December 4, 2020
De parte de Oscuro Es El Deseo - Lecturas An谩rquicas
367 puntos de vista


芦La tradici贸n de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando 茅stos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas 茅pocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los esp铆ritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal [鈥 En esas revoluciones, la resurrecci贸n de los muertos serv铆a, pues, para glorificar las nuevas luchas y no para parodiar las antiguas, para exagerar en la fantas铆a la misi贸n trazada y no para retroceder ante su cumplimiento en la realidad, para encontrar de nuevo el esp铆ritu de la revoluci贸n y no para hacer vagar otra vez a su espectro [鈥 La revoluci贸n social del siglo XIX no puede sacar su poes铆a del pasado, sino solamente del porvenir. No puede comenzar su propia tarea antes de despojarse de toda veneraci贸n supersticiosa por el pasado. Las anteriores revoluciones necesitaban remontarse a los recuerdos de la historia universal para aturdirse acerca de su propio contenido. La revoluci贸n del siglo XIX debe dejar que los muertos entierren a sus muertos, para cobrar conciencia de su propio contenido禄. [1]

Carlos Marx

Cito extensamente la m谩s l煤cida reflexi贸n del mayor de los hermanos Marx, con la intenci贸n de se帽alar, no s贸lo la validez de tal introspecci贸n en nuestros d铆as sino para enfatizar el talante espiritista de los marxianos contempor谩neos y de esos antiautoritarios que conducen 芦sus luchas禄 con la vista fija en el espejo retrovisor. Lo verdaderamente sorprendente es que se esperen resultados diferentes siguiendo al pie de la letra las mismas instrucciones de anta帽o, ali谩ndose a una visi贸n 芦progresista禄 (positiva) que construye narrativas triunfalistas e inspira pel铆culas grotescas (al estilo 芦Libertarias禄 [2] ) y culebrones asquerosos (como 芦Vientos de agua禄 [3] ).

Hoy, el marxismo y el anarco-comunismo son tradiciones de todas las generaciones muertas que oprimen el cerebro de los vivos y provocan hipoxia, impidiendo la concreci贸n de 芦algo nunca visto禄. Lo que nos ratifica que toda tradici贸n se convierte f谩cil e invariablemente en dogma y ortodoxia. Parad贸jicamente, se contin煤a invocando a los esp铆ritus del pasado y se toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, sus ropajes, para disfrazarse de vejez venerable y repetir por en茅sima ocasi贸n la arenga con lenguaje prestado, recreando las mismas acciones que condujeron a TODAS las revoluciones por la senda de la 芦contrarrevoluci贸n禄, imponiendo reg铆menes fascistas (rojos y/o pardos), erigidos en torno al trabajo y la productividad; o sea, intr铆nsecamente capitalistas.

Los 芦comunizadores禄 (neocomunistas o comunistas), los neosituacionistas, los posanarquistas, e incluso los insurreccionalistas 芦ortodoxos禄 [4] , permanecen atrapados en el siglo pasado. Se agarran del pasado para seguir aferrados al 芦futuro禄. No entienden que no hay futuro porque el futuro qued贸 atr谩s. Pero tampoco se trata de 芦Volver al futuro禄 鈥揷omo la trilog铆a de Robert Zemeckis鈥 sino de habitar el presente. De vivir intensamente la insurrecci贸n cotidiana, de ocupar esos ef铆meros espacios que permiten avivar el fuego. Pero sin dotar de existencia artificial esos resquicios. Hay que evitar que se conviertan en trincheras. Es decir, en nuevas trampas: falsos agujeros que alientan la visi贸n militarista e impiden que 芦algo nunca visto禄 se potencialice. Continuar anclados al an谩lisis en torno a la reestructuraci贸n capitalista de las tres 煤ltimas d茅cadas del pasado siglo, obstruye la compresi贸n del presente e invita a prolongar el fogueo con balas de salva, frenando el accionar concreto de la subversi贸n contempor谩nea.

