December 7, 2021
De parte de Amor Y Rabia
119 puntos de vista


Un peligroso autoritarismo de la era de COVID apunta a los m谩s vulnerables y amenaza los cimientos de la sociedad democr谩tica

por Alex Gutentag

Cuando el presidente Joe Biden anunci贸 nuevos mandatos de vacunas para 100 millones de estadounidenses, afirm贸 que estas medidas eran necesarias para “proteger a los trabajadores vacunados de los compa帽eros de trabajo no vacunados”. Pero, 驴no se supone que la vacuna en s铆 misma es lo que protege a los vacunados? Aparentemente no suficientemente bien. Entonces, 驴qu茅 intereses se defienden al exigir una vacuna con fugas que no evita la infecci贸n ni la transmisi贸n de una enfermedad que es sobre todo peligrosa para personas mayores de 75 a帽os o con que sufre de otros problemas m茅dicos graves previos?
鈥淟os no vacunados鈥 es un grupo definido m谩s por la clase social a la que pertenecen que por cualquier otra caracter铆stica (aparte quiz谩 de la edad). Aunque la administraci贸n de Biden ha invertido 10.000 millones de d贸lares para ampliar el acceso a las vacunas y generar “confianza en las vacunas” en 谩reas d贸nde viven personas de bajos ingresos, la resistencia ac茅rrima a la vacunaci贸n permanece en muchas comunidades de clase trabajadora y de minor铆as. En la ciudad de Nueva York, por ejemplo, solo el 28% de los residentes negros de la ciudad de entre 18 y 44 a帽os estaban vacunados en agosto de 2021, cuando la ciudad comenz贸 a pagar a los residentes 100 d贸lares  a cada uno a cambio de vacunarse. Cuando eso no funcion贸, la ciudad adopt贸 un sistema de pasaporte de vacunas que excluir铆a a la mayor铆a de los j贸venes negros neoyorquinos de la mayor铆a de las actividades sociales y en interiores de edificio, lo que equivale a una forma de segregaci贸n de facto.
Durante los confinamientos, los trabajadores esenciales y que trabajan en primera l铆nea eran los m谩s afectados por las infecciones de Covid-19, mientras que los profesionales adinerados se quedaban en casa, trabajaban a distancia y ordenaban la entrega. Aquellos trabajadores alguna vez fueron llamados “h茅roes”. Ahora, la clase social que trabaja mediante conferencias a distancia con Zoom etiqueta a los mismos trabajadores como “anti-vacunas” si prefieren confiar en la inmunidad natural que muchos de ellos ya han adquirido en infecciones anteriores. Mientras los medios de comunicaci贸n nacionales publican repetidamente historias de pacientes no vacunados que ocupan demasiado sitio en las UCI, casi la mitad de los casos de Covid-19 en los hospitales son leves o asintom谩ticos. Muchos hospitales se enfrentan en realidad a una grave escasez de enfermeras debido a los mandatos de vacunaci贸n obligatoria, y el hacinamiento en los hospitales estadounidenses es principalmente un s铆ntoma de su constante reducci贸n y recortes cr贸nicos. En 1975 hab铆a 1,5 millones de camas de hospital disponibles en los Estados Unidos; en 2019 solo hab铆a 920.000. Para empeorar las cosas, los hospitales perdieron aproximadamente 50.000 millones de d贸lares al mes durante los confinamientos en 2020.

Los defensores de los pasaportes sanitarios y la vacunaci贸n obligatoria afirman que tales pol铆ticas nos har谩n “volver a la normalidad”. Pero el mundo cada vez m谩s desigual que estos requisitos est谩n construyendo es cualquier cosa menos normal. Es un mundo en el que las formas m谩s b谩sicas de participaci贸n en la sociedad dependen de someterse a un tratamiento m茅dico a menudo no deseado sobre cuyos efectos no hay datos a largo plazo. Es un mundo en el que las libertades humanas fundamentales, comenzando por la libertad de hacer preguntas y elegir qu茅 sustancias entran en tu cuerpo, ahora est谩n siendo suspendidas y burladas por pol铆ticos, jueces y periodistas cuyo trabajo supuestamente era defender esas libertades.

A medida que la industria farmac茅utica de 1,3 billones de d贸lares captura cada vez m谩s a los medios de comunicaci贸n, los funcionarios electos y las instituciones cient铆ficas, el establishment de salud p煤blica en el que muchas personas confiaban para proteger su bienestar se ha convertido en una herramienta de lucro y control. Si no hacemos frente a este establishment ahora, los da帽os causados 鈥嬧媝or un r茅gimen sanitario de 鈥渕u茅streme sus papeles鈥 exceder谩n con creces la amenaza que representa el propio virus.

