February 25, 2021
De parte de La Haine
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Desmantelamiento de las instituciones, violencia política generalizada, un presidente paralelo ya nombrado y masivas y sostenidas protestas

El de Jovenel Moïse parecería un régimen destinado a caer en breve. Pero en Haití aún lo que parece inevitable puede tomar rumbos inesperados.

Desde abajo del chasis quemado de una moto asomaban solamente un par de piernas, también carbonizadas, a pocos centímetros de la vereda de la avenida que marca el comienzo del barrio de Delmas, en el sur-oeste de Puerto Príncipe. Algunos vecinos comentaron a los periodistas de las agencias internacionales que se acercaron al lugar, que el hombre había sido asesinado de un balazo, y luego habían prendido fuego el cadáver. Fueron las pandillas de Moïse, agregaron.

A pocas cuadras seguía desarrollándose la enésima multitudinaria manifestación para pedir la renuncia del presidente. Un pequeño grupo se había separado del resto de la marcha para atacar con una lluvia de piedras a una decena de policías preparados para reprimir. Los uniformados contestaron con balas de plomo a los cascotes, hiriendo a varios de los que participaban en la protesta.

La oposición había logrado llevar a la calle una cantidad inesperada de personas ese domingo. Una semana antes, el 7 de febrero, había vencido el mandato del presidente conservador Jovenel Moïse sin que se celebren nuevas elecciones, y el juez Joseph Mécène Jean Louis, primero en la línea sucesora según la actual constitución, aceptó el cargo de “presidente encargado de la transición de ruptura”. A pesar de los muertos y las balas de plomo, el engranaje para un nuevo cambio de rumbo en Haití parece haberse puesto en marcha.

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Fuente: Lahaine.org