Urge darle el tiro de gracia al siglo XX para sepultar con 茅l todas las ilusiones novecentistas. En ese mismo ata煤d, apremia enterrar 芦nuestra禄 memoria; es decir, la historia del 芦movimiento obrero禄, la historia de las revoluciones y, todas las pulsaciones ut贸picas que acompa帽aron a esas narrativas sociales propias de la forma de pensar de otro siglo. Hay que cuestionar las formas de memoria e impulsar el olvido an谩rquico como parte integral del proyecto de liberaci贸n total. Tenemos que inhumar a los muertos y dejar de tropezar con sus leyendas, para permitir que el espectro fluya; esa entidad intangible y sin rostro que es la potencia an谩rquica: ese esp铆ritu que recorre el mundo, que inquieta, trastorna, irrumpe, violenta.

Urge desalojar la tradici贸n, convencidos que las seguridades de lo sabido no pueden ofrecernos respuestas universales y consoladoras. En su lugar, hemos de promover nuestra capacidad de improvisaci贸n, desarrollando la insurrecci贸n permanente en entornos constantemente cambiantes dentro del flujo ca贸tico de la vida. Olvidar, aviva la espontaneidad y nos brinda la oportunidad de explorar formas de destrucci贸n m谩s creativas y modos de estar an谩rquicos en el mundo 鈥搎ue liberen la indisciplina subversiva e infecten de ilegalidad todos los espacios sociales鈥, actuando como un desencadenante de caos que impida las sistematizaciones formales y la (nueva) normalizaci贸n. Para estar anarquistas, tendremos que dejar de ser.

En junio de 1958, la Internacional Situacionista ya daba cuenta de la necesidad del olvido y as铆 lo plasmaba en las notas editoriales del primer n煤mero de su bolet铆n central: 芦Los situacionistas se ponen al servicio de la necesidad del olvido. La 煤nica fuerza de la que pueden esperar algo es del proletariado, te贸ricamente sin pasado, obligado permanentemente a reinventarlo todo, del que Marx dijo que 鈥渆s revolucionario o no es nada鈥.禄 [5] Y, para diciembre de ese mismo a帽o, en el editorial de su segundo n煤mero, reafirmaban 芦Nosotros somos partidarios del olvido. Olvidamos nuestro pasado y olvidaremos nuestro presente. No nos reconocemos contempor谩neos de quienes se contentan con poco.禄 Sin embargo, pese al efluvio catalizador que a煤n conservan estas im谩genes, es innegable la poca vocaci贸n de olvido que caracteriz贸 a los situacionistas. Varados en la verborrea marxiana, se dedicaron en cuerpo y alma a evocar el pasado, exaltando las trasnochadas propuestas de los consejos obreros como mecanismo 煤nico de liberaci贸n a trav茅s de la autogesti贸n del capital.

Halberstam nos recalca 鈥搃nmerso en las contribuciones que tensionan la negatividad radical de la baja teor铆a queer鈥 que, 芦Podemos desear olvidar la familia y olvidar el linaje, y olvidar la tradici贸n, con el fin de empezar desde un nuevo lugar, no el lugar donde lo viejo engendra lo nuevo, donde lo viejo prepara el terreno de lo nuevo, sino donde lo nuevo empieza de cero, sin las restricciones de la memoria ni de la tradici贸n, y sin pasados que se puedan utilizar.禄 [6] Hoy, la lucha an谩rquica 鈥 emancipada de pasado y ajena a todos los intentos resucitadores que anhelan repetir hasta el cansancio las revoluciones pasadas鈥, debe empezar de cero, desprendida del linaje y del lastre de la tradici贸n. La tradici贸n en que a煤n vivimos, ha buscado por todos sus medios evitar la Anarqu铆a.

