June 23, 2022
De parte de SAS Madrid
252 puntos de vista

Lo de mentir en campaña electoral no es algo inherente a la política contemporánea. Que se lo digan a los votantes antiOTAN del PSOE en 1982: Felipe González y los suyos pasaron del “OTAN, de entrada NO”, antes de las elecciones generales del 28 de octubre de 1982, a hacer campaña por el sí en el referéndum por la permanencia de España en la Organización Atlántica, celebrado el 12 de marzo de 1986.

A pesar del rechazo generalizado de la sociedad: una encuesta publicada por El País en octubre de 1981 -afirmaba que solo el 18,1% de los españoles y españolas era favorable a la adhesión-, España, con Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente, se convirtió en el 16º miembro de la OTAN el 30 de mayo de 1982 (a la estructura militar se incorporaría en 1999 durante la presidencia de José María Aznar). 

No fue, por tanto, el PSOE quien firmó la entrada, pero sí utilizó esta (en concreto, su rechazo a la misma) para ganar las elecciones de octubre de 1982 con más de 10,1 millones de votos (el 48,11 % del total). La postura de los socialistas, que en campaña garantizaron que se celebraría un referéndum, fue virando hasta convertirse en acérrimos defensores de la presencia de España en la OTAN.

El 12 de marzo de 1986 se celebró la prometida consulta, en la que el partido gobernante dejaba clara su postura: “El Gobierno considera conveniente, para los intereses nacionales, que España permanezca en la Alianza Atlántica”. 

Continuidad que quedaba a expensas de tres preceptos: la participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada; se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español, y se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España.

El PSOE sacó adelante el referéndum con el 52,5% de los votos a favor. 

Como aclara Néstor Prieto, politólogo y coordinador de Descifrando la Guerra, “de los tres condicionantes hay dos que claramente no se han cumplido y solo podemos tener dudas respecto al de las armas nucleares”. En su opinión, el ingreso de España en la OTAN fue “caótico y fruto, en parte, de las presiones de Estados Unidos”. 40 años después, resalta, “si dices que quieres salirte de la OTAN te tachan de loco o kamikaze. Tiene tanta legitimidad que aguanta hasta lo sucedido en Libia o Yugoslavia”. 

6 operaciones militares en el exterior en 2021

España, destacan en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores, ha contribuido con medios y con efectivos a las principales misiones y operaciones de la OTAN.

Entre otras, a las misiones de Implementación y Estabilización (IFOR y SFOR), en Bosnia-Herzegovina; a la Fuerza multinacional de Kosovo (KFOR); a la Operación Unified Protector en Libia; a la Operation Ocean Shield de lucha contra la piratería en el golfo de Adén y el Cuerno de África; a la Misión FIAS (Fuerza de Asistencia Internacional de Seguridad, Afganistán), o a la Operación naval Active Endeavour (OAE) contra el terrorismo en el Mediterráneo.

En la actualidad, tal y como han informado a lamarea.com desde el Ministerio de Defensa, España cuenta con 17 operaciones militares en el exterior, con un despliegue total de 2.900 efectivos. De ellas, seis pertenecen al ámbito de la OTAN, y emplean a 1.287 personas. Son las siguientes: Policía Aérea Reforzada en el Báltico –BAP- (130 efectivos y un coste en 2021 de 83.287 euros); apoyo a Turquía (149 efectivos y 36.232 euros); apoyo a Irak –NMI- (120 efectivos y 107.000 euros); Sea Guardian -Fragata Reina Sofía- (200 efectivos y 34.095 euros); presencia avanzada reforzada en Letonia (350 efectivos y 85.267 euros), y los Grupos Navales Permanentes de la OTAN (468 efectivos y 161.247 euros en 2021).

¿Cuánto aporta España a la OTAN?

A pesar de que su entrada fue algo convulsa, España se ha convertido en un socio fiable de la Alianza. Fernando Arancón, director de El Orden Mundial, afirma que “España es un país que está visto como un miembro que cumple, pero no con el que se cuente para tomar decisiones importantes. Saben que no va a dar problemas, pero en la lista de Joe Biden cuando tenga que descolgar el teléfono, primero estarán Francia, Reino Unido o incluso Italia. España es de los primeros de la segunda fila”.  

En la web oficial de la OTAN, detallan que la Organización tiene presupuestos y programas anuales por valor de unos 2.500 millones de euros, lo que supone solo el 0,3 % del gasto total en Defensa de los aliados. Los países contribuyen con una fórmula de costos compartidos basada en la Renta Nacional Bruta. El porcentaje que debe aportar España es del 5,99 %; ergo (respecto a los 2.500 millones) 149,75 millones de euros.  Es un porcentaje inferior, por ejemplo, al de Estados Unidos (16,3 %), Alemania (16,3 %), Reino Unido (11,2 %), Francia (10,4 %), Italia (8,7 %) o Canadá (6,8 %). 

En 2022, a la aportación anual de España hay que sumarle la organización de la Cumbre de la OTAN que se celebrará en Madrid los días 28, 29 y 30 de junio de 2022. En el Consejo de Ministros celebrado el 26 de abril de 2022 se aprobaron dos partidas (que suman 31.708.630,63 euros) para este propósito. Gran parte del montante (29,75 millones de euros) saldrá del Ministerio de Asuntos Exteriores para “la contratación de la cesión temporal de espacios y prestación de servicios y suministros”.

El resto, 1,95 millones de euros, servirá para la adquisición del material necesario para llevar a cabo el dispositivo policial destinado a garantizar la celebración de dicha Cumbre.

Bases de la OTAN y de Estados Unidos en España

Néstor Prieto también considera que se ve a España como un socio fiable, pero que no es, ni mucho menos, el primero en la agenda de Estados Unidos: “No conciben ni que tengan que convencernos, ni que vayamos a ser problemáticos”, asevera. 

Existen tres bases de la OTAN en España: el Cuartel General de Despliegue Rápido de la Alianza Atlántica (Bétera – Valencia), el Centro de Excelencia contra Artefactos Explosivos Improvisados (Hoyo de Manzanares – Madrid), y el Centro de Operaciones Aéreas de la OTAN (CAOC-TJ) (Torrejón de Ardoz – Madrid). A ello hay que sumar que Estados Unidos tiene dos bases militares en España, la base aérea de Morón de la Frontera (en Sevilla) y la base naval de Rota (Cádiz). 

Tal y como apuntan en El Orden Mundial, estas le fueron cedidas durante la Guerra Fría: en 1953, los Gobiernos español y estadounidense, explican en esta publicación, “llegaron a tres acuerdos, conocidos como los Pactos de Madrid, que autorizaban al Ejército estadounidense a instalarse en cuatro bases militares de España a cambio de apoyo económico y militar. Los Pactos también contaban con una cláusula confidencial que permitía a los estadounidenses hacer uso unilateral de las bases ante una agresión soviética contra la OTAN”.

Enlace relacionado LaMarea.com (21/06/2022).




Fuente: Sasmadrid.org