June 15, 2021
De parte de Nodo50
339 puntos de vista


Las medidas de pol铆tica interior del presidente Joe Biden, sobre todo en el plano econ贸mico, resultan bastante alentadoras, y ofrecen mucha esperanza en un futuro mejor. No se puede decir lo mismo de la agenda de la administraci贸n en pol铆tica exterior, tal como revelan las penetrantes intuiciones y los sagaces an谩lisis de Noam Chomsky en esta entrevista exclusiva con C.J. Polychroniou para Truthout [publicada a finales del pasado mes de marzo]. Chomsky, intelectual p煤blico de renombre mundial, es catedr谩tico em茅rito del MIT y profesor laureado de Ling眉铆stica en la Universidad de Arizona. La entrevista ha sido ligeramente editada por razones de claridad y espacio.

C. J. Polychroniou: Noam, despu茅s de dos meses en la Casa Blanca, la agenda de pol铆tica exterior de Biden empieza a cobrar forma. 驴Qu茅 se帽ales hay hasta ahora de la manera en que la administraci贸n Biden piensa encarar los retos a la hegemon铆a que plantean sus rivales geopol铆ticos primordiales, a saber, Rusia y China?

El desaf铆o a la hegemon铆a norteamericana planteado por Rusia y, sobre todo, por China ha sido asunto importante del discurso de la pol铆tica exterior desde hace un tiempo, con un acuerdo persistente sobre la gravedad de la amenaza.

La cuesti贸n es claramente compleja. Una buena regla pr谩ctica consiste en echar un vistazo esc茅ptico cuando hay acuerdo general sobre alg煤n asunto complejo. Y 茅ste no es una excepci贸n.

Lo que por lo general encontramos, creo, es que Rusia y China impiden a veces acciones norteamericanas destinadas a aplicar su hegemon铆a global en regiones de su periferia [de Rusia y China] que son de particular preocupaci贸n para ellos. Podemos preguntarnos si tienen justificaci贸n en su intento de limitar de este modo el abrumador poder norteamericano, pero eso dista mucho de la forma en la que se entiende por lo com煤n ese desaf铆o: como esfuerzo por desplazar el papel global norteamericano en el sostenimiento de un orden internacional liberal, fundamentado en reglas, por parte de nuevos centros de poder hegem贸nico.

驴Desaf铆an en realidad Rusia y China la hegemon铆a norteamericana en las formas com煤nmente entendidas?

Rusia no es un actor de envergadura en la escena mundial, aparte de su fuerza militar, que es un residuo (muy peligroso) de su anterior estatus. No puede en principio ni compararse con los EE.UU. en alcance e influencia.

China ha experimentado un crecimiento econ贸mico espectacular, pero est谩 todav铆a lejos de acercarse al poder de los EE.UU. en casi cualquier dimensi贸n. Sigue siendo un pa铆s relativamente pobre, que figura en el puesto 85 en el 脥ndice de Desarrollo Humano, entre Brasil y Ecuador. Los EE. UU., si bien no aparecen cerca de lo m谩s alto debido a su pobre historial en material de bienestar social, est谩n bastante por encima de China. En fuerza militar y alcance global (bases, fuerzas en combate activo) no hay comparaci贸n, las multinacionales con origen en los EE. UU. poseen la mitad de la riqueza mundial y son las primeras (a veces las segundas) en casi cualquier categor铆a. China queda bastante por detr谩s. China se enfrenta asimismo a graves problemas internos (ecol贸gicos, demogr谩ficos, pol铆ticos). Los EE.UU., por contraposici贸n, gozan de ventajas internas y de seguridad sin paralelo en ning煤n otro lugar.