Si aspiramos a la destrucci贸n de todo lo existente, habr谩 que emprender este camino desde un nuevo lugar, no desde aqu茅l id铆lico paisaje de las ruinas del viejo mundo donde engendrar铆a el nuevo que portamos en nuestros corazones, sino vislumbrando algunas concepciones originales y materializando las acciones necesarias que nos concedan la ruina de la dominaci贸n en este instante pero sin albergar esperanzas ut贸picas. La Anarqu铆a no es el sendero que conduce a la Utop铆a, como el cristianismo secular decimon贸nico pretend铆a hacer creer, promoviendo la fe en una abstracci贸n heredera de las antiguas esperanzas cristianas. La Anarqu铆a da la oportunidad de vivir y concretar la destrucci贸n en presente, a quienes no se dirigen a ninguna parte ni alojan esperanzas en soluciones mediatizadas o en reg铆menes por-venir en nombre de la libertad y la igualdad. En ese sentido, no puede entenderse como una pr谩ctica alternativa o antagonista a la dominaci贸n, sino como un 芦disruptor禄, un 芦virus禄 o un 芦contaminante禄. Una suerte de c谩ncer infiltrante que se contenta cada d铆a con destruir lo 芦pr贸ximo禄 y no un telos lejano. Lo 芦pr贸ximo禄, es lo 煤nico que tenemos y no lo intangible universal. Pero, destruyendo lo 芦pr贸ximo禄, de manera simult谩nea en diferentes regiones del cuerpo social, se provoca la met谩stasis.

脡sta es la Anarqu铆a realizable: ef铆mera y terrenal, eventual e imperfecta, irregular y compleja. Justo en esa trama, yace la posibilidad de desplegar un paradigma an谩rquico renovado, capaz de tonificar los m煤sculos de nuevos desarrollos te贸rico-pr谩cticos con vocaci贸n de presente; es decir, conscientes que el pasado es un conjunto de h谩bitos del que no tenemos nada que aprender y mucho menos que imitar. Le toca entonces a este paradigma demostrar sus preeminencias en t茅rminos de actualidad, extensi贸n y profundidad en un nuevo orden tripolar impuesto por el capitalismo hipertecnol贸gico.

Las movilizaciones del hartazgo, la rabia de la desesperanza y, las rebeliones de la miseria, solo reafirman la continuidad de la dominaci贸n, es decir, producen m谩s capitalismo. S贸lo el fuego podr谩 obsequiarnos la Anarqu铆a, detentando el peso 煤nico de esta palabra. Es decir, sin aproximaciones, sustitutos ni sin贸nimos que no expresan lo mismo ni se acercan 鈥搑emotamente鈥 al 铆mpetu de nuestras pasiones.

Gustavo Rodr铆guez

Planeta Tierra, 1掳 de septiembre 2020

Tomado de El Aroma del fuego: La rabia de la desesperanza en un mundo tripolar (Repensar la lucha desde la perspectiva informal an谩rquica).


[1] Marx, C., El dieciocho brumario de Luis Bonaparte; recogido en Marx, C. y, Engels, F., Obras escogidas en tres tomos, Editorial Progreso, Mosc煤 1981, Tomo I, p谩gina 404.

[2] Largometraje espa帽ol, realizado en 1996, dirigido por Vicente Aranda y basada en la novela La monja libertaria (Planeta,1981) de Antonio Rabinad.

[3] Serie de televisi贸n argentino-espa帽ola, dirigida por el peronista Juan Jos茅 Campanella (2006).

[4] La acci贸n insurreccional 鈥損or muy emancipadora que parezca desde una 贸ptica subjetiva鈥 se satisface a s铆 misma pero es incapaz de trascender lo obsoleto, reincidiendo irreflexivamente en gestos caducos.

[5] La lucha por el control de las nuevas t茅cnicas de condicionamiento, Internationale Situationniste, No 1, recogido en Internacional Situacionista. Textos 铆ntegros en castellano de la revista Internationale Situationniste (1958-1968). Vol. 1: La realizaci贸n del arte (# 1-6), Literatura Gris, Madrid, 1999, p.12.

[6] Halberstam, Jack, El arte queer del fracaso, Editorial Egales, Barcelona/Madrid, 2018. P. 80.




Fuente: Oscurodeseo.blackblogs.org