January 16, 2021
De parte de El Libertario
229 puntos de vista


F茅lix Carrasquer (1905-1993)
 
Solemos suponer que el concepto antit茅tico de la libertad es la tiran铆a, lo que no es descabellado, pero no podr铆a haber tiran铆a ni autoridad en su ampl铆sima gama sin la actitud resignada de obediencia. Obedecer no es solamente actuar al dictado de otro; implica adem谩s renunciar de la propia iniciativa y un sometimiento que nos acostumbra a la pereza mental y a un cierto grado de amorfismo, en consecuencia. Analizado el h谩bito de obedecer desde esta perspectiva se nos presenta como un adem谩n de funest铆simas consecuencias, puesto que hace al sujeto siervo de una voluntad ajena en lamentable detrimento de la formaci贸n de su propia personalidad.

Sin embargo, se nos dir谩: 驴Los que no obedecen, en la infancia muy especialmente, no acabar谩n siendo unos d铆scolos o inadaptados? Desgraciadamente as铆 piensan demasiadas personas moldeadas por la costumbre y el autoritarismo imperante. Si obedecer implica sumisi贸n y actuar sin intervenci贸n del yo inteligente, las actividades o gestos del sujeto son meramente autom谩ticos, y exentos, por ello, de la motivaci贸n que estimula y les proporciona inter茅s. Y si obedecer dificulta la estructuraci贸n de la personalidad y hace al individuo proclive a la indiferencia y la pereza, la obediencia ser谩 mucho m谩s nociva para los j贸venes que est谩n en el delicado per铆odo de organizar su mente y vitalizar su sentido cr铆tico, que es lo m谩s valioso que los seres humanos atesoramos para distinguir lo conveniente de lo morboso y lo exacto de lo err贸neo. Nunca es beneficioso obedecer; pero cuando el sometimiento hace m谩s da帽o es durante la infancia.

Al argumentar de este modo se nos replica que los ni帽os vienen al mundo ignor谩ndolo todo y que, por lo mismo, tienen que aprender cuanto el estatuto de su grupo practica: idioma, higiene elemental, trato con los dem谩s, intercambio en dar y tomar afectos, cosas, etc. Nada m谩s exacto, aunque ninguna de esas actitudes o aprendizajes precisa del r铆gido mandato de los mayores ni la servil obediencia de los peque帽os para ser aprendidas. El idioma, por ejemplo, una de las adquisiciones m谩s dif铆ciles y que es indubitablemente lo m谩s peculiar de los humanos, lo vienen ense帽ando las madres desde el paleol铆tico con la naturalidad m谩s amable y sencilla. En esa pr谩ctica ancestral tenemos el mejor paradigma para darnos cuenta de que todo puede lograrse por el di谩logo espont谩neo y por el amor. Los ni帽os, en tres o cuatro a帽os, aprenden miles de palabras para adaptarse a su cultura y lo hacen motivados por su curiosidad, repitiendo lo que les dicen y contentos de poder ir asimilando el veh铆culo instrumental que utilizan los mayores. En ese actuar de asimilaci贸n imitativa no hay obediencia, sino inter茅s y ganas aut茅nticas de superar estadios.

Examinemos otra adquisici贸n que se logra simult谩neamente al lenguaje: la higiene, primaria y elemental.

Si la madre o quien se ocupe del beb茅 le ense帽a a controlar sus micciones con explicaciones sencillas y cari帽osas, el peque帽o aprende a inhibirse en edad adecuada y en la alegr铆a de haberlo conseguido reside su af谩n de ir remontando otras adaptaciones. Por el contrario, si la madre es ansi贸gena y, subconscientemente, autoritaria, pueden ocurrir dos cosas: que el hijo aprenda por repetici贸n impositiva, adicionando a su car谩cter funestos nerviosismos y rebeld铆as, que pueden dejar huella para toda la vida, o que el disgusto que va almacenando por la imposici贸n, lo vuelvan testarudo y no logre el dominio de sus esf铆nteres hasta edad retrasada, lo que es muy corriente, siendo estos malos h谩bitos los que dejan en la persona vestigios de inadaptaci贸n. El abandono, sin embargo, es asimismo nocivo; lo que significa que, si la obediencia es perjudicial para organizar el car谩cter, no es menos malo el abandono que lleva impl铆cito el desafecto y la irresponsabilidad de los mayores.

