November 13, 2020
De parte de La Haine
368 puntos de vista


El 19 de octubre de 2020 comenzaba el juicio contra 12 independentistas galegos en la Audiencia Nacional espa帽ola, acusados de 芦colaboraci贸n con el terrorismo禄. Aunque fue en 2015 cuando el Estado lanzo la primera fase de la llamada Operaci贸n Jaro contra el sector mayoritario del independentismo galego, y en 2017 pas贸 a la segunda fase, su historia nos remite a la larga tradici贸n de resistencia galega a la opresi贸n. La petici贸n fiscal[1] les amenaza con una posible condena por un total de un siglo, a multas por valor de casi 350.000 euros, a la p茅rdida de los pocos derechos tolerados por la constituci贸n mon谩rquica, adem谩s de a la posible ilegalizaci贸n de dos organizaciones –Causa Galiza y Ceivar–, lo que significar铆a un debilitamiento a煤n mayor de las ya precarias posibilidades de ejercer la libertad.

En respuesta, se est谩 tejiendo un amplio movimiento de apoyo y solidaridad con las personas encausadas, y a la vez de total rechazo tanto a la forma como al fondo del procesamiento, a su contenido antidemocr谩tico y a su oculto objetivo que no es otro que el de destruir paulatinamente el ideario independentista y de izquierda, y en base a ello, debilitar lo m谩s posible la identidad nacional y su contenido de clase obrera. Ahora bien 驴se trata s贸lo de un golpe represivo m谩s contra la naci贸n galega, contra los sectores m谩s conscientes y organizados de su pueblo trabajador, como tantos otros que ha sufrido a lo largo de su historia, o es tambi茅n parte de una estrategia m谩s amplia destinada a apuntalar las cuarteadas estructuras del Estado?

No existe oposici贸n alguna entre los dos objetivos, en todo caso diferencias l贸gicas por la singularidad nacional galega y por el particular beneficio que obtiene el capitalismo espa帽ol con su opresi贸n. Como tampoco existe oposici贸n, y menos a煤n contradicci贸n, entre, por un lado, la singularidad nacional galega y la particularidad de los beneficios materiales y simb贸licos que obtiene el capital, y por el otro, la universalidad de las violencias represivas: I帽aki Bilbao, 鈥淭xikito鈥, en huelga de hambre y sed, las y los prisioneros pol铆ticos de diversas naciones, la inacabable lista represiva con multas y sanciones con la ley Mordaza, la imparable presi贸n psicof铆sica y sociopol铆tica contra el proletariado en su conjunto a causa de la estrategia de la inmunidad de reba帽o especialmente contra las mujeres, la fascistizaci贸n鈥.

Por su singularidad nacional. Galiza tiene una larga historia de resistencias m煤ltiples que no podemos detallar aqu铆. En las elecciones auton贸micas de 2012, la suma de votos de las dos grandes expresiones del nacionalismo galego, dejando ahora sus diferencias internas, llegaba al 24,02% frente al 69,82% del PP y PSOE. El independentismo situado a la izquierda de ese 24,02% apenas ten铆a visibilidad electoral pero s铆 hab铆a desarrollado una red de colectivos populares autoorganizados que contactaba socialmente con el nacionalismo, interrelaci贸n que se hab铆a acentuado desde la gigantesca movilizaci贸n de masas del Nunca M谩is en 2002 y en otras no tan espectaculares pero reales.

Todo Estado tiene una doctrina pol铆tico-militar y cultural de contrainsurgencia que adapta o cambia dependiendo de su eficacia. La doctrina se dota de un sistema represivo, con su estrategia y sus t谩cticas correspondientes, atentamente evaluadas por la centralizaci贸n estrat茅gica que realizan sus burocracias incontrolables por el sistema parlamentario. Sin duda este poder en la sombra, conectado con la contrainsurgencia imperialista, analizaba la evoluci贸n galega en su singularidad: la fuerza del nacionalismo que en la vida diaria superaba ese 24,02%, la memoria militar de sectores populares que hab铆an resistido al poder espa帽ol pese a ser reprimidos hasta hac铆a muy poco tiempo, la inquietud creciente por el empobrecimiento y la explotaci贸n nacional de clase, por la muy pr贸xima extinci贸n de la lengua y cultura galega鈥 Hab铆a que impedir la posibilidad de que sectores del mundo nacionalista girasen hacia Resistencia Galega surgida en 2001, y en octubre de 2015 la represi贸n dio un salto al extenderse a espacios sociales, culturales, pol铆ticos, etc., que pod铆an ser acusados de 芦colaboraci贸n con el terrorismo禄 aunque fuera mentira.

