January 24, 2021
De parte de SAS Madrid
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M谩s de medio centenar de enfermos mueren sin aire en Manaos, mientras prolifera un mercado paralelo de ox铆geno. Es un nuevo y terrible cap铆tulo de la ca贸tica gesti贸n de la pandemia en el Brasil de Bolsonaro.

El guarda de seguridad con chaleco antibalas que corre seguido por una mujer sujeta con extrema delicadeza el cilindro azul, como si fuera un beb茅. Es ox铆geno. Ambos avanzan bajo un sol abrasador hacia un coche. “Es para mi madre”, responde Afra Benedito, de 46 a帽os. Cuenta angustiada que la bombona ayudar谩 a la se帽ora F谩tima a respirar durante cuatro horas m谩s. Con 71 a帽os, el coronavirus la dej贸 viuda hace unos d铆as y ahora extingue su vida en Manaos, la capital de la Amazonia brasile帽a, donde la pesadilla de morir asfixiado se ha convertido en cruda realidad en hospitales y hogares.

La Fiscal铆a investiga m谩s de 50 muertes en esas terribles circunstancias. “Una cifra extremadamente conservadora”, advierte el epidemi贸logo Jesem Orellana, de Fiocruz, un instituto de salud p煤blica. Desde las fiestas navide帽as ven铆an aumentando las hospitalizaciones por covid-19, pero de repente se dispararon. La noche del 14 al 15 de enero la acumulaci贸n de pacientes fue tal que varios centros sanitarios se quedaron literalmente sin ox铆geno en esta remota ciudad de dos millones de vecinos incrustada en la m谩s preciada selva tropical del mundo.

“Con las gripes de la 茅poca de lluvias y los m铆tines de la campa帽a electoral (municipal), ya esper谩bamos el aumento de contagios, pero lo del ox铆geno no”, explica el enfermero Yuri, de 24 a帽os, del hospital 28 de Agosto, de referencia para la covid. Elige ese seud贸nimo para hablar con libertad de lo que ocurre en su centro de trabajo. “Unos mueren por falta de ox铆geno, otros porque est谩n muy graves y empeoran r谩pidamente. Tuvimos que reducir el ox铆geno a todos porque casi el 90% de los ingresados lo necesita”, explica. Calcula que han muerto m谩s de 30 pacientes. A unos pasos, parientes desesperados esperan novedades sobre los hospitalizados.

Esta es una tierra de monopolios, caciques y corrupci贸n arraigada que vive en buena medida de una zona franca con multinacionales que requiere una log铆stica minuciosa. Hasta Manaos llegan piezas de todo Brasil y el exterior que, ensambladas, salen al mercado local o internacional convertidas en motos, m贸viles u ordenadores port谩tiles. Pero se queda sin ox铆geno.

Manaos es, como en la primera ola, el ejemplo m谩s grave de la ca贸tica gesti贸n de la pandemia en Brasil. El presidente, Jair Bolsonaro, no ha dejado de sabotear los esfuerzos de los gobernadores para contener el virus. Destituy贸 a dos ministros de Salud. Solo ha actuado forzado por otros poderes. La vacunaci贸n acaba de comenzar, atrasada respecto a sus vecinos, y con un stock muy por debajo de las necesidades de los 210 millones de brasile帽os. Un estudio acad茅mico lo acusa de liderar “una estrategia institucional de propagaci贸n del virus”.

Los que pueden se han lanzado a la carrera de conseguir ox铆geno por su cuenta, alumbrando un nuevo mercado en la capital amaz贸nica. Benedito super贸 el primer desaf铆o 鈥攃onseguir la bombona鈥 gracias a una vecina. A diario viene a por suministro para su madre a Carboxi, una empresa familiar de gases industriales que empez贸 a atender a angustiados particulares que tocaron la puerta. Un pastor evang茅lico ha reunido dinero para rellenar nueve cilindros y donarlos. La log铆stica es compleja y los 400 reales de la recarga m铆nima (60 euros, 70 d贸lares) suponen un dineral.

En Manaos y el resto del Estado de Amazonas, la segunda ola es a煤n m谩s devastadora que la primera, cuando el sistema sanitario y funerario colapsaron. La ciudad enterr贸 a 213 de sus vecinos al d铆a siguiente de la fat铆dica noche sin ox铆geno. Nunca fueron tantos en una jornada. En el camposanto solo recuerdan avalanchas similares tras alg煤n mot铆n carcelario.

Venezuela fue uno de los primeros en responder al SOS lanzado por el gobernador de Amazonas, Wilson Lima, un expresentador de programas sensacionalistas aliado a Bolsonaro. El Gobierno de Nicol谩s Maduro se apresur贸 a despachar ayuda en camiones. Tres d铆as tardaron en trasladar ox铆geno para tres d铆as.

La red sanitaria de Amazonas siempre fue fr谩gil. Es la peor financiada de Brasil, pero fue el primer Estado en reabrir las escuelas, las camas extras para covid fueron desmanteladas y las advertencias de White Martins, la 煤nica empresa que suministra ox铆geno a los centros sanitarios, de que la demanda aumentaba muy por encima de su capacidad de producci贸n fueron deso铆das. Cuando estuvo en Manaos d铆as antes de la letal noche, el ministro de Sanidad, Eduardo Pazuello (general y supuesto experto en log铆stica), fue informado de la escasez por v铆as oficiales, y por una cu帽ada, seg煤n cont贸 茅l. No reaccion贸; su empe帽o era anunciar la vacuna y promocionar un supuesto tratamiento precoz contra la covid.

