July 24, 2022
De parte de Lobo Suelto
260 puntos de vista

La historia la cuenta Jean Valtin en su ficci贸n autobiogr谩fica La noche qued贸 atr谩s: en los a帽os 20 del siglo XX, el contrapoder obrero en Alemania radica en el puerto de Hamburgo. All铆 se desata una nueva huelga que paraliza el pa铆s entero, pero el servicio de orden del PC da la consigna de descargar tal y cual barco鈥 porque son rusos. Los rojos se vuelven amarillos a fuerza de ser rojos. Jean Valtin, marino mercante, revolucionario profesional adscrito a la III Internacional, coraz贸n aventurero pero fiel al partido, se traga las contradicciones y obedece, contribuyendo a romper la huelga.

驴De qu茅 nos habla esta historia? La organizaci贸n, cuando piensa y decide desde criterios exteriores a las luchas concretas, cuando se eleva por encima de las situaciones efectivas y calcula desde hip贸tesis abstractas, se vuelve contra lo organizado. 驴Y qu茅 consigue, en nombre de una supuesta eficacia? En Alemania, como en Espa帽a en 1937, la neutralizaci贸n de las luchas concretas, aqu铆 y ahora, s贸lo prepara la ascensi贸n y el advenimiento de lo peor.

Donde hay poder, hay resistencia

Las resistencias se despliegan siempre en lugares concretos: podemos pensarlas como puntos de potencia. Por un lado, interrumpen las l贸gicas de funcionamiento cotidiano de la dominaci贸n: limitan, estorban, obstaculizan, detienen, frenan la reproducci贸n y la expansi贸n de los distintos poderes. Por otro afirman, en sus mismos gestos, otra manera de estar, otra relaci贸n con el mundo, otras pr谩cticas de vida: nuevas posibilidades de existencia. La resistencia es, a la vez, una acci贸n concreta de interrupci贸n (de lo mismo) y de afirmaci贸n (de lo otro).

Cada resistencia -cada huelga, cada conflicto, cada situaci贸n de lucha- est谩 siempre organizada, de acuerdo a sus necesidades, al terreno en el que se desarrolla, a sus circunstancias. No podemos imaginar ninguna lucha meramente 鈥渆spont谩nea鈥 en el sentido de que carezca de organizaci贸n; la espontaneidad es m谩s bien la facultad de ajustar las maneras de hacer a ritmos, lugares y coyunturas espec铆ficas, en lugar de aplicar modelos previos. Es la capacidad de improvisar, desde una memoria del cuerpo.

Pero cuando hablamos de 鈥渙rganizaci贸n鈥 solemos referirnos, no tanto a la trama de cada resistencia, como a la posibilidad de articulaci贸n entre ellas. 驴Es posible concebir modos de articulaci贸n entre pr谩cticas -siempre diferentes, siempre concretas, siempre espec铆ficas- que escapen a la maldici贸n de Jean Valtin? Es decir, 驴es posible un tipo de organizaci贸n que no sacrifique los puntos concretos de resistencia en favor de hip贸tesis abstractas? 

El pensamiento dominante sobre la organizaci贸n

Las caracter铆sticas principales de la idea cl谩sica de la organizaci贸n son dos: la verticalizaci贸n (debe haber una direcci贸n pol铆tica) y la concentraci贸n (la unidad se consigue por homogeneizaci贸n). Las dos remiten al imaginario tradicional de la eficacia, cuyos postulados est谩n arraigados profundamente en el pensamiento occidental: por un lado, los que saben deben mandar sobre los que no saben; por otro, la diferencia es un obst谩culo para tejer lo com煤n.

Ya sea pol铆tica, militar o productiva, la organizaci贸n cl谩sica se piensa en un esquema todo-partes: la direcci贸n posee la 鈥渧isi贸n del conjunto鈥 y ordena las partes (las diferentes realidades) de acuerdo a un plan, a una finalidad, a un proyecto general. Es un pensamiento arquitect贸nico de la organizaci贸n: s贸lo hay consistencia siguiendo el esquema todo-partes. Sin cabeza o centro soberano -sea Estado o vanguardia, jefe de f谩brica o de partido, comit茅 central o direcci贸n pol铆tica- s贸lo hay 鈥渄esorganizaci贸n鈥, 鈥渄ispersi贸n鈥, 鈥渇ragilidad鈥, 鈥渇ragmentaci贸n鈥, etc.