Consideremos las sanciones: un instrumento de poder mundial de primer orden para un pa铆s de la Tierra: los EE.UU. Son, por ende, sanciones de terceros. Si las desobedeces, se te acab贸 la suerte. Te pueden dejar fuera del sistema financiero mundial, o cosas peores. Viene a ser lo mismo donde quiera que miremos. Si contemplamos la historia, encontramos los ecos habituales del consejo que en 1947 dio al presidente el senador Arthur Vandenberg, que consist铆a en 鈥渕eter el miedo en el cuerpo al pueblo norteamericano鈥, si quer铆a suscitar en ellos un frenes铆 de temor por la amenaza rusa de apoderarse del mundo. Ser铆a necesario ser 鈥渕谩s claros que la verdad鈥, tal como explicaba Dean Acheson, uno de los creadores del orden de postguerra. Se estaba refiriendo al NSC-68 de 1950, un documento fundacional de la Guerra Fr铆a, desclasificado d茅cadas m谩s tarde. Su ret贸rica sigue resonando todav铆a hoy, de un modo u otro, en relaci贸n a China.

La NSC-68 apelaba a una enorme progresi贸n militar y a la imposici贸n de disciplina en nuestra sociedad, peligrosamente libre, para que podamos defendernos del 鈥淓stado esclavo鈥 con su 鈥渋mplacable prop贸sito鈥 de eliminar el desaf铆o de la libertad鈥 por doquier, estableciendo un 鈥減oder total sobre todos los hombres [y] absoluta autoridad sobre el resto del mundo鈥. Y as铆 sucesivamente, en un flujo impresionante.

China se enfrenta al poder norteamericano鈥 en el mar del Sur de China, no en el Atl谩ntico o en el Pac铆fico. Hay tambi茅n un desaf铆o econ贸mico. En ciertos campos, China es l铆der mundial, sobre todo en energ铆as renovables, donde va bastante por delante de otros pa铆ses, tanto en volumen como en calidad. Es tambi茅n la base mundial de la manufactura, aunque los beneficios van en su mayor铆a a otros lugares, a gestores como Foxconn, de Taiw谩n, o a los inversores de Apple, que dependen cada vez m谩s de los derechos de propiedad intelectual, los exorbitantes derechos de patentes que son parte central de los acuerdos de 鈥渓ibre comercio鈥, altamente proteccionistas.

La influencia global de China se est谩 extendiendo, a buen seguro, en la inversion, el comercio, la adquisici贸n de instalaciones (como la gesti贸n del puerto principal de Israel). Esa influencia es probable que se extienda, de seguir adelante con el suministro de vacunas pr谩cticamente a precio de coste, comparado con el acaparamiento de vacunas por parte de Occidente y su intento de impedir la distribuci贸n de una 鈥Vacuna popular鈥, con el fin de proteger las patentes y beneficios de las grandes empresas. China est谩 progresando tambi茅n de modo substancial en alta tecnolog铆a, para gran consternaci贸n de los EE.UU., que tratan de impedir su desarrollo.

Resulta bastante extra帽o considerar todo esto como un desaf铆o a la hegemon铆a norteamericana.

La pol铆tica norteamericana podr铆a contribuir a crear un desaf铆o m谩s grave por medio de actos hostiles y de enfrentamiento que impulsen a Rusia y a China a unirse m谩s como reacci贸n. De hecho, es lo que ha ido sucediendo con Trump, y en los primeros d铆as de Biden, aunque Biden s铆 que respondi贸 en el ultimo minuto al llamamiento de Rusia de renovar el Nuevo Tratado START de limitaci贸n de armas nucleares, poniendo a salvo el 煤nico elemento de envergadura del r茅gimen de control de armas que hab铆a escapado a la labor de demolici贸n de Trump.

Est谩 claro que lo que hace falta son negociaciones y diplomacia sobre cuestiones disputadas, y cooperaci贸n de veras en cuestiones tan cruciales como las del calentamiento global, el control de armamento y las futuras pandemias, crisis todas muy graves que no conocen fronteras. Que el equipo de halcones de la pol铆tica exterior de Biden vaya a tener la sensatez de moverse en esa direcci贸n es algo de momento poco claro, en el mejor de los casos, y aterrador, en el peor. A falta de presiones populares significativas, no pintan bien las perspectivas.

