March 4, 2021
De parte de Lobo Suelto
211 puntos de vista


M茅dicos, visitadores m茅dicos, contadores p煤blicos, escribanos p煤blicos, ex茅getas b铆blicos, instructores de yudo y de kabbalah, master en administraci贸n que trabajaban en la Fiat(鈥) residentes crispados por el h谩bitos de estimularse con pemolina, enfermos crispadas a la espera de un traslado a la sala de maternidad, o a cirug铆a, onc贸logos a la espera de un significativo flujo de pacientes privados, rabinos c铆nicos, pastores pederastas, psic贸logas naif, maestras jubiladas, putas fr铆volas, estancieros circunspectos, choferes de taxi y cronistas de futbol (鈥) basta oirles decir una frase para advertir que saben contar y no es improbable que todos ellos alguna vez hayan escrito un verso, aunque quiz谩s, ingenuamente, confiesen que escribieron 芦una poes铆a芦. Yo, en cambio, yo nunca me atrev铆 a escribir un poema, pensaba.

Fogwill, Vivir Afuera

Ni vos ni yo ni Jorge Federico Guillermo Hegel sabemos definir la poes铆a. Y no es aqu铆 lo que nos interesa. Es m谩s: empecemos por confesar de que ignorancia somos culpables: no somos cr铆ticos literarios, no sabemos de poes铆a, desconocemos, lamentablemente, los m谩s profundos y bellos versos de su larga tradici贸n. 

Queremos partir por lo obvio: un nuevo tipo de escritura ha proliferado en Buenos Aires.  Un tipo de verseo que se ha expandido entre lxs amigxs en los 煤ltimos a帽os -hecho que a uno le genera desconcierto, en tanto diferencia con lxs pr贸ximos que requiere ser elaborada. Es extra帽o describirlo: digamos que le propone a la poes铆a, a su lecto-escritura, una nueva relaci贸n con el tiempo. La sumerge en el realismo de la inmediatez, donde, al fin de cuentas, la mediaci贸n del ritmo tecnol贸gico le imprime su l贸gica a la relaci贸n entre las palabras y las cosas. 

El ejercicio fundamental pareciera ser versear la vida cotidiana -Mariano Blatt, Fernanda Laguna, Cecilia Pav贸n, por ah铆 vamos-. La rutina como umbral suficiente para la poes铆a: viajes en bondi, birras en la vereda, porro en la placita, andando en bici, vos, yo, yo, yo, yo-yo. Versos, versos y m谩s versos. Una escritura-borrador: notas del celular, anotadores y libretitas de papel reciclado se llenan de palabras encolumnadas. Ocasi贸n para celebrar: la poes铆a se ha democratizado, se la baj贸 de la tiniebla rom谩ntica y angustiosa, de los letrados profundos para que, ahora s铆, est茅 desde ahora y para siempre en nuestras manos (quiz谩s el 煤ltimo Gran Poeta se llame Adri谩n Dargelos). No se necesitan editores, le hemos perdido el miedo a los Nombres y podemos publicar en segundos. Cualquiera -imaginate que hasta hay poetas villeros, 隆ahora s铆!-, puede hacer del verso su medio de expresi贸n. La poes铆a, el verso, como medio de producci贸n y no como medio a producir. 

Es imposible no resaltar las virtudes de las nuevas formas. La poes铆a en la literatura y la cr贸nica en el periodismo -sobre todo de manera virtual- han sido socializadas cuantitativamente: 隆encima nos garantiza est茅tica atractiva y prestigio social!. Pero, por cierto, la socializaci贸n cuantitativa conlleva problemas cualitativos: creemos, se la empobrece, a la poes铆a o al lenguaje, queriendo escamotear o negar la distancia entre las palabras y las cosas: a una cosa pobre espiritualmente le corresponden unas pocas palabras que, gracias a su estilo en verso, son dotadas de una apariencia 鈥渆spiritualmente rica鈥; como dec铆a el barbudo, f铆sicamente metaf铆sica, la poes铆a trivial, de comprensi贸n inmediata. Es decir, en tanto su contenido refiere a una materialidad pobre y estrecha, busca en la forma del verso su riqueza metaf铆sica.

