July 31, 2021
De parte de SAS Madrid
230 puntos de vista


Las consecuencias sanitarias de la pandemia mundial por el virus SARS-CoV-2 son muy diversas y van mucho m谩s all谩 de los efectos directos de la COVID-19 y de los confinamientos y restricciones aplicados para contener las muertes y evitar el colapso de los servicios sanitarios. As铆, la atenci贸n m茅dica del resto de enfermedades se ha resentido considerablemente, las listas de espera quir煤rgicas se han incrementado y la incidencia de trastornos mentales ha experimentado un ascenso notable. Adem谩s de estos efectos negativos f谩ciles de detectar, la crisis sanitaria global por la COVID-19 ha complicado a煤n m谩s la lucha contra una ‘pandemia’ silenciosa e inexorable que se lleva gestando desde hace casi un siglo: el incremento de las resistencias de las bacterias a los tratamientos antibi贸ticos.

En la actualidad, alrededor de 700.000 personas mueren cada a帽o por infecciones causadas por superbacterias resistentes a antibi贸ticos y el pron贸stico de nuestra lucha contra ellas no es, por ahora, especialmente prometedor. La OMS estima que, de seguir la tendencia actual, para 2050 las resistencias a antibi贸ticos podr铆an ser la principal causa de muerte en el mundo, con alrededor de 10 millones de fallecidos cada a帽o por esta causa. Por eso, esta instituci贸n considera que las resistencias a antibi贸ticos est谩n entre las 10 mayores amenazas para la humanidad. No es para menos: un potencial futuro postantibi贸tico pondr铆a patas arriba nuestra esperanza de vida. Ser铆a volver a un pasado en el que sufrir una infecci贸n en una herida en la piel o en una muela volviera a ser un riesgo mortal por la inutilidad de los antibi贸ticos.

Todo parece indicar que la pandemia de COVID-19 nos ha dejado en una situaci贸n a煤n m谩s vulnerable frente a estos diminutos microorganismos que, por mutaciones al azar y la selecci贸n natural, consiguen superar poco a poco nuestras mejores armas frente a ellos. 驴C贸mo es posible que una crisis sanitaria global causada por un virus empeore a煤n m谩s la amenaza de las resistencias a antibi贸ticos en el futuro? Son dos los factores principales que han contribuido a ello: la sobreutilizaci贸n de antibi贸ticos por miedo a coinfecciones bacterianas y el uso indiscriminado de antibi贸ticos motivado por la desesperaci贸n y una evidencia cient铆fica controvertida y d茅bil.

Al comienzo de la pandemia, algunos peque帽os estudios suger铆an que la azitromicina pod铆a ser 煤til para el tratamiento de la COVID-19, por su supuesto efecto antiviral. La azitromicina es, adem谩s, un antibi贸tico de amplio espectro (煤til para bacterias muy diferentes) que se encuentra en el grupo de los macr贸lidos. La urgencia y la desesperaci贸n por tratar a los pacientes afectados por el coronavirus motiv贸 el empleo masivo de la azitromicina en multitud de lugares del mundo, aunque su respaldo cient铆fico era muy d茅bil.

Recurso ante pacientes graves

Este antibi贸tico se utiliz贸 con mucha frecuencia en los pacientes m谩s graves, en el hospital. Espa帽a no fue una excepci贸n: hasta el 30 de abril de 2020, m谩s del 60% de los pacientes con COVID-19 hospitalizados en nuestro pa铆s hab铆an recibido azitromicina. Sin embargo, el uso de este medicamento fue mucho m谩s all谩: tambi茅n se us贸 con mucha frecuencia en pacientes m谩s leves, fuera del hospital, como una posible opci贸n para evitar la evoluci贸n de la enfermedad a una forma m谩s grave.

Los grandes y rigurosos ensayos cl铆nicos (como el estudio RECOVERY) mostraron, varios meses despu茅s, una dura realidad: el uso indiscriminado de azitromicina no hab铆a servido para absolutamente nada en los pacientes con COVID-19. Ni serv铆a para mejorar la evoluci贸n de la enfermedad ni para prevenirla, ni tampoco para reducir las muertes. Para una gran diversidad de bacterias por el planeta, sin embargo, este comportamiento colectivo m茅dico a ciegas les hab铆a otorgado multitud de nuevas oportunidades para generar resistencias a este antibi贸tico y otros con similares mecanismos de acci贸n.

