December 30, 2020
De parte de Antagonismo
1,037 puntos de vista

Extra铆do del bolet铆n Contra la Contra #4

La palabra m谩gica 鈥渟eguridad鈥 se impone frente al delincuente como ante el terrorista y el virus, y la crisis sanitaria muestra hasta qu茅 punto el Estado obtiene nuestra sumisi贸n en nombre de la salud.

Gilles Dauv茅

En la sociedad del Capital los discursos que se nos presentan como 鈥渧erdades鈥 son expresados por diferentes portavoces de la clase en el poder, desde los medios masivos tradicionales hasta los supuestos medios alternativos, junto al sin n煤mero de redes sociales digitales. De este modo, el discurso informativo que nos advierte desde principios del 2020 acerca de la pandemia del Covid-19 evidencia que la informaci贸n desde el poder se pretende inobjetable, a tal grado que no solo suscita consenso entre los organismos de la burgues铆a, sino que 茅sta es a煤n reforzada a trav茅s de la opini贸n p煤blica de las redes sociales y hasta de los supuestos medios disidentes.

La cuesti贸n no es si la enfermedad es altamente infecciosa o si se deben seguir medidas de protecci贸n y cuidado o no. Es obvio que estamos frente a un virus que se propaga r谩pido y que en una minor铆a de personas infectadas causa la muerte. Aqu铆 el problema es que el conjunto de informaci贸n es tergiversado e instrumentalizado para validar cualquier acci贸n del Estado capitalista. Desde encerrar obligatoriamente a una poblaci贸n, matar a personas que tuvieron el infortunio de salir durante un toque de queda, justificar el hecho de que los individuos deben aislarse de sus seres queridos o recluirse sin tener qu茅 comer; porque aqu铆, como en muchos lados sobre el planeta 鈥渃ada uno se rasca con sus propias u帽as鈥.

Desde que se expandi贸 el virus por el mundo, los noticieros no hicieron otra cosa que bombardearnos con noticias de los miles de muertos, notas sobre hospitales a reventar de pacientes, ahondando en supuestos tan contradictorios que al d铆a de hoy s贸lo causan estupor, m谩s una cantidad de informaci贸n improbable, confusa y sesgada venida de los 鈥渆xpertos鈥. Todo ello con un claro objetivo de perturbarnos para de este modo aceptar guardarnos en confinamiento. Sin cuestionar un 谩pice esta jodida situaci贸n. Sin importar que en nombre de la 鈥渟alud p煤blica鈥 nos han quebrado la salud mental, y a lo sumo, han hecho cada vez m谩s dif铆cil la sobrevivencia del d铆a a d铆a.

La santa 鈥渧erdad鈥

Anteriormente cuando se nos quer铆a hacer creer en algo, imponernos la fe o someternos al designio de un amo era necesario la biblia en la mano y la espada en la otra, hoy no han cambiado tanto las cosas, solo se ha cambiado la biblia por el argumento 鈥渃ient铆fico鈥 en boga, sin faltar el garrote y el fusil cuando 茅ste no basta. Hoy d铆a la visi贸n positivista recalcitrante que antepone la nueva fe 鈥渃ient铆fica鈥 intenta hacernos creer que fuera de sus verdades (temporales y transitorias) no hay m谩s verdad, y cualquier otra especie de interpretaci贸n o an谩lisis que no est茅 certificado por los institutos o no haya sido validado en los 鈥減apers鈥 cient铆ficos carece de valor y debe descartarse a la primera.

驴Acaso el pensamiento cient铆fico o, mejor dicho, lo que han validado las instituciones burguesas y puesto ese sello, deber铆a ser la base para regir, controlar y gestionar nuestras vidas, como si fu茅semos sujetos de un experimento, sin m谩s, simples ratones con los que se ejecuta el disciplinamiento social, el control y los diferentes proyectos de dominaci贸n sobre nosotros?