La nader铆a de la personalidad

Retomemos este temita del tiempo: se trata de escribir sobre el presente o pasado inmediato, hoy, hoy, hoy, ayer, ayer, ayer, reci茅n, reci茅n, reci茅n. Ni siquiera se propone imprimirle un sentido, elaborar la experiencia[1], dejarse matar por el lenguaje. Se domestica, la poes铆a, se acomoda, a la actualidad permanente. Tautol贸gicas. Un sabio que habita en las calles de Paternal, Agust铆n Valle, supo distinguir 鈥渆l cuerpo mediatizado鈥 como aquel que bajo el mandato de actualizaci贸n permanente, est谩 鈥渆ntrenado en que todo deba exhibir un valor actual ya, pero al mismo tiempo sea medio para otra cosa de sentido trascendente (como una selfie)鈥. O un verso. Selfies, versos, cr贸nicas: tres maneras de lo mismo. Clics modernos de 鈥Cabildo y Juramento鈥. 

Estoy escribiendo un libro, me dije, un libro sobre lo que est谩 pasando

Pero m谩s todav铆a sobre lo que hubiese querido que est茅 pasando. 

Lo que estaba queriendo decir era decir agarro 

y escribo un libro sobre el fin de semana del tigre, si no puedo le saco una foto鈥

Mariano Blatt, 2006-2007, Mi juventud unida

Intu铆mos una desensualizaci贸n del lenguaje, ya despose铆do de las pasiones, apenitas duelen las cosas, apenitas si se llora, apenitas si se coge, apenitas si se transpira, apenitas si se droga, apenitas si hay miedo (鈥測 en la parada de colectivo/tengo miedo de que me roben鈥, reza un poema de un escritor best seller, en cuya contratapa se lo celebra porque 鈥渇esteja la fragilidad del instante sin miedo鈥): apenitas si se enamora, apenitas si hay miradas, pero nada m谩s. Es fr铆gido el mundo. Ni siquiera un balbuceo, una duda, una vaga aspiraci贸n fenomenol贸gica, un mediocre existencialismo, algo donde tiemble la verdad en y del lenguaje. (驴Apenas un materialismo hueco?). 

(Guille Pachelo expresa en el arte visual una orientaci贸n similar) 

La actualidad y la distancia 

El pasado no es doloroso, el pasado es lindo/ Cuando voy en colectivo, ex novio, qu茅 lindo es recordarte, / Siento que navego por el mar de autos y que mis percepciones son ligeras.

Cecilia Pav贸n

El acto de caminar es al sistema urbano lo que la enunciaci贸n a la lengua.

Michel De Certau

El problema del tiempo nos lleva, entonces, al problema del espacio. Ya estamos en la ciudad, en la metr贸polis. Si la escritura es r谩pida, a la velocidad infinita del touch, tambi茅n as铆 se transita el espacio. No se abunda en lugares: quiz谩s se est谩 en el 鈥渃uarto鈥, o en el barrio, o en el bondi, o 鈥渁rriba del micro鈥 o en Mar del Plata. Como en las selfies donde el paisaje queda recortado, en la poes铆a-borrador -por lo general-, el espacio queda circunscripto a la palabra que designa un lugar abstracto. Un  modo de habitar la ciudad como una cinta donde corremos[2] -de un lugar a otro y en el medio se escriben criminales versos-, siempre fuera de todo paisaje. Apenas, como dec铆a antes, hay cositas: alguna estrella perdida, o una luna llena, o algo as铆.  Es el recorrido por un espacio fragmentado, no s贸lo no 鈥渢otalizado鈥 sino tampoco configurado o capaz de montar la escenograf铆a suficiente donde transcurre lo narrado (鈥渕uy lindo el cielo/pero muy aburrido鈥, y ese es todo el poema).

Un bello ejercicio po茅tico nos propone Francis Ponge, quien en De parte de las cosas, nos invita a pensar que de  las cosas -la lluvia, el caracol, la piedra, el musgo, el mar-, llevan consigo una verdad impl铆cita de la que podemos aprender -narrar el conatus de las cosas. All铆 la poes铆a y la literatura son un m茅todo de extracci贸n de saberes 煤tiles: el silencio y la mirada quieta pero activa sobre las cosas como escucha de otras posibilidades presentes en el mundo. 

