February 18, 2021
De parte de La Haine
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La verdad, ya no como adecuaci贸n del pensamiento y la cosa sino como construcci贸n, como motor de la actividad humana, ahora ser铆a prescindible, desechable

Realidad y verdad

Seg煤n la tradici贸n aristot茅lico-tomista, la realidad es una y dada desde siempre, puesta en forma indubitable a la espera de que el ser humano se contacte con ella. De ese modo, la realidad existe independientemente del sujeto. Hay un esencialismo en juego: las cosas son lo que son, siempre, independientemente del contexto, de la historia. En este marco, seg煤n esta gnoseolog铆a tradicional, la verdad es la 鈥adecuaci贸n del sujeto cognoscente con la cosa conocida鈥 (Adaequatio intellectus et rei, dec铆an los escol谩sticos medievales)Ver para creer鈥, de acuerdo a la famosa f贸rmula de Santo Tom谩s de Aquino. La cosa, la realidad, est谩 a la espera de que el sujeto se dirija a ella para aprehenderla y conocerla, por medio de sus sentidos y de la raz贸n. Durante m谩s de dos milenios, 茅sta fue la idea dominante en la tradici贸n occidental, concepci贸n que sigue prevaleciendo en el sentido com煤n. El peso est谩 puesto en la realidad objetiva.

Desde el Renacimiento europeo (siglos XV y XVI), a partir del cambio de paradigmas que se produjo en aquel momento, las nociones de realidad y de verdad var铆an. En el mundo moderno, dentro del nuevo ideal de ciencia copernicana, la realidad pasa a ser 鈥construcci贸n鈥; es decir, producto de la forma en que el sujeto se relaciona con la cosa. La realidad deja de ser una, 煤nica, inobjetable. Llegados al presente, con el desarrollo de un pensamiento que se descentra cada vez m谩s de la realidad objetiva como garant铆a misma de su existencia dada por un supremo creador, con un pensamiento mucho m谩s centrado en el sujeto, interesa fundamentalmente el proceso de 鈥渃onstrucci贸n鈥 de esa realidad. Immanuel Kant se encargar谩 de sistematizar esa visi贸n (el mundo est谩 鈥渃ategorizado鈥 por el sujeto; dios deja de ser garant铆a. Su 鈥Cr铆tica de la raz贸n pura鈥, de 1781, es la definitiva acta de nacimiento de esta nueva concepci贸n).

Los datos de las distintas ciencias (no solo las sociales; tambi茅n las llamadas 鈥渆xactas鈥, con la aparici贸n de la f铆sica cu谩ntica o la geometr铆a fractal), a partir de una nueva epistemolog铆a que rompe v铆nculos con la tradici贸n aristot茅lica, ponen el 茅nfasis en la relatividad de la realidad: la misma es entendida como construcci贸n, siempre con algo de azaroso, construcci贸n hist贸rica y, por tanto, cambiante, variada, en definitiva: relativa. El peso pasa al sujeto y a las relaciones que establece con la cosa. As铆 como una botella est谩 medio vac铆a o medio llena, seg煤n el punto de vista con que se la considere, as铆 comienza a entenderse esta nueva visi贸n de la realidad. La realidad y la verdad dejan de ser un absoluto. Ya no hay ser supremo como garant铆a de nada.

Ambos elementos, realidad y verdad, entonces se construyen. No hay verdades absolutas. Aunque hayan obligado a retractarse a Galileo para no ser quemado en la pira por negar una verdad absoluta, su c茅lebre frase cuando sali贸 del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisici贸n lo dice todo: 鈥eppur si muove鈥 (鈥sin embargo, se mueve鈥). Incluso las ciencias llamadas 鈥渆xactas鈥, que se suponen indubitables, hablan de una relatividad en juego. No hay verdades absolutas. La rigurosa f铆sica newtoniana, basti贸n del 鈥渁vance鈥 t茅cnico del mundo moderno, hoy no sirve para conceptualizar -y operar- en la realidad contempor谩nea: para viajes a estrellas lejan铆simas hay que generar una nueva f铆sica; ya no se puede viajar en el espacio tridimensional. Por tanto: la verdad es siempre hist贸rica, relativa. Pero hoy, con el auge monumental de las nuevas tecnolog铆as digitales, la misma noci贸n de verdad cambia. No solo que la verdad es relativa: 隆ya no hay verdad! 驴En qu茅 podemos confiar?, 驴qu茅 podemos creer? La realidad parece esfumarse. 驴Cu谩l es la verdad? No la hay鈥 O, en todo caso, seg煤n se nos informa ahora, 鈥superamos鈥 la verdad. Ahora hay post verdad.

