May 16, 2021
De parte de Nodo50
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Antonio Fuertes Esteban. Miembro de ATTAC y de la Plataforma por una Banca P煤blica.

La evoluci贸n de las instituciones bancarias en Espa帽a desde los a帽os 60 ha pasado por distintas fases, que tienen que ver con diversos est铆mulos sociales y econ贸micos. En una primera fase fue necesario expandir el sistema financiero para avalar el desarrollo end贸geno de nuestro pa铆s a trav茅s de su industrializaci贸n. Son los a帽os del despegue desarrollista, momento en que la Dictadura nacionaliza los llamados Bancos Oficiales, que, junto a las Cajas de Ahorro y la importante banca privada, constituyen entonces nuestro sistema financiero. Estos a帽os suponen un gran cambio sociol贸gico, el crecimiento exponencial de las ciudades paralelo al 茅xodo de la Espa帽a vaciada. El sistema financiero pasa a constituir el centro en el proceso de acumulaci贸n, ya que los bancos son los principales avaladores y accionistas de las empresas industriales, comercializadoras y constructoras.

Reci茅n entrada la democracia se inicia en 1977 un periodo de desregulaci贸n y liberalizaci贸n financiera, es en este a帽o cuando el Gobierno de la UCD inicia un cambio normativo que supone el comienzo de la desterritorializaci贸n de las Cajas de Ahorro y diversos cambios en sus pr谩cticas financieras. Por otra parte, un nuevo proceso se inicia en la banca privada a partir de los 80, responde a la necesidad de abrirse a la competencia a nivel internacional y aprovecha la corriente de fondo liberalizadora que llega a Europa procedente de las finanzas USA y que se extiende a la banca internacional bajo la presi贸n de la OCDE, de los organismos financieros internacionales 鈥 BM y FMI 鈥 y de la Comunidad Econ贸mica Europea, de la que Espa帽a forma parte a partir de 1986.

La presi贸n constante ejercida por la banca privada sobre los sucesivos gobiernos populares y socialistas, para expandir su negocio acaparando el conjunto del ahorro y el cr茅dito en Espa帽a, supone lo que podr铆amos denominar un lento y sigiloso golpe de estado del capital financiero desde los a帽os 90 hasta el presente, marcado por la entrega a la banca privada de una nada despreciable banca p煤blica, entre 1991 y 1998 y posteriormente por el operativo desplegado para malvender las cajas rescatadas y nacionalizadas, tras la crisis del ladrillo, a las finanzas privadas. Durante d茅cadas los gobiernos han actuado bajo la premisa de que lo que era bueno para los accionistas de bancos como BBV, BSCH, Banco Sabadell, o CaixaBank, era bueno para Espa帽a. Supongo que las decisiones pol铆ticas que 鈥渂endijeron鈥 las operaciones se tomaron al albur de dos tipos de est铆mulos, unos positivos: la participaci贸n en consejos de administraci贸n, v铆a puertas giratorias, la financiaci贸n de los partidos o la exenci贸n del pago intereses en los cr茅ditos formaban parte de la trastienda de las operaciones; otros negativos ante chantajes o amenazas de externalizaciones de servicios, entidades o capital (es curioso que en las sucesivas memorias corporativas del BSCH el monto de sus beneficios en nuestro pa铆s, no ha llegado nunca al 15% en los 煤ltimos a帽os, un banco en que pr谩cticamente la mitad de su valor accionarial pertenece a sociedades privadas extranjeras y que sigue consider谩ndose un banco espa帽ol, lo que s铆 est谩 claro es que cada vez m谩s 鈥渘uestros鈥 grandes bancos son bancos sist茅micos globalizados). Ha sido precisamente su condici贸n de grandes bancos demasiado grandes para caer (鈥渢o big to fail鈥) la que ha prevalecido a la hora de implementar el rescate de las grandes entidades del sistema financiero, cajas, pero tambi茅n bancos. Rescate que el erario p煤blico, o sea la ciudadan铆a, no ha recuperado a fecha de hoy. Y habr铆a que hacer en este punto algunas consideraciones: La primera es que en ning煤n momento se ha planteado ante las crisis bancarias que sean los accionistas (nunca los depositantes) quienes asuman en primer t茅rmino el impacto de la crisis, a ellos no habr铆a de salvarles el Estado, cualquier juego entra帽a un riesgo. Otra es que cualquier cantidad empleada por el Estado en un rescate bancario es un dinero que la ciudadan铆a presta a su sistema financiero y que como pr茅stamo ha de ser devuelta al erario com煤n. Respecto a la forma de devoluci贸n cabr铆an diversas formas posibles: A trav茅s de la devoluci贸n del dinero prestado m谩s intereses acumulados, mediante traspaso de acciones al Estado a cambio del d茅bito, o bien podr铆a ser en este momento muy pertinente que la Nueva Caixabank, que deber铆a asumir la devoluci贸n de los 24.000 millones de euros del rescate de Bankia, utilizara su inmenso parque de vivienda para ponerlo a disposici贸n del Estado con el fin saldar su deuda y que 茅ste pudiera as铆 ser destinado a alquiler social, tan necesario en este momento en nuestro pa铆s.