Este modo de habitar las grandes ciudades que borra el espacio exterior, o en viaje permanente, tiene una particular exclusi贸n de la vida social. No exigimos aqu铆 un 鈥渃ompromiso social鈥 o un denuncialismo realista, figuras por dem谩s repetitivas y aburridas que reproducen su propia ineficacia. Solo subrayamos la exclusi贸n de todo paisaje. A lo sumo, si la incluye es para pensar sobre el 鈥減rivilegio鈥 de quien escribe. Bourdieu estar铆a orgulloso: su ins铆pida categor铆a de habitus y campus realizada en la poem谩tica: hacen las mismas cosas, usan las mismas palabritas, circulan los mismos talleres, festejan los mismos libros, pertenecen a la misma clase social. Por eso, cuando se ven a s铆 mismos encuentran s贸lo 鈥減rivilegios鈥, lo que no deja de ser una manera inofensiva -y volveremos sobre la palabra inofensiva- de verse en la complejidad social. 鈥驴Es que no buscan 煤nicamente a sus fieles, es decir, a hombres iguales a ellos?鈥 dec铆a, bajo risa maligna, el polaco Gombrowicz.

En el libro de Mariano Blatt  leemos:

Que grande los indios (P谩gina 190, edici贸n Mansalva)

Que grandes los indios

viv铆an con lo dado

____

Maria de la Cartonera (P谩gina 184)

Una vez en Rosario

sentados en una plaza  antes de tomarnos el micro

Mar铆a me dijo

que el cemento era una cosa del capitalismo

puede ser, Mar铆a

pero a ver si la pr贸xima mejor 

tratas de no armar el faso con el lillo al rev茅s

_

(ya citado): 

Y en la parada del colectivo

Tengo miedo de que me roben

Por no hablar de los ciclos de poes铆a: aquel lugar donde tus amigxs est谩n obligadxs a aplaudirte, cuya tratativa en Engrendos de Pedro Yag眉e nos merece una feliz adhesi贸n. 

Gombrowicz, que hizo p煤blica su enemistad con la poes铆a, dec铆a: 鈥He realizado los siguientes experimentos: combinaba frases sueltas o fragmentos de frases, construyendo un poema absurdo, y lo le铆a ante un grupo de fieles admiradores como una nueva obra del vate, suscitando el arrobamiento general de dichos admiradores; o bien me pon铆a a interrogarles detalladamente sobre este o aquel poema, pudiendo as铆 constatar que los admiradores ni siquiera lo hab铆an le铆do entero. 驴C贸mo es eso? 驴Admirar tanto sin siquiera leerlo hasta el final? 驴Deleitarse tanto con la precisi贸n matem谩tica de la palabra po茅tica y no percatarse de que esta precisi贸n est谩 puesta radicalmente patas arriba? 驴Mostrarse tan sabihondos, extenderse tanto sobres estos temas, deleitarse con no s茅 qu茅 sutilidades y matices, para al mismo tiempo cometer pecados tan graves, tan elementales? Naturalmente, despu茅s de cada uno de semejantes experimentos hab铆a grandes protestas y enfados, mientras los admiradores juraban y perjuraban que en realidad las cosas no son as铆鈥, que no obstante鈥;pero sus argumentos nada pod铆an contra la dura realidad del Experimento.鈥 .

Interludio inofensivo

Si rozo todo superficialmente / voy a saberlo todo aunque no sepa nada. 

Cecilia Pav贸n

鈥淒eformes entonces, sin forma pero tambi茅n descontenidos, estos post-yoes Irrumpen con la impunidad propia de su estado. Salidos de s铆, indiferenciado del mundo, para ellos escribir ya no supone esa b煤squeda melanc贸lica  de un objeto perdido que seg煤n Agamben comenz贸 con Petrarca para culminar con Mallarm茅.鈥

Tamara Kamenszain

Tamara Kamenszain en La intimidad inofensiva (Eterna cadencia 2016) se dedic贸 a un an谩lisis pormenorizado y general de los escritores que ella llama 鈥渘oventistas鈥 que resulta por dem谩s interesante para pensar el tipo de materialismo por ellos. Ella, tambi茅n poeta, piensa que la invenci贸n propia de los poetas 鈥渁ctuales鈥 -Roberta Iannamico, Cecilia Pav贸n, Rubio, Marcelo Matthey, Roberto Merino, Alejandro Zambra, Mario Levrero, Mariano Blatt, Washington Cucurto, Fernanda Laguna- es el 鈥減ost-yo鈥: una instancia donde los l铆mites del mundo y yo son cada vez m谩s difusos. En ese l铆mite difuso se trata de construir una escritura en un 鈥渦ltrapresente que no quiere perder nada pero tampoco quiere ganar densidad鈥, sacando a la poes铆a de la b煤squeda melanc贸lica del objeto perdido. 