Esta es la raz贸n decisiva, pero para entenderla en su pleno alcance debemos analizar por qu茅 la represi贸n de la singularidad nacional galega iba a ser utilizada como arma pol铆tica a favor de los intereses particulares de la burgues铆a espa帽ola en aquel contexto. Recordemos que la primera fase de la Operaci贸n Jaro se inici贸 en octubre de 2015, cuando en el Estado la poderosa ola de malestar obrero y popular simbolizada en el 15-M de 2011 parec铆a que pod铆a amenazar al poder, viendo los resultados obtenidos en las elecciones europeas de 2014 en las que la suma de La Alianza de Izquierdas y Podemos lleg贸 a los 11 esca帽os superando los 1.800.000 votos. Era una vana ilusi贸n de quienes cre铆an que el reformismo se aprestaba a tomar el cielo por asalto, como cre铆an tambi茅n que SYRIZA y Tsipras iban a cumplir las promesas dadas al pueblo griego para que les votasen.

A pesar de que ya para entonces ese reformismo hab铆a amansado bastante la ira popular, la preocupaci贸n a煤n dominaba a la burgues铆a tanto como para que el PP en el Gobierno jugase al trilero: mover fechas posibles para las elecciones estatales: finales de 2015. Las detenciones del supuesto 芦entramado civil禄 fueron dos meses antes, tiempo suficiente para la manipulaci贸n electoral en el Estado y para las elecciones auton贸micas galegas de septiembre de 2016. Para entonces la estructura dirigente de la izquierda abertzale hab铆a girado ciento ochenta grados con respecto a su trayectoria hist贸rica. Catalunya tardar铆a casi dos a帽os para su impresionante eclosi贸n de agosto-octubre de 2017, lo que le acarrear铆a una represi贸n implacable que ahora es dirigida por un 芦gobierno progresista禄.

Pero esta relativa calma se enfrentaba a varios peligros: estaba claro que el bipartidismo iba a desaparecer debido a la profunda crisis del mal llamado 芦r茅gimen de la transici贸n禄; aunque Juan Carlos I hab铆a abdicado en junio de 2014, se ahondaba el desprestigio de la monarqu铆a; los tenues signos de una incipiente recuperaci贸n econ贸mica eran muy d茅biles y repet铆an las mismas carencias estructurales de siempre; la crisis mundial no terminaba sino que se agravaba en lo geoestrat茅gico con la entrada en escena de Rusia, China, etc. Por tanto, le vendr铆a muy bien a la burgues铆a, al PP y al PSOE, demostrar fuerza. Adapt贸 a Galiza la exitosa contrainsurgencia aplicada contra Euskal Herria: en t茅rminos cl谩sicos, secar el mar para asfixiar a los peces, o sea, desnacionalizar a la naci贸n ocupada. 驴Surti贸 efecto esta estrategia?

En las elecciones auton贸micas de septiembre de 2016 el bloque estatalista obtuvo el 65,41% de los votos, un retroceso de 4,41% con respecto a 2012 a pesar de la propaganda triunfalista sobre la represi贸n desencadenada en 2015. 驴Qu茅 hab铆a ocurrido? Un sector del PSOE se pas贸 al autonomismo oportunista y aparente, pragm谩tico, de Podemos y grupitos afines, integrando junto con sectores nacionalistas y de izquierda blanda la coalici贸n En Marea. Si olvidamos las diferencias y a los resultados de En Marea le sumamos los del BNG que fue en solitario, tenemos el 27,43% de los votos, un avance de 3,41% a pesar de la propaganda espa帽olista enardecida por la represi贸n.