Sin embargo, a pesar de la experiencia pasada de desregulaci贸n, descontrol y crisis bancarias, tanto la UE, como el BCE, siguen orientando al Gobierno de Espa帽a a continuar a煤n con m谩s fusiones bancarias, manifestando que a煤n hay margen para la competencia en el sistema bancario espa帽ol, con un 铆ndice de concentraci贸n bancaria de los m谩s elevados de Europa (un 28 puntos porcentuales por encima de la media ponderada de la eurozona seg煤n un reciente estudio del Banco de Espa帽a), algo tendr铆a que decir al respecto la Comisi贸n Nacional de Mercados y de la Competencia. De 62 entidades financieras que hab铆a en 2007, antes del inicio de la crisis, quedan 10, de las cuales 4 est谩n en proceso de fusi贸n. En este momento 4 grandes entidades (Santander, BBVA, Caixabank-Bankia y Sabadell) controlan el 80% de nuestro sector financiero.

El proceso que se ha cerrado con la privatizaci贸n de la mayoritariamente nacionalizada Bankia, y el traspaso de su patrimonio y acciones a Caixabank, ha sido una operaci贸n bien revestida, por la mayor铆a PSOE del Gobierno actual, de justificaciones y 鈥渕otivaciones doradas鈥 como de costumbre, es manifiesto que en ning煤n momento se ha sopesado la m谩s remota posibilidad de convertir Bankia en una Banca P煤blica de dep贸sitos, como reiteradamente ha estudiado, manifestado su viabilidad y pedido al Gobierno la Plataforma por una Banca P煤blica. A nivel operativo, esta fusi贸n por absorci贸n de Bancaixa sobre Bankia ha supuesto que una entidad con un 62% de participaci贸n mayoritaria del Estado, que por lo tanto manten铆a el poder de decisi贸n sobre ella, ha sido anexionada por otra de car谩cter privado en la que el Estado, a trav茅s del FROB, mantendr谩 una participaci贸n minoritaria del 16鈥1% de la nueva Caixabank, que se sit煤a en el n煤mero uno del r脿nquing de las entidades financieras por n煤mero de activos en nuestro sistema bancario, con aproximadamente 650 mil millones de euros.

Hemos de analizar la decisi贸n a la luz de la actual situaci贸n del sistema financiero internacional. Desde 1999, en que Clinton derog贸 la Glass Steagall Act por la que la banca de dep贸sitos y pr茅stamos se manten铆a separada de la banca de inversi贸n y sus pr谩cticas especulativas, la llamada banca universal a帽ade a sus pr谩cticas de banca tradicional las de inversi贸n especulativa. Es este uno de los motivos m谩s importantes del gran descontrol financiero del sector bancario actual, junto al exceso de titulizaci贸n y la creaci贸n de sofisticados productos derivados. Por otra parte, las normas reguladoras bancarias vigentes a nivel internacional, las de Basilea III, son insuficientes dada la existencia de una buena parte del sistema financiero internacional que permanece en la sombra, en sistemas jur铆dicos offshore y oculto a la mirada de los supervisores, lo que dificulta la supervisi贸n consolidada de las entidades sist茅micas, cada vez m谩s globalizadas. Los observadores financieros hablan desde hace a帽os de una nueva acumulaci贸n de riesgos en un sistema que parad贸gicamente sigue concentr谩ndose, lo cual multiplica las posibles consecuencias devastadoras de las crisis bancarias para las econom铆as en el futuro, especialmente dado el importante crecimiento de la deuda privada.

Otro problema de gran importancia es el actual precio del dinero, las tasas de intereses negativos de facto (si tomamos en cuenta la inflaci贸n anual) que viene estableciendo el BCE y que suponen que los bancos, ante las perspectivas de no beneficio, no tengan inter茅s en promover el cr茅dito a empresas y familias. Esto desplaza el negocio bancario en dos direcciones nocivas, econ贸mica y socialmente. Una busca un incremento de ingresos en base al aumento de toda clase de comisiones de apertura, mantenimiento y operatividad, que recaen sobre la ciudadan铆a y que son especialmente sufridas por las personas m谩s vulnerables. La otra busca en el trading especulativo lo que no obtiene por v铆a del cr茅dito, lo cual aumenta los riesgos sist茅micos.

La fusi贸n, por absorci贸n de Caixabank sobre Bankia, significar谩 la desaparici贸n de 1400 oficinas y 8300 despidos solicitados por la entidad, que se suman a los miles de oficinas y a los 100.000 empleados despedidos en el sector desde 2008, lo que dejar谩 en la exclusi贸n financiera a un gran n煤mero de personas y a m谩s de 4000 municipios sin oficinas bancarias. Mientras esto pasa, es indignante que la nueva entidad haya decidido asignar altos sueldos a sus m谩ximos representantes (El Presidente Goirigolzarri ha triplicado su sueldo respecto al anterior en Bankia) y una pol铆tica de bonus a sus ejecutivos que ya ha sido cuestionada por Nadia Calvi帽o, si bien corresponde al Banco de Espa帽a y en parte al BCE respaldar, o no, las medidas tomadas.

El actual oligopolio bancario es deudor de un considerable n煤mero de ayudas directas e indirectas, sin que se vislumbren perspectivas de recuperaci贸n y la ciudadan铆a sufre ahora las consecuencias de las fusiones. La privatizaci贸n de Bankia significa un nuevo y grave desprop贸sito pol铆tico, econ贸mico y social, ya que aumenta el poder del oligopolio bancario sobre un Estado que se ha desprendido de las finanzas p煤blicas, aumenta el riesgo sist茅mico en la econom铆a al orientar su actividad al trading financiero y finalmente contribuye a minimizar el servicio tradicional de intermediaci贸n bancaria, con las negativas consecuencias previsibles sobre las empresas y la sociedad en su conjunto.

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Fuente: Attac.es