Los argumentos pol铆ticos a favor de la vacunaci贸n universal contra el Covid-19 se basan en dos conceptos err贸neos centrales: primero, que cuando las personas reciben las vacunas contra el Covid-19 est谩n protegiendo a los dem谩s, y segundo, que la vacunaci贸n puede proporcionar la misma reducci贸n del riesgo para todos.

El primero se debe a la confusi贸n sobre el t茅rmino “vacuna”, que puede referirse a cualquier f谩rmaco antig茅nico que le ense帽e al sistema inmunol贸gico del cuerpo a responder a un pat贸geno. Una vacuna puede proporcionar inmunidad esterilizante al provocar anticuerpos neutralizantes que evitan que el virus entre en una c茅lula, o simplemente puede proteger contra una enfermedad sintom谩tica sin detener completamente la infecci贸n.

A diferencia de las vacunas contra el sarampi贸n o la viruela, las vacunas Covid-19 existentes no brindan inmunidad esterilizante. Las vacunas de ARNm est谩n dise帽adas para dar instrucciones a las c茅lulas sobre c贸mo producir una prote铆na viral, lo que impulsa al sistema inmunol贸gico a generar anticuerpos no neutralizantes que protegen contra los s铆ntomas graves. A pesar de las esperanzas de que frenar la enfermedad tambi茅n reducir铆a la transmisi贸n del virus, hay evidencia en m煤ltiples estudios de que las personas vacunadas pueden propagar el virus, y que la variante Delta puede circular entre una poblaci贸n vacunada. Un estudio encontr贸 que la vacuna Pfizer puede tener solo un 42% de efectividad contra la variante Xelta. Esto significa que bajo un sistema de pasaporte de vacunas, una persona no vacunada sin Covid-19 ser铆a excluida de un establecimiento, mientras que una persona vacunada podr铆a ingresar incluso si estuviera infectada y fuera sintom谩tica. 驴Es eso l贸gico?
Adem谩s, algunos estudios han encontrado que la inmunidad natural a la infecci贸n por Covid-19 es equivalente o superior a la vacunaci贸n. Un estudio israel铆 encontr贸 que las personas que recibieron dos dosis de la vacuna Pfizer podr铆an tener 27 veces m谩s probabilidades de infectarse de la variante delta que aquellas personas con inmunidad natural. Seg煤n una estimaci贸n, el SARS-CoV-2 muta casi una vez a la semana, un 50% m谩s r谩pido de lo que se pensaba anteriormente, y sin importar cu谩n altas sean las tasas de vacunaci贸n, el virus podr铆a continuar mutando en reservorios animales. Esta es una de las razones por las que, a diferencia de la viruela o la poliomielitis, que no tienen hu茅spedes animales, es probable que el SARS-CoV-2 nunca se erradique. El virus simplemente entrar谩 en un fase end茅mica y la mayor铆a de las personas eventualmente se expondr谩n a el.
El segundo error importante es la idea de que, incluso si las vacunas no detienen la propagaci贸n viral, todos pueden obtener un beneficio estad铆sticamente significativo si se vacunan contra el Covid-19. Como se ha demostrado a fondo, el SARS-CoV-2 no es un virus con igualdad de oportunidades. El 95% de las muertes por Covid-19 en los EEUU han ocurrido entre personas de 50 a帽os o m谩s, y casi el 80% de las muertes ocurrieron en personas de 65 a帽os o m谩s. Aproximadamente el 78% de las personas en los Estados Unidos que fueron hospitalizadas por Covid-19 ten铆an sobrepeso u obesidad. Un estudio de pacientes hospitalizados con Covid-19 encontr贸 que el 94,9% de ellos ten铆an una o m谩s afecciones subyacentes. Para las personas entre 0 y 19 a帽os, la tasa de supervivencia de la infecci贸n es del 99,9973%. Por lo tanto, el an谩lisis de costo-beneficio para vacunar a un diab茅tico de 75 a帽os es bastante diferente del an谩lisis de costo-beneficio para vacunar a un ni帽o de 12 a帽os. Debido a que la inmunidad natural parece ser s贸lida y las vacunas Covid-19 no eliminan la transmisi贸n, muchos de los que toman la decisi贸n personal de renunciar a la vacunaci贸n, de hecho, est谩n tomando una decisi贸n que no es menos racional o basada en la ciencia que aquellos que quieren vacunarse.
En promedio, se necesitan 10,7 a帽os para desarrollar y probar una nueva vacuna. Las vacunas Covid-19 actuales se desarrollaron en menos de un a帽o y no se espera que los ensayos cl铆nicos de la vacuna de Pfizer finalicen hasta 2023. Bajo la Public Readiness and Emergency Preparedness (PREP, Ley de Preparaci贸n para Emergencias y Preparaci贸n P煤blica) de 2005, los fabricantes de vacunas Covid-19 est谩n protegidos de responsabilidad legal, incluso de las consecuencias de efectos secundarios graves. Un reciente estudio previo a su impresi贸n que analiza las tendencias del Vaccine Adverse Event Reporting System (VAERS, Sistema de Notificaci贸n de Eventos Adversos a las Vacunas) encontr贸 que el riesgo de miocarditis relacionada con la vacuna en ni帽os de 12 a 15 a帽os puede ser hasta seis veces mayor que el riesgo de hospitalizaci贸n por Covid-19. Debido a los informes de casos de regla irregular y perdida, el NIH tambi茅n se ha visto obligados a financiar estudios para investigar los efectos de las vacunas Covid-19 sobre la menstruaci贸n.

