January 31, 2023
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 La pol√≠tica de ocupaci√≥no, colonizaci√≥n y apartheid para aislar a los palestinos

Cisjordania: Las nuevas normas de entrada a√≠slan a√ļn m√°s a los palestinos
Las directrices de Israel impiden visitar, estudiar y trabajar

(Jerusal√©n) – Las nuevas directrices israel√≠es sobre el acceso de extranjeros a Cisjordania amenazan con aislar a√ļn m√°s a los palestinos de sus seres queridos y de la sociedad civil mundial, se√Īal√≥ hoy Human Rights Watch. Las directrices, que entraron en vigor en octubre de 2022 y fueron modificadas en diciembre del mismo a√Īo, establecen procedimientos detallados para la entrada y residencia en Cisjordania de extranjeros, un proceso distinto del procedimiento de entrada a Israel.
Las autoridades israel√≠es llevan mucho tiempo dificultando a los extranjeros la ense√Īanza, el estudio, el voluntariado, el trabajo o la residencia en Cisjordania. Las nuevas directrices codifican y endurecen las restricciones impuestas desde hace tiempo, amenazando con dificultar a√ļn m√°s a los palestinos de Cisjordania, que ya se enfrentan a severas restricciones de movimiento impuestas por Israel, estar con familiares que carecen de documento de identidad cisjordano y relacionarse con estudiantes, acad√©micos, expertos y otros extranjeros.
“Al dificultar que la gente pase tiempo en Cisjordania, Israel est√° dando un paso m√°s para convertir Cisjordania en otra Gaza, donde dos millones de palestinos han vivido pr√°cticamente aislados del mundo exterior durante m√°s de 15 a√Īos”, se√Īal√≥ Eric Goldstein, director adjunto para Oriente Medio de Human Rights Watch. “Esta pol√≠tica est√° dise√Īada para debilitar los lazos sociales, culturales e intelectuales que los palestinos han intentado mantener con el mundo exterior”.
Entre julio y diciembre de 2022, Human Rights Watch entrevist√≥ a 13 personas que detallaron las dificultades a las que se han enfrentado durante a√Īos para entrar o permanecer en Cisjordania y sus preocupaciones sobre c√≥mo les afectar√°n las nuevas directrices. Human Rights Watch tambi√©n entrevist√≥ a abogados israel√≠es que han representado a quienes impugnan las restricciones. Entre los entrevistados se encuentran un psic√≥logo estadounidense que ense√Īa en una universidad palestina, una madre brit√°nica de dos hijos que intenta permanecer con su marido palestino y su familia, y un palestino que ha vivido la mayor parte de su vida en Cisjordania, pero no tiene documento de identidad.
Además, en julio de 2022 las autoridades israelíes denegaron a Omar Shakir, director de Human Rights Watch para Israel y Palestina, un permiso para entrar en Cisjordania durante una semana con el fin de llevar a cabo actividades de investigación y promoción, alegando la amplia autoridad del ejército sobre la entrada. El Tribunal de Distrito de Jerusalén confirmó la denegación en noviembre, tras una impugnación presentada por Shakir y Human Rights Watch.
El “Procedimiento para la entrada y residencia de extranjeros en la zona de Judea y Samaria [referencia a Cisjordania]”, de 61 p√°ginas, sustituy√≥ a un documento de tres p√°ginas sobre procedimientos aplicado por primera vez en diciembre de 2006. Establece la pol√≠tica y los procedimientos del ej√©rcito israel√≠ con respecto a los extranjeros que pretendan entrar √ļnicamente en Cisjordania, excluida Jerusal√©n Este, o prolongar su estancia para una visita o con un “prop√≥sito espec√≠fico”, por ejemplo, estudiar, ense√Īar, ser voluntario o trabajar all√≠. Las directrices son distintas de las de entrada en Israel, que normalmente se aplican en el aeropuerto Ben Gurion y otros puertos de entrada. El titular de un permiso de Cisjordania, sin visado de entrada israel√≠, no tiene autorizaci√≥n legal para entrar en Israel, ni en la Jerusal√©n Oriental ocupada.
Aunque la gente suele visitar Cisjordania con visados de turista israel√≠es normales, los extranjeros con estos visados no est√°n autorizados a ense√Īar, estudiar, ser voluntarios, trabajar o vivir en Cisjordania. Las autoridades israel√≠es suelen denegar los visados normales de entrada a Israel por estos motivos, as√≠ como a otras personas de las que se sabe o se sospecha que participan en actividades de apoyo propalestino. El permiso es la √ļnica opci√≥n para muchos que desean pasar un tiempo en Cisjordania.
Las directrices de Cisjordania s√≥lo permiten conceder permisos a categor√≠as limitadas de visitantes. Algunos de ellos, como los familiares directos de palestinos, pueden obtener un permiso de hasta tres meses a su llegada al paso fronterizo de Allenby/King Hussein, entre Jordania y Cisjordania, a la espera de la aprobaci√≥n de las autoridades israel√≠es de all√≠. Otros, como acad√©micos, estudiantes, voluntarios y expertos, deben solicitar un permiso para Cisjordania, v√°lido hasta un a√Īo, desde el extranjero y obtener la aprobaci√≥n antes de viajar. Las directrices anteriores recomendaban, pero no exig√≠an, la coordinaci√≥n previa, aunque en la pr√°ctica las autoridades israel√≠es a menudo exig√≠an la aprobaci√≥n por adelantado. Otros visitantes, como los turistas o quienes deseen visitar a familiares o amigos o asistir a una conferencia, no pueden obtener un permiso para Cisjordania.
Citando “el riesgo” de que los extranjeros “se atrincheren”, las directrices tambi√©n excluyen todas las v√≠as para permanecer a largo plazo en Cisjordania para todos los extranjeros excepto los c√≥nyuges de palestinos.

Las directrices otorgan a las autoridades militares israel√≠es una amplia discrecionalidad, permitiendo que “consideraciones de pol√≠tica general” gu√≠en la toma de decisiones y se√Īalando que “la aplicaci√≥n de este procedimiento depender√° de la situaci√≥n de seguridad y de la pol√≠tica israel√≠ imperante, que se revisa y modifica de vez en cuando”.

El ej√©rcito israel√≠ dijo a The Jerusalem Post en mayo de 2022 que las directrices har√°n que la entrada a Cisjordania sea “m√°s fluida”, presumiblemente explicando el procedimiento en detalle, y por lo tanto “beneficiar√° a todos los residentes de la zona.”

Sin embargo, todas las personas entrevistadas por Human Rights Watch describieron grandes obst√°culos burocr√°ticos para permanecer legalmente en Cisjordania y el impacto de las restricciones en sus vidas. Una empresaria estadounidense casada con un palestino, que ha vivido en Cisjordania durante m√°s de una d√©cada y pidi√≥ que no se revelara su nombre por temor a represalias, dijo que tuvo que dejar atr√°s a sus hijos peque√Īos y permanecer en el extranjero durante varias semanas en 2019 despu√©s de que le denegaran el visado. Dijo que el estr√©s y las dificultades la llevaron a “romper en sollozos frente a la escuela de mi hijo cuando lo dej√© sin saber si lo volver√≠a a ver.” Su visado s√≥lo se restableci√≥ tras la intervenci√≥n de diplom√°ticos.
Aunque los pa√≠ses tienen amplia discreci√≥n sobre la entrada en su territorio soberano, el derecho internacional humanitario exige que las potencias ocupantes act√ļen en inter√©s de la poblaci√≥n ocupada o para mantener la seguridad o el orden p√ļblico. No existen justificaciones aparentes basadas en la seguridad, el orden p√ļblico o el inter√©s superior de los palestinos para justificar el grado en que las autoridades israel√≠es restringen la entrada de voluntarios, acad√©micos o estudiantes en Cisjordania o la permanencia a largo plazo de los seres queridos de los palestinos, se√Īal√≥ Human Rights Watch.
Al restringir excesivamente la capacidad de las familias palestinas para pasar tiempo juntas y bloquear la entrada de académicos, estudiantes y trabajadores no gubernamentales que contribuirían a la vida social, cultural, política e intelectual en Cisjordania, las restricciones de Israel incumplen su deber, que aumenta en una ocupación prolongada, de facilitar una vida civil normal para la población ocupada.
Esto implica necesariamente vivir con la propia familia. Tanto el derecho internacional humanitario como el de derechos humanos subrayan la importancia del derecho a la vida familiar y a la unidad, incluido el derecho a vivir juntos. También significa facilitar el trabajo y las actividades de las universidades, las organizaciones de la sociedad civil y las empresas palestinas, y mantener una interacción regular con el resto del mundo.
Las obligaciones de Israel como potencia ocupante le obligan a facilitar la entrada de extranjeros en Cisjordania de forma ordenada. Con sujeción a una evaluación individualizada de la seguridad y en ausencia de razones imperiosas de derecho, las autoridades israelíes deben conceder como mínimo permisos de duración razonable a los extranjeros que contribuyan a la vida de Cisjordania, incluidos los familiares de palestinos y quienes trabajen con la sociedad civil palestina, y la residencia a los familiares directos.
Las restricciones de Israel agravan las penurias ya impuestas a los palestinos de Cisjordania por la denegación generalizada de los derechos de residencia, las amplias restricciones de circulación y los ataques a la sociedad civil palestina. Esta política agrava la fragmentación de los palestinos en distintas zonas y fomenta el control israelí sobre la vida de los palestinos. La severa represión de las autoridades israelíes contra los palestinos, cometida en aplicación de una política para mantener la dominación de los judíos israelíes sobre los palestinos, equivale a los crímenes contra la humanidad de apartheid y persecución, como han constatado Human Rights Watch y los principales grupos de derechos humanos israelíes, palestinos e internacionales.
“Un ej√©rcito de ocupaci√≥n no tiene por qu√© determinar qu√© profesores est√°n cualificados para ense√Īar en las universidades palestinas, impedir que los defensores de los derechos humanos interact√ļen con la poblaci√≥n ocupada o separar cruelmente a las familias”, afirm√≥ Goldstein. “Estados Unidos y los Estados europeos deber√≠an presionar a las autoridades israel√≠es para que faciliten, y no dificulten, que las personas, incluidos sus propios ciudadanos, establezcan conexiones significativas con las comunidades de Cisjordania.”
Solicitud de permisos y prórrogas en Cisjordania
Las directrices de entrada en Cisjordania se publicaron originalmente en febrero de 2022 y se modificaron en septiembre de 2022 y de nuevo en diciembre de 2022. En ellas se identifican varias categor√≠as de personas, incluidos acad√©micos, estudiantes, voluntarios y “expertos y consultores en disciplinas singulares y empleados de alto nivel”, todos los cuales deben solicitar a Israel con antelaci√≥n, directamente al ej√©rcito, en una embajada israel√≠ en el extranjero o a trav√©s de la Autoridad Palestina, “permisos [para entrar en Cisjordania] con fines espec√≠ficos.”

