de la fotovoltaica del mix. La hidr谩ulica s铆 es completamente manejable, es decir, se puede emplear cuando haga falta, pero siempre y cuando haya agua en los embalses. Las distintas tecnolog铆as renovables se complementan entre s铆, pero aun as铆 habr谩 huecos que deber谩n ser cubiertos.

Esta configuraci贸n de renovables hace que, una vez que la cuota de renovables llegue a ser entre el 70 y el 80%, va a empezar a haber un exceso de energ铆a al mediod铆a que va a ser desperdiciada (generaci贸n muy superior al consumo), especialmente en verano, cuando est茅n en funcionamiento simult谩neamente la e贸lica y la solar. Sin embargo, por la noche y especialmente en invierno, cuando se desconecta la fotovoltaica, se van a vivir situaciones de escasez de energ铆a para lo que puede haber tres respuestas: 1) seguir quemando f贸siles; 2) aprovechar la energ铆a almacenada en las horas en las que va a haber un excedente de generaci贸n de energ铆a; 3) racionalizar la energ铆a o, lo que es lo mismo, asumir que haya cortes y, por tanto, dar prioridad al consumo seg煤n criterios como puede ser el priorizar los servicios fundamentales, bajo un modelo justo y democr谩tico, o bien priorizar a quien pueda pagar la electricidad a esas horas, bajo un modelo de mercado. Por eso digo que el almacenamiento va a ser un elemento estrat茅gico, porque si est谩 en manos p煤blicas podr谩 ser gestionado de forma democr谩tica, pero si est谩 en manos privadas ser谩 una gran fuente de lucro para una minor铆a y de privaci贸n de derechos b谩sicos para la mayor铆a. En este sentido, la creaci贸n de una empresa p煤blica de energ铆a a partir de las concesiones de las hidr谩ulicas que van a ir finalizando en los pr贸ximos a帽os es una medida de gran importancia, siempre y cuando se oriente hacia la creaci贸n de nuevas centrales de bombeo.

Es importante notar que cuanto menos se reduzca el consumo de energ铆a global, m谩s potencia se va a requerir, m谩s sobredimensionado va a tener que estar el mix y, en consecuencia, m谩s energ铆a se va a desperdiciar en las horas centrales del d铆a, pero tambi茅n mucha m谩s capacidad de almacenamiento va a ser necesaria para garantizar el suministro sin emplear energ铆a f贸sil.

El gran problema es que el almacenamiento de energ铆a no es f谩cil de conseguir. Las principales alternativas de larga duraci贸n son la hidr谩ulica mediante el bombeo entre embalses cercanos y las bater铆as (que son muy caras e intensivas en materiales). En el 煤ltimo a帽o tambi茅n se est谩n poniendo muchas esperanzas en la tecnolog铆a del hidr贸geno, que es cierto que puede tener utilidad en ciertos procesos industriales o en veh铆culos de transporte que empleen mucha energ铆a, pero que tiene el gran inconveniente de que la eficiencia se encuentra en el orden del 30% y que su almacenamiento es dif铆cil y muy costoso.

Por tanto, ir hacia un escenario de alto consumo energ茅tico va a implicar casi irremediablemente seguir quemando combustibles f贸siles o cortes de suministro a ciertas horas. Si se quiere un escenario 100% renovable, es imperativo reducir el consumo de forma dr谩stica.

4. La electrificaci贸n de los consumos

El cuarto de los grandes retos es la cuesti贸n de la electrificaci贸n. Del actual consumo energ茅tico final en el Estado espa帽ol, solo el 23% es electricidad y el 7% es renovable directa (fundamentalmente biomasa, biocombustibles, etc.). Esto quiere decir que el otro 70% procede de fuentes f贸siles, principalmente derivados del petr贸leo y gas.

Si se quiere descarbonizar la econom铆a y que toda la energ铆a sea de origen renovable, no solo hay que hacer que la generaci贸n el茅ctrica sea 100% renovable, que ser铆a un objetivo relativamente asequible, sino que hay que hacer renovable ese otro 70% de sectores que emplean combustibles f贸siles. Y eso es harina de otro costal.