El principio del consentimiento informado voluntario dicta que cada individuo debe recibir informaci贸n precisa sobre los beneficios, riesgos y alternativas de un procedimiento. Muchos estadounidenses se vacunaron pensando que era un ticket para recuperar la libertad o una panacea que brindar铆a una protecci贸n completa sin inconvenientes. Para otros, ahora no hay posibilidad salvo el consentimiento si tambi茅n quieren mantener sus trabajos y participar en la sociedad: la decisi贸n de vacunarse la toman sus empleadores o funcionarios electos. Si bien muchos se帽alan que durante mucho tiempo hemos tenido vacunaci贸n obligatoria (para la poliomielitis, como requisito para el cuidado infantil y la escuela primaria, por ejemplo), exigir un comprobante de vacunaci贸n en restaurantes, gimnasios y lugares de entretenimiento es una coerci贸n de un grado muy diferente. Despedir a miles de trabajadores por no estar vacunados (incluidos los que, repetimos, tienen inmunidad natural a trav茅s de la infecci贸n) tampoco tiene precedentes, ya que requiere que los ni帽os se inyecten una vacuna de la que pr谩cticamente no obtienen ning煤n beneficio, tan solo para consolar a los adultos asustados.

El caso de 1905 de la Corte Suprema de Jacobson contra Massachusetts se cita a menudo como la base legal para la vacunaci贸n obligatoria. Jacobson, quien afirm贸 que tanto 茅l como su hijo hab铆an resultado heridos por una vacuna contra la viruela que hab铆an recibido previamente, debi贸 pagar una multa de solo 5 d贸lares por rechazar volverse a vacunar. No perdi贸 ni su sueldo ni su empleo. Rara vez se reconoce que esta decisi贸n tambi茅n hizo posible el fallo de la Corte Suprema en el caso Buck v. Bell de 1927 , en el que la corte sentenci贸 que: 鈥淓l principio que sostiene la vacunaci贸n obligatoria es lo suficientemente amplio como para cubrir el corte de las trompas de Falopio鈥. Esta sentencia legitim贸 las leyes eugen茅sicas y provoc贸 70.000 esterilizaciones forzadas en Estados Unidos. En los Juicios de Nuremberg, Karl Brandt, el principal m茅dico nazi y m茅dico personal de Hitler, cit贸 a Buck v. Bell en su defensa, al igual que otros acusados.
En 煤ltima instancia, la fuerza y 鈥嬧媗a coacci贸n m茅dicas tienen una historia desagradable y hay que ganar la confianza para llevar a cabo una intervenci贸n m茅dica. No se puede ordenar. La demonizaci贸n y el uso de chivos expiatorios no inspiran confianza ni seguridad. Inspiran miedo y sospecha. Si bien los avances m茅dicos desempe帽an un papel importante en la salud humana, la disminuci贸n de las enfermedades infecciosas durante el siglo XX no se logr贸 煤nicamente a trav茅s de la medicina moderna. Las mejoras en la calidad de vida, las actividades de saneamiento y la seguridad alimentaria tambi茅n desempe帽aron un papel enorme en la reducci贸n de las tasas de mortalidad. Esto es parte de por qu茅 se sabe que factores como la dieta, el ejercicio y el sue帽o para ayudar al sistema inmunol贸gico del cuerpo a combatir infecciones. De manera llamativa, en ning煤n momento los funcionarios de salud p煤blica han aconsejado al p煤blico c贸mo reducir su riesgo de enfermedad a trav茅s de la vitamina D, la nutrici贸n o la actividad f铆sica, recomendaciones de las que no puede obtenerse f谩cilmente un beneficio econ贸mico. La atenci贸n se ha centrado exclusivamente en promover las vacunas financiadas por los contribuyentes producidas por la industria farmac茅utica, que 鈥攅ntre una poblaci贸n que a煤n se recupera de una epidemia de opioides鈥 se ha ganado la desconfianza generalizada del p煤blico.