Entonces, 驴Por qu茅 deber铆amos creer que los designios sanitarios del capital ahora son neutrales si parten de una concepci贸n burguesa de lo que es la higiene, la sanidad y la salud del cuerpo humano?; 驴Desde cu谩ndo la OMS, la instituci贸n de la ciencia, los hospitales y la industria farmac茅utica son los aliados de la humanidad?

En este sentido es necesario entender que la situaci贸n actual es una continuaci贸n de lo que comenz贸 en los or铆genes del Capital: separar al ser humano de su propio cuerpo y de su ser colectivo, neg谩ndole la subsistencia primero, y luego, neg谩ndole el control de s铆 mismo; es decir, creando instituciones para domesticar su salud f铆sica y mental, para desarrollar en nosotros la dependencia a los 贸rganos de poder, como si fu茅semos becerros necesitados del pastor que nos lleve a pastar. Bajo la dictadura del Capital, nuestros cuerpos no nos pertenecen.

Bendito sea el control social

El mejor ejemplo de manejo de la crisis del coronavirus es el que se desarroll贸 en varios pa铆ses de oriente, en especial China, teniendo como excusa la enfermedad, se dio rienda suelta al aparato represivo y de vigilancia que desde hace a帽os se ha perfeccionado en aquel pa铆s; primero para ocultar el desarrollo de la enfermedad y despu茅s para 鈥渃ontenerla鈥, haciendo 茅nfasis en tratar como delincuentes a toda la poblaci贸n, someti茅ndola a cuarentena extrema, toques de queda y controles suig茅neris, como en los existentes en las pel铆culas de ciencia ficci贸n.

Si no fuera eso ya catastr贸fico, lo peor de todo es que la opini贸n p煤blica mundial no tard贸 en aplaudir dichas medidas y ponerlas como ejemplo de contenci贸n de la pandemia. Exacto, los aplaudidores descerebrados ocultan los arrestos pol铆ticos, asesinatos y el maquillaje de cifras por parte de aquel pa铆s, adem谩s del ocultamiento de informaci贸n y el lavado de geta de las instituciones represivas.

Si bien esas medidas de contenci贸n fueron consideradas un tanto 鈥渆xtremas鈥 por las democracias occidentales, esto no fue impedimento para su implementaci贸n en varios pa铆ses del globo, desarrollando el doble discurso del polic铆a bueno y malo: 鈥渘o actuamos con tanta represi贸n como en China, por eso si茅ntete afortunado y qu茅date en casa鈥 o te multamos o encarcelamos鈥 (o asesinamos, falto decir).

La 鈥渕ea culpa鈥 del proletariado mundial

Por otro lado, la f贸rmula m谩s f谩cil de la contenci贸n y que ha sido probada cantidad de veces es redirigir la culpa al proletariado, ya sea que se diga que la extensi贸n de esta crisis es por su falta de compromiso por salir de sus casas y no acatar la normalidad en pandemia, o por no ser lo suficientemente cauteloso, responsable y civilista al no ponerse un cubrebocas las 24 horas del d铆a.

Al final de cuentas, el alarmismo reaccionario en las redes sociales se ha volcado en culpar y se帽alar al vecino que sale de su casa u organiza fiestas, a la persona que no usa un trapo en la boca o a los que se aglomeran en los mercados a comprar sus insumos. Como si este hecho fuera el centro del problema, dejando de lado que la responsabilidad de esta situaci贸n y la forma en qu茅 se obliga a la gente a relacionarse es gracias a la estructuraci贸n del Capital, y no depende de la elecci贸n de ning煤n individuo, ni grupo social.

Ahora bien, debe quedar claro que muy a pesar de la idealizaci贸n de la contenci贸n y de la idiota creencia de que las medidas sanitarias son las f贸rmulas m谩gicas que nos van a salvar la vida, la realidad de la circulaci贸n mercantil y las relaciones capitalistas hacen imposible mantenerse a resguardo de cualquier virus o enfermedad. A煤n m谩s, si bien la infecci贸n de cualquier virus no es un hecho excepcional, sino la consecuencia del desarrollo de la vida org谩nica en la tierra, no debemos descartar que la generaci贸n de pat贸genos y su extensi贸n est谩n estrechamente relacionados al modo de producci贸n. La devastaci贸n de la tierra sumado al continuo deterioro de la vida de los proletarios m谩s la din谩mica de circulaci贸n de capital son el caldo de cultivo de las enfermedades que se expanden por el mundo desde hace ya varios siglos.

