June 13, 2021
De parte de SAS Madrid
347 puntos de vista


El mundo del siglo XX, nacido de la Revoluci贸n Industrial y la idea de progreso sin l铆mites, termin贸 el 11 de marzo de 2020, cuando la Organizaci贸n Mundial de la Salud catalog贸 al Covid-19 como pandemia, sostiene el actual viceministro de Medio Ambiente de Argentina Sergio Federvosky, que acaba de estrenar su documental 鈥淧unto de no retorno鈥. En esta nota, Federovisky advierte sobre el agotamiento del modelo ambiental actual y se mete en la discusi贸n entre ecologistas y desarrollistas.

驴En qu茅 momento pierde, o perder谩, sentido la veneraci贸n del crecimiento econ贸mico en tanto se pretenda seguir concret谩ndolo seg煤n los est谩ndares vigentes de progreso? 驴En qu茅 momento la pandemia actual, y las futuras, impondr谩n un debate respecto de la inviabilidad de perseguir el desarrollo de acuerdo con la an贸mala matriz de relaci贸n entre la sociedad y la naturaleza que arrastramos desde hace doscientos a帽os?

鈥淣o basta conciliar en un t茅rmino medio el cuidado de la naturaleza con la renta financiera o la preservaci贸n del ambiente con el progreso. En este tema los t茅rminos medios son solo una peque帽a demora en el derrumbe. Simplemente se trata de redefinir el progreso鈥. La frase no es de un fundamentalista verde, como le gusta al progresismo productivista estigmatizar en la actualidad a los que defienden el derecho a buscar otro modo de explotar los recursos, producir bienes y consumir. La frase es del Papa Francisco en su enc铆clica Laudato si.

El calentamiento global, en los hechos, plantea la misma opci贸n de hierro que la que vivimos con el coronavirus: la salud de la poblaci贸n y del planeta versus la econom铆a capitalista de mercado. Justamente, el Papa se帽ala que 鈥渆l ambiente es uno de esos bienes que los mecanismos de mercado no son capaces de defender鈥.

Sin vuelta atr谩s

Este planteo recorre el documental 鈥淧unto de no retorno鈥, que acabo de estrenar (1). La idea de 鈥淧unto de no retorno鈥 debe interpretarse en sus varias acepciones. Climatol贸gicamente hablando, el punto de no retorno es un concepto que deriva de la din谩mica de los ecosistemas y que constituye el clivaje para el calentamiento global. Es el umbral tras el cual nada, por m谩s que se lo intente de todos los modos esperables y posibles, vuelve a su situaci贸n anterior. El cambio clim谩tico, ese proceso que estamos transitando y cuyas consecuencias ya estamos padeciendo, atravesar谩 un punto de no retorno si se supera un umbral de 1,5 grados cent铆grados en la temperatura promedio del planeta, seg煤n se帽al贸 el panel de expertos que asesora a Naciones Unidas. Nadie sabe c贸mo ser谩 el clima cuando eso haya ocurrido, presumiblemente en los pr贸ximos quince o veinte a帽os, es decir ma帽ana.

鈥淧unto de no retorno鈥 remite tambi茅n a las im谩genes que nos deja la pandemia, una calamidad directamente relacionada con el desastre ambiental provocado por el vigente modelo econ贸mico, de consumo, de explotaci贸n de los recursos. No volveremos a ser los mismos, tampoco en t茅rminos ambientales, que 茅ramos en marzo de 2020: el coronavirus nos empuj贸 violentamente al siglo XXI, una 茅poca en la que -seg煤n nos informa el gen que portan los j贸venes- el progreso no se obtiene desollando viva a la naturaleza.

Por 煤ltimo, 鈥淧unto de no retorno鈥 supone, parad贸jicamente, un punto de partida. Como se dice en el documental, el punto de no retorno no es el fin del mundo, sino el fin del mundo tal como lo conocemos. El escenario ambiental actual implica que arranca otro mundo, m谩s vulnerable, m谩s inestable, m谩s impredecible. Y la humanidad deber谩 adaptarse a ese nuevo escenario. Es decir, un nuevo punto de partida. El asunto es hacia d贸nde.