Otra cuesti贸n que exige atenci贸n popular y activismo es la pol铆tica de proteger la hegemon铆a buscando da帽ar a potenciales rivales, muy p煤blicamente en el caso de China, pero tambi茅n en otros lugares, a veces con formas que resultan dif铆ciles de creer.

Un ejemplo notable se encuentra sepultado en el Informe Anual para 2020 del Departamento de Salud y Servicios Humanos, que se honra en presentar su secretario, Alex Azar. En el subapartado, 鈥淐ombatir influencias malignas en las Am茅ricas鈥, el informe discute los esfuerzos de la Oficina de Asuntos Globales (OGA) del Departamento por mitigar los esfuerzos de aquellos estados, entre los que se cuentan Cuba, Venezuela y Rusia, que est谩n trabajando para aumentar su influencia en la regi贸n en detrimento de la seguridad y protecci贸n de los EE.UU. La OGA se coordin贸 con otras agencias del gobierno norteamericano para fortalecer lazos diplom谩ticos y ofrecer ayuda t茅cnica y humanitaria a fin de disuadir a los pa铆ses de la regi贸n de que acepten ayuda de estos estados malintencionados. Entre los ejemplos se cuenta el utilizar la oficina del Agregado Sanitario de la OGA para persuadir a Brasil de que rechace la vacuna rusa de la COVID-19 y ofrecer asistencia t茅cnica de la CDC [Centro de Control de Enfermedades], en lugar de que Panam谩 acepte una oferta de m茅dicos cubanos, [La cursiva es m铆a].

En medio de una furiosa pandemia, de acuerdo con este informe, debemos bloquear malignas iniciativas que ayuden a las desgraciadas v铆ctimas.

Con la grotesca mala gesti贸n del presidente Jair Bolsonaro, Brasil se ha convertido en una historia global de terror por su fracaso a la hora de enfrentarse a la pandemia, pese a sus notables institutos de salud y su buen historial, en el pasado, de vacunaciones y tratamientos. Sufre de una grave escasez de vacunas, de manera que los EE.UU. se enorgullecen de sus esfuerzos por impedirles que utilicen la vacuna rusa, que las autoridades occidentales reconocen comparable a las vacunas Moderna y Pfizer que utilizamos aqu铆.

Lo que resulta todav铆a m谩s asombroso, tal como comenta el autor de este art铆culo en el Brasil Wire, ubicado en la UE, es 鈥渜ue los EE.UU. disuadieran a Panam谩 de que aceptara medicos cubanos, que han estado globalmente en primera l铆nea contra la pandemia, trabajando en m谩s de cuarenta pa铆ses鈥. Debemos proteger a Panam谩 de la 鈥渕aligna influencia鈥 del 煤nico pa铆s del mundo que muestra la clase de internacionalismo que es necesario para salvar al mundo del desastre, crimen que debe impedir el poder hegem贸nico global.

La hist茅rica dedicaci贸n de Washington a aplastar a Cuba desde los primeros d铆as de su independencia en 1959 constituye uno de los fen贸menos m谩s extraordinarios de la historia moderna, pero, con todo, el grado de sadismo constituye una constante sorpresa.

Por lo que respecta a Ir谩n, tampoco parece haber se帽ales de esperanza, al haber nombrado la administraci贸n Biden a Richard Nephew, arquitecto de s谩dicas sanciones contra Ir谩n con Barack Obama, como segundo del enviado a Ir谩n. 驴Correcto o no?

Biden adopt贸 el programa sobre Ir谩n de Trump pr谩cticamente sin cambios, hasta en la ret贸rica. Vale la pena recordar los hechos.

