May 12, 2021
De parte de SAS Madrid
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El impuesto de sucesiones puede ser un instrumento importante para hacer frente a la desigualdad, sobre todo en el contexto actual de “desigualdades patrimoniales persistentemente elevadas” y de nuevas presiones sobre las finanzas públicas por la pandemia. Esa es una de las conclusiones de un reciente informe elaborado por la OCDE que analiza y compara los gravámenes sobre herencias, donaciones y patrimonio en los 37 países miembro del club de los países ricos.

El informe ‘Inheritance Taxation in OECD Countries’ explora el papel potencial que estos impuestos podrían desempeñar para aumentar los ingresos, abordar las desigualdades y mejorar la eficiencia de los sistemas fiscales en el futuro.

Destaca así el alto grado de concentración de la riqueza en los países de la OCDE, así como la desigual distribución de las transferencias de riqueza, que refuerzan aún más esta desigualdad. Por término medio, las herencias y donaciones declaradas por los hogares más ricos (20% superior) son casi 50 veces superiores a las declaradas por los hogares más pobres (20% inferior).

En ese entorno, el impuesto de sucesiones “puede reducir la concentración de la riqueza y mejorar la igualdad de oportunidades”. Además, este tipo de gravámenes herencias generan menos costes de eficiencia que otros impuestos sobre la riqueza, y son más fáciles de evaluar y recaudar.

En la actualidad, la mayoría de los países de la OCDE recaudan impuestos de sucesiones o sobre el patrimonio, 24 en total. Sin embargo, estos impuestos suelen recaudar muy poco. En la actualidad, solo el 0,5% de los ingresos fiscales totales proceden de los impuestos sobre sucesiones, herencias y donaciones en la media de los países que los recaudan.

Generosas exenciones fiscales

Esta baja recaudación se explica por las “generosas exenciones fiscales” y otras formas de desgravación, que de acuerdo con los autores del informe benefician más a las familias más ricas, reduciendo la progresividad efectiva. En varios países, por ejemplo, pueden evitarse en gran medida mediante donaciones en vida, debido a su tratamiento fiscal más favorable.

“Aunque la mayoría de los países de la OCDE recaudan impuestos sobre sucesiones y patrimonio, éstos desempeñan un papel más limitado de lo que podrían en la recaudación y en la lucha contra las desigualdades, debido a la forma en que han sido diseñados”, explica Pascal Saint-Amans, director del Centro de Política y Administración Tributaria de la OCDE. “Hay argumentos de peso para hacer un mayor uso de los impuestos de sucesiones, pero será necesario un mejor diseño para que estos impuestos alcancen sus objetivos”.

El informe subraya las diferencias en el diseño del impuesto de sucesiones en los distintos países. El nivel de riqueza que los padres pueden transferir a sus hijos libre de impuestos oscila entre cerca de 17.000 dólares en Bélgica (región de Bruselas-Capital) y más de 11 millones de dólares en EEUU. Los tipos impositivos también difieren. Mientras que la mayoría de los países aplican tipos impositivos progresivos, un tercio aplica tipos fijos, y los niveles de los tipos impositivos varían mucho.

Argumentos a favor del impuesto de sucesiones

El informe considera que existen “sólidos argumentos” a favor de un impuesto de sucesiones que grave el valor de los bienes que reciben los beneficiarios, “con una exención para las herencias de bajo valor”. Asimismo, para que estos impuestos sean más aceptables para el público en general, la OCDE subraya la necesidad de proporcionar a los ciudadanos información sobre la desigualdad y el funcionamiento de los impuestos sobre la herencia y el patrimonio, ya que suelen ser malinterpretados.

“El impuesto de sucesiones no es una solución milagrosa”, afirma Saint-Amans. “Otras reformas, especialmente en relación con la imposición de las rentas del capital personal y las ganancias de capital, son fundamentales para garantizar que los sistemas fiscales contribuyan a reducir la desigualdad”.

Madrid, un paraíso fiscal dentro de España

El informe apunta además que la fuga de contribuyentes por la imposición de un impuesto de sucesiones sería menor que en otros gravámenes que afectan a la riqueza. En ese sentido,  fija sus ojos en España y la experiencia de la introducción del impuesto de patrimonio. “Los individuos acaudalados acudieron en masa a Madrid siguiendo a la reintroducción del impuesto de patrimonio en 2011, con Madrid sirviendo como un paraíso fiscal interno con una tasa fiscal del 0%”.

De acuerdo con sus cálculos, el número de ricos en la capital se ha incrementado un 10% en relación con las demás regiones.

Enlace relacionado ElBoletin.com (11/05/2021).




Fuente: Sasmadrid.org