El procedimiento para obtener un permiso exige facilitar importantes datos personales a las autoridades israelíes. Varias personas que pasaron un tiempo en Cisjordania afirmaron que este proceso podría disuadir a la gente de solicitarlo, dado el historial de las autoridades israelíes de denegar la entrada a quienes realizan actividades de defensa pro Palestina. Por ello, y a la luz de la dificultad de obtener permisos para Cisjordania, algunos programas en Cisjordania han aconsejado durante mucho tiempo a los participantes internacionales que soliciten un visado de turista israelí, en lugar de un permiso para Cisjordania, y que se abstengan de revelar el propósito principal de su visita para maximizar sus posibilidades.

Entre los extranjeros que pueden obtener un permiso de visitante a Cisjordania a su llegada figuran el c√≥nyuge, hijo o familiar de primer grado de un palestino en Cisjordania, un empresario o inversor, un periodista acreditado por las autoridades israel√≠es o quienes presenten “circunstancias excepcionales” y con “circunstancias humanitarias especiales” que no hayan tenido complicaciones previas relacionadas con el visado.

Las directrices limitan a tres meses los permisos de corta duraci√≥n para visitantes obtenidos en el paso fronterizo de Allenby. Los permisos pueden renovarse “por razones excepcionales, por un m√°ximo de 3 meses m√°s”. Cualquier pr√≥rroga adicional “requiere la aprobaci√≥n del funcionario autorizado del COGAT por motivos especiales, que deben documentarse.”
Los “permisos para fines espec√≠ficos” obtenidos con antelaci√≥n a la llegada duran hasta un a√Īo y las pr√≥rrogas tienen un l√≠mite de 27 meses, por lo que quien desee permanecer m√°s tiempo deber√° abandonar Cisjordania y volver a solicitarlo desde el extranjero. Las directrices limitan a los acad√©micos y expertos extranjeros a un m√°ximo de cinco a√Īos acumulativos en Cisjordania, restricci√≥n que no figuraba en las directrices anteriores. Quienes deseen permanecer m√°s tiempo pueden solicitar entrar de nuevo tras nueve meses de ausencia, pero las directrices autorizan pr√≥rrogas adicionales de hasta cinco a√Īos m√°s s√≥lo “en casos excepcionales y por razones especiales”.
Los palestinos de Cisjordania pueden solicitar a Israel, a trav√©s de un proceso separado de reunificaci√≥n familiar a trav√©s de la Autoridad Palestina, que se expidan documentos de identidad palestinos para sus c√≥nyuges y otros familiares en “circunstancias excepcionales”, lo que les permitir√≠a quedarse a largo plazo. Las autoridades israel√≠es tramitaron 35.000 solicitudes a finales de la d√©cada de 2000 y varios miles en 2021 y 2022 como gesto hacia la Autoridad Palestina, pero por lo dem√°s han congelado el proceso.
Las directrices establecen un proceso para expedir permisos renovables de un a√Īo a los c√≥nyuges extranjeros de palestinos que tengan pendiente una solicitud de reagrupaci√≥n familiar que la Autoridad Palestina haya enviado a Israel. Sin embargo, las directrices establecen que no se aprobar√°n las solicitudes que sean incompatibles con la “pol√≠tica general del escal√≥n pol√≠tico”.
Las directrices facultan a las autoridades para revisar las cualificaciones acad√©micas de los profesores o investigadores de las universidades palestinas, incluyendo si los que no tienen un doctorado tienen “conocimientos especiales”, y qu√© profesiones son suficientemente “requeridas o necesarias” para justificar que se permita a los extranjeros trabajar en ellas.
Un administrador de la Universidad de Bel√©n dijo que el 70% del profesorado de uno de los programas de la escuela procede del extranjero y a la administraci√≥n le preocupa que la normativa dificulte a√ļn m√°s la contrataci√≥n y el mantenimiento de los profesores. Un portavoz de la Universidad de Birzeit dijo que perdieron ocho miembros de la facultad entre 2017 y 2022 debido a las restricciones de entrada a Cisjordania, lo que, seg√ļn ellos, les hizo perder una experiencia √ļnica y afect√≥ la calidad de la educaci√≥n que ofrece la escuela.
Un profesor, Roger Heacock, abandon√≥ Cisjordania con su familia en 2018 despu√©s de 35 a√Īos, 33 de ellos ense√Īando historia europea en Birzeit cuando las autoridades israel√≠es no respondieron a tiempo a su solicitud de renovaci√≥n de permiso, dejando atr√°s a los estudiantes graduados que supervisaba. Dijo que la experiencia “nos rompi√≥ el coraz√≥n. A√ļn no lo he superado”.
Las directrices no se aplican a los extranjeros que deseen visitar el Jerusal√©n Este ocupado por Israel o los asentamientos israel√≠es en Cisjordania, que son ilegales seg√ļn el derecho internacional humanitario. Para entrar en estas zonas deben obtener un visado de entrada israel√≠.
Las directrices tampoco se aplican a los nacionales, nacidos o “titulares de documentos” de Jordania, Egipto, Marruecos, Bahr√©in y Sud√°n del Sur, ni a los nacionales de pa√≠ses que no mantienen relaciones diplom√°ticas con Israel. Estas personas deben solicitar la entrada en Israel a trav√©s de la Autoridad Palestina con arreglo a un “Procedimiento de expedici√≥n de permisos para visitas extranjeras a la Autoridad Palestina” independiente, que establece que los permisos s√≥lo se expedir√°n en “casos excepcionales y humanitarios”. Una abogada israel√≠, Leora Bechor, describi√≥ estos permisos como “casi imposibles” de obtener. No existe justificaci√≥n aparente para dificultar especialmente la entrada en Cisjordania a los nacionales de Jordania, la mayor√≠a de los cuales son palestinos, en comparaci√≥n con los nacionales de otros pa√≠ses, se√Īal√≥ Human Rights Watch.
Casos individuales

Nacido en Europa a mediados de la d√©cada de 1990, de padre palestino de Cisjordania y madre europea, “Ayman” ha vivido en Cisjordania la mayor parte de su vida. Pidi√≥ que no se revelara su nombre real por temor a represalias. Su padre abandon√≥ Cisjordania en la d√©cada de 1970 para evitar ser detenido por sus actividades pol√≠ticas, y se vio obligado a dejar atr√°s sus documentos de identidad. Regres√≥ en 1997, cuando Ayman era un ni√Īo peque√Īo, junto con otras personas a las que se permiti√≥ regresar tras los Acuerdos de Oslo, pero las autoridades israel√≠es no le devolvieron inmediatamente su documento de identidad. Todos los miembros de la familia de Ayman solicitaron documentos de identidad palestinos, pero s√≥lo su padre recibi√≥ uno a principios de 2022, tras una solicitud de reunificaci√≥n familiar presentada por el abuelo de Ayman en 2009.