Adem谩s, hay que remarcar que por m谩s que fuese 鈥渘uestro deseo鈥 el quedarnos aislados en casa, el proletariado no tiene la vida garantizada, es obligado a venderse como mercanc铆a, y a circular como tal en el espacio p煤blico. Est谩 obligado a hacer su consumo de productos en los lugares donde se los vendan a menos costo, aunque estos espacios est茅n abarrotados, est谩 supeditado a realizar trayectos en transporte p煤blico, porque no tiene de otra, y lo peor de todo, nadie tiene la capacidad de soportar el aislamiento de forma sana y los ejercicios y actividades que pretenden sustituir la actividad f铆sica y social de la poblaci贸n con alternativas virtuales tarde o temprano terminan en fracaso total.

La il贸gica l贸gica del capital

Hasta ahora cualquier an谩lisis que se haya hecho sobre la pandemia solo ha recalcado cifras, muertos, pol铆ticas p煤blicas, medidas de control y alarmismo a m谩s no poder. En ning煤n momento, desde hace varios meses, ha habido alguna voz de peso que hable sobre la relaci贸n de esta crisis sanitaria con la estructuraci贸n pol铆tica y social dentro de la econom铆a del Capital. Y es obvio que nunca va a ocurrir. En este, como en tantos otros temas, los propagandistas del orden burgu茅s se lavar谩n las manos y dir谩n que 鈥渓a culpa no es del sistema, sino de la gente鈥.

Ahora bien, 驴c贸mo es que desde el capitalismo se ha respondido a esta calamidad m谩s all谩 de las glorificadas medidas de control social, m谩s all谩 de las cuarentenas, de los cubrebocas y las botellas desinfectantes? Bien, pues tristemente no se ha hecho nada significante, y si se cree que medidas desesperadas (y a la vez a帽oradas) como una vacuna son la soluci贸n a este problema, estamos seguros de que muchos m谩s morir谩n esperando su vacuna, y que de hecho est谩 ni siquiera garantizar谩 el retorno a la 鈥渘ormalidad鈥, ni mejorar谩 un 谩pice las ya de por s铆 jodidas condiciones de existencia de la mayor铆a de la poblaci贸n mundial.

En el terreno de la econom铆a (del capital) se pensar铆a que ha sido un a帽o catastr贸fico para el mercado, la industria y las finanzas. As铆 es como lo expresan los noticieros y otros merolicos. Sin embargo, las cifras actuales revelan que la producci贸n de materias primas ha tenido un aumento hist贸rico, los trabajadores de la industria est谩n prolongando sus horarios de trabajo, as铆 como los empleados de telecomunicaciones, farmac茅uticas y otros sectores. Algo que a simple vista parece contradecir las intenciones de los gobiernos de 鈥渜uedarse en casa鈥, cuando ha sido todo lo contrario para los trabajadores en general.

La cantidad de ganancias ha sido lo mejor que le ha ocurrido al Capital durante las 煤ltimas fechas, contrario a lo que la 鈥渓贸gica鈥 dir铆a, en esta pandemia quienes han quebrado no son los grandes conglomerados empresariales, sino solo los proletarios que viven al d铆a y los peque帽os comerciantes que ten铆an su fe puesta en el caprichoso dios de los negocios.

Pero ser铆a reduccionista decir que todos los sectores de la producci贸n y los servicios han tenido un repunte, en esta crisis como en tantas otras ha habido sectores afectados, como por ejemplo las tiendas departamentales, los bares, gimnasios y comercios que dependen del servicio directo a clientes. Pero como bien sabemos, en la econom铆a capitalista, mientras unos se derrumban otros se levantan omnipotentes en el escenario mundial.