Organizar, de ese modo, es sin贸nimo de reducir: recortar y someter. Reducir lo diverso a partes de un todo, someter lo que no encaja en la forma establecida. Reducir lo diverso puede hacerse en base a alg煤n tipo de elemento trascendente: ideolog铆a, relato, Causa. El cemento de la unidad ser谩 entonces la fe, la creencia, el sentido de pertenencia, la identidad. Someter lo que no encaja se hace mediante un esfuerzo constante de homogeneizaci贸n seg煤n una l贸gica binaria: dentro/fuera, amigo/enemigo, mismo/otro. El pan nuestro de cada d铆a en cualquier organizaci贸n convencional: purgas y exclusiones, reforzamiento de la identidad del 鈥渘osotros鈥 contra los 鈥渙tros鈥.

La idea tradicional de organizaci贸n considera la diferencia y el cambio como obst谩culos. Aquello que es concreto y singular, que se expresa aqu铆 y ahora, debe subordinarse a una l铆nea pol铆tica que jerarquiza entre lo prioritario y lo secundario tanto en el tiempo como en el espacio: contradicci贸n principal, eslab贸n m谩s d茅bil, revoluci贸n por etapas. Esa es la maldici贸n de Jean Valtin. 驴Podemos pensar de otro modo?

La fuerza de los d茅biles

驴D贸nde reside la fuerza de los d茅biles? La fuerza de los que no tienen ning煤n poder: dinero, armas, tecnolog铆as de punta, etc. Podemos afirmar lo siguiente, a partir de los ejemplos hist贸ricos de algunas guerrillas y movimientos sociales: la fuerza de los d茅biles consiste en convertir los modos de vida en modos de lucha.

En lugar de entrar en la guerra en espejo, partir de lo m谩s propio. En lugar de copiar las maneras de hacer del adversario, pensar con autonom铆a. 驴Qu茅 tiene quien no tiene ning煤n poder? B谩sicamente su forma de vida: una serie de afectos, de v铆nculos y de territorios.

Primero, los afectos: lo que nos mueve, lo que nos importa, lo que hace que la vida merezca la pena. Lo que llamamos creencias, valores, apegos, etc.

Ya hace siglos, en sus cr贸nicas sobre las guerras m茅dicas, Her贸doto se pregunta: 驴c贸mo es posible que un pu帽ado de griegos hayan conseguido batir a los inmensos ej茅rcitos persas? Y responde: los griegos pelean por su ciudad, mientras que los soldados persas est谩n a kil贸metros de casa, motivados s贸lo a punta de l谩tigo.

Los afectos son el 鈥減lus鈥 capaz de desequilibrar las relaciones cuantitativas de fuerza, de provocar lo imprevisto, el 鈥渕ilagro鈥. Es lo que se denomina, en el pensamiento estrat茅gico y militar, el 鈥渆lemento moral de la guerra鈥. El elemento determinante, decisivo, que pone los cuerpos en movimiento.

Segundo, los v铆nculos. Toda una trama compleja que enlaza a las personas unas con otras, que las comunica mediante hilos invisibles, que hace que se importen entre s铆, que las teje en una madeja de vida compartida.

鈥淣o hay maquis sin casa que lo acoja鈥 dice mi amigo Juan Guti茅rrez. El 鈥減artisano鈥 no es nada ni nadie sin la infraestructura afectiva que lo sostiene. Es s贸lo punta de iceberg, espuma de una ola de fondo, pez en el agua. Su fuerza pasa por formar parte de una red de complicidades: lazos de apoyo mutuo, de solidaridad, de empat铆a, de simpat铆a.

Por 煤ltimo, los territorios. No tanto el medio que nos rodea, como el mundo que nos constituye, nos hace y deshace. Lugares vivos, con sentido y vibraci贸n propia, donde trabajamos, habitamos, amamos, crecemos, morimos. Espacios habitados que conocemos como la palma de nuestra mano porque son parte de nosotros mismos (y viceversa). Somos los territorio en los que luchamos -y por los que luchamos.

La fuerza de los d茅biles pasa, en 煤ltima instancia, por el amor: amor por modos de vida cuya desaparici贸n nos resulta insoportable; amor por los otros que son prolongaci贸n de nosotros mismos; y amor por territorios habitados (y que nos habitan). El 煤nico verdadero materialismo consiste en los afectos.

驴D贸nde se cocinan las formas de vida que en un momento dado, cat谩strofe o insurrecci贸n, se tensan pol铆ticamente? En la vida cotidiana misma, en la reproducci贸n diaria de lo com煤n. Aquel grupo de amigos se coordina para acudir a una manifestaci贸n, el rastro afectivo que dej贸 aquella fiesta sirve para comunicar un mensaje de solidaridad, las mujeres que quedaban para coser juntas empiezan a preparar una acci贸n. Los saberes, los v铆nculos y las experiencias se activan pol铆ticamente.

