July 5, 2021
De parte de Centro De Medios Libres
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Por Javier Hern谩ndez Alp铆zar

El derecho humano a la vivienda no ser谩 una realidad para muchos sin un cambio en las condiciones de su producci贸n. Y ese cambio no se producir谩 sin una lucha social.

Las generaciones que nacieron y crecieron en el periodo de hegemon铆a neoliberal, en el caso mexicano, desde los a帽os ochenta, ya no conocieron como derechos humanos muchos bienes y servicios vitales esenciales, como salud y educaci贸n. El capitalismo hegem贸nico los ha convertido en mercanc铆as y ha hecho de la producci贸n para la venta en el mercado el 煤nico modo de acceder a ellos. Uno de estos derechos humanos que se ha visto reducido a mercanc铆a es el derecho humano a la vivienda.

Los gobiernos mexicanos subordinados al nuevo orden mundial neoliberal desmontaron, entre otras funciones y empresas, la producci贸n de vivienda, y convirtieron los organismos estatales de gesti贸n de vivienda, como el Infonavit, en gestores de cr茅ditos para comprar a las grandes desarrolladoras, reduciendo con ello el n煤mero de personas que pueden hacer real ese derecho.

La vivienda como derecho humano

El derecho humano a la vivienda no ser谩 una realidad para muchos sin un cambio en las condiciones de su producci贸n. Y ese cambio no se producir谩 sin una lucha social, as铆 reflexiona el maestro en arquitectura Gustavo Romero Fern谩ndez, uno de los fundadores de la l铆nea de investigaci贸n Arquitectura, Dise帽o, Complejidad y Participaci贸n (ADCP) en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Aut贸noma de M茅xico.

La vivienda como mercanc铆a termin贸 siendo objeto de especulaci贸n financiera y lleg贸 al absurdo de producir viviendas no solo inhabitables sino incluso invendibles: 鈥淓n la d茅cada de los ochenta 鈥揷oment贸 el entrevistado- se instaur贸 el neoliberalismo que es la fase, digamos, m谩s extrema del capitalismo. En la cual se fue en contra de lo que ya exist铆a respecto a la atenci贸n a la vivienda en muchos de los estados de bienestar. Se hizo creer que la soluci贸n es el mercado. Esto ha provocado un enorme problema en Am茅rica Latina y en muchas partes del mundo. Porque se crearon contradicciones muy graves, como la mexicana, que se encontr贸 con 5 millones de viviendas no ocupadas, de las cuales un mill贸n y medio las produjo el mercado. Y no hay quien las compre, no hay quien las pueda pagar.鈥

El cambio de concepci贸n que se hace necesario es dejar de ver la vivienda como mercanc铆a y empezar a verla como derecho humano. Esta es una visi贸n compartida por los movimientos sociales urbanos y por organizaciones no gubernamentales que luchan por mejores condiciones de vida, asegura Gustavo Romero. 鈥淓l consenso es que existe un derecho humano de habitar y, por tanto, un derecho humano a vivir en los asentamientos humanos que la sociedad produce. Por eso existe el derecho a que todos tengan una vivienda.鈥

Incluso ha sido establecido por la Organizaci贸n de las Naciones Unidas como uno de los derechos humanos econ贸micos, sociales y culturales (DESC). Queda establecido como derecho humano en el plano del deber ser.

El mercado y los poblamientos populares como respuesta alternativa

Sin embargo, en el capitalismo la vivienda es una mercanc铆a. Eso limita las posibilidades de amplias capas de la poblaci贸n a ver satisfecho su derecho humano a la vivienda. Entre las respuestas populares a esta situaci贸n est谩n los poblamientos populares de producci贸n social de la vivienda y el h谩bitat, que han explicado arquitectos como John Turner con el concepto de 鈥渓ibertad de construir鈥 y Jean Robert como 鈥渓ibertad de habitar鈥.

El arquitecto Gustavo Romero, integrante tambi茅n de le Coalici贸n Internacional por el H谩bitat (HIC, por sus siglas en ingl茅s), nos dice al respecto: 鈥淯n sector de la poblaci贸n, de bajos recursos, es decir los que m谩s recursos tienen de esta poblaci贸n, origin贸 el fen贸meno del poblamiento popular. Lo que hac铆an es que compraban un terreno e iban construyendo su vivienda poco a poco. Otros pocos pobladores lograban invadir terrenos, pero esto limitaba mucho sus posibilidades. Adem谩s generalmente es la gente de menores recursos y dif铆cilmente pod铆an tener una consolidaci贸n de esta vivienda y esto les significaba mayor precariedad.鈥

La precariedad de la vivienda popular no se debe principalmente a la ausencia de proyecto arquitect贸nico, sino a la escasez de recursos materiales, resultado de la enorme desigualdad en el capitalismo, agravada por el neoliberalismo. Por ello es un problema que no se resuelve sin lucha social, opina el maestro Romero Fern谩ndez: 鈥渆s un tema que depende de una lucha social por lograr mejores condiciones. Una de esas condiciones, en nuestras sociedades y gobiernos, es que el Estado destine mayores recursos para disminuir esta desigualdad.鈥

Como se帽ala Jean Robert en su libro La libertad de habitar, m谩s que qui茅n tiene la propiedad, importa que los habitantes participen en la toma de decisiones. Romero Fern谩ndez explica al respecto: 鈥淟o importante de la lucha social no es tener propiedad privada, sino seguridad de la tenencia. Y la seguridad de la tenencia no solamente, ni necesariamente, se obtiene por la propiedad privada. A pesar de los mecanismos que han dotado de propiedad privada en barrios y programas habitacionales p煤blicos a sectores de escasos recursos, la presi贸n del mercado los ha hecho vender las viviendas. Sea porque no est谩n de acuerdo con el tipo de vivienda, insatisfactorio para las complejidades culturales, econ贸micas en las cuales habitan.鈥 La propiedad puede ser privada o colectiva, social o cooperativa, lo importante es que tenga garant铆as jur铆dicas y que se le preserve de la presi贸n del mercado.