Se trata de escritores, nos dice TK, 鈥渋ndiferenciados del mundo鈥 -驴indiferentes de 茅l?- que trabajan sobre un tipo de escritura en primera persona agobiante: 鈥淎hora se tratar铆a de rozar superficialmente la mayor cantidad de contenidos posibles con el solo fin de incluirlos. Eso ser铆a hoy la intimidad: una tarea inclusiva, superficial y, se podr铆a agregar a esta altura, inofensiva. Es que tampoco gravita ac谩 el peso del esc谩ndalo (鈥) ahora a aquella obscenidad del decir le corresponde una naturalizaci贸n sem谩ntica donde todo es intercambiable. Se trata de alternar cuantitativamente diferentes actividades (鈥榰n poquito de poes铆a y / un poquito de vos. / En verdad las dos cosas juntas鈥, dice Laguna) (鈥) En eso consiste el deporte de 鈥渆scribir poes铆a鈥 (鈥) se escribe entrenando o 鈥榙eportivamente鈥, debe quedar claro que se lo hace no para comprometer cuerpo y alma en una vocaci贸n que puede resultar terminal, sino con fines pr谩cticos, es decir para obtener buenos resultados para la vida (鈥) escribir poes铆a tambi茅n como un ejercicio de contabilidad鈥 [Subrayado nuestro].

Ahora, a diferencia del melodrama pizarnik, hasta el sexo se convierte en una 鈥渁ctividad inofensiva鈥. Esa frigidez del mundo se pliega sobre la b煤squeda de mostrarse en el mundo, o como dice Kamenszain, 鈥減ublicar es un deseo m谩gico que se le cumple al sujeto y que, a posteriori, lo lleva a escribir鈥.

Sin embargo es preciso ir al nudo: lo que Kamenzsain llama 鈥渋nofensivo鈥, no-ofensivo, no quiere decir -y esto no lo dice TK- que sea no-violento. Es decir: la vida fr铆gida o tenue en el mundo y en la escritura no quiere decir que se trate de un laicismo de las cosas tal y como parece presentarnos dicha forma po茅tica. M谩s bien, lo contrario: pretender la 鈥渃orrespondencia鈥 entre las palabras y las cosas, es una violencia abstracta que, bajo rostro santo -como en las redes sociales- apuesta a producir una transparencia de la experiencia y el lenguaje, o su deseo. Quiz谩s, quien mejor ha esquivado esta inofensividad violenta sea Levrero, cuando el tedio de su escritura -por ejemplo, en El discurso vac铆o- impone una violencia al interior del texto que hast铆a al lector.

Por ello es dif铆cil pensar con optimismo y dar a entender que el sujeto del poema meschoniquiano tiene algo que ver con esto. Y mucho menos un neo-perlonghismo (s铆 atribu铆ble a Polosecki). La propia autora nos da los elementos para pensar la violencia abstracta de la indefensi贸n: 鈥渆scribir poes铆a consistir铆a ahora en el ejercicio de mantenerse siempre a flote marcando un territorio a nivel del 鈥quien soy禄 que en realidad habr铆a que leer como un 鈥渁qu铆 estoy鈥濃. Esta comprensi贸n del 鈥渁qu铆 estoy鈥 se da bajo la forma de la 鈥emotic贸n鈥, donde se pasa de un estado an铆mico a otro sin darse argumentaciones, 鈥como quien introduce en un texto de la Web un emotic贸n para dar cuenta de un sentimiento, aqu铆 en el poema todo se transforma en ese emotic贸n, es decir, en un yo鈥. Actualismo permanente, selfie po茅tica. Violencia.

Bajo la luz de los noventa

La calidad de la luz con la que observamos nuestras vidas tiene un efecto directo sobre la manera en que vivimos y sobre los cambios que pretendemos lograr con nuestro vivir.

 Audre Lorde

Hay algo que se arrastra de aquella d茅cada, y se contrapone a ella. 鈥淒茅cada鈥 y 鈥溍﹑oca鈥 son conceptos que solo denuncian nuestra pobreza anal铆tica, cierto. Algo, algo en el modo de leer la ciudad. La oscuridad y las luces. Si aceptamos provisoriamente la famosa frase donde se afirma que la anatom铆a del hombre es la clave para comprender la anatom铆a del mono, buscamos comprender cu谩l fue el entrenamiento afectivo para el homo escritorus contempor谩neo.