Lo pol铆tico, as铆 pensado, no es un lugar (parlamento o centro social), sino una temperatura a partir de la cual se produce la alquimia, una temperatura que no se repite, sino que es que es cada vez. Lo pol铆tico es la intensificaci贸n de lo (supuestamente) 鈥渘o pol铆tico鈥. Justo aquello que suele pasar desapercibido a las miradas pol铆ticas tradicionales.

La maldici贸n de la exterioridad

Pensar la organizaci贸n al modo convencional, en espejo, conduce a construir una cuerpo separado de la vida cotidiana y las formas de existencia. Como un ej茅rcito o un partido, lugares artificiales (productos de s铆ntesis) despegados de la materialidad de los afectos, los v铆nculos y los territorios. El buen militante de partido, como el buen soldado, vive escindido: entre lo cotidiano y lo pol铆tico, entre el deseo y el deber, entre los afectos y los compromisos. No extrae su fuerza de las formas de vida, sino de su compartimentaci贸n.

Se puede pensar como un partido por fuera de los partidos. Por ejemplo, cuando hablamos de la autonom铆a como un 谩rea: 鈥渆l 谩rea de la autonom铆a鈥. Ese 鈥溍ea鈥 ya puede ser m谩s grande o m谩s peque帽a, da lo mismo, ser谩 siempre un gheto. 驴Por qu茅? Espacializar la autonom铆a la reduce a una identidad con borde duro hacia fuera. Ya no somos parte de un tejido afectivo, sino que el otro se concibe como pieza de mi plan, de mi causa, de mi proyecto. Llegar a la gente en lugar de ser la gente. La mentalidad instrumental mata la fuerza (amorosa) de los d茅biles.

La autonom铆a no es un espacio, sino un rasgo potencial de sujetos sociales que emergen. Una potencia accesible a cualquiera. Autonom铆a no son 鈥渓os aut贸nomos鈥, los que profesan tal ideolog铆a o exhiben cual identidad, sino cualquier pr谩ctica -siempre puntual, local, parcial- de singularizaci贸n con respecto al todo social capitalista: invenci贸n de otros modos de desear, de estar, de pensar, de nombrarse, etc. Autonom铆a es autonomizaci贸n (un proceso) o no es nada. Esta autonom铆a circula, no se localiza, sino que pasa de un sujeto a otro, de un lugar a otro. Y la organizaci贸n es precisamente el arte del pase, del pasaje, del pasar.

Organizar es un verbo

驴Y si en lugar de pensar en 鈥渃onstruir la organizaci贸n鈥 pensamos en 鈥渙rganizar鈥? M谩s en un verbo, una acci贸n, una pr谩ctica; menos en un sustantivo, una sustancia, una esencia. Una funci贸n: algo que se hace, no importa qui茅n, no importante d贸nde. Aqu铆 y ahora, una y otra vez, nunca igual. No un producto acabado, sino un proceso interminable.

La organizaci贸n no 鈥渆s鈥, sino que 鈥渆st谩鈥: se hace. Si no se hace, no 鈥渆s鈥: no existe independientemente de nuestro hacer. Como la amistad o el amor que no deviene matrimonio, instituci贸n. Sin ese hacer constante, sin ese tejer permanente, queda en todo caso una huella, un registro, una latencia: contactos, infraestructuras, experiencias vividas en com煤n, afectos. Pero se trata de un dep贸sito que siempre hay que actualizar mediante una nueva acci贸n; renovarlo, refrescarlo y recrearlo.

Organizar es la pr谩ctica de enlazar situaciones siempre singulares (no partes de un todo). Cada uno de los enlaces es una creaci贸n tambi茅n singular: un v铆nculo no autom谩tico, que no se puede presuponer, sino que es siempre concreto y espec铆fico. Un v铆nculo no instrumental, sino c贸mplice. Por ejemplo entre tal centro social y cual AMPA de un colegio cercano, en torno a una necesidad concreta y compartida. Entre fuerzas que se afectan unas a otras, se atraen, se gustan. La amistad entre singularidades sustituye a la s铆ntesis entre equivalentes t铆pica de la organizaci贸n convencional.

Organizar es el arte de suscitar encuentros, conexiones entre resistencias concretas. No necesariamente entre lo mismo y lo mismo (un centro social y otro centro social), sino entre lo mismo y lo otro (un centro social y un AMPA). Hay acontecimiento pol铆tico cuando lo mismo se encuentra con lo otro, cuando se transgreden las fronteras sociales (geogr谩ficas, ideol贸gicas, espaciales). El cemento de este tipo de v铆nculos es la afinidad sensible: los amigos lo son por la piel, no porque compartan abstracciones.