La preocupaci贸n aumentaba en la burgues铆a porque pese a todas las mentiras el bloque estatalista no crec铆a, sino que tend铆a a la baja, y el autonomista-nacionalista tend铆a al alza. Algo fallaba, tanto m谩s cuanto que el proletariado hab铆a estado muy pasivo en 2015, pero para mediados de 2016 empezaban a soplar peque帽as brisas de malestar social que se intensificar铆an hasta estallar en 2017 con movilizaciones y huelgas, especialmente en la negociaci贸n colectiva con 55 paros m谩s que en 2016, con el triple de participantes y casi el triple de jornadas no retribuidas. Otro tanto suced铆a en la lucha estudiantil que se plasm贸 en la huelga de marzo de 2017 entre otras muchas expresiones de esta forma de lucha de liberaci贸n nacional de clase. Internamente a estos conflictos, la mujer trabajadora incrementaba su fuerza en esos a帽os, demostr谩ndolo el 8 de Marzo de 2018.

Hemos ofrecido un repaso r谩pido del contexto sociopol铆tico de la lucha de clases para comprender mejor por qu茅 y para qu茅 en junio de 2017 el Estado lanz贸 la segunda fase de la Operaci贸n Jaro, con m谩s detenciones y multiplicando la guerra psicol贸gica y cultural. Es cierto que la represi贸n tiene su propia l贸gica, su autonom铆a relativa una vez desencadenada pero tambi茅n es verdad que la represi贸n pol铆tica est谩 guiada por una doctrina contrainsurgente que busca victorias de m谩s largo alcance, no solo t谩cticas sino estrat茅gicas. Es debido a esta visi贸n larga, que todo val铆a para detener y revertir esa tendencia al alza del nacionalismo galego y sobre todo acabar con la posibilidad de crecimiento de la izquierda independentista.

Pero a las pocas semanas de las detenciones, el panorama empez贸 a complicarse extraordinariamente para la burgues铆a: se produjo la erupci贸n del nacionalismo catal谩n, dirigido por una alianza entre la peque帽a burgues铆a y sectores de la mediana, con un gran apoyo popular y un independentismo radical. El Estado respondi贸 con la ocupaci贸n militar p煤blica y el art潞 155. Se esfumaba la muy d茅bil y corta recuperaci贸n econ贸mica. El desprestigio del rey se disparaba por su descarado derechismo e imperialismo. La corrupci贸n destroz贸 al PP 鈥揚artido Podrido– y Rajoy tuvo que dejar la presidencia del Gobierno en junio de 2018, entrando el PSOE al Gobierno ese mes.

Mientras tanto, en Galiza se derret铆a como sebo al fuego el montaje de la Operaci贸n Jaro, m谩s sectores sociales tomaban conciencia de lo que estaba en juego al ver lo que ocurr铆a en Catalunya y en el Estado, y lo que realmente era Unidas-Podemos. En las elecciones galegas de julio de 2020 el bloque estatalista obtuvo el 67,35% de los votos, un 1,94% m谩s que en 2016 pero en realidad hab铆a perdido casi 50.000, casi todos del PP menos 1000 del PSOE. El bloque nacionalista-autonomista logr贸 el 27,73%, con un aumento del 0,30%. 驴Qu茅 hab铆a sucedido? En Marea desapareci贸 sin combate. El reformismo espa帽olista y la burocracia vertical de UP, adem谩s de su obsesi贸n por los sillones, hab铆an hundido en la desilusi贸n a miles de sus votantes facilitando que la abstenci贸n subiera al 51,03%, mientras que otros avanzaron del autonomismo de boquilla al nacionalismo del BNG que creci贸 en casi 123.000 votos pasando a ser la segunda fuerza. En Vascongadas sucedi贸 otro tanto: la abstenci贸n se dispar贸 al 49,22%, EH Bildu devor贸 miles de votos de Podemos reafirm谩ndose como segunda fuerza, y el resto de partidos perdieron un total de casi 89.000 votos.