El uso en abundancia de azitromicina no fue la 煤nica metedura de pata m茅dica a favor de las bacterias. El miedo a que los pacientes hospitalizados con COVID-19 desarrollaran infecciones bacterianas que complicaran su situaci贸n (con sepsis, neumon铆as…), junto con la dificultad para distinguir infecci贸n bacteriana de la infecci贸n por el coronavirus, llev贸 tambi茅n a una utilizaci贸n excesiva de diversos antibi贸ticos dentro del amplio grupo de betalact谩micos a lo largo del mundo. En Espa帽a, hasta finales de abril de 2020, casi el 74% de los pacientes hospitalizados hab铆a recibido antibi贸ticos de este tipo. En Estados Unidos, m谩s de la mitad de los hospitalizados por COVID-19 recibieron antibi贸ticos durante los seis primeros meses de la pandemia. Todo apunta a que en el 96% de los casos se administraban estos f谩rmacos antes de que se confirmara la infecci贸n bacteriana.

No hab铆a justificaci贸n

驴Estaba justificado un uso tan extendido de estos f谩rmacos para evitar coinfecciones bacterianas en los pacientes COVID-19? En absoluto. Varios estudios cl铆nicos detectaron que menos del 15% de estos pacientes hospitalizados y menos del 32% de los ingresados en las UCI llegaban a desarrollar coinfecciones bacterianas. En otras palabras, la mayor parte de los antibi贸ticos empleados en personas afectadas por la COVID-19 se administraron a pacientes que no los necesitaban.

Un art铆culo publicado en la revista m茅dica The British Medical Journal en noviembre de 2020 alertaba que la desinformaci贸n sobre c贸mo tratar la COVID-19 y la idealizaci贸n del efecto de los antibi贸ticos para esta enfermedad hab铆an contribuido a al abuso de antibi贸ticos y que esto, a su vez, pod铆a explicar por qu茅 se estaba observando un 10% de aumento de resistencias a varios tipos de antibi贸ticos en una misma instituci贸n, comparados con el a帽o 2019.

Sin embargo, no fue solo la desinformaci贸n lo que llev贸 a un abuso de antibi贸ticos. La falta de informaci贸n en los momentos iniciales de la pandemia tambi茅n fue clave. Christine Kubin, farmac茅utica cl铆nica experta en uso racional de antibi贸ticos, explicaba a Medscape las grandes dificultades para distinguir COVID-19 de infecci贸n bacteriana. “Era muy dif铆cil para nosotros, con la escasez de informaci贸n, reducir el uso de antibi贸ticos desde la perspectiva de estos pacientes, que estaban cr铆ticamente enfermos. Ten铆an muchos marcadores de inflamaci贸n que usamos para relacionarlos con infecciones, pero, en realidad, era parte de la COVID-19 y parte del s铆ndrome hiperinflamatorio, as铆 que era muy dif铆cil para nosotros diferenciar infecciones bacterianas de v铆ricas”, dec铆a.

Los Centros para el Control de Enfermedades de EEUU (CDC) avisaron en septiembre de 2020 de que la COVID-19 creaba una “tormenta perfecta” para la aparici贸n de infecciones resistentes a antibi贸ticos en el 谩mbito sanitario: estancias de larga duraci贸n, uso de antibi贸ticos, muchos pacientes enfermos, hacinamiento, problemas para controlar las infecciones… De hecho, el CDC ya ha empezado a detectar una mayor frecuencia de resistencias a antibi贸ticos entre los pacientes COVID-19, especialmente entre aquellos que fueron hospitalizados. Sin embargo, ser谩n necesarios m谩s estudios y m谩s tiempo para que podamos comprender mejor c贸mo la pandemia de COVID-19 ha complicado nuestra larga lucha contra las superbacterias.

Enlace relacionado ElDiario.es (30/07/2021).




Fuente: Sasmadrid.org