Poner en circulaci贸n

Organizar es poner en circulaci贸n. Promover lo com煤n entre diferentes, lo compartido entre singularidades. Para sortear la alternativa infernal entre centralizaci贸n y fragmentaci贸n. 驴Qu茅 puede ponerse en circulaci贸n? No hay respuesta cerrada o 煤nica, siempre podemos imaginar y a帽adir nuevas posibilidades.

Se pueden poner a circular saberes: funci贸n de investigaci贸n y transmisi贸n. Algo que ha funcionado aqu铆, se registra y comunica de modo que pueda servir all铆. No como receta que imitar, sino como inspiraci贸n a recrear. Historias, reflexiones, im谩genes, balances de experiencia鈥 Organizarse es tambi茅n compartir narraciones, construir un fondo com煤n de narraciones a disposici贸n de cualquiera, historias que pueden vincular el pasado y el presente, dos presentes, etc.

Se pueden poner a circular afectos: funci贸n de encuentro. Suscitar momentos concretos de cooperaci贸n, de fiesta, de lucha, de pensamiento, de vida compartida. Salir de s铆 al encuentro del otro, como aventura, como exploraci贸n, como viaje, no para captar, convencer o sumar. Encuentros que no tienen que tener necesariamente finalidades a priori, porque del propio encuentro surgen ganas y objetivos nuevos. Encontrarse y ver qu茅 pasa, qu茅 late, qu茅 onda.

Se pueden poner a circular ficciones: funci贸n con-fabulatoria. 驴C贸mo pueden estar juntos los que no est谩n (f铆sicamente) juntos? A trav茅s de f谩bulas, ficciones comunes. Si la ideolog铆a y la identidad tienden a la rigidez y al cierre, la ficci贸n y la f谩bula permiten su alteraci贸n permanente. Seguir cont谩ndose y seguir haci茅ndose. Pensemos en el nombre 15M: un 鈥減araguas鈥 que permit铆a resonar a muchos y diferentes, conocerse y reconocerse, sentirse parte de lo mismo sin necesidad de ser id茅nticos. La ficci贸n no delimita un adentro y un afuera, sino que es un nombre abierto en el que cualquiera puede contarse. Una contrase帽a que habilita nuevas complicidades.

Conspirar

Conspirar significa literalmente respirar juntos. Contra la asfixia de un mundo cada vez m谩s inhabitable, conspirar es darnos lo que necesitamos para vivir ya la vida que queremos. Organizarse es conspirar: estar, pensar, festejar, cooperar, encontrarse. Poner a circular, en medio del desierto capitalista, una abundancia de saberes, de recursos, de afectos, de historias, de relaciones.

Habitar y poblar, hacer crecer los mundos que ya somos. No reducir, como en la organizaci贸n tradicional, sino multiplicar. Los puntos de potencia, los v铆nculos entre ellosNo por c谩lculo, fuerza de voluntad u obligaci贸n ideol贸gica, sino por resonancia vital y alegr铆a de los encuentros, siguiendo l铆neas de incremento de la potencia, de las capacidades de pensar y de hacer. 

Organizarse es, finalmente, 鈥渦nir los puntos鈥 de resistencia. Pero no como en aquel juego infantil donde los puntos se un铆an seg煤n una l贸gica predeterminada que revelaba finalmente una figura previa. Aqu铆 hay l铆neas m煤ltiples, que funcionan en cualquier direcci贸n. Ning煤n enlace es igual a otro. Cada uno requiere una escucha sensible y un trabajo artesanal. La figura com煤n que aparece es irreconocible, nunca vista. Y est谩 en construcci贸n permanente.

Modos de tejer lo com煤n entre pedazos heterog茅neos, sin patr贸n previo, sin necesidad de formatear y reducir, de encajar todos los fragmentos en un mismo molde, sino tejiendo el patchwork infinito a partir de los hilos de la simpat铆a y antipat铆a entre los puntos. Sin necesidad de centro, de cabeza soberana, de frontera dura entre dentro/fuera, sino en reciprocidad y acefal铆a. Confiando en la capacidad de pensar de cada fragmento y en la posibilidad de un pensamiento pluralde un comunismo de las inteligencias.

* Redacci贸n de las notas que han servido para introducir y disparar tres debates sobre organizaci贸n: en La Villana (Madrid, marzo 2022), en La Ingobernable (Madrid, abril 2022) y en Gaztetxe Txarraska (Basauri, mayo 2022). 隆Gracias Andr茅s, Dani, Assiatu y Laura por las conversaciones!

CONTRACULTURA




Fuente: Lobosuelto.com