Trump rescindi贸 la participaci贸n norteamericana en la JCPOA (el acuerdo nuclear), violando la Resoluci贸n 2331 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que obliga a todos los estados a someterse a la JCPOA, y violando los deseos de los dem谩s signatarios. En un impresionante despliegue de poder hegem贸nico, cuando los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas insistieron en ce帽irse a la 2331 y no ampliar las sanciones de las Naciones Unidas, el secretario de Estado, Mike Pompeo, los mand贸 a paseo: Renueven ustedes las sanciones. Trump impuso nuevas sanciones extremadamente severas a las que los dem谩s se ven obligados a atenerse, con el objetivo de causar el m谩ximo sufrimiento a los iran铆es, de modo que el gobierno pueda ceder y acepte su exigencia de que el JCPOA se vea substituido por un nuevo acuerdo que imponga restricciones mucho m谩s duras a Ir谩n. La pandemia ofreci贸 nuevas oportunidades de torturar a los iran铆es, priv谩ndoles de de una ayuda que necesitaban desesperadamente.

Adem谩s, es responsabilidad de Ir谩n dar los primeros pasos hacia unas negociaciones en las que capitular ante las exigencias, poniendo fin a las acciones que llev贸 a cabo como reacci贸n a la criminalidad de Trump.

Tal como hemos debatido antes, tiene su m茅rito la exigencia de Trump de que se puede mejorar la JCPOA. Una soluci贸n bastante mejor consiste en establecer una zona libre de armas nucleares (o una zona libre armas de destrucci贸n masiva) en Oriente Medio. Hay solo un obst谩culo: que no lo permitir谩n los EE.UU., que vetan la propuesta cada vez que surge en los foros internacionales, como se ha visto muy recientemente en el caso del presidente Obama. Se entiende bien la raz贸n: es necesario proteger de las inspecciones el importante arsenal de Israel. Los EE.UU. ni siquiera reconocen formalmente su existencia. Hacerlo perjudicar铆a el enorme aluvi贸n de ayuda norteamericana a Israel, que puede discutirse si viola las leyes norteamericanas, una puerta que no quiere abrir ninguno de los partidos pol铆ticos. Es otra cuesti贸n que no se discutir谩 siquiera, a menos que la presi贸n popular haga imposible suprimir eso.  

En el discurso norteamericano, se critica a Trump debido a que su pol铆tica de torturar a los iran铆es no tuvo 茅xito a la hora de conseguir que capitulase su gobierno. Esa posici贸n recuerda a los pasos dados por Obama -y enormemente elogiados- de relaciones limitadas con Cuba, puesto que, tal como explic贸, nos hacen falta t谩cticas nuevas despu茅s de que hayan fracasado nuestros esfuerzos por llevar la democracia a Cuba: a saber, una despiadada guerra terrorista que casi nos llev贸 a la extinci贸n en la crisis de los misiles de 1962 y sanciones de una crueldad sin paralelo condenadas de forma un谩nime por la Asamblea General de las Naciones Unidas (salvo Israel). De manera parecida, se critican nuestras guerras en Indochina, los peores cr铆menes desde la II Guerra Mundial, por ser un 鈥渇racaso鈥, como es el caso de la invasi贸n de Irak, un ejemplo de libro del 鈥渟upremo crimen internacional鈥 por el que se ahorc贸 a los criminales de guerra nazis. 

Se encuentran estas entre las prerrogativas de un verdadero poder hegem贸nico, inmune a las carcajadas de los extranjeros y confiado en el apoyo de aquellos a los que un cr铆tico acerbo llam贸 una vez 鈥渞eba帽o de mentes independientes鈥, el grueso de las clases instruidas y la clase pol铆tica.

Biden adopt贸 el conjunto del programa de Trump sin cambio alguno. Y para m谩s inri, nombr贸 a Richard Nephew como segundo del enviado a Ir谩n. Nephew ha explicado sus puntos de vista en su libro The Art of Sanctions, en el que delinea la adecuada 鈥渆strategia para hacer aumentar el sufrimiento de modo cuidadoso, met贸dico y eficaz en aquellos campos que suponen vulnerabilidades, a la vez que se evita aquellos que no鈥. Justo la elecci贸n correcta para la pol铆tica de torturar a los iran铆es porque el gobierno al que desprecia la mayor铆a de ellos no se pliega a las exigencias de Washington.