Volviendo a Galiza, se estaba produciendo un desplazamiento electoral del reformismo autonomista al nacionalismo blando de BNG, mientras que el estatalismo se estancaba. Se ampliaban as铆 los espacios de incidencia del independentismo en un contexto de crisis nunca sufrida. Sin duda, el Estado es consciente de ello. La forma en que se ha realizado el juicio muestra un endurecimiento no casual, mientras en la calle el 芦gobierno progresista禄 se esfuerza por construir una alianza que garantice la 芦democracia禄, pero la realidad pol铆tica y las medidas socioecon贸micas estructurales demuestran lo contrario. Esta disonancia entre la realidad represiva y la ficci贸n democr谩tica es f谩cilmente comprensible sabiendo que, de la misma forma en que 芦los gobiernos pasan, la polic铆a permanece禄, sobre todo ocurre que 芦los gobiernos pasan, el capital permanece禄.

El Estado es la forma pol铆tica, jur铆dica e ideol贸gica de la explotaci贸n asalariada para la acumulaci贸n capitalista en el marco geogr谩fico llamado Espa帽a. Las diversas expresiones del nacionalismo espa帽ol, incluidas muchas republicanas, son funcionales a las necesidades de la acumulaci贸n de capital y de la unidad del Estado, o sea, de la unidad del mercado y del proceso de explotaci贸n, m谩s todav铆a en la definitiva mundializaci贸n de la ley del valor. Esto determina que el Estado sea incompatible con el independentismo de las naciones que oprime. Admite descentralizaciones auton贸micas y regionalistas porque desv铆an tensiones y crean burocracias integradas econ贸micamente, e incluso tolera con mal gusto nacionalismo soberanistas descafeidanos, pero arremete contra el independentismo. Por esto, el final de la Operaci贸n Jaro no lo decide la 芦justicia independiente禄 porque no existe, sino la disputa entre el bloque m谩s reaccionario nucleado por el PP, que controla directa o indirectamente la 鈥渓ey鈥, y el autodenominado 芦democr谩tico禄 dirigido por PSOE y su pe贸n de cuadras, UP.

Ambos necesitan acabar de un modo u otro, brutal o sutilmente con el independentismo de izquierdas, y debilitar lo m谩s posible el sentimiento nacional galego. Sus modelos de Espa帽a no son opuestos y menos a煤n antag贸nicos, solo se diferencian en cuestiones que no amenazan el poder del capital. La 芦justicia independiente禄 decidir谩 con la neutralidad que tiene todo aparato de Estado, es decir, a favor del capitalismo espa帽ol. Si su fallo es absolutorio no ser谩 por justa imparcialidad democr谩tica, sino por estrategia de poder. Si es condenatorio, el 芦gobierno progresista禄 la acatar谩 y usar谩 a los prisioneros como rehenes, para chantajear a Galiza. Eso est谩 haciendo con otras personas encarceladas, procesadas o multadas por razones sociopol铆ticas.

La izquierda independentista y su n煤cleo fundamental amenazado con ilegalizaciones, multas y un siglo de c谩rcel, se enfrenta al mismo panorama que la izquierda militante abertzale y catalana: el nacionalismo interclasista no ha resistido los embates del per铆odo abierto con la implosi贸n de la URSS, el neoliberalismo, la crisis de 2007 y la Covid-19, embates agravados por el crujir de la quilla del Estado espa帽ol. Con diferencias, pero en la misma l铆nea, en las tres naciones se ha dado un proceso de aceptaci贸n del redil parlamentario como el marco fundamental de 芦juego pol铆tico禄, abandonando en gran medida la movilizaci贸n popular y en muchos casos criticando formas de lucha que rompen con las leyes espa帽olas. La ilusi贸n pragm谩tica de que las peque帽as mejoras que pudieran lograrse con la aceptaci贸n del redil parlamentario –la zanahoria que da el pastor a las ovejas para que obedezcan los gru帽idos del perro guardi谩n– podr铆an ser acumulativas como gotitas de agua que en milenios moldean la roca, cierra los ojos ante el hecho innegable de que, al final de los tiempos, la roca sigue en su sitio.

