July 8, 2021
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La la semana pasada, con cientos de muertes humanas y e incendios forestales, habría sido «virtualmente imposible» sin la influencia del cambio climático provocado por el ser humano. En concreto, al menos 150 veces más probable. Así lo constata un rápido análisis de atribución realizado por 27 especialistas del clima del grupo World Weather Attribution.

En las zonas del noroeste del Pacífico de Estados Unidos y Canadá se registraron temperaturas que batieron récords de varios grados, incluido un nuevo récord histórico de temperatura en Canadá de 49,6ºC en el pueblo de Lytton, muy por encima del anterior récord nacional de 45ºC. A este hecho se le sumó un gran incendio forestal que arrasó con la pequeña localidad.

Lisa Lapointe, la directora forense de Columbia Británica (la región más afectada por por este episodio de temperaturas extremas), señalaba recientemente que el número de muertes súbitas registradas en la última semana supera las 700, 500 más de lo normal para este periodo del año. Unas cifras que están muy lejos de las tres únicas muertes relacionadas con el calor que se han producido en la provincia en los últimos cinco años.

Para cuantificar el efecto del cambio climático en estas altas temperaturas, el equipo científico analizó las observaciones y las simulaciones por ordenador para comparar el clima actual (tras un calentamiento global de unos 1,2°C desde finales del siglo XIX) con el clima del pasado, siguiendo métodos revisados por especialistas. Según explican, las temperaturas extremas experimentadas «estaban muy fuera del rango de las temperaturas observadas en el pasado, lo que hace difícil cuantificar con exactitud lo raro que es el evento en el clima actual y lo que habría sido sin», pero insisten en que habría sido «prácticamente imposible» sin la influencia humana.

«Se trata de un acontecimiento tan excepcional que no podemos descartar la posibilidad de que hoy estemos experimentando extremos de calor que sólo esperábamos que se produjeran con niveles más altos de calentamiento global«, señala Friederike Otto, del Instituto del Cambio Ambiental de la Universidad de Oxford y uno de los autores del estudio. Para Geert Jan van Oldenborgh, también autora, este suceso histórico «plantea serias dudas sobre si realmente entendemos cómo el cambio climático está haciendo que las olas de calor sean más calientes y mortales».

El grupo de científicos y científicas del World Weather Attribution encontraron dos explicaciones alternativas sobre cómo el cambio climático hizo más probable el calor extraordinario. Una de ellas es que, aunque el cambio climático hizo más probable una ola de calor tan extrema, sigue siendo un acontecimiento muy inusual en el clima actual. La sequía preexistente y las condiciones inusuales de circulación atmosférica, conocidas como «cúpula de calor», se combinaron con el cambio climático para crear las altísimas temperaturas. Según esta explicación, sin la influencia del cambio climático, las temperaturas máximas habrían sido unos 2°C (3,6°F) más bajas.

Lejos de ser un hecho puntual, estos eventos serán la normalidad. La única salida es, señalan los expertos y expertas, frenar las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Si no, «incluso si el aumento de la temperatura global se limita a 2 °C, lo que podría ocurrir tan pronto como en 2050, una ola de calor como ésta ocurriría aproximadamente una vez cada 5 a 10 años», avisan.

La otra explicación que ofrecen grupo de especialista del clima es que el sistema climático ha cruzado un umbral no lineal en el que una pequeña cantidad de calentamiento global está causando ahora un aumento más rápido de las temperaturas extremas de lo que se ha observado hasta ahora, una posibilidad que se explorará en futuros estudios. «Esto significaría que las olas de calor que baten récords, como la de la semana pasada, son ya más probables de lo que predicen los modelos climáticos«, advierten. De ser así, afirman, «esto plantea dudas sobre la capacidad de la ciencia actual para captar el comportamiento de las olas de calor en el marco del cambio climático».

¿Un grupo que realice estudios de atribución en España?

Juan Jesús González Alemán, doctor en Física e Investigador Juan de la Cierva en la UCM ajeno a este estudio, resalta la importancia de realizar este tipo de análisis pues «es la única forma en la que se puede estudiar estos hechos»

En este sentido, lamenta que no existe un grupo similar en España, que podría estar coordinado por el propio Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Â«En España no hay medios para hacer este tipo de estudios»: «Se necesita una coordinación muy grande» y «no hay recursos suficientes, o al menos no se han destinado hasta ahora», apunta el investigador.

Si bien González Alemán reconoce que «la metodología [del estudio de atribución] no es 100% exacta, pues hay que ver las incertidumbres inherente a los modelos climáticos», considera que «son la mejor herramienta que tenemos», por lo que espera que este tipo de estudios estén «a la orden del día» no dentro de mucho tiempo. Â«Que una o dos semanas después de un evento (como puede ser ), operativamente ya haya personas trabajando en este tipo de atribuciones. Esta sería la forma más robusta de atribuir los eventos al cambio climático. No hay otra forma posible, o por lo menos no se ha no se ha visto». 

Además, contar con estos estudios contribuiría a avanzar tanto científica como comunicativamente: Â«En vez de estar con el debate, que ya no aporta nada, de si un evento es o no cambio climático, se hace un estudio de atribución para determinar el papel del cambio climático, y así prepararse para el futuro», sostiene el investigador.

Respecto al estudio centrado en la ola de calor de Canadá y parte de Estados Unidos, Juan Jesús González Alemán señala que «una parte interesante es la que hablan de efectos no lineales que pueden haber actuado. Esta es una idea muy importante. Es decir, si el cambio climático también está ya empezando a afectar a que ciertos mecanismo se refuercen incluso más de lo esperado. Según las conclusiones del estudio, esto sería más esperable incluso en un clima futuro (con 2 ºC de calentamiento) que ahora.

Ola de calor de Siberia y Francia, imposible sin el cambio climático

Durante enero y junio del año pasado, experimentó una prolongada ola de calor que sin el cambio climático ocurriría menos de una vez cada 80.000 años, según constató el World Weather Attribution. Acorde a sus hallazgos, el cambio climático inducido por las actividades humanas multiplicó por 600 las posibilidades de que se produzca una ola de calor. En verano de 2019, otro estudio del mismo grupo sostenía que la ola de calor que experimentó Francia (con 45,9 °C, una temperatura record) fue al menos cinco, y hasta 100 veces, más probable a causa del cambio climático.

En base a estos hallazgos, el grupo de especialistas del clima advierte de que los planes de adaptación deben diseñarse para temperaturas muy superiores a las que ya se han registrado en el pasado reciente.




Fuente: Climatica.lamarea.com