Mundo Covid

El Covid-19 y el cambio clim谩tico son dos caras de una misma moneda: el deterioro ambiental creciente. Tres ense帽anzas deja -o deber铆a dejar, si somos capaces de aprehenderlas- la pandemia.

驴De d贸nde viene? M谩s all谩 de especulaciones geopol铆ticas acerca de la fuga del virus de un laboratorio de Wuhan, de lo cual hay tantas evidencias cient铆ficas como del terraplanismo, se trata de una nueva zoonosis, de esas que cubrieron gran parte de la agenda sanitaria de las 煤ltimas d茅cadas. Vaca loca, gripe aviar, fiebre porcina, 脡bola, Sars, VIH. Todas expresiones de alguna mutaci贸n eventual de un virus que 鈥渟alta鈥 de su confinamiento en los 谩mbitos de ciertas especies o ecosistemas hacia la especie humana. Sin el avasallamiento de ciertos ambientes, sin la 鈥渃onquista鈥 y destrucci贸n de determinados ecosistemas, y sin forzar el v铆nculo innecesario con ciertas especies silvestres la zoonosis, en tanto infecci贸n a los humanos procedente de los animales, esto ser铆a mucho m谩s improbable, como demuestra la concentraci贸n de estas epidemias en este 煤ltimo y corto espacio de tiempo. Y sin la brutal industrializaci贸n de la 鈥渇abricaci贸n鈥 de animales en serie para su consumo (desde factor铆as de salmones hasta granjas de hacinamiento de pollos) la probabilidad de ocurrencia de este 鈥渟alto鈥 viral hacia los humanos descender铆a dr谩sticamente.

La naturaleza 鈥渞egresa鈥. 驴Qu茅 pasa cuando se pone en pausa el modelo de producci贸n y consumo? La primera cuarentena estricta en casi todo el planeta desat贸 la sorpresiva aparici贸n de cielos limpios o animales fuera del h谩bitat al que los empujamos. La gran sorpresa es: 驴qu茅 nos sorprende? Lo que debiera sorprender, o mejor dicho llamar a la reflexi贸n, es la ajenidad respecto de la naturaleza que hemos desarrollado progresivamente. El desaf铆o intelectual que propone esa irrupci贸n de la naturaleza en nuestras vidas es el de qu茅 hacer cuando la actividad socio-productiva recupere su condici贸n anterior a la pandemia. Y all铆 pasamos a la tercera ense帽anza del Covid.

No es la actividad, es el modelo. En La ret贸rica reaccionaria (2), el economista Albert Hirschmann nos revela con pasmosa contundencia cu谩les son las matrices conceptuales prevalecientes en los argumentos autom谩ticos con los que se contrarresta cualquier intento de modificaci贸n positiva de la realidad.

En lo ambiental, de manera equivalente, se apela a un discurso catastrofista cuya finalidad es la de desacreditar, o m谩s bien ridiculizar, todo deseo de promover un sistema de producci贸n y consumo menos insustentable. La inercia natural del modelo provoca que, terminada la pandemia, el esfuerzo de los gobiernos (los mismos que en general se presentan como adalides de la lucha contra el calentamiento global) est茅 enfocado en recuperar el tiempo econ贸mico perdido, a como d茅 lugar. O sea, exacerbando aquello de tomar a la naturaleza de reh茅n. Y si alguien se atreve a se帽alar que hay que modificar el modo de extracci贸n de recursos naturales, producci贸n y consumo, aparecer谩 otro que lo acuse de 鈥渜uerer volver a las cavernas鈥 o de pretender 鈥渧ivir sin hierro鈥 -si, por caso, cuestiona la miner铆a.

El modo dial茅ctico utilizado es el de llevar al paroxismo el argumento, desacredit谩ndolo. 驴Las 煤nicas dos opciones son las cavernas o el marasmo? No resulta a priori una opci贸n intelectualmente veros铆mil y m谩s bien se parece a un chantaje. Porque ocurre que el problema no es la detenci贸n de la actividad humana, cosa que nadie est谩 promoviendo, sino que lo que deja al desnudo la zoonosis que deriv贸 en la pandemia es que se trata de un cierto modelo de vinculaci贸n entre la sociedad y la naturaleza el que est谩 en crisis. El modelo del siglo XX.