Sin un documento de identidad palestino, Ayman depende de los visados emitidos en su pasaporte europeo para tener estatus legal en Cisjordania, a pesar de que su familia ha vivido all√≠ durante generaciones y √©l ha vivido all√≠ la mayor parte de su vida. Afirm√≥ que “Palestina para m√≠ es mi hogar”, ya que “mi infancia, escuelas, compa√Īeros de clase, amigos, familia extensa, parientes y todos los recuerdos que tengo est√°n todos aqu√≠” y, sin embargo, “estoy en Palestina como turista, como ciudadano europeo”.
De ni√Īo, dijo Ayman, recibi√≥ visados gracias al trabajo de su madre en un programa afiliado a una embajada extranjera. En 2015, sin embargo, dijo que las autoridades israel√≠es se negaron a renovar su visado, con el argumento de que √©l, como un joven de 20 a√Īos, ya no pod√≠a reclamar la dependencia de su madre. Poco despu√©s, se march√≥ a estudiar al extranjero durante un semestre. Regres√≥ en diciembre de 2015 y dijo que logr√≥ obtener varios visados de corta duraci√≥n que le permitieron permanecer en Cisjordania en 2016 y gran parte de 2017 para completar sus estudios universitarios.
Desde septiembre de 2017, cursa estudios de posgrado en Europa y ha visitado Cisjordania tres veces como turista. Dijo que, principalmente como resultado de una pol√≠tica israel√≠ para restringir la entrada a Cisjordania de extranjeros entre marzo de 2020 y febrero de 2022, a la luz de la pandemia de Covid-19, no pudo visitar a su familia durante dos a√Īos.
Ayman expres√≥ su preocupaci√≥n por el hecho de que las nuevas directrices de entrada le hacen efectivamente imposible vivir en Cisjordania e incluso complican su capacidad para visitarla, entre otras cosas al limitarle a visitas de tres meses salvo circunstancias excepcionales e imponerle periodos obligatorios durante los cuales debe salir y permanecer fuera de Cisjordania. Aunque las directrices permiten la entrada a quienes, como Ayman, visitan a familiares de primer grado, le preocupa lo que pueda ocurrir cuando fallezca su padre, el √ļnico miembro de su familia inmediata con documento de identidad palestino. “Es posible que pierda el derecho a visitarlo, puesto que ya no tendr√© un familiar de primer grado, y tampoco podr√© visitarlo como turista seg√ļn estas normas”, dijo Ayman.
“Margaret”
“Margaret”, brit√°nica de 46 a√Īos que pidi√≥ que no se revelara su nombre por temor a represalias, vive en Ramala con su marido palestino, que tiene un documento de identidad cisjordano, y sus dos hijos, de 9 y 6 a√Īos. Dijo que vive en Cisjordania desde 1998 y que se cas√≥ con su marido en 2005. Poco despu√©s, seg√ļn Margaret, las autoridades israel√≠es le denegaron la entrada, como parte de una pol√≠tica general de la √©poca que, seg√ļn el peri√≥dico israel√≠ Haaretz, afectaba a miles de c√≥nyuges extranjeros.
Margaret consigui√≥ regresar nueve meses despu√©s y desde entonces ha permanecido casi siempre en Cisjordania. Dice que en 2006 solicit√≥ un documento de identidad palestino en el marco del proceso de reagrupaci√≥n familiar, pero no lo ha recibido. En su lugar, ha permanecido con visados de corta duraci√≥n, originalmente de un a√Īo, pero m√°s recientemente de seis meses, teniendo que salir peri√≥dicamente de Cisjordania para mantener su estatus. El trabajo no est√° permitido con estos visados, pero Margaret trabaj√≥ a pesar de ello, sin revelarlo nunca a las autoridades israel√≠es.
Cuando las autoridades israel√≠es informaron a Margaret en agosto de 2021 de que ten√≠a que salir antes de enero de 2022 y volver a Cisjordania para mantener su estatus, le preocup√≥ que los procedimientos adicionales impuestos por las autoridades israel√≠es en medio de la pandemia del Covid-19 pudieran bloquear su capacidad de regresar con su familia. En concreto, las autoridades israel√≠es exig√≠an a los extranjeros que entraban en Cisjordania que coordinaran sus planes con ellas, un proceso que, seg√ļn oy√≥ Margaret, a otros les llevaba tres o cuatro meses. Margaret dijo que no pod√≠a permitirse estar tanto tiempo lejos de sus hijos durante el curso escolar.
A finales de 2021, la Autoridad Palestina anunció que las autoridades israelíes habían dado luz verde a la expedición de miles de documentos de identidad para personas atrapadas en situaciones como la suya. Con la esperanza de estar entre los que recibieran un documento de identidad o de poder resolver su situación con la ayuda de un abogado, tomó la difícil decisión de prolongar su visado.
Margaret nunca recibi√≥ un documento de identidad y, por tanto, carece de estatus legal. Como consecuencia, afirma que, desde enero de 2022, no “sale de Ramala. No puedo correr ning√ļn riesgo”.
“Susan Power”

Susan Power, irlandesa de 43 a√Īos, dirige la investigaci√≥n y defensa jur√≠dicas de al-Haq, una destacada organizaci√≥n palestina de derechos humanos. Power se incorpor√≥ a al-Haq, cuya sede est√° en Ramala (Cisjordania), en 2013. Con un doctorado centrado en el derecho de la ocupaci√≥n, Power tiene una experiencia √ļnica muy adecuada para el trabajo de al-Haq, que durante m√°s de 40 a√Īos se ha centrado en documentar los abusos contra los derechos humanos derivados de la prolongada ocupaci√≥n israel√≠.

Power dijo que ha dependido de visados de visitante para entrar en Cisjordania, que ha podido prorrogar. Dijo que tuvo que mostrar un contrato de trabajo para obtener el visado, a pesar de que éste no le permite trabajar. Describió el oneroso proceso por el que tiene que pasar regularmente para entrar, que incluye a veces tener que depositar fianzas de hasta 30.000 NIS (8.467 dólares estadounidenses) para garantizar que saldrá cuando expire el visado. Dice que cada vez le preocupa que no se le permita la entrada y, cuando está en Cisjordania con un visado activo, por lo general se niega a viajar para visitar a familiares, asistir a reuniones o para cualquier otro fin que no sea una emergencia.