La pol铆tica del gobierno norteamericano respecto a Cuba e Ir谩n proporciona una informaci贸n muy valiosa sobre c贸mo funciona el mundo bajo la dominaci贸n de un poder imperial. 

Desde que se volvi贸 independiente en 1959, Cuba ha sido objeto de una implacable violencia y tortura por parte de los EE.UU., que ha llegado a niveles de verdadero sadismo, sin apenas una palabra de protesta por parte de los sectores de la 茅lite. Afortunadamente, los EE.UU. son un pa铆s desacostumbradamente libre, de modo que tenemos acceso a registros desclasificados que explican la ferocidad de los esfuerzos por castigar a los cubanos. El crimen de Fidel Castro, explicaba el Departamento de Estado en los primeros a帽os, consiste en su 鈥渄esaf铆o con 茅xito鈥 de la pol铆tica norteamericana desde la doctrina Monroe de 1823, que establec铆a el derecho de Washington a controlar el hemisferio. Se requieren medidas claramente severas para sofocar esos esfuerzos, como entender铆a bien cualquier Don de la Mafia, y la analog铆a del orden mundial con la Mafia es considerablemente merecida.

Buena parte de lo mismo vale para Ir谩n desde 1979, cuando un levantamiento popular derrib贸 al tirano instalado por los EE.UU en un golpe militar que dej贸 al pa铆s sin su r茅gimen parlamentario. Israel hab铆a disfrutado de estrechas relaciones con Ir谩n durante los a帽os de la tiran铆a del Shah y de violaciones extremas de derechos humanos, y, al igual que los EE.UU., qued贸 consternada por su derrocamiento. El embajador de facto de Israel en Ir谩n, Uri Lubrani, expres贸 su 鈥渇irme鈥 convicci贸n de que pudiera someterse el levantamiento y se repusiera al Shah 鈥渃on una fuerza relativamente peque帽a, decidida, despiadada, cruel. Quiero decir que los hombres que dirijan esa fuerza tendr谩n que estar emocionalmente hechos a la posibilidad de que tengan que matar a diez mil personas鈥.

Las autoridades norteamericanas se mostraron muy de acuerdo en ello. El presidente Carter envi贸 al general de la OTAN Robert E. Huyser a Ir谩n para tratar de convencer a los militares iran铆es de que se encargaran de la tarea, una hip贸tesis confirmada por documentos internos que han visto recientemente la luz. Y la rechazaron, al considerarla imposible. Poco despu茅s, Sadam Husein invadi贸 Ir谩n, un ataque que caus贸 centenares de miles de muertos entre los iran铆es, con total apoyo de la administraci贸n Reagan, hasta cuando Sadam recurri贸 a armas qu铆micas, primero contra los iran铆es, luego contra los kurdos iraqu铆es en las atrocidades de Halabja. Reagan protegi贸 a su amigo Husein atribuyendo los cr铆menes a Ir谩n y bloqueando la censura del Congreso. Pas贸 despu茅s a un apoyo militar total a Husein con fuerzas navales en el Golfo. Un nav铆o norteamericano, el USS Vincennes, derrib贸 a un avi贸n de pasajeros iran铆 en un espacio a茅reo comercial claramente se帽alado, matando a 290 personas, y volvi贸 a su base, en la que fue recibido por todo lo alto, y donde su comandante y el oficial de vuelo que hab铆a dirigido la destrucci贸n del avi贸n comercial fueron recompensados con la Medalla al Honor.

