December 10, 2020
De parte de Lobo Suelto
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La 煤ltima d茅cada del trabajo de Roberto Rossellini no transcurri贸 en el cine sino en la TV italiana. Durante los primeros a帽os setentas film贸 al menos cuatro series dedicadas a la vida de fil贸sofos europeos cl谩sico. En ellas, S贸crates, Agust铆n de Hipona, Blas Pascal o Ren茅 Descartes son tratados con m谩xima ternura. Los personajes suelen aparecer hablando un italiano suave, dulce, ambientados en ciudades y 茅pocas bien definidas y rodeados de amigos (seguidores, disc铆pulos, adversarios). Viven una vida desajustada a su tiempo, envueltos en conflictos que apenas soportan, como si los distrajeran, y de los que finalmente se apropian, incapaces de permanecer -como quisieran- en la eternidad del pensamiento.

Le贸n Rozitchner insist铆a con que un d铆a la obra de los m谩s importantes pensadores vendr铆a acompa帽ada de una biograf铆a, un estudio de lo que el pensar deb铆a enfrentar en una vida. Seg煤n parece, durante mucho tiempo en Europa los textos de Spinoza circularon de ese modo, junto a una 鈥渧ida de Spinoza鈥, concebida como inseparable de su filosof铆a. Rozitchner cre铆a que escribir era revolver en la formaci贸n de la propia conciencia, una indagaci贸n en el particular ingreso de cada quien, a la cultura, y a la vez una tentativa por constituir en este mundo un tipo de coherencia nueva. Ignoro si Rozitchner lleg贸 a apreciar estas series sobre la vida de fil贸sofos de Rossellini, aunque los puntos de contacto parecen grandes. Una de sus pasiones de los 煤ltimos a帽os era precisamente contemplar durante horas los rostros de distintos pensadores y escudri帽ar en sus textos el modo en que en ellos se har铆an presentes las determinaciones de tipo inconscientes. Su 煤ltimo libro de largo aliento, La cosa y la cruz, era una confrontaci贸n de este tipo, con las confesiones -precisamente- de Agust铆n.

La serie fue tomada muy en serio por Gilles Deleuze, qui茅n no dej贸 de referirse a ella en varias ocasiones, siempre refiri茅ndola a una serie de problemas que le preocuparon durante sus 煤ltimos a帽os, en torno a la relaci贸n entre el cine y la TV. En una carta al cr铆tico de cine Serge Daney titulada 鈥淥ptimismo, pesimismo y viaje鈥 -carta publicada por Daney como prefacio de uno de sus libros, Cin茅-Journal)-, Deleuze se refiere a las muertes y a las resurrecciones del cine. El cine no deja de morir y renacer. Muri贸 una vez en manos del fascismo -Hitler como cineasta, sobre fondo de los campos de exterminio- y de Hollywood -Am茅rica como un sue帽o. Pero conoci贸 tambi茅n su resurrecci贸n en el cine neorrealista italiano y la nouvelle vague francesa de la postguerra (Resnais 鈥渉a resucitado a los muertos del cine鈥). Si alguien amenaza nuevamente con matar al cine, dice Deleuze a Daney, es la televisi贸n. No porque ella carezca de posibilidades est茅ticas, sino porque ha renunciado a ellas en funci贸n de una peligrosa 鈥渇unci贸n social鈥. Ah铆 donde la funci贸n est茅tica crea dimensiones y desplazamientos de im谩genes, la funci贸n social, aplana y concentra, unificando todas las im谩genes en una sola. Es una funci贸n de sincron铆a entre imagen y espectador. La TV engendra un espectador controlado. Las t茅cnicas visuales eliminan intervalos e intersticios en funci贸n de un flujo de percepci贸n 煤nico.

Esta muerte televisada del cine consiste, ante todo, entonces, en eliminar definitivamente todo 鈥渟uplemento鈥 -el t茅rmino es de Daney- o desajuste entre imagen y espectador, en la que 鈥渆l alma del cine鈥 -expresi贸n de Deleuze- estaba comprometido hasta al menos inicios de los a帽os ochentas. Sincron铆a vs suplemento, es un modo de identificar un problema pol铆tico -relativo a las formas de control y a las libertades de crear- en torno a la experiencia del tiempo. El cine procura salvarse creando un tiempo que 鈥渄ura y coexiste鈥 -funci贸n est茅tica-, ante la avanzada de la TV que actualiza los poderes de control que por su intermedio se tornan 鈥渋nmediatos y directos鈥.

Es en este contexto que Deleuze dedica un largo p谩rrafo de su estudio sobre cine a estas series del 煤ltimo Rossellini. Las ve como el m谩s simple y decisivo trabajo did谩ctico, una 鈥済ran pedagog铆a鈥 sobre las palabras y las cosas destinada a edificar un 鈥渘uevo r茅gimen de la imagen鈥. Rossellini habr铆a intentado crear 鈥渦na escuela primaria absolutamente necesaria鈥, en la que las cosas y las palabras luchan por hacer emerger lo nuevo: cada discurso trae 鈥渦n nuevo estilo de acto de habla鈥 en lucha con el viejo, y 鈥渆ntre las cosas鈥 procura surgir un espacio nuevo (una concepci贸n arqueol贸gica, pr贸xima la de Foucault). Esta pedagog铆a tiene por objetivo edificar un 鈥渘uevo r茅gimen de la imagen鈥, que ya no consiste en responder a la pregunta 驴qu茅 nos muestra la imagen?, ni a esta otra pregunta: 驴qu茅 otra imagen hay que ver detr谩s de la imagen? El nuevo r茅gimen de la imagen -seg煤n escribe Deleuze en carta a Daney- remite a la cuesti贸n 驴c贸mo insertarnos en la imagen, 驴c贸mo desplazarnos en ella? dado que lo propio de toda imagen, en el nuevo r茅gimen, consiste en deslizarse hacia otras im谩genes (rivalizando con la naturaleza misma).

Para desplegar las posibilidades de este nuevo r茅gimen -funci贸n est茅tica- Deleuze conf铆a en las capacidades resistentes del cine. Cree que el cine debe meterse en la TV misma y alcanzar en ella el n煤cleo m谩s 铆ntimo del ensamble entre la t茅cnica visual y formas del control. S贸lo haciendo suyo el problema del control, el cine podr铆a desactivar e invertir esa relaci贸n amenazante. La pol铆tica de Deleuze se encuentra en este punto con la de Rossellini. La intervenci贸n del cine sobre la TV debe darse en torno al video. Contra la TV del Gran hermano, los programas de concursos y los noticieros, el video tiene la capacidad -cinematogr谩fica- de descomponer y recomponer las im谩genes. Una pedagog铆a de y desde la imagen. El car谩cter estrat茅gico de la disputa tiene por finalidad 煤ltima el valor pol铆tico de la pantalla. No en el sentido que la contra-informaci贸n hace de ella: la mera interpelaci贸n a los medios para que asuman determinada posici贸n ante tal o cual conflicto pol铆tico. Sino en el sentido, quiz谩s m谩s profundo y radical, de descubrir la pantalla como otra cosa que un mero tablero de informaci贸n. Se tratar铆a de hacer de la pantalla una membrana para el cerebro-ciudad, tironeado al l铆mite entre sus posibilidades de actuar creando nuevos circuitos de percepci贸n-pensamiento (pantalla-membrana; tiempos no sincronizados) o bien caer cada vez en nuevas capturas -cantinelas del mercado-, suscitando en el cerebro s贸lo reacciones conocidas o reflejos autom谩ticos.




Fuente: Lobosuelto.com