Seg√ļn Power, las nuevas directrices dificultar√°n a√ļn m√°s las cosas, ya que le exigir√°n coordinar sus planes y obtener un visado con antelaci√≥n en la embajada israel√≠ de su pa√≠s de origen. Le preocupa que no se le conceda el visado en este proceso, dada la falta de disposiciones expl√≠citas sobre el trabajo de las organizaciones de derechos humanos en las directrices y el l√≠mite de cinco a√Īos para los extranjeros que viven en Cisjordania. Las autoridades israel√≠es tambi√©n han ilegalizado Al Haq, declar√°ndola en 2021 “asociaci√≥n il√≠cita” en virtud de la legislaci√≥n militar aplicable en Cisjordania y “organizaci√≥n terrorista” en virtud de la legislaci√≥n israel√≠.
Estas restricciones dificultan a las organizaciones palestinas de la sociedad civil atraer y contratar a expertos extranjeros como Power. Incluso si los expertos pueden entrar en Cisjordania, “una organizaci√≥n no puede funcionar u operar sin saber si sus trabajadores podr√°n volver” cada vez que se marchan, dijo Power.
Power abandon√≥ Cisjordania en diciembre, antes de que expirara su visado a finales de a√Īo. Dice que teme que no se le permita regresar.
“Laura”, una ciudadana estadounidense de 57 a√Īos que pidi√≥ que no se revelara su nombre por temor a represalias, visit√≥ Cisjordania por primera vez en 2012. Es psic√≥loga cl√≠nica y dijo que durante dos a√Īos la visitaba peri√≥dicamente para asistir a conferencias y trabajar como consultora a corto plazo, obteniendo visados de visitante a su llegada al aeropuerto Ben Gurion. En el verano de 2014, decidi√≥ trasladarse con su hijo de 10 a√Īos a Cisjordania para trabajar a tiempo completo con ni√Īos en situaci√≥n de riesgo y dar clases en una universidad. Obtuvo un visado, basado en su contrato con la universidad, aunque el visado le proh√≠be formalmente trabajar, y vivi√≥ en Cisjordania, renovando el visado anualmente, durante los cuatro a√Īos siguientes.
Afirm√≥ que mantener su estatus le hab√≠a resultado estresante, incluso tener que esperar durante meses por sus documentos o los de su hijo. “La incertidumbre, nada est√° claro, la burocracia y la sensaci√≥n de que no est√°s seguro durante el tiempo de espera, despu√©s de hacer todo el papeleo, pasar por todo”, dijo.
En oto√Īo de 2017, Laura solicit√≥ prorrogar su visado, pero las autoridades israel√≠es no respondieron durante meses y, en abril de 2018, le devolvieron el pasaporte sin una decisi√≥n ni un nuevo visado. Sin estatus legal, en mayo de 2018, cuando termin√≥ el curso escolar de su hijo, decidi√≥ abandonar Cisjordania. Asegura que las fuerzas israel√≠es en el paso fronterizo de Allenby le dijeron que no pod√≠a regresar y la reprendieron p√ļblicamente por haber sobrepasado el plazo de su visado. “Me dijeron que hab√≠a arruinado las posibilidades de mi hijo de volver aqu√≠ y arruinado su vida”, declar√≥.
Regres√≥ a Estados Unidos y contrat√≥ a un abogado israel√≠ para que la ayudara a obtener permiso para volver a vivir en Cisjordania. Afirm√≥ que “decid√≠ luchar por mi visado porque Cisjordania es nuestro hogar y nuestra vida. Es donde hemos vivido durante a√Īos, donde mi hijo creci√≥ e hizo amigos. Estuvo llorando todo el tiempo cuando nos dijeron que no podr√≠amos volver. Estuvo all√≠ desde que ten√≠a 10 a√Īos. Dej√© atr√°s mi carrera y todas nuestras pertenencias all√≠ en nuestra casa, su PlayStation, su bicicleta y nuestra ropa”.
Gracias a las gestiones de la abogada, Laura y su hijo consiguieron regresar a finales de 2018, tras pagar una fianza que solo se devolvía cuando ella abandonaba Cisjordania, y dar clases durante unos meses. Pero, ante la continua imposibilidad de prorrogar sus visados y los crecientes costes, incluidos los de los abogados, Laura sintió que no tenía más remedio que venderlo todo y volver a Estados Unidos en diciembre de 2019. Desde entonces solo ha estado de visita una vez, con un visado de 30 días que las autoridades israelíes le concedieron con la condición de que depositara una fianza de 30.000 NIS (8.467 dólares) que también se devolvería solo cuando abandonara Cisjordania.
Dado que las nuevas directrices proh√≠ben a los extranjeros permanecer en Cisjordania m√°s de cinco a√Īos salvo en circunstancias excepcionales, la periodista afirma que las directrices le impiden permanecer m√°s tiempo en Cisjordania. Sigue ense√Īando virtualmente en la universidad, ya que, seg√ļn ella, nadie m√°s tiene la formaci√≥n necesaria para impartir sus clases.

Omar Shakir

En julio de 2021, Omar Shakir, director de Human Rights Watch para Israel y Palestina, solicitó al ejército israelí un permiso para entrar en Cisjordania durante una semana con el fin de reunirse allí con el personal de Human Rights Watch, informar a diplomáticos de la Unión Europea en respuesta a su invitación y llevar a cabo investigaciones, entre otras cosas sobre los abusos de la Autoridad Palestina. Shakir pretendía llevar a cabo un trabajo en persona que no había podido realizar desde que las autoridades israelíes lo deportaron de Israel en noviembre de 2019, afirmando que su defensa violaba una ley de 2017 que prohíbe la entrada a Israel a las personas que defienden el boicot a Israel o a sus asentamientos en la Cisjordania ocupada. Ni Human Rights Watch ni Shakir como su representante han pedido nunca el boicot a Israel.

Tras meses sin recibir una respuesta afirmativa o negativa, Shakir y Human Rights Watch presentaron una demanda ante el Tribunal de Distrito de Jerusal√©n contra las Fuerzas de Defensa de Israel en abril de 2022. En julio de 2022, el ej√©rcito deneg√≥ la solicitud, citando la “amplia discreci√≥n” de la Unidad de Coordinaci√≥n de Actividades Gubernamentales en los Territorios con respecto a la entrada en Cisjordania de ciudadanos extranjeros y una estipulaci√≥n en las directrices de entrada en Cisjordania de que “todas las disposiciones de las mismas est√°n sujetas a la pol√≠tica del gobierno.”
La carta del ej√©rcito a Shakir se√Īala que “la pol√≠tica del gobierno en este asunto (que se ha afianzado en la legislaci√≥n primaria de Israel) es prohibir la concesi√≥n de cualquier tipo de visado o permiso de estancia a las personas que, a sabiendas, hagan un llamamiento p√ļblico a boicotear el Estado de Israel o cualquiera de sus instituciones o cualquier zona bajo su control” y cita la preocupaci√≥n de que Shakir utilice su visita “para promover el boicot a Israel y a las entidades que operan en Israel y en la zona de Judea y Samaria”. La decisi√≥n, en efecto, ampl√≠a la prohibici√≥n de entrada a Israel por presunto apoyo a boicots a la entrada a Cisjordania ocupada.
En agosto, Shakir y Human Rights Watch presentaron una petici√≥n modificada en la que alegaban que el ej√©rcito israel√≠ se hab√≠a extralimitado en el ejercicio de su autoridad en virtud del derecho internacional humanitario, que limita las acciones de los ocupantes al mantenimiento de la seguridad, el orden p√ļblico o el inter√©s superior de la poblaci√≥n ocupada. Citando la menor discrecionalidad que tiene un ej√©rcito de ocupaci√≥n sobre la entrada en territorio ocupado que la que tiene un pa√≠s sobre su territorio soberano, la petici√≥n afirmaba que el derecho internacional humanitario no permite al ej√©rcito israel√≠ denegar la entrada en Cisjordania por un supuesto apoyo a los boicots. Afirmaba que negar la entrada a los defensores de los derechos humanos menoscaba el inter√©s p√ļblico de los residentes en Cisjordania, que deben tener derecho a contratar a representantes de organizaciones internacionales de derechos humanos.
En noviembre, el Tribunal de Distrito de Jerusal√©n confirm√≥ la denegaci√≥n del gobierno, dictaminando que la denegaci√≥n de entrada basada en el supuesto apoyo al boicot entra dentro de la amplia autoridad que tiene el ej√©rcito para mantener “el orden p√ļblico y la seguridad” de los residentes en el territorio ocupado. La sentencia cita el supuesto perjuicio que las actividades de boicot suponen para los colonos israel√≠es, a los que considera parte de la poblaci√≥n local a pesar de la prohibici√≥n del derecho internacional humanitario de trasladar a la propia poblaci√≥n del ocupante a territorio ocupado, y para los jornaleros palestinos que trabajan en los asentamientos. Se√Īala adem√°s las disposiciones de las directrices de entrada en Cisjordania que permiten al ej√©rcito tomar decisiones basadas en consideraciones pol√≠ticas y de otro tipo y que niegan cualquier “derecho adquirido” a los extranjeros a entrar en Cisjordania, que el ej√©rcito ha declarado zona militar cerrada en su totalidad.

Aunque la negativa de Israel a permitir la visita de Shakir no causó tantas dificultades como la denegación de permisos ampliados a un familiar palestino o a un profesor extranjero de larga duración, ilustra cómo Israel abusa de su autoridad para controlar la entrada de extranjeros a un territorio en el que no es soberano.