Entre 1991 y 2017, la industria farmac茅utica de EEUU tuvo que pagar un total de 38.600 millones de d贸lares en 412 acuerdos penales y civiles. Pfizer pag贸 el acuerdo de fraude de atenci贸n m茅dica m谩s grande en la historia de los EEUU como parte de una multa de 2.300 millones de d贸lares por marketing ilegal, junto con otrasmuchas  sanciones. El lobby farmac茅utico es el m谩s grande de los Estados Unidos, y supera con creces a cualquier otra industria. En 2020, gast贸 309 millones de d贸lares en lobbyismo, mientras que la industria de seguros gast贸 154 millones y el petr贸leo y el gas 112 millones. En 2019, la industria farmac茅utica gast贸 30.000 millones en marketing, 10.000 millones de los cuales se gastaron en publicidad y marketing directo al consumidor. Dos tercios del Congreso ha recibido dinero de la industria y la FDA obtiene el 75% de su presupuesto de revisi贸n de medicamentos directamente de la industria farmac茅utica. Scott Gottlieb, el ex director de la FDA que aceler贸 el proceso de aprobaci贸n de medicamentos de la agencia, ahora forma parte de la junta de Pfizer.
La relaci贸n incestuosa entre la industria farmac茅utica, los organismos reguladores, el Congreso y los medios de comunicaci贸n ha socavado la capacidad del p煤blico para acceder a informaci贸n imparcial. Las discusiones sobre antivirales no patentados y reutilizados o tratamientos ambulatorios tempranos son fuertemente censurados en internet por plataformas tecnol贸gicas monopolistas (se refiere a Facebook, Twitter o Google, AyR). A medida que los no vacunados son tratados cada vez m谩s con burla y desprecio, la campa帽a de vacunaci贸n se ha definido se帽alando a quienes no participan y el desprecio por la 茅tica m茅dica. En Florida, 75 m茅dicos realizaron una huelga simb贸lica para expresar su frustraci贸n hacia los pacientes no vacunados; en Los 脕ngeles, un m茅dico se quej贸 de “fatiga por compasi贸n”; y en Alabama un m茅dico declar贸 que se negar铆a a tratar a personas no vacunadas. Mientras tanto, los m茅dicos que cuestionan la ortodoxia del Covid-19 ahora est谩n siendo amenazados con perder sus licencias m茅dicas.

La versi贸n oficial de la Casa Blanca y los CDC es que los vacunados est谩n en peligro por los no vacunados, que cualquier problema relacionado con la eficacia de una vacuna es culpa de quienes no se vacunaron y que la enfermedad es el resultado de un fracaso moral. Estas afirmaciones est谩n dise帽adas para producir ira y divisi贸n. Est谩n siendo utilizados conscientemente por actores pol铆ticos cuyas campa帽as de presi贸n utilizado la palabra “ciencia” como un arma contra el pensamiento cr铆tico y la investigaci贸n, que son el coraz贸n del m茅todo cient铆fico. El resultado solo puede describirse como un peligro para los cimientos de una sociedad democr谩tica libre y abierta.

Dado que las vacunas Covid-19 no parecen detener la propagaci贸n del virus, simplemente no existe una justificaci贸n m茅dica o moral para los pasaportes sanitarios y la vacunaci贸n obligatoria. Aquellos que se sientan c贸modos con estas pol铆ticas deben preguntarse c贸mo se sentir铆an si pronto se requiriera una cuarta dosis de la vacuna para poder comprar alimentos, tomar un vuelo nacional, alquilar un apartamento, acceder a una cuenta bancaria, ser admitido en una sala de emergencias o recibir beneficios de desempleo despu茅s de ser despedido por no vacunarse. El bioautoritarismo emergente que comenz贸 como 鈥渄os semanas para aplanar la curva鈥 har谩 met谩stasis en algo a煤n m谩s repugnante y peligroso a menos que nos opongamos de manera abierta ahora, a trav茅s de boicots, protestas, juicios, acciones laborales y desobediencia civil.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com