As铆 mismo, es evidente que dichos acontecimientos son los signos de un nuevo reseteo econ贸mico o reestructuraci贸n. Algo que podemos constatar si tomamos como base los periodos de crisis y decadencia de la econom铆a capitalista de finales del siglo XIX y principios del XX. Confirmando que solo la din谩mica de guerra para reventar fuerzas productivas, siendo remplazadas por otras, posibilit贸 la reconfiguraci贸n de la producci贸n y la valorizaci贸n de mercanc铆as, brind谩ndole nueva vida al cad谩ver de la econom铆a mundial.

Antagonismo y debilidades del proletariado

Algo curioso que viene desarroll谩ndose en la 煤ltima d茅cada es la influencia medi谩tica que ejercen los grupos de fundamentalistas cristianos, conservadores y neonazis que han multiplicado su ret贸rica conspiracionista seudo cr铆tica. Dando la apariencia de que esas minor铆as rid铆culas son la 鈥渙posici贸n鈥 al orden establecido.

Bien sabemos que esos discursos est谩n plagados de fantas铆as retorcidas donde villanos como los Bildenberg, Soros y los Rockefeller se enfrentan a sus pr铆ncipes azules como Trump, los cristianos blancos, y hasta 隆el gobierno ruso! M谩s all谩 de sus delirios, debemos comprender que estos grupos y su propaganda es m谩s que nada otra forma de expandir la confusi贸n entre nuestra clase.

Su supuesto discurso cr铆tico es s贸lo una conveniencia, su cr铆tica al 鈥渘uevo orden mundial鈥 solo se limita a se帽alar a los burgueses del 鈥渁la liberal鈥, dejando como unos santos a los burgueses conservadores y retrogradas. No est谩 de m谩s decir que estos sujetos en la pandemia son protagonistas del negacionismo, y han ido m谩s all谩 pretendiendo jugar el papel de ciudadanos 鈥渞ebeldes鈥 por la libertad. S铆, por la libertad de reabrir sus negocios y sus centros de esparcimiento para regresar a su normalidad anterior.

Y como era de esperarse, la respuesta a este tipo de contestaci贸n conservadora vino de parte de la ciudadan铆a, igual de conservadora, pero sumida en la dependencia del discurso oficial. Lo cual ha jugado un papel extraordinario en el 谩mbito de las posibilidades de superar esta situaci贸n; pues si te enfrentas al discurso y la raz贸n dominante no eres m谩s que un 鈥渃onspiranoico鈥, para as铆 hundirte en el pantano del discurso oficial y validar las medidas de represi贸n, la inmovilidad de la lucha proletaria y la aceptaci贸n de las condiciones de miseria existentes.

Cabe mencionar que incluso muchos compa帽eros que se autoproclaman antagonistas, anarquistas y cr铆ticos al Capital, fueron presas en un comienzo del terrorismo medi谩tico que, a inicios de este a帽o, present贸 al virus y la pandemia como los 鈥渕onstruos enemigos de la humanidad鈥, calando psicol贸gicamente y reforzando la atmosfera de miedo, incertidumbre y terror.  Result贸 una iron铆a que, tras a帽os de pr茅dica anti-estatal ahora se secundaba el discurso y accionar del Estado, exhortando tambi茅n a 鈥渜uedarnos en casa鈥 y cerrar filas para obedecer las medidas sanitarias dictadas por la OMS.

La cuesti贸n ante este hecho no es enfrascarnos en un burdo juego de ver qui茅n es m谩s ultra o m谩s 鈥渞adical鈥 ante el problema. De lo que se trata es entender que si una teor铆a (en este caso, una teor铆a radical adversa al Estado y al Capital) debe ser desechada al primer obst谩culo que pone la realidad, entonces no sirve.

Sabemos que la velocidad con que avanz贸 el actual proceso no ha tenido precedentes desde hace d茅cadas, por lo que se hizo imposible digerirlo y entenderlo en lo inmediato. No obstante, nuestra percepci贸n nunca puede partir de la raz贸n ni de la l贸gica de nuestro enemigo de clase. A estas alturas donde son m谩s visibles las contradicciones y falacias del Capital y su pandemia, ya no hay justificaci贸n en un repliegue y consenso a la dictadura sanitaria que impuso el capital.

