November 30, 2021
De parte de Indymedia Argentina
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La variante 脫micron agudiza la crisis sanitaria.

Manifestantes inician un fuego en una protesta ante las restricciones sanitarias en Bruselas el pasado 21 de noviembre. Foto: Hatim Kaghat, Belga Photo.

Por Sergio Ferrari.

Vacunados vs. antivacunas

Europa, nuevamente epicentro mundial de la pandemia, no disimula su creciente preocupaci贸n. El aumento en flecha de contagios y de la protesta social, marca ya la cotidianeidad de un continente que podr铆a pagar, en los pr贸ximos cuatro meses, el pesado costo de 700.000 muertes adicionales seg煤n la Organizaci贸n Mundial de la Salud. La presencia confirmada en suelo europeo, a partir del viernes 26 de noviembre, de la variante 脫micron agrava a煤n m谩s la ya preocupante prognosis.

Cifra impresionante barajada por la Oficina Regional de la Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS). De mantenerse la actual tendencia de infecciones, 25 pa铆ses de la regi贸n sanitaria europea 鈥 que incluye a 53 naciones de este continente y de Asia Central 鈥損odr铆an carecer de suficientes camas en los hospitales en los pr贸ximos meses. Seg煤n las mismas estimaciones, las unidades de cuidados intensivos de 49 de estos pa铆ses corren el riesgo de atravesar una situaci贸n de estr茅s alto o, incluso, extremo, entre diciembre de este a帽o y marzo de 2022.

Si bien a mediados de noviembre casi el 70% de la poblaci贸n de la Uni贸n Europea y del Espacio Econ贸mico Europeo hab铆a recibido al menos una dosis de la vacuna anti- COVID 19, las desigualdades son significativas. Bulgaria, con la tasa m谩s baja, llegaba al 25% de su poblaci贸n con la pauta completa, en tanto Rumania y Croacia oscilaban en el 45% y Eslovenia, Rep煤blica Checa y Polonia no alcanzaban el 60%. Fuera de la Uni贸n Europea, Rusia, contabiliza apenas a fines de noviembre un 37% de su poblaci贸n vacunada con las dos dosis.

A este panorama de por s铆 incierto y con la quinta ola que vuelve a inundar el continente, la variante 鈥渟udafricana鈥, denominada 脫micron, agrega un factor de desconcierto e incertidumbre. Poco se conoce, en realidad, a nivel cient铆fico, sobre la misma. Aunque la misma OMS anticipa que debido a la cantidad de mutaciones que contiene, su posible impacto 鈥 reinfecciones y eventual menor efecto de las actuales vacunas, todo a verificar 鈥 la convierten en una variante 鈥減reocupante.

La ca铆da de los valores de las bolsas de valores, el cierre de fronteras internacionales e incluso, intraeuropeas, son se帽ales significativas de la perplejidad que crea la nueva variante en este ya enrarecido ambiente pand茅mico.

Aumento en flecha

La quinta y nueva ola pand茅mica en el Viejo Mundo parece ser imparable. Situaci贸n que llev贸 a Hans Kluge, director de la OMS-Europa, a enfatizar en las 煤ltimas horas que para vivir con este virus y seguir con nuestra vida diaria necesitamos un enfoque que vaya m谩s all谩 de la vacuna. 鈥淓so significa recibir las dosis est谩ndar y una de refuerzo si es ofrecida, pero tambi茅n incorporar medidas preventivas en nuestras rutinas鈥. En la evaluaci贸n del organismo onusiano, solo la vacuna no da respuesta a este recrudecimiento y es imprescindible reinstaurar masivamente la distancia social, la higiene de manos y la generalizaci贸n de la mascarilla, usos que en diversos pa铆ses se fueron diluyendo de a poco.

B茅lgica registr贸 un aumento de 64 % de casos la 煤ltima semana de noviembre en relaci贸n a dos semanas atr谩s, en tanto las hospitalizaciones incrementaron un 54% y los decesos un 44%. En Francia, el 23 de noviembre, el Ministerio de Educaci贸n daba cuenta de 6.000 clases cerradas debido al COVID, 2.000 m谩s que la semana precedente. En el pico de la ola de abril del a帽o pasado se lleg贸 a contabilizar 11.000 clases confinadas.

En Alemania, donde las autoridades debaten sobre la opci贸n de establecer la obligatoriedad de la vacuna 鈥 por ahora solo el 68% cuenta con las dos dosis鈥, se registraron casi 45.000 nuevos casos el 27 de noviembre. Para se帽alar la complejidad de la situaci贸n, el ministro de Salud lanz贸 el t茅trico eslogan: al terminar el invierno (es decir para marzo 2022) estaremos 鈥渧acunados, curados o muertos鈥.