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Cisjordania: Las nuevas normas de entrada a√≠slan a√ļn m√°s a los palestinos
Las directrices de Israel impiden visitar, estudiar y trabajar

(Jerusal√©n) – Las nuevas directrices israel√≠es sobre el acceso de extranjeros a Cisjordania amenazan con aislar a√ļn m√°s a los palestinos de sus seres queridos y de la sociedad civil mundial, se√Īal√≥ hoy Human Rights Watch. Las directrices, que entraron en vigor en octubre de 2022 y fueron modificadas en diciembre del mismo a√Īo, establecen procedimientos detallados para la entrada y residencia en Cisjordania de extranjeros, un proceso distinto del procedimiento de entrada a Israel.
Las autoridades israel√≠es llevan mucho tiempo dificultando a los extranjeros la ense√Īanza, el estudio, el voluntariado, el trabajo o la residencia en Cisjordania. Las nuevas directrices codifican y endurecen las restricciones impuestas desde hace tiempo, amenazando con dificultar a√ļn m√°s a los palestinos de Cisjordania, que ya se enfrentan a severas restricciones de movimiento impuestas por Israel, estar con familiares que carecen de documento de identidad cisjordano y relacionarse con estudiantes, acad√©micos, expertos y otros extranjeros.
“Al dificultar que la gente pase tiempo en Cisjordania, Israel est√° dando un paso m√°s para convertir Cisjordania en otra Gaza, donde dos millones de palestinos han vivido pr√°cticamente aislados del mundo exterior durante m√°s de 15 a√Īos”, se√Īal√≥ Eric Goldstein, director adjunto para Oriente Medio de Human Rights Watch. “Esta pol√≠tica est√° dise√Īada para debilitar los lazos sociales, culturales e intelectuales que los palestinos han intentado mantener con el mundo exterior”.
Entre julio y diciembre de 2022, Human Rights Watch entrevist√≥ a 13 personas que detallaron las dificultades a las que se han enfrentado durante a√Īos para entrar o permanecer en Cisjordania y sus preocupaciones sobre c√≥mo les afectar√°n las nuevas directrices. Human Rights Watch tambi√©n entrevist√≥ a abogados israel√≠es que han representado a quienes impugnan las restricciones. Entre los entrevistados se encuentran un psic√≥logo estadounidense que ense√Īa en una universidad palestina, una madre brit√°nica de dos hijos que intenta permanecer con su marido palestino y su familia, y un palestino que ha vivido la mayor parte de su vida en Cisjordania, pero no tiene documento de identidad.
Además, en julio de 2022 las autoridades israelíes denegaron a Omar Shakir, director de Human Rights Watch para Israel y Palestina, un permiso para entrar en Cisjordania durante una semana con el fin de llevar a cabo actividades de investigación y promoción, alegando la amplia autoridad del ejército sobre la entrada. El Tribunal de Distrito de Jerusalén confirmó la denegación en noviembre, tras una impugnación presentada por Shakir y Human Rights Watch.
El “Procedimiento para la entrada y residencia de extranjeros en la zona de Judea y Samaria [referencia a Cisjordania]”, de 61 p√°ginas, sustituy√≥ a un documento de tres p√°ginas sobre procedimientos aplicado por primera vez en diciembre de 2006. Establece la pol√≠tica y los procedimientos del ej√©rcito israel√≠ con respecto a los extranjeros que pretendan entrar √ļnicamente en Cisjordania, excluida Jerusal√©n Este, o prolongar su estancia para una visita o con un “prop√≥sito espec√≠fico”, por ejemplo, estudiar, ense√Īar, ser voluntario o trabajar all√≠. Las directrices son distintas de las de entrada en Israel, que normalmente se aplican en el aeropuerto Ben Gurion y otros puertos de entrada. El titular de un permiso de Cisjordania, sin visado de entrada israel√≠, no tiene autorizaci√≥n legal para entrar en Israel, ni en la Jerusal√©n Oriental ocupada.
Aunque la gente suele visitar Cisjordania con visados de turista israel√≠es normales, los extranjeros con estos visados no est√°n autorizados a ense√Īar, estudiar, ser voluntarios, trabajar o vivir en Cisjordania. Las autoridades israel√≠es suelen denegar los visados normales de entrada a Israel por estos motivos, as√≠ como a otras personas de las que se sabe o se sospecha que participan en actividades de apoyo propalestino. El permiso es la √ļnica opci√≥n para muchos que desean pasar un tiempo en Cisjordania.
Las directrices de Cisjordania s√≥lo permiten conceder permisos a categor√≠as limitadas de visitantes. Algunos de ellos, como los familiares directos de palestinos, pueden obtener un permiso de hasta tres meses a su llegada al paso fronterizo de Allenby/King Hussein, entre Jordania y Cisjordania, a la espera de la aprobaci√≥n de las autoridades israel√≠es de all√≠. Otros, como acad√©micos, estudiantes, voluntarios y expertos, deben solicitar un permiso para Cisjordania, v√°lido hasta un a√Īo, desde el extranjero y obtener la aprobaci√≥n antes de viajar. Las directrices anteriores recomendaban, pero no exig√≠an, la coordinaci√≥n previa, aunque en la pr√°ctica las autoridades israel√≠es a menudo exig√≠an la aprobaci√≥n por adelantado. Otros visitantes, como los turistas o quienes deseen visitar a familiares o amigos o asistir a una conferencia, no pueden obtener un permiso para Cisjordania.
Citando “el riesgo” de que los extranjeros “se atrincheren”, las directrices tambi√©n excluyen todas las v√≠as para permanecer a largo plazo en Cisjordania para todos los extranjeros excepto los c√≥nyuges de palestinos.

Las directrices otorgan a las autoridades militares israel√≠es una amplia discrecionalidad, permitiendo que “consideraciones de pol√≠tica general” gu√≠en la toma de decisiones y se√Īalando que “la aplicaci√≥n de este procedimiento depender√° de la situaci√≥n de seguridad y de la pol√≠tica israel√≠ imperante, que se revisa y modifica de vez en cuando”.

El ej√©rcito israel√≠ dijo a The Jerusalem Post en mayo de 2022 que las directrices har√°n que la entrada a Cisjordania sea “m√°s fluida”, presumiblemente explicando el procedimiento en detalle, y por lo tanto “beneficiar√° a todos los residentes de la zona.”

Sin embargo, todas las personas entrevistadas por Human Rights Watch describieron grandes obst√°culos burocr√°ticos para permanecer legalmente en Cisjordania y el impacto de las restricciones en sus vidas. Una empresaria estadounidense casada con un palestino, que ha vivido en Cisjordania durante m√°s de una d√©cada y pidi√≥ que no se revelara su nombre por temor a represalias, dijo que tuvo que dejar atr√°s a sus hijos peque√Īos y permanecer en el extranjero durante varias semanas en 2019 despu√©s de que le denegaran el visado. Dijo que el estr√©s y las dificultades la llevaron a “romper en sollozos frente a la escuela de mi hijo cuando lo dej√© sin saber si lo volver√≠a a ver.” Su visado s√≥lo se restableci√≥ tras la intervenci√≥n de diplom√°ticos.
Aunque los pa√≠ses tienen amplia discreci√≥n sobre la entrada en su territorio soberano, el derecho internacional humanitario exige que las potencias ocupantes act√ļen en inter√©s de la poblaci√≥n ocupada o para mantener la seguridad o el orden p√ļblico. No existen justificaciones aparentes basadas en la seguridad, el orden p√ļblico o el inter√©s superior de los palestinos para justificar el grado en que las autoridades israel√≠es restringen la entrada de voluntarios, acad√©micos o estudiantes en Cisjordania o la permanencia a largo plazo de los seres queridos de los palestinos, se√Īal√≥ Human Rights Watch.
Al restringir excesivamente la capacidad de las familias palestinas para pasar tiempo juntas y bloquear la entrada de académicos, estudiantes y trabajadores no gubernamentales que contribuirían a la vida social, cultural, política e intelectual en Cisjordania, las restricciones de Israel incumplen su deber, que aumenta en una ocupación prolongada, de facilitar una vida civil normal para la población ocupada.
Esto implica necesariamente vivir con la propia familia. Tanto el derecho internacional humanitario como el de derechos humanos subrayan la importancia del derecho a la vida familiar y a la unidad, incluido el derecho a vivir juntos. También significa facilitar el trabajo y las actividades de las universidades, las organizaciones de la sociedad civil y las empresas palestinas, y mantener una interacción regular con el resto del mundo.
Las obligaciones de Israel como potencia ocupante le obligan a facilitar la entrada de extranjeros en Cisjordania de forma ordenada. Con sujeción a una evaluación individualizada de la seguridad y en ausencia de razones imperiosas de derecho, las autoridades israelíes deben conceder como mínimo permisos de duración razonable a los extranjeros que contribuyan a la vida de Cisjordania, incluidos los familiares de palestinos y quienes trabajen con la sociedad civil palestina, y la residencia a los familiares directos.
Las restricciones de Israel agravan las penurias ya impuestas a los palestinos de Cisjordania por la denegación generalizada de los derechos de residencia, las amplias restricciones de circulación y los ataques a la sociedad civil palestina. Esta política agrava la fragmentación de los palestinos en distintas zonas y fomenta el control israelí sobre la vida de los palestinos. La severa represión de las autoridades israelíes contra los palestinos, cometida en aplicación de una política para mantener la dominación de los judíos israelíes sobre los palestinos, equivale a los crímenes contra la humanidad de apartheid y persecución, como han constatado Human Rights Watch y los principales grupos de derechos humanos israelíes, palestinos e internacionales.
“Un ej√©rcito de ocupaci√≥n no tiene por qu√© determinar qu√© profesores est√°n cualificados para ense√Īar en las universidades palestinas, impedir que los defensores de los derechos humanos interact√ļen con la poblaci√≥n ocupada o separar cruelmente a las familias”, afirm√≥ Goldstein. “Estados Unidos y los Estados europeos deber√≠an presionar a las autoridades israel√≠es para que faciliten, y no dificulten, que las personas, incluidos sus propios ciudadanos, establezcan conexiones significativas con las comunidades de Cisjordania.”
Solicitud de permisos y prórrogas en Cisjordania
Las directrices de entrada en Cisjordania se publicaron originalmente en febrero de 2022 y se modificaron en septiembre de 2022 y de nuevo en diciembre de 2022. En ellas se identifican varias categor√≠as de personas, incluidos acad√©micos, estudiantes, voluntarios y “expertos y consultores en disciplinas singulares y empleados de alto nivel”, todos los cuales deben solicitar a Israel con antelaci√≥n, directamente al ej√©rcito, en una embajada israel√≠ en el extranjero o a trav√©s de la Autoridad Palestina, “permisos [para entrar en Cisjordania] con fines espec√≠ficos.”