Hacia la post verdad

Las comunicaciones, uno de los 谩mbitos que m谩s creci贸 y sigue creciendo vertiginosamente entre todo el quehacer humano en estos 煤ltimos siglos, construye un mundo nuevo. El capitalismo, desde sus albores, es sin贸nimo de comunicaciones, desde la navegaci贸n a vela a los viajes espaciales, desde la imprenta de Gutenberg a las actuales redes sociales, desde el tel茅grafo a los tel茅fonos inteligentes. El capitalismo que sale victorioso de la Guerra Fr铆a levanta como una de sus banderas justamente este elemento: el mundo ha pasado a ser un terreno com煤n a todos, absolutamente conocido, donde ya no quedan rincones inaccesibles. Los medios masivos de comunicaci贸n completan el panorama de un modo monumental. El auge del internet como red de redes comunicativas -super autopista inform谩tica- es la demostraci贸n palpable de que el siglo XXI constituye una aldea realmente globalizada. El pan贸ptico es una realidad evidente (tecnolog铆as digitales 5G, y 6G ya en camino), mientras la privacidad cede su lugar a un hipercontrol de los grandes poderes que lo saben todo, siempre y en cualquier lugar.

Con el final de la Guerra Fr铆a y el triunfo del gran capital transnacionalizado, el discurso hegem贸nico -en su versi贸n neoliberal- se siente en condiciones de decir lo que le plazca. Surgen as铆 los mitos post ca铆da del muro de Berl铆n, que nadie se atreve a contradecir. Los mitos (narraci贸n fabulosa, historia ficticia) son construcciones simb贸licas, responden a momentos hist贸ricos, a coyunturas sociales puntuales, a tejidos del poder. 鈥淔in de las ideolog铆as鈥, 鈥渞esoluci贸n consensuada de conflictos鈥, 鈥減ragmatismo鈥, 鈥渢riunfo del posibilismo y la resignaci贸n鈥, 鈥渆ntronizaci贸n del hedonismo鈥, creciente fetichizaci贸n de la tecnolog铆a, 鈥渃olaboradores鈥 y no 鈥渢rabajadores鈥, 鈥渞esponsabilidad social empresarial鈥 reemplazando al Estado, son distintos elementos-baluartes que conforman los nuevos paradigmas. En esa l贸gica llegamos al pat茅tico absurdo de 鈥post verdad鈥: no hay verdad o, m谩s precisamente dicho, la verdad no importa.

La verdad, ya no como adecuaci贸n del pensamiento y la cosa sino como construcci贸n (como 鈥desocultamiento鈥 dir谩 Heidegger), pero siempre como motor de la actividad humana, ahora ser铆a prescindible, desechable. Pero, 驴qu茅 es la 鈥減ost verdad鈥? 鈥La industria y manufactura de los mensajes que producen reacciones emocionales que son independientes de su relaci贸n con la realidad. (鈥) Una forma sist茅mica y manufacturada de la circulaci贸n de la informaci贸n en los medios de comunicaci贸n鈥 (Fernando Broncano). En otros t茅rminos: 鈥La indiferencia por la realidad鈥, la desinformaci贸n llevada a su grado extremo, el reino del adormecimiento. Si se quiere: la construcci贸n infinita de mitos, de relatos fabulosos sin ning煤n correlato con lo real, pero que sirven a alguien (por supuesto, no a las grandes mayor铆as, que son forzadas a 鈥渃onsumirlos鈥, sino a los grupos de poder, que son quienes los generan a su total beneficio).

Los medios masivos de comunicaci贸n, las redes sociales de internet con los net centers o troll centers operando mentiras organizadas, la promoci贸n sin ninguna culpa de lo que actualmente se llama -con total tranquilidad y desverg眉enza- fake news (noticias falsas), mantienen el mundo de la llamada 鈥減ost verdad鈥. Se promueve abiertamente la indiferencia por los hechos reales y concretos, la desinformaci贸n llevada a su grado extremo, el reino del adormecimiento y de la superficialidad, la liviandad absoluta, la banalizaci贸n en su grado m谩ximo. La realidad no importa (puede ser un holograma, una realidad virtual), cuentan solo los efectos emotivos manipulados por contenidos aparentemente cognoscitivos. Interesa el efecto logrado: todo es hologram谩tico, virtual, evanescente.