Con menos del 70% de vacunados, Austria, que super贸 los 11.000 casos el 26 de noviembre, hab铆a dado un paso desafiante el lunes 22 de noviembre: decret贸 un nuevo confinamiento general hasta el 13 de diciembre con la excepci贸n de los establecimientos escolares. En paralelo, anticip贸 la obligatoriedad por ley de la vacuna anti-COVD a partir de febrero del a帽o pr贸ximo.

Suiza 鈥 con una poblaci贸n de 8,6 millones de personas 鈥 registr贸 8.033 nuevos casos el 煤ltimo mi茅rcoles viernes de noviembre. Los mayores de 12 a帽os 铆ntegramente vacunados llegan al 74.37%, cifra considerada insuficiente por las autoridades. Sin embargo, estudios que se realizan en algunos cantones indican niveles mucho m谩s altos de seroprevalencia, es decir con presencia de anticuerpos. Este dato positivo anticipa que, si bien el sistema hospitalario puede tensarse en los pr贸ximos d铆as, no llegar铆a al nivel que debi贸 enfrentar a fines del a帽o pasado, en lo m谩s alto de la peor ola. Especialistas y epidemi贸logos subrayan el impacto muy positivo de la vacunaci贸n en tanto colch贸n protector de la poblaci贸n. Constatan que un alto porcentaje de las actuales hospitalizaciones y pacientes en cuidados intensivos son no-vacunados. Y certifican que el actual incremento explosivo de contagios en Suiza no se traduce por el momento en un crecimiento proporcionalmente alto de hospitalizaciones, entubaciones y decesos.

Los electores suizos se pronunciaron el domingo 28 de noviembre sobre una Ley COVID, ejercicio 煤nico en el continente. Por segunda vez en menos de seis meses aceptaron en las urnas con 62 % de votos a favor las medidas implementadas por el Gobierno durante la crisis sanitaria, sea a nivel de la ayuda financiera a desempleados, empresarios afectados y trabajadores independientes, como con respecto a las medidas pand茅micas restrictivas y la exigencia del pasaporte sanitario para poder participar en actividades p煤blicas masivas.

El enojo de algunos

Esta nueva ola pand茅mica y las restricciones adicionales que la acompa帽an provocaron, en la segunda quincena de noviembre, una efervescencia social significativa en varios pa铆ses del continente. Con manifestaciones, en algunos casos, como en los Pa铆ses Bajos y B茅lgica, particularmente violentas. Pero tambi茅n con protestas callejeras entre otros pa铆ses en Croacia, Italia, Francia y Suiza.

Las protestas cada vez m谩s concurridas y convocadas en paralelo en diversas ciudades del continente, aparecen como un nuevo fen贸meno social de cierto peso.

El movimiento que se opone a las normas anti-COVID, de identidad difusa y con una gran heterogeneidad interna, ha tomado fuerza y sale a la calle. Aunque los actores principales son grupos ligados a la derecha y a la extrema derecha, confluyen tambi茅n representantes de algunas formaciones de extrema izquierda, ecologistas y alternativas, as铆 como j贸venes descontentos de barrios urbanos perif茅ricos.

Dichos grupos cuestionan fundamentalmente el recorte de libertades que van de la mano de ciertas medidas anti pand茅micas. Algunos, aunque muy minoritarios, denuncian las ganancias multimillonarias de las principales transnacionales productoras de vacunas.

En apenas 18 meses, la crisis sanitaria europea y sus consecuencias econ贸micas, sociales, jur铆dicas e institucionales, provocan, tambi茅n, nuevos comportamientos pol铆ticos y dan pie a cuestionamientos ideol贸gicos de ciertos sectores de la poblaci贸n. Nace un nuevo tipo de protesta contra el Estado y contra las medidas 鈥渁utoritarias鈥 (a las que incluso califican de dictatoriales) y empieza a definirse un nuevo espacio social que podr铆a, en el futuro cercano, alimentar la base de las fuerzas pol铆ticas de derecha y ultraderecha que disputan electoralmente cuotas de poder institucional.

Daniel Steinvorth, corresponsal en Bruselas del prestigioso cotidiano suizo Neue Zurcher Zeitung, en un art铆culo del 24 de noviembre analizaba las manifestaciones en los Pa铆ses Bajos y relativizaba el contenido de las mismas. En su art铆culo, 鈥淟os que buscan la violencia siempre encuentran una excusa鈥 se interrogaba, 驴qu茅 expresa, en relaci贸n a la pol铆tica pand茅mica del Gobierno, la actitud de estos j贸venes violentos, que celebran el mot铆n como un acontecimiento? 鈥淏谩sicamente nada鈥, responde. 鈥淓n cualquier caso, no significa que las medidas para combatir el virus sean tan controvertidas que lleven a la sociedad a los extremos鈥, reflexiona.