El fin del siglo XX

El coronavirus dej贸 estas ense帽anzas y, al menos desde lo simb贸lico, parece haber clausurado una 茅poca. Eric Hobsbawm aplic贸 un criterio historiogr谩fico 煤nico y revolucionario para determinar la duraci贸n del siglo XX. Describe como una etapa hist贸rica coherente al per铆odo que va desde la Primera Guerra Mundial hasta la ca铆da del Muro de Berl铆n: el siglo XX corto. En alg煤n punto se emparenta con nociones como las de Jacques Lacan o Slavoj Zizek en el sentido de que una 茅poca, m谩s all谩 de su duraci贸n, se define por los valores comunes y prevalecientes, que determinan un 鈥減iso 茅tico鈥.

La relaci贸n entre la sociedad y la naturaleza adquiri贸 una conformaci贸n y, por ende, una percepci贸n determinada, a partir de la Revoluci贸n Industrial. 鈥淣o faltan conocimientos ni poder, pero los 茅xitos de la moderna agricultura mecanizada y de la explotaci贸n de los bosques se obtienen al precio de arruinar en una medida peligrosamente grande el suelo del planeta y cambiando de clima de un modo desfavorable para todas las formas de vida鈥. As铆 defin铆a el historiador ingl茅s John Bernal la modalidad seg煤n la cual el hombre del siglo XX 鈥渋rrumpe鈥 y 鈥渞ompe鈥 el equilibrio anterior con la naturaleza. Es el precio a pagar, agregaba, para obtener el bienestar econ贸mico deseado. 鈥淒espu茅s de cada una de nuestras victorias, la naturaleza se toma revancha鈥, advert铆a, intuitivo, Federico Engels.

M谩s all谩 de que sea el sistema dominante como triunfador coyuntural de su disputa en la Guerra Fr铆a, el capitalismo es, desde el punto de vista de su propia constituci贸n, un modelo fracasado. Ya lo dec铆a James O鈥機onnor cuando se帽alaba que en apenas doscientos a帽os, un suspiro en la historia de la humanidad, el capitalismo desfond贸 sus arcas: puso su capital de trabajo, la naturaleza, al borde de la extinci贸n. Y su capacidad de reproducci贸n al borde de lo imposible: solo le ha quedado el amuleto de la tecnolog铆a presuponiendo que es la deidad moderna que lo salvar谩 cuando los l铆mites del crecimiento est茅n desbordados.

Tambi茅n el Papa, inspirado t谩citamente en el franc茅s Edgar Morin, tiene una lectura sobre la fetichizaci贸n de la tecnolog铆a: 鈥淏uscar solo un remedio t茅cnico a cada problema ambiental que surja es aislar las cosas que en realidad est谩n entrelazadas y esconder los verdaderos y m谩s profundos problemas del sistema mundial鈥. Es decir que los problemas ambientales son emergentes de procesos, resultado de m煤ltiples factores y, principalmente, consecuencia de decisiones econ贸micas que dise帽an, por acci贸n u omisi贸n, escenarios ambientales posteriores.

A partir de la posguerra, con la matriz de la Revoluci贸n Industrial potenciada, el modelo promocion贸 el hiperconsumo y con ello la explotaci贸n indetenible de los recursos naturales, subrayando la tendencia a deglutir el capital natural del planeta. Su contracara hist贸rica, el socialismo sovi茅tico, no le fue en saga.

Mientras el capitalismo era intr铆nsecamente depredatorio de la naturaleza, los te贸ricos sovi茅ticos, amparados en que su accionar era ineluctablemente favorable a los intereses del pueblo, proclamaban ins贸litamente que hab铆a que 鈥渞econstruir鈥 a la naturaleza y 鈥渃ambiar la geograf铆a鈥 para ponerla al servicio de la humanidad. Los desastres est谩n a la vista.