Extra帽amente, los 90s son una d茅cada oscura pero que se dej贸 ver en exceso (basta ver al menemismo: las ferraris, el af谩n deportivo, el cari帽o por los explosivos). Recientemente fue se帽alado que a menudo el menemismo tapaba los noventas. Nos interesa dicha premisa para restituir una verdad epocal lo que Horacio Gonz谩lez reflexiona bajo el nombre de Menem. Gonz谩lez pens贸 al menemismo como una gran operaci贸n sobre la lengua que consist铆a en transformar la heterogeneidad en homogeneidad vac铆a: 鈥淢enem buscaba incesantes figuras con las que mimetizarse, no ve铆a discontinuidad entre los actos de la televisi贸n y los actos del gobierno, entre jugar de futbolista intercalado entre los integrantes de la selecci贸n nacional y los 谩mbitos del Estado. Esta equivalencia general de actos heterog茅neos le daba gran fluidez al menemismo, car谩cter vol谩til y sensaci贸n de traer siempre algo inesperado鈥. Esto, para Gonz谩lez, era en el lenguaje donde era llevado al extremo: 鈥渉ablar no importaba鈥 a tal punto que se leen discursos equivocados y se los cambia toscamente en el medio, se anuncian sinsentidos como la estrat贸sfera, etc. Entonces, dice HG, el menemismo 鈥渆ra una mera pero esperada presencia en el regocijo del mero estar鈥. La podredumbre de la d茅cada se ve, se presenta descarada en la sociedad atemorizada. 

Lo visible-invisible, la oscuridad y las luces, vuelven a ser dadas vueltas con el feminismo, cuyo saber nos inform贸 de que hay una ciudad ocultada econ贸micamente, y en incesante creaci贸n pol铆tica. La perversi贸n que denuncia es la de una violencia permanente sobre cuerpos, a plena luz del d铆a, que produce desentendimiento-obediencia-complicidad de los pares violentos, por acci贸n u omisi贸n. Y esta nueva capa habr谩 de producirle al lenguaje y a la poes铆a m煤ltiples efectos, que a veces cuesta advertir taponados por discursos predominados por lo llamado 芦identitario禄.

Quiz谩s sea preciso, para pensar una po茅tica, una forma de narrarnos, distinta a la de los poetas de mod茅, volver a 芦los noventa禄. Es, en realidad, nuestra inquietud. Como si algo de aquella d茅cada persista y al mismo tiempo algo haya sido cortado. Corte arbitrario: Restos pampeanos de Horacio Gonz谩lez, Vivir Afuera de Fogwill y El Otro Lado de Fabi谩n Polosecki. Arbitrario y no el 煤nico posible: la serie de pensamientos a煤n est谩 por crearse y requiere de detallado trabajo, sensibilidad atenta, y memoria insumisa de toda catalogaci贸n. Algo que, a su vez, estos tres nombres pusieron en juego, pero bien podr铆an ser otrxs (Ojal谩, por caso, pudi茅ramos conversar de Charly Garc铆a, que parece haber descubierto el misterio de la Ciudad y, sin saber bien qu茅 hacer con 茅l -desde La hija de la l谩grima en adelante-, termin贸 inmolandos茅 en una guerra contra su propia paranoia. Paranoia que es la de todxs quienes transitamos esta ciudad).

Frente a la exigencia tan fuerte de aceptar la verdad llamada 鈥渘eoliberal鈥, buscar en restos perdidos, historias aparentemente inconexas, incontables, lugares donde sobrevivir y, sobre todo, pensar, pensarnos. Un punto de falsabilidad. En Fogwill se trata de micromundos poblados de historias, amores cruentos, frustraciones dolidas, servicios de inteligencia que se contaminan entre s铆. Algo as铆 hac铆a Polo, c谩mara en mano: trabajadoras sexuales, drogadictxs, choferes, personajes con obsesiones absurdas, temerosos testimonios como materia narrativa de la belleza est茅tica y pol铆tica propia de la heterogeneidad social; en Gonz谩lez,  la idea de que la historia real pertenece a los archivos abandonados de la literatura y el pensamiento argentino. Una naci贸n puede pensarse desde puntos inconexos, esta vez con una paranoia borgeana -el libro perdido de Tlon鈥- donde los puntos abandonados contienen y dejan planteados un conjunto de dramas irresueltos, y que eso es lo que de alg煤n modo -y esa es la operaci贸n que hace posible H.G- llamamos naci贸n. Mar铆a P铆a L贸pez sintetiz贸 el arte Gonz谩lez como el modo de 鈥渆ncontrar la verdad en la belleza po茅tica frente a la verdad cient铆fica鈥.