La construcci贸n de vivienda mediante producci贸n social del h谩bitat, puede volver a poner en el centro el valor de uso habitar, pero no ocurrir谩 sin una lucha de movimientos y organizaciones sociales, reflexiona el arquitecto Romero Fern谩ndez. 鈥淓n M茅xico nunca se desmont贸 el sistema de atenci贸n. Pese a todo, existen mecanismos como el Infonavit y el Fovissste, que son mecanismos realmente sociales, pero fueron entregados al mercado. Vemos ahora c贸mo tratan de regresar un poco, pero toda la estructuraci贸n, los mecanismos, las reglas e incluso la ideolog铆a en la sociedad, imponen la creencia de que el mercado es el mejor mecanismo para dotar de vivienda. Entonces se les hace muy dif铆cil cambiar los mecanismos. Pero desde la crisis de 2008, y con la actual, es muy probable que las sociedades tengamos que presionar para que esto se transforme. Porque los gobiernos no lo van a hacer solos, a pesar de su discurso muchas veces progresista. Si no tienen presi贸n social, no lo van a hacer.鈥

Repensar y reconstruir la funci贸n del Estado

El Estado podr铆a recuperar iniciativa en la producci贸n de vivienda, dejando de ser meramente un gestor de cr茅ditos al servicio de la vivienda producida para el mercado. 鈥淓n este pa铆s hay mucho dinero para la vivienda, quiz谩 no suficiente, pero hay bastante dinero. Si juntamos todos los dineros sociales como son el Infonavit, el Fovissste, el Fovime, de los militares, lo que aporta el gobierno en sus recursos de subsidio, que son pocos, comparados con los otros.鈥

Lo importante es como se distribuye 鈥渆se dinero, que est谩 no para damnificados sino para la vivienda social. Han dicho: vamos a dar m谩s cr茅dito para la gente, pero ha sido una declaraci贸n m谩s pol铆tica que posibilidad real, porque el problema es que el Infonavit es un organismo tripartita y las decisiones en general est谩n para apoyar a los desarrolladores de vivienda y a los operadores del mercado. Claro que tiene otras l铆neas que permitir铆an apoyar, pero para hacerlo tiene que cambiar y adecuar mucho sus reglamentos internos, porque tiene reglas complicadas para poder emprender un proceso de producci贸n y aqu铆 es donde vamos a los procesos de producci贸n.鈥

Frente a la visi贸n del mercado, neoliberal, se yergue la producci贸n social. El arquitecto Romero Fern谩ndez opina: 鈥淗ay que enfatizar la producci贸n y la gesti贸n social del h谩bitat y la vivienda. Eso significa que los actores principales, quienes tienen que decidir y controlar el proceso, son los habitantes mismos. Para eso hay que construir y ya existen, en la ley existe ya esa posibilidad, en la ley de vivienda de M茅xico, as铆 como algunos mecanismos. Lo que pasa es que no existe todo el sistema, porque esto requiere un sistema que tenga instrumentos, leyes reglamentos, programas, proyectos y, sobre todo, t茅cnicos que tengan una visi贸n de trabajar comunitariamente y no pretendan imponer ideol贸gicamente lo que aprendieron en las escuelas.鈥

Educar arquitectos y otros profesionales para la producci贸n social de h谩bitat

Esto 煤ltimo que se帽ala el entrevistado no por ser mencionado al final es de menor importancia. Hay muchos prejuicios entre gobernantes, pol铆ticos, empresarios y profesionales de la construcci贸n, ingenieros y arquitectos contra la producci贸n social de vivienda y h谩bitat, a la que llaman despectivamente 鈥渁utoconstrucci贸n鈥 y le atribuyen ser un mal en s铆 misma.

La producci贸n social de la vivienda y el h谩bitat construye un 70% de la vivienda en M茅xico y podr铆a ser asistida por profesionales, siempre y cuando no lleven con ellos sus prejuicios e ideolog铆a. Esto implica la necesidad de formar t茅cnicos y profesionales de la producci贸n de la vivienda y h谩bitat con una mirada distinta.

La mayor parte de nuestros estudiantes y de nuestros profesionales tienen concepciones muy pol茅micas y contradictorias, muchas veces equivocadas, de lo que es tratar de hacer una propuesta urbano arquitect贸nica que permita hacer un mejor uso de los recursos existentes, m谩s sustentable y que pueda ayudar a romper la enorme dependencia que tienen.鈥

Desde la concepci贸n de la producci贸n social del h谩bitat se puede formar a arquitectos que no crean tener el monopolio del saber, sino que dialoguen con los habitantes y productores, reconociendo saberes y aportaciones de todos. 鈥淭enemos que ir luchando 鈥揷oncluye Gustavo Romero-, tener una perspectiva y trabajar en un proceso participativo con la sociedad, con las diferentes comunidades y la opini贸n p煤blica. Todos discutamos m谩s el fen贸meno de la construcci贸n social de lo espacial habitable. Los llamados expertos no tenemos la soluci贸n, eso es falso. Tenemos muchas medidas, hay muchas propuestas. Hay que discutirlas, hay que construirlas, hay que hacerlas proceso real.鈥

Como en los tiempos en que John Turner document贸 la producci贸n social de vivienda en poblamientos populares, Gustavo Romero nos dice que esos poblamientos producidos autogestivamente no son el problema sino parte muy importante de la soluci贸n.




Fuente: Centrodemedioslibres.org