El procedimiento para obtener un permiso exige facilitar importantes datos personales a las autoridades israelíes. Varias personas que pasaron un tiempo en Cisjordania afirmaron que este proceso podría disuadir a la gente de solicitarlo, dado el historial de las autoridades israelíes de denegar la entrada a quienes realizan actividades de defensa pro Palestina. Por ello, y a la luz de la dificultad de obtener permisos para Cisjordania, algunos programas en Cisjordania han aconsejado durante mucho tiempo a los participantes internacionales que soliciten un visado de turista israelí, en lugar de un permiso para Cisjordania, y que se abstengan de revelar el propósito principal de su visita para maximizar sus posibilidades.

Entre los extranjeros que pueden obtener un permiso de visitante a Cisjordania a su llegada figuran el c√≥nyuge, hijo o familiar de primer grado de un palestino en Cisjordania, un empresario o inversor, un periodista acreditado por las autoridades israel√≠es o quienes presenten “circunstancias excepcionales” y con “circunstancias humanitarias especiales” que no hayan tenido complicaciones previas relacionadas con el visado.

Las directrices limitan a tres meses los permisos de corta duraci√≥n para visitantes obtenidos en el paso fronterizo de Allenby. Los permisos pueden renovarse “por razones excepcionales, por un m√°ximo de 3 meses m√°s”. Cualquier pr√≥rroga adicional “requiere la aprobaci√≥n del funcionario autorizado del COGAT por motivos especiales, que deben documentarse.”
Los “permisos para fines espec√≠ficos” obtenidos con antelaci√≥n a la llegada duran hasta un a√Īo y las pr√≥rrogas tienen un l√≠mite de 27 meses, por lo que quien desee permanecer m√°s tiempo deber√° abandonar Cisjordania y volver a solicitarlo desde el extranjero. Las directrices limitan a los acad√©micos y expertos extranjeros a un m√°ximo de cinco a√Īos acumulativos en Cisjordania, restricci√≥n que no figuraba en las directrices anteriores. Quienes deseen permanecer m√°s tiempo pueden solicitar entrar de nuevo tras nueve meses de ausencia, pero las directrices autorizan pr√≥rrogas adicionales de hasta cinco a√Īos m√°s s√≥lo “en casos excepcionales y por razones especiales”.
Los palestinos de Cisjordania pueden solicitar a Israel, a trav√©s de un proceso separado de reunificaci√≥n familiar a trav√©s de la Autoridad Palestina, que se expidan documentos de identidad palestinos para sus c√≥nyuges y otros familiares en “circunstancias excepcionales”, lo que les permitir√≠a quedarse a largo plazo. Las autoridades israel√≠es tramitaron 35.000 solicitudes a finales de la d√©cada de 2000 y varios miles en 2021 y 2022 como gesto hacia la Autoridad Palestina, pero por lo dem√°s han congelado el proceso.
Las directrices establecen un proceso para expedir permisos renovables de un a√Īo a los c√≥nyuges extranjeros de palestinos que tengan pendiente una solicitud de reagrupaci√≥n familiar que la Autoridad Palestina haya enviado a Israel. Sin embargo, las directrices establecen que no se aprobar√°n las solicitudes que sean incompatibles con la “pol√≠tica general del escal√≥n pol√≠tico”.
Las directrices facultan a las autoridades para revisar las cualificaciones acad√©micas de los profesores o investigadores de las universidades palestinas, incluyendo si los que no tienen un doctorado tienen “conocimientos especiales”, y qu√© profesiones son suficientemente “requeridas o necesarias” para justificar que se permita a los extranjeros trabajar en ellas.
Un administrador de la Universidad de Bel√©n dijo que el 70% del profesorado de uno de los programas de la escuela procede del extranjero y a la administraci√≥n le preocupa que la normativa dificulte a√ļn m√°s la contrataci√≥n y el mantenimiento de los profesores. Un portavoz de la Universidad de Birzeit dijo que perdieron ocho miembros de la facultad entre 2017 y 2022 debido a las restricciones de entrada a Cisjordania, lo que, seg√ļn ellos, les hizo perder una experiencia √ļnica y afect√≥ la calidad de la educaci√≥n que ofrece la escuela.
Un profesor, Roger Heacock, abandon√≥ Cisjordania con su familia en 2018 despu√©s de 35 a√Īos, 33 de ellos ense√Īando historia europea en Birzeit cuando las autoridades israel√≠es no respondieron a tiempo a su solicitud de renovaci√≥n de permiso, dejando atr√°s a los estudiantes graduados que supervisaba. Dijo que la experiencia “nos rompi√≥ el coraz√≥n. A√ļn no lo he superado”.
Las directrices no se aplican a los extranjeros que deseen visitar el Jerusal√©n Este ocupado por Israel o los asentamientos israel√≠es en Cisjordania, que son ilegales seg√ļn el derecho internacional humanitario. Para entrar en estas zonas deben obtener un visado de entrada israel√≠.
Las directrices tampoco se aplican a los nacionales, nacidos o “titulares de documentos” de Jordania, Egipto, Marruecos, Bahr√©in y Sud√°n del Sur, ni a los nacionales de pa√≠ses que no mantienen relaciones diplom√°ticas con Israel. Estas personas deben solicitar la entrada en Israel a trav√©s de la Autoridad Palestina con arreglo a un “Procedimiento de expedici√≥n de permisos para visitas extranjeras a la Autoridad Palestina” independiente, que establece que los permisos s√≥lo se expedir√°n en “casos excepcionales y humanitarios”. Una abogada israel√≠, Leora Bechor, describi√≥ estos permisos como “casi imposibles” de obtener. No existe justificaci√≥n aparente para dificultar especialmente la entrada en Cisjordania a los nacionales de Jordania, la mayor√≠a de los cuales son palestinos, en comparaci√≥n con los nacionales de otros pa√≠ses, se√Īal√≥ Human Rights Watch.
Casos individuales

Nacido en Europa a mediados de la d√©cada de 1990, de padre palestino de Cisjordania y madre europea, “Ayman” ha vivido en Cisjordania la mayor parte de su vida. Pidi√≥ que no se revelara su nombre real por temor a represalias. Su padre abandon√≥ Cisjordania en la d√©cada de 1970 para evitar ser detenido por sus actividades pol√≠ticas, y se vio obligado a dejar atr√°s sus documentos de identidad. Regres√≥ en 1997, cuando Ayman era un ni√Īo peque√Īo, junto con otras personas a las que se permiti√≥ regresar tras los Acuerdos de Oslo, pero las autoridades israel√≠es no le devolvieron inmediatamente su documento de identidad. Todos los miembros de la familia de Ayman solicitaron documentos de identidad palestinos, pero s√≥lo su padre recibi√≥ uno a principios de 2022, tras una solicitud de reunificaci√≥n familiar presentada por el abuelo de Ayman en 2009.