Territorio-pampa y memoria-resto. Otra temporalidad; conversaci贸n y calle. Dramas individuales y tragedias colectivas; La ciudad y unx. La rutina: vida cotidiana y alienaci贸n. Pero ser谩 la pr贸xima, cuando tengamos tiempo. 

Por ahora s贸lo podemos recordar como Fogwill ironizaba a la filosof铆a diciendo que 鈥渓a filosof铆a (鈥) es algo demasiado serio para dejarla a cargo de los fil贸sofos.鈥. Era un destino menor, mientras la palabra filosof铆a est茅 asociada a lxs profesionales que dicen cultivarla. Lo mismo podemos decir de la poes铆a: es demasiado importante como para dejarla a un reducto de personas que hace a帽os y a帽os escriben lo mismo -y su multiplicaci贸n infinita en las redes sociales. Un compromiso con el lenguaje exige una cr铆tica sobre la uniformidad.

Por ahora, solo podemos recordar la burla que Gombrowicz sosten铆a frente a los poetas aunque sea para reir, 煤nico fin de este texto: 鈥溌縫or qu茅 no me gusta la poes铆a pura? 驴Por qu茅? 驴No ser谩 por las mismas razones por las que no me gusta el az煤car en estado puro? El az煤car sirve para endulzar el caf茅 y no para comerlo a cucharadas de un plato como natillas. En la poes铆a pura, versificada, el exceso cansa: el exceso de palabras po茅ticas, el exceso de met谩foras, el exceso de sublimaci贸n, el exceso, por fin, de la condensaci贸n y de la depuraci贸n de todo elemento antipo茅tico, lo cual hace que los versos se parezcan a un producto qu铆mico.鈥.

Por ahora, solo podemos preguntarnos qu茅 de estas formas de narrarnos, de esta forma de sobrevolar la ciudad de la furia, tiene que ver con la preeminencia macrista en la Ciudad. M谩s actual que nunca la pregunta por qu茅 formas del lenguaje podemos y precisamos para una nueva ciudad, incluso cuando la mal llamada oposici贸n oficia de ala progresista de la gobernabilidad actual. Acaso detr谩s del laicismo del lenguaje -enaltecido por lxs 芦nuevxs poetas禄- se halle una profunda aceptaci贸n, cabizbaja, del mundo tal y como es.

Una posdata necesaria. La mayor铆a inquietudes e ideas obedecen a la estricta inteligencia de muchxs de quienes me rodean -discusiones, enojos, plagios y robos mediante-: el texto -escrito hace casi 2 a帽os- es de ellxs, aunque poner su nombre fuera hacer pasar mis errores por sus ideas lo cual ser铆a infame. De ellxs tambi茅n mi cari帽o.

[1] Una bella nota al pie de La operaci贸n Masotta de Carlos Correas reflexiona sobre el cruce de lenguaje y experiencia, o literatura y pol铆tica. Dice: 鈥淗ay la experiencia. Hay la experiencia y la inexperiencia. De la experiencia como de la inexperiencia pueden extraerse materiales para hacer literatura, no la validez de esta, excepto si se ha hecho la experiencia del valor literario, o mejor, si se ha inventado esta 煤ltima experiencia. En la 茅poca hac铆amos igualmente experiencias 鈥渉ist贸ricas鈥, en el sentido que Kant le da a esta expresi贸n, esto es, experiencias de las experiencias ajenas. Una, que aqu铆 deseo destacar, es la de los cr铆menes de la Plaza de Mayo y del Paseo Col贸n cometidos por nuestros militares el 16 de junio de 1955. La otra fue la de los cr铆menes del basural de Jos茅 Le贸n Suarez (鈥). Pero apenas hicimos esa experiencia de esta segunda experiencia; ignoramos las investigaciones de Rodolfo Walsh (鈥). Pero desde aquel 16 de junio de 1955 la sangre estaba en el aire y se la respiraba. No figuramos literariamente, ni en todo ni en fragmento, esos rojos cr铆menes, pero en algo deben habernos tocado e incitado: en cierta tensi贸n de estilo o en cierto estilo de tensi贸n; o en cierta tension de vida convertida al fin en hipertensi贸n arterial鈥.

[2] http://lobosuelto.com/homo-scroller-agustin-valle/

Collage: Flor Rodriguez

adelafelizadela@gmail.com




Fuente: Lobosuelto.com