De hecho, la econom铆a dominante es una ficticia econom铆a virtual, financiera, sin sustento efectivo en bienes materiales (por eso China, con una econom铆a con base real est谩 superando al mundo financiero de Estados Unidos). De ese modo, se va perdiendo la dimensi贸n de d贸nde estamos, no se sabe si hay verdades firmes o sin asidero. La imagen (manipulada infinitamente con los actuales programas computacionales y t茅cnicas de vanguardia varias, tal como muestran los videos que abren este op煤sculo) borra el contorno entre realidad e irrealidad. As铆 surge esa vaga noci贸n de post verdad.

Todo es posible, la vida es algo as铆 como un sue帽o bien montado. O, para decirlo m谩s claramente, esos poderes dominantes intentan construir un mundo social basado en esa delet茅rea evanescencia. La mentira se ha entronizado; la mentira pas贸 a ser parte fundamental de la realidad en que vivimos. 隆O que se nos hace vivir! Las redes sociales, amplias dominadoras de la cultura actual, permiten mentir sin l铆mites, impunemente. Cualquiera puede tener 5,000 amigos (驴5,000 amigos? 鈥, parece la canci贸n de Roberto Carlos), cambiar indistintamente su identidad, su g茅nero, su imagen. La sensaci贸n impl铆cita es que s铆: 隆todo es posible! Claro鈥, en la virtualidad. Pero la vida no es solo virtual. El pan que falta en la mesa, o el cachiporrazo que da el polic铆a al manifestante, no son virtuales.

Hoy d铆a la sociedad de la informaci贸n, por medio de sutiles herramientas, nos sobrecarga de referencias. La suma de conocimiento, o m谩s espec铆ficamente: de datos, de que se dispone es fabulosa. Pero tanta informaci贸n acumulada, para el ciudadano de a pie y sin mayores criterios con que procesarla, termina resultando contraproducente. Toda esta saturaci贸n y sobreabundancia de 驴informaci贸n?, y su posible banalizaci贸n, est谩 inundando todo. Ya no hay criterio para saber qu茅 es qu茅; los net centers cumplen a cabalidad su contenido (ello recuerda lo dicho hace casi un siglo por Goebbels, pat茅ticamente actual al d铆a de hoy: 鈥Una mentira repetida mil veces se termina convirtiendo en una verdad鈥). De una cultura del conocimiento y su posible apropiaci贸n se puede pasar sin mayor soluci贸n de continuidad a una cultura de la superficialidad. Si la verdad no cuenta y solo importa la 鈥減ost鈥 verdad, 驴c贸mo orientarse?  Las TICs (tecnolog铆as de la informaci贸n y la comunicaci贸n) permiten ambas v铆as: el pensamiento cr铆tico y la m谩s ramplona banalidad.

En tal sentido, se ha hablado, entonces, de intelicidio (Mario Roberto Morales). Pareciera que las redes sociales contribuyen mucho a eso: el olvido (驴o la muerte?) del pensamiento cr铆tico. Los filtros y los distintos dispositivos inform谩ticos existentes permiten falsear/procesar/manipular la realidad a punto de hacer desaparecer la verdad: no hay verdad, hay solo post verdad. Es decir: una pura ilusi贸n. En la virtualidad se puede ser y hacer cualquier cosa. 驴Cu谩l es la verdad? No importa: solo importa el efecto que se logra con estas realidades virtuales t茅cnicamente bien manipuladas: soy gordo pero aparezco delgado, tengo arrugas pero aparezco con rostro lozano, soy calvo pero aparezco con melena, no s茅 qu茅 decir pero opino cualquier cosa sin la menor verg眉enza, un mago prestigioso hace 鈥渄esaparecer鈥 la estatua de La Libertad en Nueva York, y las mentiras bien montadas edifican un mundo virtual/real en el que nos movemos sin aparente posibilidad de salida. La opini贸n pol铆tica, el an谩lisis pormenorizado, la reflexi贸n profunda se ven reemplazadas por un tuit de 280 caracteres.

A la ideolog铆a capitalista neoliberal dominante todo esto le es perfectamente funcional. Cuanto menos se piense, cuanto menos se critique: mejor. Las nuevas generaciones han sido moldeadas en esa matriz: pareciera que los poderes se encargaran de hacer creer que la verdad sobra. No hay verdad, todo se esfuma, se diluye. La pregunta que persiste es: 驴as铆 ser谩 el futuro? Mejor si construimos un futuro donde la verdad cuente.

mcolussi.blogspot.com




Fuente: Lahaine.org