Los m茅dicos racionan el ox铆geno porque la demanda triplica la oferta en la capital, la 煤nica ciudad de Amazonas con cuidados intensivos. Unas familias buscan bombonas porque no quieren llevar a sus enfermos a los hospitales, atestados, con pacientes en hamacas. Ni los sanitarios se f铆an. “Cuando mi familia enferm贸, no los traje al hospital. Conozco nuestra situaci贸n, los m茅dicos est谩n sobrecargados, los trat茅 yo mismo en casa. Compr茅 los medicamentos, inhaladores…”, cuenta el enfermero Yuri.

脡rica Nogueira, de 44 a帽os, llega con dos inmensos cilindros en busca de salvaci贸n para su suegro, su marido, y su cu帽ado. Desborda indignaci贸n: “Lo que veis no es ni la mitad de lo que est谩 pasando. Tengo m茅dicos, fisioterapeutas de la familia en la l铆nea de frente”, advierte a las periodistas. “Todo esto es un fallo inmenso de gesti贸n de la administraci贸n p煤blica. La gran responsabilidad es del gobernador, del alcalde, del Gobierno, que no se rodearon de personas competentes. 隆Mi cu帽ada ha salvado ella sola por tel茅fono m谩s vidas que todos ellos!”. Las redes arden con personas que imploran ayuda.

El epidemi贸logo Orellana, del instituto de salud p煤blica Fiocruz, es una de las voces de Manaos que denuncia con m谩s potencia la catastr贸fica gesti贸n de la epidemia. “El ox铆geno va a servir para prolongar la vida de los que est谩n graves, pero no resuelve el problema de la covid”, explica por tel茅fono en un espa帽ol que aprendi贸 trabajando en la frontera con Bolivia. “No tengo ninguna esperanza de que logremos controlar el virus sin un confinamiento estricto de 21 d铆as con rastreo de los contagios”, dice. “Sin medidas radicales, vamos a tener una tercera onda en tres meses”.

Las mascarillas ganan adeptos, pero el toque de queda nocturno reci茅n impuesto se incumple. Circulan coches y funcionan bares clandestinos. Los 60 futboleros descubiertos esta semana viendo el Flamengo-Palmeiras recibieron una advertencia, ni siquiera una multa. El gobernador anunci贸 este s谩bado una serie de restricciones a partir del lunes pr贸ximo y durante 10 d铆as que vienen a ser un confinamiento total solo con actividades esenciales, aunque no pronunci贸 la palabra maldita.

Las autoridades buscan tambi茅n ox铆geno por aqu铆 y por all谩 mientras evacuan enfermos a otros Estados en aviones militares para aliviar la sobrecarga hospitalaria. Otro desaf铆o log铆stico porque desde Manaos solo se puede llegar al resto de Brasil en barco o avi贸n. Como tan a menudo en este pa铆s, famosos, empresas o gente de buena voluntad se apresura a hacer donaciones. Pasada la crisis, el problema estructural sigue ah铆. Hasta la pr贸xima.

Como al principio, esta segunda ola de contagios sube r铆o arriba hacia las peque帽as ciudades y aldeas ind铆genas dispersas por un territorio tres veces mayor que Espa帽a que no tienen unidades de cuidados intensivos. En un efecto domin贸, la falta de ox铆geno se siente en los consultorios del interior de Amazonas, explica al tel茅fono el coordinador de M茅dicos Sin Fronteras (MSF) en Brasil, Pierre van Heddegem, que tiene equipos en S茫o Gabriel da Cachoeira y Tef茅. Solo en la desabastecida capital se pueden rellenar las bombonas. Y los traslados de enfermos graves a Manaos estuvieron varios d铆as suspendidos. Ahora comienzan de nuevo, pero “las esperas son largas y existe el riesgo de perder pacientes”, explica.

Una nueva cepa amaz贸nica descubierta en unos viajeros llegados de Manaos a Jap贸n llev贸 al Reino Unido y otros pa铆ses a suspender los vuelos desde Brasil, el resto de Am茅rica Latina y Portugal. El epidemi贸logo explica lo que se sabe sobre esa variante que comparte caracter铆sticas gen茅ticas con las cepas brit谩nica y sudafricana. “Su capacidad de infectar las c茅lulas es mayor que las otras 11 cepas que conocemos en el Estado de Amazonas”, explica, pero recalca que por el momento no se puede afirmar que cause mayores da帽os. El aumento de j贸venes que enferman de gravedad quiz谩 es porque la cepa causa mayores da帽os o porque el sistema sanitario ha colapsado. La segunda ola desmentir铆a que Manaos alcanz贸 la inmunidad de reba帽o hace meses, como apunt贸 un estudio cient铆fico preliminar. Orellana considera aquel art铆culo “fruto de la mala ciencia. Siempre fue una tesis absurda y ajena a la realidad”.

Entre los fallecidos este viernes de covid, la directora de vigilancia sanitaria de Amazonas y el padre de Paulo de Assis, 46 a帽os. Viene al cementerio a enterrarlo en un sepelio expr茅s con dos parientes m谩s en la zona reservada para las v铆ctimas del coronavirus. Cuenta que su padre ten铆a 70 a帽os y buena salud hasta que cinco d铆as atr谩s “se encontr贸 cansado y sin aire”. Fue hospitalizado. “Por las noches le bajaban la cantidad de ox铆geno. El segundo d铆a estaba bien, luego empeor贸. Y hoy ha fallecido”. Los sepultureros siguen abriendo tumbas, pero ahora con excavadoras porque no dan abasto. En esta tierra rojiza rodeada de selva amaz贸nica ya casi no queda espacio. Y construyen nichos verticales, una novedad que disgusta a los locales. Est谩n sin estrenar.

Enlace relacionado ElPa铆s.com 24/01/2021.




Fuente: Sasmadrid.org