December 24, 2020
De parte de Asociacion Germinal
63 puntos de vista
Sandra Vicente
La pobreza energ茅tica es un elefante invisible que afecta hasta al 41% de la poblaci贸n espa帽ola.

La precariedad y la pobreza energ茅tica van mucho m谩s all谩 de casos medi谩ticos como el del incendio de Badalona. No se trata solo del riesgo que comporta tener pinchados los suministros o de tener atrasos en el pago de la factura. La pobreza energ茅tica es un elefante invisible que afecta hasta al 41% de la poblaci贸n espa帽ola.

El 6% de personas en Espa帽a tiene alguno retraso o dificultad para pagar facturas del agua, el gas o la luz. Estos son datos de 2018 del informe de Pobreza Energ茅tica en Espa帽a, de la Asociaci贸n de Ciencias Ambientales (ACA). Pero, a pesar de que los datos oficiales solo pueden registrar los impagos, ser铆a un error pensar que la pobreza energ茅tica se limita a esto. Seg煤n cifras extra铆das de encuestas, el mismo informe asegura que el 15% de la poblaci贸n sufre temperaturas inadecuadas en el hogar y el 29% sufre dificultades para poder acceder a los suministros b谩sicos. La realidad es, pues, que el 41% de espa帽oles, casi la mitad, sufre pobreza energ茅tica.

Esta lacra, que es la responsable de m谩s de 7.000 muertes prematuras cada a帽o, es mucho m谩s silenciada de lo que cabr铆a esperar, teniendo en cuenta las cifras. Pero solo es en grandes cat谩strofes cuando la pobreza energ茅tica sale a relucir, como pas贸 con el incendio del barrio de Sant Roc, en 2018, o el de la nave en Gorg, las dos en Badalona. En ambos casos las fincas consumidas por las llamas compart铆an algunas caracter铆sticas, m谩s all谩 de estar en la misma ciudad: ambas eran infraviviendas y estaban ocupadas. Consecuentemente, los suministros estaban pinchados, con el peligro que esto comporta.

Pero, m谩s all谩 de estos hechos escandalosos y altamente medi谩ticos, la pobreza energ茅tica mata cada d铆a de maneras mucho m谩s silenciosas y discretas. No hace falta un incendio ni dejar de pagar facturas para ser v铆ctima de la pobreza energ茅tica. 鈥淗ay gente que s铆 paga, pero a expensas de privarse de comer adecuadamente o gente que renuncia a poner la calefacci贸n鈥, apunta Maria Campuzano, portavoz de la Alian莽a contra la Pobresa Energ猫tica (APE). 鈥淗ay muchos casos que no salen en prensa, que se sufren de manera oculta y no son tan radicales: la vecina de al lado puede estar siendo asediada ahora mismo por las empresas subcontratadas por las distribuidoras que exigen pagos atrasados鈥, a帽ade.

A pesar de que estos acosos, que se dan a trav茅s de llamadas insistentes y mensajes amenazando con cortar suministros, no sean legales, las empresas 鈥渓as contin煤an empleando, porque a menudo los afectados no saben que esto no se puede hacer y, aunque lo sepan, muchos no lo denuncian porque viven esta crisis solos, con la culpa y la verg眉enza de alguien que no quiere reconocer que tiene deudas鈥, explica Campuzano. 鈥淢uchos acaban forzados a sacar el dinero de debajo las piedras para pagar鈥, a帽ade.

Arrastrando una deuda m谩s de siete a帽os

Seg煤n datos de la Taula del Tercer Sector del 2018, los gastos energ茅ticos han subido un 40% m谩s que el nivel de vida en los 煤ltimos 10 a帽os. Esta d茅cada fue la d茅cada de la crisis de la burbuja inmobiliaria. Una crisis que Jaume Cort茅s recuerda como 鈥渆l inicio del desmadre鈥. Este hombre de 64 a帽os, originario de Reus, vio como su vida se volv铆a un conglomerado de cr茅ditos sin pagar del a帽o 2013, cuando tuvo que cerrar una tienda de una franquicia para la cual tuvo que pedir varios pr茅stamos. 鈥淟os bancos me dejaron tirado -recuerda- y tuve que unificar las deudas y dar el piso en daci贸n para poder asumir los pagos鈥.

Cuando empez贸 el 鈥渄esmadre鈥, Jaume era aut贸nomo y solo pudo cobrar el paro un a帽o s铆 y un a帽o no, durante tres ciclos de dos a帽os. Entonces ten铆a 57 a帽os: 鈥渃uando no cobraba paro me manten铆a mi prima y todav铆a le estoy volviendo el dinero. Esto que me hicieron con la prestaci贸n no me parec铆a justo pero tampoco ten铆a dinero para un abogado鈥, recuerda. As铆, los a帽os que no percib铆a dinero, no pod铆a pagar nada, ni facturas, ni pr茅stamos. Siete a帽os despu茅s, las deudas todav铆a no se han enjugado, pero 鈥渁hora qui茅n apreta no son los bancos, sino las distribuidoras鈥, explica el reusense.