Hacer renovable el 70% de energ铆a final que emplea fuentes f贸siles pasa necesariamente por tres caminos: 1) electrificar los consumos (por ejemplo, el coche el茅ctrico), 2) emplear renovables directas (por ejemplo, los viejos molinos para moler el trigo), y 3) reducir el consumo energ茅tico de esos sectores. En realidad, se debe hacer una combinaci贸n de los tres caminos.

La literatura oficial f铆a gran parte de la soluci贸n del problema a que como los procesos asociados a los combustibles f贸siles son muy ineficientes, electrificando ya se ganar铆a una reducci贸n del consumo energ茅tico. Pero, aunque mediante esta v铆a se consiguiese una reducci贸n del orden del 30-40% de ese 70%, a煤n habr铆a que multiplicar por m谩s de dos los actuales consumos el茅ctricos (y por tanto de la red el茅ctrica). Y no es solo un problema de recursos, de disponibilidad o de impactos para instalar tant铆sima renovable, es un problema de que no todos los procesos son electrificables o al menos no son sencillos de electrificar.

Las posiciones colapsistas o ultradecrecentistas ponen el 茅nfasis, adem谩s de en un brutal decrecimiento del consumo energ茅tico, en el uso de las renovables directas. Pero el problema es el mismo, aunque en muchos procesos t茅rmicos sea posible emplear la solar t茅rmica, es mucha la intensidad energ茅tica requerida como para que esta tecnolog铆a sea viable, en al menos una parte importante de casos. Lo mismo para la biomasa, si en lugar de calderas de gas para calefacci贸n o de hornos el茅ctricos para hacer el pan se empleara biomasa, imaginemos las ingentes cantidades de le帽a que emplear铆an nuestras sociedades actuales. El problema es que de estas ideas se habla en abstracto, pero ni se cuantifican ni se dan soluciones concretas para cada caso.

Atendiendo a criterios de justicia energ茅tica a nivel global, seg煤n los cuales el Norte global, que es quien consume m谩s energ铆a, tambi茅n es quien m谩s tiene que reducir el consumo, en el Estado espa帽ol deber铆amos reducir nuestro consumo energ茅tico del orden del 70%. Este escenario implicar铆a reducir tambi茅n la parte de la tarta que emplea electricidad para dejar hueco a las nuevas electrificaciones. Pero como se se帽ala m谩s adelante, este escenario es mucho m谩s f谩cil de enunciar que de ponerlo en pr谩ctica.

El problema de una transici贸n al servicio del mercado

La principal caracter铆stica del modelo de transici贸n que se est谩 llevando a cabo es que sigue la din谩mica de mercado. 驴Y qu茅 significa esto? Pues varias cosas. La primera es que el Estado deja hacer a las entidades privadas, es decir, a las grandes empresas, para que sean ellas las que realicen la transici贸n, renunciando a planificar y a tomar el control de un suministro esencial como es la energ铆a. La segunda, consecuencia de la primera, es que la transici贸n se vuelve un gran nicho para hacer negocio, que adem谩s de incluir a las el茅ctricas que ya estaban en el ajo, tambi茅n tiene que incluir a las petroleras y gas铆sticas que se quedan sin mercado. Y la tercera, y m谩s importante, es que, lejos de ser una transici贸n medianamente ordenada, en la que cada apag贸n de las f贸siles va acompa帽ado de un encendido simult谩neo en renovable, ser谩 una transici贸n completamente ca贸tica. Ya estamos empezando a ver subidas en el precio del gas del 1.000%, del carb贸n del 500%, y veremos cu谩nto sube el petr贸leo en los pr贸ximos meses, o incluso si durante este invierno viviremos una falta de suministro de gas o no. El gobierno dice que no va a haber problema, y cuando dicen que no hay problema, ya sabemos lo que viene鈥