Todos los otros intercambios entre los ni帽os de cualquier edad y la comunidad en que se mueven, pueden hacerse con la misma espont谩nea cordialidad que la que hemos se帽alado para la adquisici贸n del lenguaje; aunque en este prolongado per铆odo, el lugar central y el que m谩s influye en la formaci贸n de los j贸venes es la escuela, desde el jard铆n de infancia hasta la universidad. Considerando a los ni帽os seres menguados que tienen que aprender aquello que los profesores les dicten, la escuela reclama en primer t茅rmino la disciplina, sea, obligar a los chicos a que hagan lo que no les interesa o a menudo rechazan. En tal actitud hay una buena parte de rutina y otra de miedo a la juventud dispuesta siempre a eliminar barreras y a introducir alentadoras innovaciones. Por ese temor que viene de muy lejos, las pr谩cticas de las iniciaciones arcaicas y la disciplina de las escuelas modernas se han planificado y calculado expresamente para matar la curiosidad infantil e ir socavando su sentido cr铆tico. Cuanto representa esta praxis secular es dif铆cil de imaginar; aunque a ello supone frenar el progreso cient铆fico y sobremanera el psicosocial, retrasando as铆 el valor 茅tico de los individuos y la solidaridad entre los pueblos.

Las repeticiones estereotipadas de la rutina nos dicen que sin disciplina ni autoridad los muchachos no har铆an nada y s贸lo lograr铆amos fomentar el gamberrismo y el caos social. Todos sabemos que es cierto el proverbio 芦m谩s se alcanza con miel que con hiel禄 y, no obstante, por pereza mental seguimos uncidos al marchamo cansino de una supina tradici贸n. Desde Pestalozzi, Decroly, Ferriere, Tolstoy, Ferrer, Dewey, Freinet y tantos otros, sabemos experimentalmente que la autoridad escolar es adem谩s de innecesaria, nociva, y que a mayor libertad en los centros educativos, mayor rendimiento en el aprendizaje, y algo que es much铆simo m谩s importante, m谩s alegr铆a y cooperaci贸n entre los alumnos.

No nos sustraemos a recordar positivas realizaciones producidas en un per铆odo tan esperanzador, aun dentro de los horrores de la guerra, como los ensayos revolucionarios, educativos y econ贸micos realizados de 1936 a 1939, en la zona antifascista.

Tanto en la Escuela instalada en la ciudad, como en el Internado para adolescentes, en zona rural, no hab铆a el menor indicio de autoridad; los muchachos opinaban, discut铆an y decid铆an responsablemente. Insisto en lo de la responsabilidad, porque en el internado se desarrollaban diferentes trabajos que eran realizados con igual satisfacci贸n e inter茅s que la parte did谩ctica. Y si aquellos ni帽os, en la ciudad, y los j贸venes en las zonas rurales, pudieron desenvolverse con libertad y eficacia en un modelo de autogesti贸n, lo mismo podr铆an hacer todos los ni帽os de la Tierra, si padres y maestros supieran sacudirse el influjo de la rutina, y comprendiesen que la libertad y el respeto mutuo son el mejor camino para educar y propi-ciar el bienestar de los pueblos.

Deliberadamente, y puesto que ahondar en ejemplos y evidencias que apoyar铆an nuestros argumentos merecer铆a un espacio del que no disponemos, solo es oportuno se帽alar los bien recientes, dram谩ticos y brutales episodios del Golfo P茅rsico, y a煤n de otras 谩reas geogr谩ficas, donde la ambici贸n, el af谩n de dominio y sometimiento, por la v铆a de la disciplina y la obediencia, han situado a los considerados dirigentes pol铆ticos, econ贸micos y espirituales del mundo en niveles de tal brutalidad, de la que los seres m谩s feroces y primarios de la escala zool贸gica se sentir铆an avergonzados.

Es innegable que en el influjo de la jerarquizaci贸n est谩 el motor de la discordia humana, que los fantasmas de las religiones fomentar谩n el miedo, pero tambi茅n es cierto que en el mecanismo reiterado del obedecer radica la praxis que sostiene todo r茅gimen desp贸tico y su prolongaci贸n en el tiempo. 驴Qui茅n ir铆a a la guerra, tanto para asesinar como para ser asesinado, sin un previo entrenamiento de resignaci贸n y ciega obediencia?

Por esa actitud de obedecer toda orden exponemos la vida absurdamente, aceptamos la explotaci贸n m谩s o menos encubierta, y renunciamos a la aut茅ntica cultura y al placer de vivir y convivir en un mundo proyectado a propiciar la felicidad de todos los seres, y a garantizar, al menos, su sustento, su educaci贸n y su libertad.

[Tomado de https://revistapolemica.org/2018/10/16/la-obediencia.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com