Consigui贸 pactar unos aplazamientos y, aconsejado por Servicios Sociales, que le recomendaron 鈥渕uestras de buena voluntad鈥, iba pagando recibos peque帽os. Este hombre, 鈥渜ue nunca hab铆a debido nada a nadie鈥, ahora est谩 jubilado, con una pensi贸n de 900 euros. 鈥淒esde Servicios Sociales me dicen que ya podr铆a pagar toda la deuda de golpe, pero es que todav铆a tengo que devolver el dinero que me dej贸 mi familia. Me dicen que tengo que establecer preferencias, pero para m铆 pasan primero las personas que me han ayudado que no las empresas鈥, reconoce Jaume. 鈥淪on siete a帽os que han pesado mucho鈥, despu茅s de los cuales todav铆a arrastra 700.000 euros para quedar limpio de deudas, de los cuales 2.000 corresponden a la deuda de la luz y 800 del gas.

Acoso por SMS

鈥淓s una desaz贸n constante y no est谩s tranquilo por mucho que te esfuerces鈥, explica Jaume. Y es que, a pesar de tener un acuerdo con las distribuidoras, seg煤n el cual cada mes paga parte de la deuda que los liga, recibe llamadas y SMS 鈥渃onstantemente鈥 de empresas subcontratadas que le reclaman el dinero pendiente, bajo la amenaza de cortar los suministros. Tanto la APE, a la cual Jaume se acerc贸 el mes de junio, como los Servicios Sociales calman al reusense con la ley en la mano: seg煤n la ley 24/2015, m谩s conocida como ley catalana contra los desahucios y la pobreza energ茅tica, los cortes de suministros est谩n prohibidos.

鈥淧ero yo que s茅 qu茅 me har谩n鈥, dice Jaume, quien considera que 鈥渃on las leyes no se puede contar鈥. Si bien es cierto que los primeros a帽os la ley 鈥渟e incumpl铆a constantemente鈥, la situaci贸n ha cambiado, asegura Maria Campuzano, de la APE. 鈥淭uvo que morir una persona para que las administraciones se pusieran las pilas para exigir el cumplimiento de la ley鈥, explica, en referencia al caso de la mujer que muri贸 en un incendio en Reus en 2016, originado por una vela que usaba para iluminarse desde que le cortaron la luz. 鈥淓ste caso se podr铆a haber evitado si alguien hubiera comprobado que esta mujer viv铆a en situaci贸n de vulnerabilidad鈥, apunta Campuzano.

Seg煤n la APE, 鈥渉ay un cumplimiento de la ley bastante elevado鈥 gracias al texto catal谩n, que define como 鈥渆l m谩s garantista del Estado鈥. El foco ahora, pues, se encuentra en Espa帽a, donde se aprob贸 una moratoria del pago de los suministros debido a la pandemia, que acab贸 en octubre. Ahora, la APE y otras entidades civiles cuentan con el apoyo de representantes de 10 grupos parlamentarios para conseguir prohibir los cortes a personas vulnerables en todo el Estado.

En lucha para condonar la deuda

La lucha, ahora, de los afectados y entidades es conseguir la condonaci贸n de la deuda de las personas protegidas por la ley 24/2015 en Catalunya: 鈥渘o se est谩 cumpliendo el convenio de la Generalitat con las empresas, que obliga a perdonar las deudas鈥, denuncia Campuzano. 鈥淧rocuro estar al corriente de pago, pero a este paso no lo estar茅 nunca y, para m铆, la condonaci贸n es una ficci贸n鈥, explica Jaume. Este reusense hace tres a帽os que est谩 en contacto con un conocido bufete de abogados que trabaja para lograr el perd贸n de la deuda y, a la vez, tambi茅n lo intenta de la mano de la APE. 鈥淪i me dejaran empezar de cero, podr铆a estar al corriente de pagos, yo ya me administrar铆a鈥, dice Jaume.

Pero, mientras tanto, los pagos a las suministradoras se llevan buena parte de sus ingresos. Y es que, a pesar de contar con el bono social, cada mes paga unos 60 euros de luz y unos 50 de gas. 鈥淵 en invierno es peor鈥, asegura. 鈥淒ejas de poner la calefacci贸n鈥e pones una chaqueta de m谩s en casa porque si no, acabar谩s pagando鈥, explica Jaume que, hoy, hace todo el posible para reducir gastos y poder acabar con la deuda. 鈥淣o quiero que pase nada y acabe dejando dinero a deber detr谩s m铆o鈥, dice. El caso de Jaume podr铆a ser el de cualquiera. 鈥淧odr铆a ser el abuelo de todas nosotros鈥, dice Campuzano.

La crisis del 2008 se suma ahora a la del coronavirus, dejando una estela de precariedad. El 41% de la poblaci贸n en Espa帽a tiene una situaci贸n como la de Jaume, o peor. La pobreza energ茅tica, pues, no solo habita en hogares ocupados con la luz pinchada o en infraviviendas, sino que vive en la puerta del lado.

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Fuente: Asociaciongerminal.org