Sin un documento de identidad palestino, Ayman depende de los visados emitidos en su pasaporte europeo para tener estatus legal en Cisjordania, a pesar de que su familia ha vivido all√≠ durante generaciones y √©l ha vivido all√≠ la mayor parte de su vida. Afirm√≥ que “Palestina para m√≠ es mi hogar”, ya que “mi infancia, escuelas, compa√Īeros de clase, amigos, familia extensa, parientes y todos los recuerdos que tengo est√°n todos aqu√≠” y, sin embargo, “estoy en Palestina como turista, como ciudadano europeo”.
De ni√Īo, dijo Ayman, recibi√≥ visados gracias al trabajo de su madre en un programa afiliado a una embajada extranjera. En 2015, sin embargo, dijo que las autoridades israel√≠es se negaron a renovar su visado, con el argumento de que √©l, como un joven de 20 a√Īos, ya no pod√≠a reclamar la dependencia de su madre. Poco despu√©s, se march√≥ a estudiar al extranjero durante un semestre. Regres√≥ en diciembre de 2015 y dijo que logr√≥ obtener varios visados de corta duraci√≥n que le permitieron permanecer en Cisjordania en 2016 y gran parte de 2017 para completar sus estudios universitarios.
Desde septiembre de 2017, cursa estudios de posgrado en Europa y ha visitado Cisjordania tres veces como turista. Dijo que, principalmente como resultado de una pol√≠tica israel√≠ para restringir la entrada a Cisjordania de extranjeros entre marzo de 2020 y febrero de 2022, a la luz de la pandemia de Covid-19, no pudo visitar a su familia durante dos a√Īos.
Ayman expres√≥ su preocupaci√≥n por el hecho de que las nuevas directrices de entrada le hacen efectivamente imposible vivir en Cisjordania e incluso complican su capacidad para visitarla, entre otras cosas al limitarle a visitas de tres meses salvo circunstancias excepcionales e imponerle periodos obligatorios durante los cuales debe salir y permanecer fuera de Cisjordania. Aunque las directrices permiten la entrada a quienes, como Ayman, visitan a familiares de primer grado, le preocupa lo que pueda ocurrir cuando fallezca su padre, el √ļnico miembro de su familia inmediata con documento de identidad palestino. “Es posible que pierda el derecho a visitarlo, puesto que ya no tendr√© un familiar de primer grado, y tampoco podr√© visitarlo como turista seg√ļn estas normas”, dijo Ayman.
“Margaret”
“Margaret”, brit√°nica de 46 a√Īos que pidi√≥ que no se revelara su nombre por temor a represalias, vive en Ramala con su marido palestino, que tiene un documento de identidad cisjordano, y sus dos hijos, de 9 y 6 a√Īos. Dijo que vive en Cisjordania desde 1998 y que se cas√≥ con su marido en 2005. Poco despu√©s, seg√ļn Margaret, las autoridades israel√≠es le denegaron la entrada, como parte de una pol√≠tica general de la √©poca que, seg√ļn el peri√≥dico israel√≠ Haaretz, afectaba a miles de c√≥nyuges extranjeros.
Margaret consigui√≥ regresar nueve meses despu√©s y desde entonces ha permanecido casi siempre en Cisjordania. Dice que en 2006 solicit√≥ un documento de identidad palestino en el marco del proceso de reagrupaci√≥n familiar, pero no lo ha recibido. En su lugar, ha permanecido con visados de corta duraci√≥n, originalmente de un a√Īo, pero m√°s recientemente de seis meses, teniendo que salir peri√≥dicamente de Cisjordania para mantener su estatus. El trabajo no est√° permitido con estos visados, pero Margaret trabaj√≥ a pesar de ello, sin revelarlo nunca a las autoridades israel√≠es.
Cuando las autoridades israel√≠es informaron a Margaret en agosto de 2021 de que ten√≠a que salir antes de enero de 2022 y volver a Cisjordania para mantener su estatus, le preocup√≥ que los procedimientos adicionales impuestos por las autoridades israel√≠es en medio de la pandemia del Covid-19 pudieran bloquear su capacidad de regresar con su familia. En concreto, las autoridades israel√≠es exig√≠an a los extranjeros que entraban en Cisjordania que coordinaran sus planes con ellas, un proceso que, seg√ļn oy√≥ Margaret, a otros les llevaba tres o cuatro meses. Margaret dijo que no pod√≠a permitirse estar tanto tiempo lejos de sus hijos durante el curso escolar.
A finales de 2021, la Autoridad Palestina anunció que las autoridades israelíes habían dado luz verde a la expedición de miles de documentos de identidad para personas atrapadas en situaciones como la suya. Con la esperanza de estar entre los que recibieran un documento de identidad o de poder resolver su situación con la ayuda de un abogado, tomó la difícil decisión de prolongar su visado.
Margaret nunca recibi√≥ un documento de identidad y, por tanto, carece de estatus legal. Como consecuencia, afirma que, desde enero de 2022, no “sale de Ramala. No puedo correr ning√ļn riesgo”.
“Susan Power”

Susan Power, irlandesa de 43 a√Īos, dirige la investigaci√≥n y defensa jur√≠dicas de al-Haq, una destacada organizaci√≥n palestina de derechos humanos. Power se incorpor√≥ a al-Haq, cuya sede est√° en Ramala (Cisjordania), en 2013. Con un doctorado centrado en el derecho de la ocupaci√≥n, Power tiene una experiencia √ļnica muy adecuada para el trabajo de al-Haq, que durante m√°s de 40 a√Īos se ha centrado en documentar los abusos contra los derechos humanos derivados de la prolongada ocupaci√≥n israel√≠.

Power dijo que ha dependido de visados de visitante para entrar en Cisjordania, que ha podido prorrogar. Dijo que tuvo que mostrar un contrato de trabajo para obtener el visado, a pesar de que éste no le permite trabajar. Describió el oneroso proceso por el que tiene que pasar regularmente para entrar, que incluye a veces tener que depositar fianzas de hasta 30.000 NIS (8.467 dólares estadounidenses) para garantizar que saldrá cuando expire el visado. Dice que cada vez le preocupa que no se le permita la entrada y, cuando está en Cisjordania con un visado activo, por lo general se niega a viajar para visitar a familiares, asistir a reuniones o para cualquier otro fin que no sea una emergencia.

Seg√ļn Power, las nuevas directrices dificultar√°n a√ļn m√°s las cosas, ya que le exigir√°n coordinar sus planes y obtener un visado con antelaci√≥n en la embajada israel√≠ de su pa√≠s de origen. Le preocupa que no se le conceda el visado en este proceso, dada la falta de disposiciones expl√≠citas sobre el trabajo de las organizaciones de derechos humanos en las directrices y el l√≠mite de cinco a√Īos para los extranjeros que viven en Cisjordania. Las autoridades israel√≠es tambi√©n han ilegalizado Al Haq, declar√°ndola en 2021 “asociaci√≥n il√≠cita” en virtud de la legislaci√≥n militar aplicable en Cisjordania y “organizaci√≥n terrorista” en virtud de la legislaci√≥n israel√≠.
Estas restricciones dificultan a las organizaciones palestinas de la sociedad civil atraer y contratar a expertos extranjeros como Power. Incluso si los expertos pueden entrar en Cisjordania, “una organizaci√≥n no puede funcionar u operar sin saber si sus trabajadores podr√°n volver” cada vez que se marchan, dijo Power.
Power abandon√≥ Cisjordania en diciembre, antes de que expirara su visado a finales de a√Īo. Dice que teme que no se le permita regresar.
“Laura”, una ciudadana estadounidense de 57 a√Īos que pidi√≥ que no se revelara su nombre por temor a represalias, visit√≥ Cisjordania por primera vez en 2012. Es psic√≥loga cl√≠nica y dijo que durante dos a√Īos la visitaba peri√≥dicamente para asistir a conferencias y trabajar como consultora a corto plazo, obteniendo visados de visitante a su llegada al aeropuerto Ben Gurion. En el verano de 2014, decidi√≥ trasladarse con su hijo de 10 a√Īos a Cisjordania para trabajar a tiempo completo con ni√Īos en situaci√≥n de riesgo y dar clases en una universidad. Obtuvo un visado, basado en su contrato con la universidad, aunque el visado le proh√≠be formalmente trabajar, y vivi√≥ en Cisjordania, renovando el visado anualmente, durante los cuatro a√Īos siguientes.
Afirm√≥ que mantener su estatus le hab√≠a resultado estresante, incluso tener que esperar durante meses por sus documentos o los de su hijo. “La incertidumbre, nada est√° claro, la burocracia y la sensaci√≥n de que no est√°s seguro durante el tiempo de espera, despu√©s de hacer todo el papeleo, pasar por todo”, dijo.
En oto√Īo de 2017, Laura solicit√≥ prorrogar su visado, pero las autoridades israel√≠es no respondieron durante meses y, en abril de 2018, le devolvieron el pasaporte sin una decisi√≥n ni un nuevo visado. Sin estatus legal, en mayo de 2018, cuando termin√≥ el curso escolar de su hijo, decidi√≥ abandonar Cisjordania. Asegura que las fuerzas israel√≠es en el paso fronterizo de Allenby le dijeron que no pod√≠a regresar y la reprendieron p√ļblicamente por haber sobrepasado el plazo de su visado. “Me dijeron que hab√≠a arruinado las posibilidades de mi hijo de volver aqu√≠ y arruinado su vida”, declar√≥.
Regres√≥ a Estados Unidos y contrat√≥ a un abogado israel√≠ para que la ayudara a obtener permiso para volver a vivir en Cisjordania. Afirm√≥ que “decid√≠ luchar por mi visado porque Cisjordania es nuestro hogar y nuestra vida. Es donde hemos vivido durante a√Īos, donde mi hijo creci√≥ e hizo amigos. Estuvo llorando todo el tiempo cuando nos dijeron que no podr√≠amos volver. Estuvo all√≠ desde que ten√≠a 10 a√Īos. Dej√© atr√°s mi carrera y todas nuestras pertenencias all√≠ en nuestra casa, su PlayStation, su bicicleta y nuestra ropa”.
Gracias a las gestiones de la abogada, Laura y su hijo consiguieron regresar a finales de 2018, tras pagar una fianza que solo se devolvía cuando ella abandonaba Cisjordania, y dar clases durante unos meses. Pero, ante la continua imposibilidad de prorrogar sus visados y los crecientes costes, incluidos los de los abogados, Laura sintió que no tenía más remedio que venderlo todo y volver a Estados Unidos en diciembre de 2019. Desde entonces solo ha estado de visita una vez, con un visado de 30 días que las autoridades israelíes le concedieron con la condición de que depositara una fianza de 30.000 NIS (8.467 dólares) que también se devolvería solo cuando abandonara Cisjordania.
Dado que las nuevas directrices proh√≠ben a los extranjeros permanecer en Cisjordania m√°s de cinco a√Īos salvo en circunstancias excepcionales, la periodista afirma que las directrices le impiden permanecer m√°s tiempo en Cisjordania. Sigue ense√Īando virtualmente en la universidad, ya que, seg√ļn ella, nadie m√°s tiene la formaci√≥n necesaria para impartir sus clases.