Antes de entrar a hablar del desequilibrio y los fuertes desajustes que previsiblemente van a generar la din谩mica de mercado, hay que poner de relieve el porqu茅 de la explosi贸n de las renovables de los 煤ltimos 3-4 a帽os. Es evidente que las pol铆ticas de promoci贸n de las renovables (las subvenciones) y las expectativas de un mundo que defenestra el petr贸leo tienen su importancia, pero el factor decisivo que explica la burbuja actual es el coste. En la 煤ltima d茅cada, el coste por unidad de energ铆a generada de la fotovoltaica se ha reducido un 82% y el de la e贸lica un 38%. De esta forma, si en la primera d茅cada del siglo XXI se otorgaban ayudas a las renovables para que estas fuesen viables, hoy en d铆a esas ayudas ya no son financieramente necesarias porque, de hecho, su coste es incluso inferior al de las tecnolog铆as f贸siles. Y adem谩s, bajo el sistema marginalista de fijaci贸n de precios, se vuelve un negocio tremendamente rentable. En este aspecto, el r茅gimen de competencia capitalista no tiene piedad: la entidad que no se adapte a los tiempos morir谩. Nada m谩s tenemos que ver lo que le sucedi贸 al gigante Nokia que no supo adaptarse a la era de los smartphones. Es por ello por lo que encontramos a todas las el茅ctricas, petroleras y gas铆sticas en una carrera desenfrenada por ver qui茅n instala m谩s molinos y placas fotovoltaicas. Pero claro, recordemos que adem谩s de molinos y placas solares, tambi茅n hacen falta centrales termosolares, as铆 como centrales de bombeo para almacenamiento, y ah铆 las inversiones est谩n siendo a煤n muy bajas por falta de rentabilidad.

Pero la gran conmoci贸n que supone la din谩mica de mercado es que el mecanismo de ajuste entre oferta y demanda es v铆a precio. En particular es improbable que la implantaci贸n de renovables (y la electrificaci贸n de usos, en especial la del coche el茅ctrico) acompa帽e la degradaci贸n en la producci贸n de petr贸leo y gas, fruto del agotamiento de los yacimientos existentes y de la falta de inversiones en exploraci贸n de nuevos yacimientos. Como consecuencia, es esperable una escasez energ茅tica, con disrupciones en los suministros y, sobre todo, con escaladas de precios estratosf茅ricas. Esta situaci贸n viene acompa帽ada generalmente de una fuerte inflaci贸n, pero que al provenir de un incremento en el precio de la energ铆a y no de un aumento del consumo, no se corrige simplemente disminuyendo la liquidez v铆a subida de tipos de inter茅s (medida que es esperable que terminen tomando los bancos centrales). Al ser provocada por un sector que tiene influencia en el conjunto de la econom铆a, todo apunta a que viene una crisis muy profunda, que veremos qu茅 impacto tiene en la burbuja financiera, el aumento del desempleo, de los desahucios y de la conflictividad social en general, tanto a escala estatal como internacional. Obviamente, esta situaci贸n crea un incremento de la desigualdad, que poniendo el foco 煤nicamente en el acceso de la energ铆a generar谩 un n煤mero importante de nuevas bolsas de pobreza energ茅tica. Veremos por cu谩nto se multiplica el n煤mero de personas que pasan fr铆o en invierno y calor en verano, o cu谩ntas no pueden llenar el dep贸sito de gasolina para ir a trabajar.

No obstante, las consecuencias del desequilibrio no solo tendr谩n influencia en lo econ贸mico y lo social. En el 谩mbito de la propia transici贸n tambi茅n tendr谩n un impacto importante. Si los precios de las f贸siles suben, entonces su rentabilidad tambi茅n lo har谩, y para las petroleras y gas铆sticas ser谩 atractivo aumentar las inversiones, que implicar谩 la extracci贸n de m谩s f贸siles que deber铆an quedarse bajo tierra si no queremos desatar la furia de la naturaleza. Pero, adem谩s, es de esperar que las propias fuentes renovables incrementen su coste debido a una doble din谩mica: el ascenso del coste de la energ铆a que incrementar谩 los costes productivos y la propia din谩mica de mercado: ante un desabastecimiento energ茅tico, muchas empresas y particulares se decidir谩n a instalar renovables, incrementando la demanda muy por encima de la oferta. Nuevamente, esta din谩mica har谩 que solo quienes se anticipen a los movimientos y quienes m谩s dinero tengan puedan satisfacer completamente sus necesidades energ茅ticas. En cualquier caso, esta escalada en los precios provocar谩 una disminuci贸n en la rentabilidad de las nuevas plantas, que a su vez puede provocar un retraso en la ejecuci贸n de la transici贸n energ茅tica.

