March 1, 2021
De parte de SAS Madrid
308 puntos de vista


El mes de marzo de hace un año comenzó la expansión del virus y los confinamientos. Y, con ellos, también los eslóganes que decían que el “virus nos afecta a todos por igual” y “el virus no entiende de clases”. Un año después ha resultado ser falso. La pandemia sí entiende de clases. Las clases más pobres han sufrido mucho más el coronavirus. Hasta el punto de que el 20% más pobre de los habitantes de algunas grandes ciudades como Barcelona o Nueva York tienen entre 1,5 y 3 veces más riesgo de contagio, hospitalización y mortalidad. De hecho, ésa es la triple factura sanitaria que pagan las clases más pobres.

Primero, la incidencia

Ha habido más exposición en los oficios más precarios. El único con tasas de contagio más altas que las de los propios “sanitarios” es el de “limpiadores y celadores”. En España ha habido 130.091 contagiados entre los sanitarios. La Universidad de Oxford concluye que el personal de limpieza presenta tasas de contagio hasta un 11% superiores, lo que significa aquí a más de 144.000 personas.

Segundo, las hospitalizaciones

Ha habido más vulnerabilidad en las zonas más pobres. Según los datos del censo, por ejemplo, en Madrid, los habitantes de distritos confinados disponían de 27 metros por cabeza. Los no confinados, 42 metros per cápita para vivir, un 55% más. Las hospitalizaciones han sido mayores cuanto menor ha sido el tamaño de la vivienda.

Tercero, la mortalidad

Funcas concluye que según datos de la Agència de Salut Publica de Barcelona (2020), aquellos que viven en zonas correspondientes al quintil de renta más pobre han tenido 2,4 veces más incidencia de COVID-19 que los que viven en zonas de renta más alta.

Así que sí, la COVID entiende de clases. Los más pobres lo sufren más.

Esa factura no es solo sanitaria. Los más pobres son también los que más renta económoca han perdido. Pero la gran pagana de la COVID está siendo la clase media. Publicaba los datos Francisco Núñez. La clase media se erosiona. Los más pobres aumentan y mucho. Quienes se declaran pobres eran apenas un 7% el año pasado. Este año son el 8,7%. El mayor golpe se paga por abajo.

También hay cambios por arriba. Las rentas más altas y medio-altas antes representaban el 48% de los españoles, hoy son el 56%, según los datos del CIS.

¿Quién ha desaparecido? Pero es verdad que la sociedad se polariza económicamente y el resultado es que la clase media desaparece. Hace apenas un año se describían como clase media el 38% de los españoles, hoy son el 26,8%, 12 puntos menos.

Es evidente que sí, la Covid, también entiende de clases. Todo esto está teniendo un efecto inesperado. Los más ricos se están yendo de las ciudades y el centro de la ciudad queda para clases menos pudientes.

Ha pasado en Madrid y está pasando en Barcelona, donde desde que se declaró la pandemia se ha invertido la tendencia de aumentos del padrón. Los ciudadanos, especialmente con más rentas, han comenzado a marcharse.

Lo de Barcelona es especialmente sobresaliente. Según el estudio del Ayuntamiento, unas 16.000 personas se han ido de la ciudad condal y unas 6.000 se han instalado en otros lugares de Catalunya. Los movimientos hacia otros destinos fuera de la ciudad aumentan un 8% y vienen de los barrios más ricos de la ciudad: Pedralbes, Tres Torres, El Putxet i el Farró, Vila Olímpica o Diagonal Mar. Y se han ido a enclaves más naturales, hasta el punto de que hay una lista de municipios con llegadas atípicas. Por ejemplo, Bellver de Cerdanya ha visto encongrar su población un 9% (2.188 vecinos más).

En Madrid pasa también. Se abandona la ciudad y ganan áreas más abiertas. Se puede medir también en pisos: ha caído la venta de “pisos” ha caído un 2% mientras la venta de “viviendas unifamiliares” ha subido un 22,8%, según la Estadística del Colegio del Notariado. Y ha pasado también en precios: Madrid ha viso como los precios en el centro de la ciudad caían un 5% en el último año, mientras subían un 5% en áreas como Las Rozas o hasta el 7,6% en Valdemorillo según los datos de Idealista a fecha de enero.

Moody’s concluye en su último informe: “la tendencia a alejarse de las grandes ciudades ya había comenzado ya, pero la pandemia la ha acelerado”, eso sí, falta decir entre quien se lo pueda pagar.

Enlace relacionado CadenaSer.com (01/03/2021).




Fuente: Sasmadrid.org