Sobre la lucha proletaria en tiempos de contenci贸n

Como ya se ha remarcado, la situaci贸n de la pandemia ha significado un deterioro de las condiciones de vida del proletariado, ya sea que por un lado haya sectores obligados a aumentar su jornada de explotaci贸n, as铆 como del otro lado muchos proletarios hayan terminado en la cola del paro.

A esto se suma que el mismo trabajo a distancia o la escuela virtual tambi茅n han reforzado el hecho de que solo unos cuantos tienen la posibilidad de adaptarse a los bruscos cambios que se implementan bajo este modo de producci贸n. Sin embargo, ni siquiera quienes cuentan con las herramientas necesarias para cumplir con los designios del tele-trabajo o la tele-educaci贸n se han salvado del deterioro f铆sico y mental que esto ha ocasionado. Y no es que reivindiquemos el trabajo y la educaci贸n de la 鈥渧ieja normalidad鈥, sino que hacemos hincapi茅 en el aumento de la moral del autosacrificio hasta reventar.

Pero contrario a lo que se pensar铆a esto tambi茅n ha desembocado que grupos proletarios, con todo y la cuarentena encima, tomen las calles y se desplieguen frente a las fuerzas del orden, no porque 鈥渞egrese la normalidad鈥 sino por el hambre y la vida de mierda a la que nos tienen sometidos desde mucho antes de la pandemia. La enfermedad ha intensificado las revueltas en respuesta a los asesinatos de la polic铆a en las calles o por los controles abusivos que impiden que siquiera se pueda obtener unas monedas para la sobrevivencia, dispar谩ndose el racismo y la misoginia estructural. Teniendo claro que habiendo o no pandemia, nuestras vidas est谩n marcadas por la violencia de un orden asesino e inhumano.

Ante este clima de crispaci贸n, donde nuestra clase se alza contra sus enemigos de siempre, a煤n con todas las medidas de sometimiento 鈥渧oluntario鈥, pregonar el 鈥渜u茅date en casa鈥 es contribuir a reforzar este desastre amorfo y contradictorio gestionado por la clase dominante, porque incluso va m谩s all谩 de consensuar el poder militar y control social que ejerce el Estado. Es aceptar toda la estupidez e ignorancia a la que estamos siendo sometidos, conllevando a  volvernos un pan贸ptico delator, ciudadanos paranoicos defensores de la pulcritud y la pureza donde cualquier persona conocida o desconocida funge como enemigo por ser un posible agente infeccioso鈥 en suma su pandemia nos advierte que 鈥渢odos son el enemigo鈥. El 鈥淨u茅date en casa鈥 es negar la responsabilidad del 煤nico y verdadero culpable que es el Capital y su Estado. Es de hecho, reforzar la atomizaci贸n y el aislamiento, un s谩lvese quien pueda desde la individualidad, para que con el encierro permanezcamos pasivos y expectantes, aterrados y castrados en cuerpo y mente.

Es importante y necesario hacer desde ya, una ruptura con la raz贸n dominante, para avanzar y reconstruir la lucha en comunidad, misma que ha sido mermada por este proceso.  El Capital no caer谩 por s铆 solo y retroceder en los momentos de mayor necesidad es sin贸nimo de aceptar que no hay m谩s esperanza que la que nos quieran otorgar nuestros enemigos. Y m谩s all谩 de las vac铆as discusiones sobre c贸mo ser铆a 贸ptimo gestionar esta miseria, de nuestra parte negarnos a aceptar las supuestas alternativas y preferir plantear la respuesta a esto secundando los brotes de rabia donde se presenten, promoviendo la conjunci贸n aut贸noma de clase, luchando sin hacer concesiones. Se帽alando que debemos permanecer en la perspectiva de revoluci贸n social mundial para acabar de una vez por todas con esta infamia asistida.




Fuente: Antagonismorp.wordpress.com