En definitiva, una transici贸n bajo din谩mica de mercado ser谩 ca贸tica y generar谩 grandes sufrimientos sociales que probablemente desencadenar谩n una conflictividad e inestabilidad pol铆tica global. Para m谩s inri, implicar谩 una transici贸n a trompicones y, en consecuencia, una mayor quema de combustibles f贸siles. Por no hablar del extractivismo y del desigual acceso a los recursos a escala internacional鈥

Otra transici贸n es posible

Frente a una transici贸n ca贸tica, injusta y generadora de desigualdades bajo el modelo de mercado, en este art铆culo se defiende la necesidad de una transici贸n planificada, porque es la 煤nica forma de garantizar que sea efectiva adem谩s de justa y democr谩tica. Un apunte: que sea planificada no es condici贸n suficiente, pero s铆 necesaria, porque el marco de toma de decisiones cambia dr谩sticamente. Una transici贸n planificada ser铆a aquella en la cual se detectan unas necesidades (t茅cnicas y sociales), se realiza un an谩lisis de la situaci贸n actual, se dibuja el escenario al que se aspira llegar y se traza el camino que nos llevar铆a a ese escenario. Ahora bien, el proceso de dibujar el escenario tiene que ser deliberativo y democr谩tico, puesto que tiene que ser un horizonte com煤n. Respecto al camino a recorrer, debemos ser conscientes de que no es 煤nico, pero que ante todo debe responder a criterios de justicia social y no dejar a nadie atr谩s.

Modelos de transici贸n planificada puede haber muchos, pero la propuesta que aqu铆 se plantea es que sea mediante una combinaci贸n de titularidad p煤blica y comunitaria. La parte p煤blica es fundamental porque hay una serie de infraestructuras que tiene que garantizar el Estado; en especial, todo lo que tiene que ver con la distribuci贸n, el almacenamiento o la garant铆a en el suministro. Por otra parte, la titularidad comunitaria es imprescindible para garantizar la soberan铆a energ茅tica de las comunidades con la suficiente autonom铆a respecto a los vaivenes del mercado o del Estado, prevenir frente a movimientos especulativos o futuras privatizaciones, adem谩s de permitir una gesti贸n democr谩tica y m谩s cercana al territorio. En este aspecto, la figura de las comunidades energ茅ticas es bastante interesante, pero de poco sirve si no se le da el impulso que corresponde. Baste decir que del total de los 72.000 millones de los fondos Next Generation, solo 100 millones se van a destinar a esta modalidad.

Sea cual fuere el modelo de transici贸n, hay dos cosas que se deben hacer a la vez y adem谩s r谩pido, porque el cambio clim谩tico nos sopla en la nuca. La primera es instalar renovables masivamente, y la segunda, reducir el consumo energ茅tico dr谩sticamente. Suponiendo un escenario de reducci贸n extrema del consumo energ茅tico en el que no incrementemos el consumo de electricidad y eliminemos el consumo f贸sil, debemos ser conscientes de que, seg煤n estudios realizados, la fotovoltaica en tejados solo cubrir铆a del orden del 40% del total de fotovoltaica que habr铆a que instalar en ese escenario de reducci贸n extrema, la e贸lica habr铆a que multiplicarla por 2, la solar t茅rmica por 5 o por 6 como m铆nimo鈥 Es much铆sima la potencia renovable que a煤n faltar铆a por instalar, incluso en escenarios muy decrecentistas; no digamos en escenarios menos ambiciosos de reducci贸n del consumo.

En cuanto a la cuesti贸n de la reducci贸n en el consumo, lo primero que hay que tener claro es que reducci贸n va a haber s铆 o s铆, ya sea por un acto consciente respecto al desaf铆o que supone el cambio clim谩tico, ya sea por el agotamiento de los combustibles f贸siles, o ya sea porque no existan suficientes materiales como para que las renovables puedan sustituir en su totalidad la energ铆a procedente actualmente de los combustibles f贸siles que, recordemos, tienen una intensidad energ茅tica acumulada fruto de procesos geol贸gicos de millones de a帽os.