Para Steinvorth, la protesta tiene que ver m谩s con un Estado social que se ha venido debilitando progresivamente que con la misma pandemia. Y recuerda que 鈥渓os populistas de derecha llevan muchos a帽os ganando popularidad. Ellos tambi茅n contribuyen a la disminuci贸n de la confianza en la pol铆tica鈥. Al mismo tiempo, recuerda, la delincuencia relacionada con las drogas y las bandas 鈥搎ue tambi茅n es consecuencia de una pol铆tica de integraci贸n fallida鈥 aumenta la tensi贸n social.

Y retrotrae su an谩lisis a las protestas de enero pasado en los Pa铆ses Bajos, en las cuales, delincuentes, militantes de extrema derecha, 鈥減ero tambi茅n grupos de j贸venes bastante normales y aburridos, muchos de ellos de origen inmigrante, se amotinaron durante el toque de queda produciendo los disturbios nocturnos鈥. Y concluye: 鈥渆sta situaci贸n inicial no ha cambiado diez meses despu茅s鈥.

Medios de prensa y analistas, en paralelo, se interrogan sobre la verdadera fuerza de estos sectores protestatarios. Y ponen sobre la mesa la pregunta clave de la sostenibilidad de su acci贸n violenta: 驴son expresiones coyunturales que se desinflar谩n luego de la crisis pand茅mica? O bien, por el contrario, constituyen nuevas expresiones de una forma diferente de concebir la participaci贸n social. Y representan el origen de algo distinto, diluido, heterog茅neo, pero marcadamente individualista y conservador, esencialmente anti Estado, que se consolidar谩 aun despu茅s de esta crisis sanitaria.

La denuncia global ciudadana

A partir del martes 30 de noviembre hubiera debido reunirse en Ginebra, Suiza, la Duod茅cima Conferencia Ministerial de la Organizaci贸n Mundial del Comercio, anulada a 煤ltima hora debido el pico pand茅mico. Esta instancia ministerial es el 贸rgano que toma las decisiones m谩s importantes de la OMC sobre todos los asuntos comprendidos en cualquiera de los Acuerdos Comerciales Multilaterales.

Unas 40 organizaciones solidarias de una decena de pa铆ses europeos y americanos convocan, de todas maneras, para el 30 a una movilizaci贸n frente a la sede del organismo rector del comercio mundial. El objetivo de la protesta: exigirle a la OMC que se levanten los derechos de propiedad intelectual y se facilite el acceso universal a la atenci贸n sanitaria, en particular, a las vacunas anti-COVID.

Las organizaciones convocantes sostienen que 10.000 personas mueren cada d铆a de COVID en el planeta. 鈥淢ientras que los pa铆ses ricos tienen acceso a los tratamientos, vacunas y diagn贸sticos contra el COVID, la mayor铆a de la poblaci贸n mundial, que vive en pa铆ses de ingresos bajos y medios, tiene poco o ning煤n acceso a ellos鈥.

Esto se debe a que los derechos de propiedad intelectual, incluidas las patentes, protegen los beneficios de las empresas farmac茅uticas. Las cuales, junto con los gobiernos de los pa铆ses ricos, se oponen a la eliminaci贸n de estos derechos en la OMC, es decir rechazan democratizar la producci贸n y acceso de las vacunas en todo el mundo.

El Llamado de Ginebra, elaborado por los promotores de la protesta, invita a movilizarse 鈥減ara gritar nuestro desacuerdo con esta pol铆tica de *apartheid* m茅dico y para exigir el levantamiento de los derechos de propiedad intelectual sobre las vacunas, los tratamientos y los diagn贸sticos COVID鈥. (https://nov30noprofitoncovid.com/espanol/)

A un a帽o y medio de comenzar a propagarse en Europa el coronavirus, la crisis sanitaria es ya mucho m谩s que una cuesti贸n sanitaria. La pandemia ha ido revolucionando comportamientos individuales, miradas colectivas y percepciones ideol贸gicas. Desata un debate de sociedad, desaf铆a a cada ciudadano a posicionarse con respecto al Estado y al Gobierno e interpela sobre los m茅todos para expresar consensos o diferencias sobre las nuevas normas vigentes. Silenciosamente, adem谩s, la sociedad europea, parece haberse ido fracturando con otro tipo de grieta social que desborda las contradicciones prepand茅micas, por un lado los vacunados y por otro los antivacunas.


Fuente: https://rebelion.org/la-pandemia-que-polariza-a-europa/




Fuente: Argentina.indymedia.org