Los crujidos de la quilla surgen de grietas estructurales que se arrastras desde el siglo XVI si no antes como la Guerra Irmandi帽a en Galiza, cuando comenzaron a ser derrotados uno tras otro los intentos de 芦modernizaci贸n禄, o reducidos a m铆nimos tolerables por el poder. El 煤ltimo realizado por una parte de la burgues铆a media, la II Rep煤blica, fue atrozmente exterminado; la 芦transici贸n禄 fue el suicidio de las 芦fuerzas del progreso y la cultura禄. No es que la burgues铆a no se adaptase a los tiempos, sino es que cuando lograba alg煤n impulso siempre 茅ste terminaba siendo m谩s d茅bil que el de otros Estados, aumentando el atraso seg煤n se mundializa la ley del valor, como vuelve a suceder en la crisis que va de 2007 a 2020, y tiende a agravarse. Las recuperaci贸n parcial y transitoria se ha logrado multiplicando la explotaci贸n unas veces manu militari, otras con el 芦dulce l谩tigo禄 manejado por el reformismo.

Dicen que desde verano de 2018 se inici贸 la definitiva 芦modernizaci贸n禄 que si bien ha sido retrasada por la Covid-19, ahora, con la aprobaci贸n de los Presupuestos Generales del Estado para 2021, existe el suficiente consenso como para lograrlo. Son promesas para incautos que necesitan cre茅rsela para convencer a sus bases y electores. Pero no volver谩 nunca la fase colonialista que aliment贸 con sangre y terror al imperio espa帽ol. Las profundas contradicciones que est谩 sufriendo el capitalismo determinan que el Estado quede condenado a la cola de la Uni贸n Europea, dependiente de los flujos exteriores y por ello necesitado de un duro control autoritario interno.

Las izquierdas independentistas han sufrido un profundo bache por las razones expuestas y se encuentran ante un duro horizonte que, sin embargo, es previsible a grandes rasgos, lo que les facilita orientarse mejor hacia los objetivos. Se han disipado las densas nieblas y brumas que desorientaron a muchas personas. Al margen ahora de su desenlace final, la Operaci贸n Jaro est谩 desmontando los cantos de sirena sobre una 芦segunda transici贸n禄, esperemos que no sea a costa del sufrimiento de los camaradas galegos con los que nos solidarizamos incondicionalmente.

I脩AKI GIL DE SAN VICENTE

EUSKAL HERRIA 13 de noviembre de 2020

 [1] V茅anse: A. Baserrigorri: Entrevista a Joan Peres: 鈥淟a solidaridad es el principal instrumento que disponemos para que la sentencia sea absolutoria鈥. 1 de noviembre de 2020 https://galiza.lahaine.org/la-solidaridad-es-el-principal

Boltxe: O proceso 谩s 12 de Jaro. 5 de noviembre de 2020 https://www.boltxe.eus/2020/11/05/o-proceso-as-12-da-jaro/

Fran P茅rez: Radiograf铆a de un desprop贸sito judicial. Las inconsistencias de la Operaci贸n Jaro. 6 de noviembre de 2020 https://www.elsaltodiario.com/operacion-jaro/radiografia-desproposito-judicial-inconsistencias

Revista la Comuna: Frente a la farsa judicial en los casos contra Ceivar y Causa Galiza, solidaridad con los 12 independentistas gallegos 3 de noviembre de 2020 https://www.resumenlatinoamericano.org/2020/11/03/estado-espanol-frente-a-la-farsa-judicial-en-los-casos-contra-ceivar-y-causa-galiza-solidaridad-con-los-12-independentistas-gallegos/

Alba Tom茅: El independentismo gallego se enfrenta a 102 a帽os de c谩rcel por 鈥渆naltecimiento del terrorismo鈥. 18 de octubre de 2020 https://www.resumenlatinoamericano.org/2020/11/03/estado-espanol-frente-a-la-farsa-judicial-en-los-casos-contra-ceivar-y-causa-galiza-solidaridad-con-los-12-independentistas-gallegos/

Mikel Azurmendi: Operaci贸n Jaro, el montaje contra el independentismo gallego se desinfla. 25 de julio de 2019 https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/gara/editions/2019-07-25/hemeroteca_articles/operacion-jaro-el-montaje-contra-el-independentismo-gallego-se-desinfla/




Fuente: Lahaine.org