Siendo conscientes de que el consumo actual no es sostenible en el tiempo, la siguiente consideraci贸n es si el mecanismo de reducci贸n va a ser v铆a mercado, es decir, en funci贸n de quien la pueda pagar, o si la reducci贸n va a ser v铆a planificaci贸n democr谩tica con el objetivo de garantizar al m谩ximo posible las necesidades y servicios fundamentales. Bajo la v铆a de la planificaci贸n democr谩tica, est谩 claro que primero deber谩n reducir su consumo las actividades que m谩s derrochan (que suelen estar asociadas a las actividades de los m谩s pudientes). M谩s all谩 de ese primer paso, lejos de l贸gicas individualistas sobre lo que podemos hacer en el d铆a a d铆a, los fuertes descensos en el consumo energ茅tico se van a producir mediante cambios sist茅micos en nuestro modelo de vida: lo fundamental son los cambios estructurales como el modelo productivo o el modelo de ciudad. Pero, adem谩s, si hay escasez energ茅tica, habr谩 que racionalizarla definiendo un consumo m谩ximo por actividades y por habitantes.

驴C贸mo reducir el consumo?

Dicho lo anterior, la pregunta clave es 驴c贸mo y en qu茅 sectores reducimos el consumo? Es sencillo decir que hay que reducir dr谩sticamente el consumo, pero otra muy diferente es decir c贸mo y sin poner en riesgo la vida de much铆simas personas. No es tan sencillo como promulgar que hay que volver a las tecnolog铆as del pasado, pues cabe recordar que no solo el PIB y el consumo energ茅tico tienen crecimientos exponenciales, la poblaci贸n tambi茅n. No solo es un reto desacoplar descenso del consumo energ茅tico y PIB, tambi茅n descenso energ茅tico y descenso poblacional.

Desglosando el consumo energ茅tico final por sectores, seg煤n IDAE (Instituto para la Diversificaci贸n y Ahorro de Energ铆a), en 2019 el transporte era responsable del 44% del consumo; la industria el 24%; el residencial el 17%; comercio, servicios y administraci贸n el 12%; la agricultura el 3%.

Con los datos anteriores queda claro que el primer sector en el que hay que actuar es el transporte, dentro del cual el transporte por carretera es el que tiene mayor contribuci贸n (76%). La aviaci贸n tambi茅n tiene un peso importante (19%), pero lejos de lo que se suele decir, de que hay que sustituir la aviaci贸n nacional por el ferrocarril (que hay que hacerlo), el consumo de la aviaci贸n internacional (13%) es m谩s del doble de la nacional (6%). Con todo y con eso, seamos optimistas y digamos que cambiando el modelo de movilidad, de turismo, con producci贸n de cercan铆a y con trasvase al ferrocarril, se puede disminuir el consumo entre un 70 y un 80%. Es un gran reto, requiere un gran cambio cultural, pero es un reto factible.

Ahora bien, cuando nos adentramos en otros sectores, la cosa se empieza a complicar. Si ponemos el foco en la industria (y el Estado espa帽ol no est谩 precisamente muy industrializado, casi todo se produce fuera), encontramos que las principales 谩reas son los minerales no met谩licos (cementeras) con un 20%; la qu铆mica con un 18%; la siderurgia con un 12%; la alimentaci贸n con un 12%; pasta, papel e impresi贸n 8%; construcci贸n 7%; metalurgia no f茅rrea 6%鈥 El nivel de obra civil y de construcci贸n de viviendas tiene que bajar, pero al mismo tiempo las viviendas y sobre todo las reformas de viviendas se tendr谩n que seguir realizando, y estas consumen cemento (el modelo de aldea ecol贸gica es poco viable para casi 50 millones de personas). En la industria qu铆mica habr谩 que casi eliminar el consumo de pl谩sticos, pero 驴qu茅 pasa con las pinturas, los detergentes, los cosm茅ticos, los perfumes, los f谩rmacos? En cuanto a la siderurgia, minimizando la fabricaci贸n de coches se reducir谩 su necesidad, pero la construcci贸n y la rehabilitaci贸n de viviendas tambi茅n conlleva bastante metal. En el sector de la industria alimentaria seguro que se puede reducir el consumo, pero la cuesti贸n se empieza a complicar a煤n m谩s. En el sector del papel, por ejemplo, la publicidad o las notificaciones electr贸nicas pueden suponer un ahorro, pero 驴vamos a dejar de tener libros en papel?