Ambos sistemas, con la herencia victoriosa del capitalismo, compart铆an la idea de que el progreso se obtiene a partir de sojuzgar a la naturaleza, de servirse de ella, de considerarla apenas como el reservorio de los recursos que el hombre captura para su beneficio. En los hechos, la propia definici贸n de recurso natural que impuso la econom铆a da cuenta de su sesgo conceptual: son los elementos de la naturaleza que el ser humano utiliza para garantizar su bienestar y desarrollo. El resto, de acuerdo con esa mirada, carece de importancia.

Bienvenidos al siglo XXI

La irrupci贸n de la pandemia, m谩s por su magnitud que por su esencia, impone la revisi贸n del v铆nculo entre la sociedad y el medio natural. Un v铆nculo que, aun cuando su enunciaci贸n parezca abstracta o lejana, es el que define los pilares del modelo de explotaci贸n de los recursos y su posterior consumo. Aquel piso 茅tico que enunciaba Lacan cuando desafiaba a sus contempor谩neos a ser coherentes con 鈥渆l horizonte de la 茅poca鈥, no es igual en el siglo XX que en el siglo XXI. En el siglo XX, el progreso se med铆a en toneladas de hormig贸n, en hectolitros de plaguicidas volcados sobre los campos, en cantidad de megarepresas hidroel茅ctricas y r铆os rectificados, en volumen de basura producida en ciudades con habitantes que cada vez consumen m谩s cosas superfluas.

No sabemos todav铆a c贸mo ser谩 definido el progreso en el siglo XXI. Pero s铆 ya podemos intuir con alto grado de certeza que no ser谩 a trav茅s de proyectos que deriven en m谩s hect谩reas de bosques arrasadas, en n煤mero de especies desaparecidas o en humo que sale de las chimeneas de las f谩bricas. En este nuevo contexto, el Riachuelo -otrora un s铆ntoma de la pujanza industrial- antes que una aberraci贸n ambiental es un anacronismo.

Soy consciente de que muy probablemente ser茅 empujado al plantel de los ecologistas irredentos que no comprenden que el crecimiento necesita divisas y las divisas necesitan exportaciones y las exportaciones necesitan de recursos naturales, renovables o no, pero siempre destinados a ser extra铆dos a c贸mo d茅 lugar (por supuesto, la correcci贸n pol铆tica moderna a帽adir谩 que esa explotaci贸n ser谩 鈥渟ustentable鈥 -sin identificar su significado- y que deber谩 tener valor agregado local).

Solo dir茅 lo siguiente:

Se acepte o no, la humanidad hoy transita una era cuyas relaciones est谩n determinadas por un modelo insustentable, sin futuro dentro de los l铆mites tangibles de este planeta. La 茅tica de la 茅poca, asimismo, impone una transici贸n entre un mundo viejo, de valores arcaicos, antropocentrista, que fundamenta una estructura capitalista irreconciliable con cualquier definici贸n de sustentabilidad, y otro que no conocemos, aunque imaginamos, m谩s sustentable, m谩s 鈥渁sociado鈥 a la naturaleza y, de ser posible, igual de productivo. Y ante la obvia y descalificadora pregunta acerca de cu谩l ser铆a el sistema que respete esas premisas y al mismo tiempo satisfaga las necesidades econ贸micas de la sociedad, la respuesta es: no s茅. Seguramente nadie lo sabe con certeza, porque las sociedades van dise帽ando sus nuevos sistemas a medida que los van descubriendo. No sabemos c贸mo ser谩 el modelo que reemplace a 茅ste, pero estamos obligados a encontrarlo.

El siglo XX termin贸 el 11 de marzo de 2020, en el mismo momento en el que la Organizaci贸n Mundial de la Salud catalog贸 al covid-19 como pandemia. 驴Entramos ya en el siglo XXI?

Notas:

1. www.pdnr.fundacionambienteymedio.org

2. Capital Intelectual, 2021

Sergio Federovisky. Bi贸logo, periodista ambiental, actual viceministro de Ambiente de Argentina, autor del documental Punto de no retorno.

漏 Le Monde diplomatique, edici贸n Cono Sur

Fuente: https://www.eldiplo.org/notas-web/la-pandemia-comienzo-del-siglo-xxi/

Enlace relacionado Rebeli贸n.org 11/06/2021.




Fuente: Sasmadrid.org