Omar Shakir

En julio de 2021, Omar Shakir, director de Human Rights Watch para Israel y Palestina, solicitó al ejército israelí un permiso para entrar en Cisjordania durante una semana con el fin de reunirse allí con el personal de Human Rights Watch, informar a diplomáticos de la Unión Europea en respuesta a su invitación y llevar a cabo investigaciones, entre otras cosas sobre los abusos de la Autoridad Palestina. Shakir pretendía llevar a cabo un trabajo en persona que no había podido realizar desde que las autoridades israelíes lo deportaron de Israel en noviembre de 2019, afirmando que su defensa violaba una ley de 2017 que prohíbe la entrada a Israel a las personas que defienden el boicot a Israel o a sus asentamientos en la Cisjordania ocupada. Ni Human Rights Watch ni Shakir como su representante han pedido nunca el boicot a Israel.

Tras meses sin recibir una respuesta afirmativa o negativa, Shakir y Human Rights Watch presentaron una demanda ante el Tribunal de Distrito de Jerusal√©n contra las Fuerzas de Defensa de Israel en abril de 2022. En julio de 2022, el ej√©rcito deneg√≥ la solicitud, citando la “amplia discreci√≥n” de la Unidad de Coordinaci√≥n de Actividades Gubernamentales en los Territorios con respecto a la entrada en Cisjordania de ciudadanos extranjeros y una estipulaci√≥n en las directrices de entrada en Cisjordania de que “todas las disposiciones de las mismas est√°n sujetas a la pol√≠tica del gobierno.”
La carta del ej√©rcito a Shakir se√Īala que “la pol√≠tica del gobierno en este asunto (que se ha afianzado en la legislaci√≥n primaria de Israel) es prohibir la concesi√≥n de cualquier tipo de visado o permiso de estancia a las personas que, a sabiendas, hagan un llamamiento p√ļblico a boicotear el Estado de Israel o cualquiera de sus instituciones o cualquier zona bajo su control” y cita la preocupaci√≥n de que Shakir utilice su visita “para promover el boicot a Israel y a las entidades que operan en Israel y en la zona de Judea y Samaria”. La decisi√≥n, en efecto, ampl√≠a la prohibici√≥n de entrada a Israel por presunto apoyo a boicots a la entrada a Cisjordania ocupada.
En agosto, Shakir y Human Rights Watch presentaron una petici√≥n modificada en la que alegaban que el ej√©rcito israel√≠ se hab√≠a extralimitado en el ejercicio de su autoridad en virtud del derecho internacional humanitario, que limita las acciones de los ocupantes al mantenimiento de la seguridad, el orden p√ļblico o el inter√©s superior de la poblaci√≥n ocupada. Citando la menor discrecionalidad que tiene un ej√©rcito de ocupaci√≥n sobre la entrada en territorio ocupado que la que tiene un pa√≠s sobre su territorio soberano, la petici√≥n afirmaba que el derecho internacional humanitario no permite al ej√©rcito israel√≠ denegar la entrada en Cisjordania por un supuesto apoyo a los boicots. Afirmaba que negar la entrada a los defensores de los derechos humanos menoscaba el inter√©s p√ļblico de los residentes en Cisjordania, que deben tener derecho a contratar a representantes de organizaciones internacionales de derechos humanos.
En noviembre, el Tribunal de Distrito de Jerusal√©n confirm√≥ la denegaci√≥n del gobierno, dictaminando que la denegaci√≥n de entrada basada en el supuesto apoyo al boicot entra dentro de la amplia autoridad que tiene el ej√©rcito para mantener “el orden p√ļblico y la seguridad” de los residentes en el territorio ocupado. La sentencia cita el supuesto perjuicio que las actividades de boicot suponen para los colonos israel√≠es, a los que considera parte de la poblaci√≥n local a pesar de la prohibici√≥n del derecho internacional humanitario de trasladar a la propia poblaci√≥n del ocupante a territorio ocupado, y para los jornaleros palestinos que trabajan en los asentamientos. Se√Īala adem√°s las disposiciones de las directrices de entrada en Cisjordania que permiten al ej√©rcito tomar decisiones basadas en consideraciones pol√≠ticas y de otro tipo y que niegan cualquier “derecho adquirido” a los extranjeros a entrar en Cisjordania, que el ej√©rcito ha declarado zona militar cerrada en su totalidad.

Aunque la negativa de Israel a permitir la visita de Shakir no causó tantas dificultades como la denegación de permisos ampliados a un familiar palestino o a un profesor extranjero de larga duración, ilustra cómo Israel abusa de su autoridad para controlar la entrada de extranjeros a un territorio en el que no es soberano.

La Sra. Ula Baqa con su marido y sus hijos. Foto de Mohammed Zaanoun
“Quiero volver a Cisjordania”, continu√≥ Baqa en nuestra conversaci√≥n, “pero quiero ir con mis hijos, de forma ordenada. Cuando fui a las oficinas de la Comisi√≥n Civil en Gaza, para poder presentar a las autoridades israel√≠es mi solicitud para visitar a mi hermano en Cisjordania, cuando a√ļn estaba muy enfermo, me dijeron que despu√©s de mi visita deb√≠a volver a la oficina y luego presentar mi solicitud para regresar a Cisjordania. Eso hice, pero ahora, como firm√© ese formulario, me dicen que Israel deneg√≥ mi solicitud”.
Le dije que Gisha intentar√≠a ayudarla. Me result√≥ dif√≠cil explicarle que, si lo consegu√≠amos, las pol√≠ticas de Israel implicar√≠an que su marido, que figura en el registro de poblaci√≥n como residente en Gaza, s√≥lo podr√≠a visitarla a ella y a sus hijos en circunstancias que se ajustaran a los estrictos criterios: si uno de ellos falleciera, estuviera muy enfermo o se casara. Incluso en casos as√≠, es probable que Israel denegara su petici√≥n de abandonar la Franja, porque desde la perspectiva israel√≠ est√° marcado como alguien que puede “asentarse” en Cisjordania, y por tanto es peligroso.

Suspir√≥ en voz baja. “Lo comprendo. Es una decisi√≥n muy dif√≠cil. Nuestro hijo se encuentra en una situaci√≥n especial que no puede satisfacer todas sus necesidades. Su sistema inmunitario es d√©bil, tiene problemas de salud y problemas sociales que empeoran su salud mental, y su sufrimiento afecta a toda la familia. En Cisjordania hay una infraestructura que le ir√° mejor. Quiero que aprenda una profesi√≥n all√≠. Nuestra situaci√≥n econ√≥mica no es buena, la vida es muy cara aqu√≠, no podemos pagar los pr√©stamos de los que vivimos”.

A principios de noviembre solicitamos que se permitiera a Baqa trasladarse con sus hijos a Cisjordania. La decisión de las autoridades israelíes llegará en marzo. Todo lo que Baqa puede hacer ahora es esperar y tener esperanza.

Sereen Ali es coordinadora de admisi√≥n en el Departamento Legal de Gisha. Este art√≠culo se public√≥ originalmente en hebreo en Local Call (11 de enero de 2023) y en ingl√©s en +972 (19 de enero de 2023). Ampliaci√≥n de este art√≠culo en https://gisha.org/en/one-way-ticket/




Fuente: Causaarabeblog.blogspot.com