November 14, 2020
De parte de CNT Ciudad Real
187 puntos de vista


Hace tan solo unos d铆as, el jornalero Eleazar Bland贸n fue abandonado en un centro de salud tras sufrir horas antes un golpe de calor que le hizo perder la consciencia mientras trabajaba. Fue all铆 d贸nde falleci贸. Su caso ha alcanzado un m铆nimo eco medi谩tico que evidencia lo que nuestros ojos presencian por d茅cadas en diferentes partes del Estado espa帽ol (Lleida, Murcia, Almeria, Huelva, etc.) y especialmente contra personas migradas: la nueva esclavitud y la vieja miseria.

Pero, 驴es algo que nos queda tan lejos o es algo que vivimos en nuestro campo aqu铆 en Ciudad Real?

Son sabidas las crudas condiciones laborales del trabajo como jornalero por su eventualidad, exposici贸n clim谩tica y exigencia f铆sica, a las que se a帽aden aquellas que dependen de los empleadores: salarios 铆nfimos que pueden llegar a 30鈧 por 10 horas, a los que restar en muchas ocasiones costes abusivos de transporte, comida y un precario alojamiento (si es que no deben refugiarse en chabolas o vivir en la calle); contratos de una precariedad extrema; altas en la seguridad social de la mitad de las horas realizadas; horas extra no pagadas como tales o incluso no remuneradas; trabajo a destajo con ritmos marcados por la maquinaria y no por la capacidad f铆sica, la cual se lleva al l铆mite; salarios retrasados, rebajados o negados; una continua amenaza al despido; negaci贸n de derechos b谩sicos como la asistencia sanitaria ante accidentes; ausencia de medios de protecci贸n; a lo que a帽adir la doble violencia sufrida por ser mujeres, con la posibilidad del abuso sexual como arma de poder contra ellas.

La mayor铆a de los temporeros son personas migradas cuya desesperaci贸n econ贸mica y legal, tanto propia como de sus familias, les empuja a aceptar estas deplorables condiciones. Por ello, su situaci贸n legal se vuelve un extra de dependencia y vulnerabilidad laboral del que sus jefes saben c贸mo sacar provecho. Si el campesinado ha sido exprimido, despreciado y minusvalorado hist贸ricamente, m谩s a煤n ahora que se suma un racismo y xenofobia impune, tan presente en nuestra sociedad.

Las tan precarias condiciones de vida que se desprenden de este contexto laboral hacen que su salud se vea tremendamente expuesta. Al encontrarnos atravesando una pandemia, su enorme dependencia econ贸mica, la explotaci贸n sufrida, la imposibilidad de respetar las medidas de seguridad y la dificultad de acceso al agua y otros recursos b谩sicos les expone much铆simo m谩s a contagiarse (adem谩s de sufrir otras enfermedades o lesiones), siendo socialmente estigmatizados y se帽alados como propagadores y asign谩ndoles una injusta responsabilidad de propagaci贸n del virus ante una salud publica que les excluye e invisibiliza.

Por otra parte, las principales asociaciones del sector agr铆cola, compuesta generalmente por los propietarios y por ello empleadores, tratan de negar esta realidad, indign谩ndose por un incremento de inspecciones laborales en lugar de indignarse por la p茅rdida de la soberan铆a alimentaria, la dependencia del mercado internacional, el excesivo poder de las grandes plataformas alimenticias del pa铆s, las enormes diferencias de precios entre el producto inicial y de mercado y, sobre todo, ante las condiciones a las que otros colegas exponen a los trabajadores que emplean. Hacen de su problema el de otros, aprovech谩ndose a煤n m谩s de los m谩s vulnerables: canibalismo gremial.

El gobierno, adem谩s, obvia una posible regularizaci贸n de las personas en situaci贸n administrativa irregular, haci茅ndoles a煤n m谩s indefensos ante posibles abusos patronales, por el miedo a las posibles consecuencias legales que les puede acarrear cualquier tipo de denuncia de abusos laborales. Las 煤nicas medidas para fomentar el trabajo en el campo han consistido en ampliar el derecho a trabajar de personas extranjeras y en que la cotizaci贸n no implicase la anulaci贸n de ciertas prestaciones econ贸micas, pero no en mejorar sus condiciones o luchar contra la impunidad de los explotadores. Pero ya sabemos que no se deben pedir peras al olmo.

驴Qu茅 nos hace pensar que todas estas circunstancias, que describen el panorama nacional agr铆cola, no se dan en una provincia como Ciudad Real, caracterizada por ser la agricultura su principal actividad econ贸mica? Localidades como Tomelloso, Bola帽os o Socu茅llamos son conocidas por sus grandes extensiones de campo y la necesidad de una numerosa mano de obra para recoger sus cosechas. El negar que aqu铆 se est谩n vulnerando los derechos de los trabajadores al igual que en el resto del pa铆s es muestra de una ignorancia voluntaria que pretende mirar a otro lado para evitar la responsabilidad social con quienes se est谩n dejando la piel para que podamos tener algo que llevarnos a la boca.

Por todo ello, desde CNT Ciudad Real denunciamos las condiciones laborales deplorables y la vulneraci贸n de derechos humanos, la complicidad de gobierno y asociaciones de agricultores y la criminalizaci贸n de ciertos medios y sectores pol铆ticos y sociales.

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Fuente: Ciudadreal.cnt.es