En lo que respecta al sector residencial, solo el 43% es energ铆a el茅ctrica, el 21% son gases, el 16% productos derivados del petr贸leo, el 19% son renovables y el 1% restante residuos. El principal uso de la energ铆a residencial es para climatizaci贸n, fundamentalmente calentar. As铆 que reducir el consumo sin condenar a la poblaci贸n a pasar fr铆o pasa necesariamente por la rehabilitaci贸n energ茅tica de los edificios. Pero deteng谩monos en este aspecto, 驴cu谩ntas viviendas son eficientes energ茅ticamente actualmente?, 驴el 10%? 驴Cu谩nto cuesta y cu谩nto se tarda en rehabilitar m谩s de 14 millones de hogares? 驴Pensamos en el peque帽o piso tipo de barrio obrero en el que se cuela el fr铆o y el calor por todas partes? Se puede reducir el consumo por supuesto, pero no va a ser ni f谩cil, ni r谩pido, ni barato.

En el sector del comercio, servicios y administraci贸n seguro que se puede reducir el consumo, pero claro, lo propio es elevar el nivel de servicios en sanidad, en educaci贸n o en dependencia, y eso implicar谩 m谩s gasto energ茅tico. Igualmente, en el sector de la agricultura tambi茅n se podr谩n reducir los consumos, pero por ejemplo habr谩 que incrementar la actividad en silvicultura y cuidado de los montes鈥 No es tarea nada sencilla reducir el consumo energ茅tico en tan grandes cantidades.

En definitiva, es una necesidad imperiosa reducir el consumo energ茅tico, pero llegar a cifras del orden del 50-70% no va a ser nada sencillo y va a tener fuertes consecuencias sobre nuestras formas de vida actuales. Baste decir que durante lo m谩s duro del confinamiento, all谩 por el mes de abril de 2020, cuando no hab铆a ni un coche circulando por las calles, tan solo se consigui贸 reducir el consumo energ茅tico en torno al 30%. Adem谩s, tengamos presente que una transici贸n con una reducci贸n en todas estas actividades llevar谩 aparejada una reducci贸n muy importante en el n煤mero de empleos. Lo cual no quita para que con un reparto justo de la riqueza podamos trabajar menos y tener m谩s calidad de vida humana.

Despu茅s de todas las consideraciones ecol贸gicas, la cuesti贸n de clase sigue siendo una pieza fundamental. La problem谩tica del acceso a la energ铆a y sus consecuencias derivadas (y no todas previsibles) ya est谩n empezando a aparecer, y sin duda se recrudecer谩 en los pr贸ximos a帽os ante el futurible escenario de escasez energ茅tica.

La socializaci贸n de la propiedad de la generaci贸n y distribuci贸n, la racionalizaci贸n de la energ铆a disponible atendiendo a criterios de justicia social y el plantear un horizonte de semigratuidad de la energ铆a son medidas esenciales para el corto y el largo plazo. Si consideramos una factura media por hogar de 40 euros mensuales, la factura el茅ctrica en el Estado espa帽ol podr铆a estimarse en 9.000 millones, pero es que el consumo de electricidad de los hogares es solo la tercera parte, as铆 que la factura total podr铆a ascender a 30.000 millones anuales. En cinco a帽os sumar铆an 150.000 millones, que es m谩s de lo que costar铆a llevar a cabo la transici贸n, y una vez hecha, los gastos de mantenimiento ser铆an de un orden muy inferior. Por tanto, garantizar el acceso a la energ铆a no es ninguna utop铆a, es perfectamente posible. Para ello, se debe abandonar el dogma de la econom铆a de mercado y apostar por la verdadera libertad, la que es decidida y compartida entre todos. Pero seamos claros, llevar a cabo el gran reto que tenemos como sociedad implica no solo una socializaci贸n del sistema el茅ctrico y energ茅tico, implica la socializaci贸n del conjunto de actividades econ贸micas productivas y reproductivas. Como se ha se帽alado, la reducci贸n del consumo deber谩 ser sist茅mica, y eso en s铆 mismo implica un proceso revolucionario en clave ecosocialista.

Estanislao Cantos es ingeniero aeron谩utico y miembro del 脕rea de Ecosocialismo de Anticapitalistas

vientosur.info/la-necesidad-de-una-transicion-planificada-y-ecosocialista/

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Fuente: Asociaciongerminal.org