D谩ndose cuenta de que no pod铆a luchar contra los EE.UU., Ir谩n, efectivamente, capitul贸. Washington pas贸 entonces a severas sanciones contra Ir谩n, al tiempo que recompensaba a Husein de forma tal que aumentaba de manera aguda las amenazas a Ir谩n, que acababa justo de salir de una guerra demoledora. El presidente Bush I invit贸 a ingenieros nucleares iraqu铆es a los EE.UU. para su formaci贸n avanzada en la producci贸n de armas nucleares, lo cual no era un asunto sin importancia para Ir谩n. Impuls贸 la ayuda agr铆cola que Husein necesitaba desesperadamente despu茅s de haber destruido feraces zonas agr铆colas con su ataque con armas qu铆micas contra los kurdos iraqu铆es. Envi贸 una misi贸n de alto nivel a Irak, encabezada por el l铆der republicano en el Senado, Bob Dole, posteriormente candidato presidencial, para presentar sus respetos a Husein, para asegurarle de que se moderar铆an los comentarios cr铆ticos en su contra en Voice of America, [emisora propagand铆stica de radio norteamericana] y para aconsejar a Husein que ignorase los comentarios cr铆ticos en la prensa, algo que no pod铆a impedir el gobierno norteamericano.

Esto sucedi贸 en abril de 1990. Pocos meses despu茅s, Husein desobedeci贸 (o malentendi贸) las 贸rdenes e invadi贸 Kuwait. Y entonces todo cambi贸.

Casi todo. Continu贸 el castigo a Ir谩n por su 鈥渆xitoso desaf铆o鈥, con severas sanciones, y nuevas iniciativas del presidente Bill Clinton, que emiti贸 贸rdenes ejecutivas y firm贸 una legislaci贸n del Congreso que impon铆a sanciones a las inversiones en el sector petrol铆fero, base de su econom铆a. Europa puso objeciones, pero no ten铆a manera de de evitar las sanciones extraterritoriales norteamericanas.

Sufrieron asimismo las empresas norteamericanas. Un especialista en Oriente Medio de la Universidad de Princeton, Seyed Hossein Mousavian, antiguo portavoz de los negociadores nucleares iran铆es, informa de que Ir谩n ofreci贸 un contrato multimillonario en d贸lares a la empresa energ茅tica norteamericana Conoco. La intervenci贸n de Clinton bloqueando el acuerdo clausur贸 una oportunidad de reconciliaci贸n, uno de los muchos casos que analiza Mousavian.

Las acciones de Clinton formaban parte de un patr贸n general, un patr贸n inusual. Por lo com煤n, sobre todo en cuestiones relativas a la energ铆a, la pol铆tica se ajusta a los comentarios de Adam Smith sobre la Inglaterra del siglo XVIII, en la cual los 鈥渄ue帽os de la humanidad鈥, que poseen la econom铆a privada, son los 鈥渁rquitectos principales鈥 de la pol铆tica del gobierno, y act煤an para asegurarse de que sus intereses queden por delante, por 鈥減enoso鈥 que sea el efecto sobre otros, incluida la gente de Inglaterra. Son raras las excepciones, e instructivas.

Cuba e Ir谩n constituyen dos excepciones notables. Hay intereses comerciales de envergadura (farmac茅uticas, energ铆a, 鈥渁gribusiness鈥, aviaci贸n y otros) que han estado dispuestos a entrar en los mercados de Cuba e Ir谩n y establecer relaciones comerciales con empresas del pa铆s. El poder del Estado prohibe dar esos pasos, fallando en contra de intereses provincianos de los 鈥渄ue帽os de la humanidad鈥 y en favor de la meta transcendente de castigar el desaf铆o exitoso.

Hay mucho que decir sobre esas excepciones a la regla, pero eso nos llevar铆a demasiado lejos.

La publicaci贸n del informe sobre el asesinato de Jamal Khashoggi decepcion贸 a casi todo el mundo, salvo a Arabia Saud铆. 驴Por qu茅 adopta la administraci贸n Biden un enfoque blando respecto a Arabia Saud铆 y al pr铆ncipe heredero, Mohamed bin Salm谩n, sobre todo, algo que llev贸 a Nicholas Kristof, columnista del New York Times, a escribir que 鈥淏iden 鈥 dej贸 escapar al asesino鈥?

No es dif铆cil de adivinar. Qui茅n quiere ofender a un estrecho aliado y a una potencia regional a la que el Departamento de Estado describi贸 durante la II Guerra Mundial como 鈥渦na formidable fuente de poder estrat茅gico, y uno de los mayores premios materiales de la historia del mundo鈥 probablemente el premio econ贸mico m谩s rico en el campo de la inversi贸n exterior鈥. El mundo ha cambiado en muchas cosas desde entonces, pero el razonamiento b谩sico sigue siendo v谩lido.

Biden hab铆a prometido que, de ser elegido, reducir铆a el gasto de Trump en armas nucleares, y que los EE.UU. no depender铆an de las armas nucleares para su defensa. 驴Hay probabilidades de que veamos un giro dr谩stico en la estrategia nuclear norteamericana con la administraci贸n Biden por el que el uso de estas armas sea bastante menos probable?

Ya s贸lo por razones de coste, se trata de una meta que deber铆a figurar en lo m谩s alto del orden del d铆a de cualquiera que desee ver ese g茅nero de programas internos que el pa铆s necesita desesperadamente. Pero las razones van bastante m谩s all谩. La actual estrategia nuclear apela a preparativos de guerra, entendiendo por ello una guerra nuclear terminal鈥.con China y Rusia.

Deber铆amos recordar una observaci贸n de Daniel Ellsberg: las armas nucleares se usan constantemente, muy a la manera en que un atracador utiliza una pistola para apuntar a un tendero y decirle: 鈥淟a bolsa o la vida鈥. Ese principio queda de hecho consagrado como pol铆tica en un importante documento de 1995: 鈥淔undamentos de Disuasi贸n tras la Guerra Fr铆a鈥 elaborado por el Mando Estrat茅gico de Clinton (STRATCOM). El estudio concluye que las armas nucleares son indispensables por su incomparable poder destructivo, pero aunque no se utilicen, 鈥渓as armas nucleares arrojan siempre una sombra sobre cualquier crisis o conflicto鈥, permiti茅ndonos lograr nuestros fines mediante la intimidaci贸n: lo que apuntaba Ellsberg. El estudio prosigue autorizando el uso 鈥減reventivo鈥 de armas nucleares y ofrece consejo a los planificadores, que no deber铆an 鈥渞etratarnos como pleanamente racionales y de cabeza fr铆a鈥. Antes bien, la 鈥渋magen p煤blica nacional que proyectemos鈥 deber铆a ser 鈥渜ue los EE.UU. pueden volverse irracionales y vengativos si se atacan sus intereses nacionales y que 鈥減uede parecer que algunos de esos elementos est谩n potencialmente 鈥榝uera de control鈥欌.

La 鈥渢eor铆a del loco鈥 de Richard Nixon, pero partiendo esta vez no de asociados sino de quienes dise帽aron la estrategia nuclear.

Hace dos meses, entr贸 en vigor el Tratado sobre Prohibici贸n de Armas Nucleares de las Naciones Unidas. Las potencias nucleares se negaron a firmar, y siguen incumpliendo su responsabilidad, de acuerdo con la No Proliferaci贸n de Armas Nucleares, de tomar 鈥渕edidas efectivas鈥 para eliminar las armas nucleares. Esa posici贸n no est谩 grabada en piedra y el activismo popular podr铆a provocar avances significativos en esa direcci贸n, algo necesario para la supervivencia.

Desgraciadamente, ese nivel de civilizaci贸n parece estar todav铆a m谩s all谩 del alcance de los estados m谩s poderosos, que corren en direcci贸n contraria, actualizando y mejorando los medios psra poner fin a la vida humana organizada sobre la Tierra.

Hasta los socios menores se suman a la carrera de la destrucci贸n. Hace solo escasos d铆as, el primer ministro brit谩nico, Boris Johnson 鈥anunci贸 un incremento de un 40 % del arsenal brit谩nico de cabezas nucleares. Su an谩lisis鈥 reconoc铆a el 鈥榚ntorno de seguridad en evoluci贸n鈥, e identificaba a Rusia como la `m谩s grave amenaza鈥 para Gran Breta帽a鈥.

Queda mucho trabajo por hacer.




Fuente: Sinpermiso.info